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Efecto cuarentena: el 70% de las empresarias le restó horas a sus negocios por las tareas domésticas
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El sector de Mujeres de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, relevó el impacto que las medidas derivadas del Covid-19 tuvieron en las comerciantes y empresarias de la Argentina. Los resultados fueron contundentes, el 81% de las mujeres vio afectada su rutina por el cuidado de la casa y de los niños.
El contexto de encierro por pandemia modificó rutinas y prioridades dentro de los hogares y en el caso de las mujeres, con las tareas domésticas, el cuidado y la educación a distancia de los niños, más las horas que se deben cumplir en el trabajo y la propia empresa, el margen para potenciar la productividad de las profesionales se vio reducido.
Este viernes se llevó a cabo el plenario federal de las Mujeres de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa. Un encuentro virtual que congregó a más de 170 empresarias de todo el país.

Participaron autoridades de la organización Came, Mercedes D´Al essandro, directora Nacional de Economía, Género y Diversidad del Ministerio de Economía de la Nación, y legisladoras.
Allí se presentó una encuesta realizada el 29 de mayo dirigida a empresarias pymes dedicadas al comercio, el servicio y la industria.
La intención, de acuerdo a lo que se informó, fue evidenciar el impacto que las medidas del aislamiento social impusieron a la rutina y tareas asumidas por las mujeres, sobre todo, el trabajo doméstico y el de cuidado de niños y ancianos.
En cuanto a los quehaceres domésticos, la muestra expone que más de la mitad de las empresarias le dedica entre 3 y 4 horas del día, esto supone un 31% más de 5 horas diarias que antes. En cuanto a las tareas de cuidado de niños y/o ancianos, el 45% les dedica entre 3 y 4 horas y un 29% más de 5 horas.
Estos resultados tienen como correlato que el 54% de las mujeres se sientan sobrecargadas y preocupadas, aunque emocionalmente indican estar fuertes, estables y productivas, pues solo el 1% contestó sentirse deprimida.
Asimismo el 38% asegura haber incorporado nuevas tecnologías a sus negocios, 29% cambió sus horarios de atención al público y hasta un 4% de las empresarias cambiaron de rubro.

Al respecto, Beatriz Tourn, presidenta de MECAME, destacó “la fortaleza de las mujeres, quienes asumen el desafío, atienden sus empresas y a sus familias, aunque reconocen sentir el impacto de forma diferente por los embates del Covid-19. Estamos esperanzadas y confiamos en que lleguen las herramientas públicas que consideren sus necesidades”.
La composición etaria de la muestra contempla el 31% de empresarias de entre 40 y 50 años, 27% de entre 50 y 60 años, 20 % entre 30 y 40 años, el 17% más de 60 años y el 5% restante menores de 30 años. También se dividieron por actividad (sector Industria 8%, comercio 40% y servicios 52%) y por región.
Mercedes D´Alessandro, en su presentación, afirmó: “desde que empezó esta pandemia, sabíamos que iba a golpear en la economía, por eso se impulsaron decisiones y ayudas a las Pymes. Pero no queremos que las brechas de género queden en segundo plano, porque sabemos que las mujeres están en condiciones de mayor vulnerabilidad. Tienen más dificultades para hacerse el tiempo y conciliar entre el trabajo en la casa y el trabajo en la oficina. Estas cuestiones de tener que compartir la computadora con los hijos, cuestiones que son muy simpáticas pero que afectan a la productividad, la posibilidad de muchas mujeres de sostener esa actividad porque no todas tenemos la misma casa, la misma infraestructura y la misma cantidad de habitantes”.
Precisó que cuando comenzaron a entregar las ayudas enmarcadas en los ATP (Asistencia al Trabajo y la Producción que paga el 50 por ciento del salario de las Pymes que lo solicitan hasta completar el monto de un salario mínimo vital y móvil) se notó la brecha salarial entre hombres y mujeres. “Nos dimos cuenta de que se pagaba más a mujeres que a varones. Esto tiene que ver con que el salario de las mujeres es más bajo”.
Las brechas de género están muy presentes en la estructura laboral de la Argentina, y ahí debe estar concentrado el trabajo, para cerrar esas brechas de ingreso y de acceso a las posiciones de liderazgo.
