De un laboratorio de diseño a Grido: el mobiliario infantil argentino que logró dar el salto comercial

Getting your Trinity Audio player ready...
Compartí esta noticia !

Hay historias que explican mejor el sentido de una iniciativa que cualquier definición. En 2024, la empresa cordobesa Cuqui’s, especializada en mobiliario infantil, participó junto al estudio de diseño SurEne del Laboratorio del Mueble Argentino, una iniciativa de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) y el Instituto del Mueble Argentino (IMA) que busca generar un vínculo productivo entre fabricantes y diseñadores nacionales.

De aquella experiencia surgió “Calma”, un sistema de mobiliario y accesorios pensado para crear espacios infantiles inclusivos, sensoriales y versátiles, destinados a actividades lúdicas, terapéuticas o pedagógicas y con especial atención a las neurodiversidades. Era, por entonces, uno de los desarrollos surgidos del Laboratorio. Dos años después, aquel prototipo se convirtió en algo mucho más grande: un producto con escala comercial capaz de insertarse en la red de una de las mayores cadenas de heladerías.

DEL PROTOTIPO AL MERCADO

En un 2024 particularmente complejo para la industria del mueble, Cuqui’s decidió seguir apostando al diseño y tomó la experiencia desarrollada con “Calma” como punto de partida para crear una nueva familia de mobiliario infantil destinada a locales de atención al público. La propuesta llegó a Helacor S.A., compañía propietaria de Grido. El primer acercamiento no prosperó, pero la empresa continuó trabajando sobre el proyecto. En 2025 realizó una segunda presentación y esta vez la propuesta avanzó.

Así nació “Sonrisa”, una línea que conserva la esencia del desarrollo original, pero incorpora nuevos materiales y procesos productivos para responder a un desafío completamente diferente: pasar de la experimentación y el prototipo a una producción capaz de abastecer una red comercial de gran escala. La familia incluye mesas, sillas y tableros sensoriales destinados a generar sectores lúdicos infantiles dentro de las heladerías. Y el salto obligó también a repensar cómo fabricar, transportar y montar cada pieza.

Los muebles fueron desarrollados con un sistema de armado sencillo y pueden transportarse totalmente desmontados, reduciendo las dimensiones y el volumen necesarios para su estibado y paletizado. Una vez que llegan a destino pueden ensamblarse rápidamente, una característica que permite optimizar costos y tiempos logísticos dentro de una cadena de franquicias distribuida geográficamente.

EL DESAFÍO DE PRODUCIR PARA UNA RED DE 2.100 LOCALES

La escala explica la dimensión del salto. De acuerdo con la información difundida por el Instituto del Mueble Argentino, Grido cuenta con alrededor de 2.100 locales y presencia en cinco países: Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Perú. Actualmente, Cuqui’s produce este mobiliario para las franquicias de la cadena en Argentina y se encuentra desarrollando su exportación a Uruguay. El objetivo es ampliar progresivamente el abastecimiento hacia los demás países donde opera la compañía.

Para una pyme argentina, responder a semejante demanda implicó mucho más que fabricar una mayor cantidad de unidades. Fue necesario adaptar procesos productivos, optimizar la logística y transformar un concepto surgido de una experiencia de diseño en un sistema reproducible a escala. Ese recorrido —diseño, prototipo, desarrollo, producción, escala y potencial exportador— es precisamente uno de los objetivos que dieron origen al Laboratorio del Mueble Argentino.

CUANDO EL DISEÑO SE CONVIERTE EN NEGOCIO

El Laboratorio busca vincular empresas fabricantes con diseñadores para desarrollar nuevos productos y sistemas de productos en los que la madera tenga un rol central, promoviendo innovación, diferenciación y mayor competitividad para la industria nacional.

El caso de Cuqui’s permite mostrar ese proceso fuera del ámbito experimental. Un proyecto que comenzó como una propuesta de mobiliario infantil inclusivo terminó convirtiéndose en una línea comercial capaz de responder a las necesidades de una compañía con miles de puntos de venta. Y hay otro reconocimiento que completa el recorrido: la línea “Sonrisas” recibió en 2026 el Sello de Buen Diseño Argentino, distinción otorgada por la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa, Emprendedores y Economía del Conocimiento.

Más allá del reconocimiento, para FAIMA el caso permite poner números y resultados concretos detrás de una idea que atraviesa al Laboratorio desde su creación: el diseño no es solamente una cuestión estética. Puede convertirse en una herramienta para innovar, mejorar procesos, generar nuevos negocios, ampliar mercados y agregar valor a la producción argentina.

Autor

Compartí esta noticia !

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin