El costo de la construcción volvió a subir en febrero: presión de salarios y tarifas
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El costo de la construcción en el Gran Buenos Aires volvió a registrar un incremento en febrero y consolidó un arranque de año con subas moderadas pero persistentes. Según el último informe del INDEC, el índice marcó un alza mensual del 1,9%, impulsado por aumentos en todos sus componentes, aunque con una incidencia especialmente fuerte de los gastos generales.
Detrás del dato general aparece una dinámica clara: los costos asociados a la construcción continúan tensionados, pero con una composición distinta a la de años anteriores. En febrero, los materiales subieron 1,5% y la mano de obra 1,6%, mientras que los gastos generales treparon 4,4%, reflejando el impacto de tarifas, servicios y otros costos indirectos de obra que comienzan a pesar cada vez más en la estructura total.
En términos interanuales, el índice acumula un incremento del 24,5%, con un avance del 4,2% en el primer bimestre, lo que confirma una desaceleración respecto de los niveles más altos de inflación, aunque sin perder presión sobre el sector.
Uno de los factores determinantes del mes fue la actualización salarial del sector, tras el acuerdo de la UOCRA que impactó directamente en los costos laborales desde febrero. Este ajuste no solo elevó la mano de obra directa, sino también los subcontratos, y terminó trasladándose parcialmente a otros componentes del índice. A esto se sumaron los aumentos en tarifas eléctricas y servicios vinculados a la obra, que explican el fuerte salto en gastos generales.
En el caso de los materiales, el comportamiento fue más heterogéneo. Se registraron subas en insumos clave como maderas, metales y vidrios, mientras que otros rubros mostraron bajas o variaciones menores, lo que sugiere una dinámica de precios más segmentada y menos generalizada que en etapas anteriores.
Cuando se analiza la evolución por tipo de obra, también se observa una dispersión importante. Los mayores incrementos se concentraron en ítems vinculados a trabajos generales, movimiento de tierra y vidrios, mientras que actividades como pintura, instalación de gas o ascensores tuvieron aumentos más acotados o incluso caídas.
En el segmento residencial, el costo de construcción de viviendas mantuvo una tendencia alcista, aunque con menor intensidad. En febrero, la vivienda multifamiliar aumentó 1,6% y la unifamiliar 2,2%, consolidando una desaceleración en comparación con 2025.
El panorama que deja febrero es el de una construcción que sigue encareciéndose, pero con un ritmo más contenido y, sobre todo, con una estructura de costos que empieza a cambiar. Los materiales ya no son el único motor de la suba: los salarios y los costos indirectos ganan protagonismo y reconfiguran el escenario para desarrolladores y empresas del sector.
Con mayor previsibilidad pero aún con niveles elevados, el costo de construir entra en una etapa de transición, donde el desafío no es solo absorber aumentos, sino adaptarse a una nueva lógica de formación de precios.
