Dejó la “comodidad del primer mundo” por la “tranquilidad del suelo misionero”

Escribe Eugenia Galarza – Regi Lacona es una joven que vivía cómodamente como Guía de Turismo haciendo visitas guiadas por Zurich, en Suiza. Sin embargo a contramano de muchas miradas dejó esa vida por la tranquilidad de crear su propio espacio para el turismo rural en Misiones.

A partir del deseo que tener una mejor calidad de vida y buscando el lugar apropiado, muchos ven con buenos ojos dejar su lugar de origen y buscar destinos nuevos. La búsqueda surge de encontrar el lugar en el mundo.

Regi Lacona es el claro ejemplo de una de estas experiencias que atraviesa a millones de personas en el mundo. La profesora de Educación Física, devenida en Guía Turística, dejó la ciudad de Mettmenstetten, donde nació y se crio en Suiza, para encontrar su lugar en Fachinal.

Si bien se formó en Educación Física, buscó la opción inmediata para vivir de otra cosa. Enseguida y sin saber lo que luego le depararía el destino o quizás el azar, vio la veta en el trabajo como guía de turismo. Por lo que se formó en ello y rápidamente logró insertarse en el sector. Primero empezó a trabajar en una empresa de turismo en Suiza, allí recibían a grupos o contingentes, haciendo visitas guiadas por Zurich, y recorridos por el país: luego Regi conoció otra empresa que llevaba grupos a otros países. Turismo en bicicleta, travesías, primero por los Alpes suizos; y de ahí a la Patagonia argentina, donde también estuvo un tiempo.

Ella decidió embarcarse en esa aventura, con mucho a favor, pero también con mucho en contra, como por ejemplo el clima hostil, el viento, las bajas temperaturas, el cansancio. “Los guías de turismo sufrían y los turistas disfrutaban”, dijo. Resaltando que “la Patagonia, es símbolo de aventura para los europeos”.

Así la suiza pasó sus días entre la aventura y el trabajo que le iba dejando con creces, experiencias de vida. Entre lo social y lo aventurero, formando un puente que le traería a su nuevo hogar.

En el año 2001 visitó por primera vez a Misiones, de paseo a Cataratas del Iguazú. No sabe explicar muy bien, porque le gustó tanto esta provincia. Quedó impactada, mucho por el verde y la tranquilidad del lugar. Un poco después volvió a Argentina, a Corrientes, a los Esteros del Iberá, en principio con la idea era quedarse allí, según relató apenas pisó suelo argentino quedó enamorada del país.

Entre idas y vueltas, entre desafíos y sueños por fin aclaro sus dudas y volvió a Misiones, ya para quedarse definitivamente. De niña siempre le gustó el campo, la naturaleza y los animales. Esa pasión la movilizó a perseguir un sitio que le permita vivir de forma tranquila, y en consonancia con la naturaleza, lo que siempre le había gustado, estaba casi al alcance de sus manos.

El que busca encuentra, dice un viejo dicho y Regi encontró un campo a pocos kilómetros de la Ciudad de Posadas, en la localidad de Fachinal. “Haras Itapé“, con 50 hectáreas , la mitad es monte y la mitad es campo, la totalidad se usa para el turismo. “Un lugar hermoso rodeado de árboles de fauna y de un arroyo, (el arroyo Garupá) y el monte. Que más se le puede pedir a la vida que poder estar en el sitio que uno quiere y elige”.

Ese establecimiento donde vive hoy junto a su pareja y tres hijos, le deja más que satisfacciones que otra cosa; desempeñando la tarea de cuidar los caballos que crían y trabajando con el turismo rural. Un sector que crece en Misiones, más aún luego de la pandemia.

Regi también lleva adelante con un socio una Hostería en Carlos Pellegrini, uno de los accesos a los Esteros del Iberá. (Corrientes). El Irupé Lodge es un emprendimiento que recibe a turistas de todos lados.

“Muchos no me entienden, deje un país desarrollado para venir al campo a la libertad de este espacio. Esta tranquilidad y esta libertad que cada persona puede tener acá, en Europa no existe”, remarca Regi. “Conocí este campo donde vivimos hoy, y cuando camine el lugar, mire el arroyo; el lugar donde estaba en ese momento, un ranchito, cuando vi el entorno con los cerros y los pastizales con el monte, dije, acá me quiero quedar”, afirmó con seguridad.

Contó a Economis, que “los argentinos son muy abiertos muy comunicativos. Señaló que se nota que este, es un país de inmigrantes, que están con los brazos abiertos. Es lindo darse cuenta que se interesan en tu pasado. En Suiza también, pero creo que en promedio no tanto”, añadió.

“Acá me gusta todo, hasta los días de lluvia. Menos los días que tengo que ir a la ciudad.
Aprendí a amar el mate; y todo de la cultura de este país”, cuenta feliz.

Explicó que “en el campo tenemos vacas lecheras y caballos. Producimos nuestra propia leche y quesos, por ahora para consumo familiar, y lo que queda lo usamos para invitar a los turistas, o muchas veces lo vendemos”.

Este paraje ofrece pura naturaleza, biodiversidad. En verano los visitantes, que por lo general son de Misiones, además de los que llegan de otras provincias, disfrutan del arroyo helado. Lo usan para refrescarse y aplacar el calor. También disfrutan de las cabalgatas, los paseos por senderos.

“Vivir en el campo permite alejarse de la urbanidad, despejar la mente, y respirar aire puro. El contacto con lo natural, hace bien al cuerpo, la mente y el alma”, explica Regi.

La emprendedora, destacó que sobre todo que estar afincados allí ayuda a la crianza de los niños e impulsa a una mejor calidad de vida, para ellos y los adultos también. Aseguró que los niños allí son felices, no necesitan juguetes, o no tantos, porque en la ruralidad lo tienen todo. Y forja de alguna manera también su futuro de vida, su entorno.

“Esta tierra de Misiones tiene colores muy especiales con el sol, con la luz, mucho calor mucho valor. Sin dudas es un hermoso lugar para vivir”, aportó. Sólo extraña la familia, con la que por suerte puede mantener una comunicación constante, porque la tecnología así lo permite.

Agregó que “hoy Europa está súper poblada y el estrés del día a día es intolerable”. Ante la pregunta de si volvería a Europa su respuesta fue inmediata y negativa. “No cambiaría el aire puro y la tranquilidad con los que transcurren los días en Misiones, por la aglomeración de gente y la comodidad del primer mundo”, dijo.

“Para vivir en Argentina en el campo es lo mejor que hay para criar niños sanos de cuerpo y mente. Es otra vida, comer la torta frita con el mate cocido mirando el horizonte; eso es vida. Rememorar quizás, lo que uno tuvo de niños, no se puede vivir en una jungla de asfalto… los niños deben tener contacto con lo natural”, resaltó Regi.

No extraña la vida en el viejo mundo, acá vive mejor y espera que sus hijos crezcan dando vida a lo que ella y su entorno forjaron con amor y sacrificio.

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