La Central Nuclear de Paks junto al lecho parcialmente seco del Danubio, en Dunaszentbenedek, Hungría, el 31 de julio de 2026. (REUTERS/Bernadett Szabo)
El Danubio se seca: Hungría apagó su central nuclear y Rumania dinamita un canal para salvar la generación
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La sequía que afecta al río Danubio dejó de ser un problema ambiental para convertirse en una crisis energética y económica de alcance regional. La combinación de meses de lluvias muy por debajo de lo normal, temperaturas superiores a los 40 grados y una reducción del aporte de agua proveniente del deshielo alpino llevó al segundo río más largo de Europa a niveles históricamente bajos.
Las consecuencias ya se sienten en al menos cuatro países. Hungría apagó completamente su única central nuclear; Rumania declaró el estado de emergencia y recurrió a explosiones controladas para modificar el curso del río; Serbia redujo drásticamente su generación hidroeléctrica y Bulgaria enfrenta serias dificultades para la navegación comercial sobre el Danubio.
La situación refleja la creciente vulnerabilidad de la infraestructura energética europea frente a los eventos climáticos extremos, un fenómeno que los especialistas consideran cada vez más frecuente como consecuencia del cambio climático.
Rumania dinamita un canal para sostener su central nuclear
El Gobierno rumano declaró el estado de emergencia energética durante todo agosto luego de que el bajo nivel del Danubio comenzara a comprometer el funcionamiento de la central nuclear de Cernavodă, responsable de alrededor del 20% de la electricidad del país.
Como medida extraordinaria, la Armada rumana inició explosiones controladas en el canal Bala con el objetivo de construir un “umbral sumergido” que permita redirigir parte del caudal hacia el antiguo cauce del Danubio, aumentando así el volumen de agua disponible para la refrigeración de la central.
La operación combina detonaciones submarinas, dragado y el traslado de grandes volúmenes de roca mediante barcazas. Según las autoridades militares rumanas, la intervención busca recuperar rápidamente el nivel del río para garantizar el abastecimiento de agua indispensable para el sistema de refrigeración de los reactores.
La maniobra es supervisada por el Ministerio de Defensa y forma parte del plan de emergencia energética activado por el gobierno de Bucarest.
Hungría apagó por completo su única central nuclear
La crisis alcanzó también a Hungría. El gobierno anunció el apagado total de la central nuclear de Paks, la única del país y responsable de aproximadamente un tercio de toda la electricidad húngara.
La planta utiliza agua del Danubio para refrigerar sus cuatro reactores. Tras varios días de reducción gradual de potencia, las autoridades decidieron detener completamente la operación debido a que el nivel del río ya no garantizaba condiciones seguras.
Se trata de la primera interrupción total de la instalación en más de cuatro décadas de funcionamiento.
El escenario podría agravarse durante la semana: el servicio meteorológico HungaroMet pronosticó temperaturas de hasta 42 grados, valores que igualarían el récord histórico nacional.
Serbia pierde capacidad hidroeléctrica
En Serbia, la bajante del Danubio también impacta sobre la generación eléctrica.
Las centrales hidroeléctricas Djerdap I y Djerdap II —las más importantes del país— operan apenas entre el 20% y el 30% de su capacidad instalada.
Estas dos represas aportan habitualmente cerca del 18% de la electricidad serbia, por lo que la caída de generación obliga al sistema energético a incrementar el uso de otras fuentes, principalmente centrales térmicas.
Bulgaria mantiene alerta sobre su central nuclear
En Bulgaria, la central nuclear de Kozloduy continúa funcionando normalmente, aunque las autoridades activaron protocolos especiales de monitoreo debido al descenso histórico del nivel del Danubio.
El mayor impacto, sin embargo, se observa en el transporte fluvial.
Decenas de embarcaciones de carga permanecen detenidas en distintos puertos del tramo búlgaro del río, especialmente en Lom y Ruse, donde el nivel del agua cayó hasta 89 centímetros por debajo del mínimo considerado seguro para la navegación.
La situación afecta la logística regional y encarece el transporte de mercaderías entre Europa Central y el mar Negro.
Un corredor estratégico para la economía europea
Con una extensión cercana a los 2.850 kilómetros, el Danubio atraviesa o sirve de frontera a diez países —Alemania, Austria, Eslovaquia, Hungría, Croacia, Serbia, Bulgaria, Rumania, Moldavia y Ucrania— antes de desembocar en el mar Negro.
Además de abastecer ciudades, industrias y centrales eléctricas, constituye uno de los principales corredores de transporte de granos, minerales, combustibles y productos industriales de Europa.
La fuerte reducción del caudal no solo compromete la producción energética, sino también el comercio, el turismo y la actividad agropecuaria de toda la región.
La bajante extrema dejó incluso al descubierto restos arqueológicos y vestigios históricos, entre ellos embarcaciones hundidas de la Segunda Guerra Mundial en Serbia y Hungría y fósiles de mamut en territorio búlgaro.
Los organismos meteorológicos europeos coinciden en que la persistencia de las olas de calor y la escasez de precipitaciones podrían mantener la presión sobre el sistema hídrico durante las próximas semanas, prolongando una crisis que ya trasciende el plano ambiental para convertirse en un desafío estratégico para la seguridad energética europea.
