El izquierdista Gustavo Petro es el nuevo presidente de Colombia

El senador y exalcalde bogotano Gustavo Petro es el nuevo presidente electo de Colombia, según los resultados del preconteo oficial de la segunda vuelta de hoy, en la que derrotó al populista Rodolfo Hernández.

El boletín número 10 de la Registraduría señala que, informadas el 89,35 de las mesas, Petro, candidato del Pacto Histórico, sumó el 50′,88 % de los votos, frente a un 46,85 % de Hernández, lo que significa una ventaja indescontable.

Petro, consideró que la jornada electoral constituyó “un día de fiesta para el pueblo” y exhortó a los colombianos a festejar “la primera victoria popular”.

Que tantos sufrimientos se amortigüen en la alegría que hoy inunda el corazón de la Patria. Esta victoria para Dios y para el Pueblo y su historia. Hoy es el día de las calles y las plazas“, escribió Petro en su cuenta de la red Twitter, apenas una rato después de que se oficialice su victoria en la segunda vuelta.

Francia Márquez, 40 años, antigua empleada doméstica, es la nueva vicepresidente de Colombia. Por primera vez una mujer negra llega a ese escalón.  Hizo un llamado a los pueblos marginados del país -indígenas, negros, rurales- para que se unieran. Apuntó las élites que “han condenado a nuestra gente a la miseria, al hambre, a la desolación”, y evocó el movimiento Black Lives Matter llamando a sus seguidores a romper “el racismo estructural que no nos ha permitido respirar en este país y que nos ha mantenido con la rodilla en el cuello”.

Francia Márquez durante la campaña electoral en Yumbo, una pequeña ciudad al norte de Cali. Credit…Federico Rios para The New York Times

Mimado por el progresismo de la región, Petro llegó a la presidencia que ya buscó en otras dos oportunidades. Esta vez encabeza una alianza que reúne a fuerzas de izquierda, feministas, ambientalistas, juveniles y sindicales, todas en torno de Colombia Humana, su propio partido.

Es el primer triunfo nacional de la izquierda en un país marcadamente conservador, en el que el accionar guerrillero, además, dejó una fuerte huella.

No deja de ser un dato enorme que sea justamente él, un exinsurgente del M-19, el que se quede con la jefatura del Estado, que ya buscó en 2010 y 2018.

Antes y en medio de esos intentos, Petro pasó por la alcaldía de Bogotá y por el Congreso. En los dos puestos su tarea fue ruidosa.

En 2012 ganó la alcaldía capitalina, de donde fue destituido después de una investigación sobre el sistema de recolección de residuos. Se le prohibió entonces ejercer cargos públicos por 15 años, pero esa sanción fue un búmeran para los sectores que lo habían tumbado, porque Petro logró un impulso popular de relevancia y, además, la Corte IDH lo repuso en el cargo en 2014.

Había sido concejal en Zipaquirá, tenido un cargo diplomático y conseguido una banca de representante antes y se hizo de una plaza de senador después, la actual por haber sido segundo en las elecciones que llevaron a Iván Duque a la presidencia.

De 61 años, nacido en Ciénaga de Oro, Petro fue un estudiante casi ejemplar y con apenas 17 años ingresó al M-19, una de las varias guerrillas que actuaban por entonces en Colombia y también una de las primeras en retornar a la vida civil, en 1990.

En la organización, usó el nombre ficticio de Andrés Aureliano, en homenaje al Aureliano Buendía de la genial obra de Gabriel García Márquez “Cien años de soledad”.

Años después, desde el Congreso empezó a lograr notoriedad, en buena medida en base a sus denuncias de corrupción, contra la llamada “parapolítica” -las relaciones de grupos paramilitares con dirigentes- y de los casos de “falsos positivos”, los asesinatos de desocupados y campesinos presentados por el Ejército como guerrilleros muertos en combate.

En 2010, en su primer intento por la presidencia, consiguió solo 9% de los votos pero se instaló entre las figuras notorias de la política local. Y 8 años después, ya con 25% de los sufragios, obtuvo el derecho de disputar la segunda vuelta, que perdió con Duque.

Para este intento de ahora, además de conformar una red de fuerzas y movimientos de izquierda, pero que extendió hasta sumar a sectores evangelistas, eligió, además, a una mujer negra y feminista como compañera de fórmula: Francia Márquez.

En el Pacto Histórico están Colombia Humana, la Unión Patriótica, el Partido Comunista, el Movimiento Alternativa Indígena y Social, Polo Democrático, Todos Somos Colombia, Partido del Trabajo y el Movimiento de Acción Democrática, junto a otros cinco sellos.

El discurso de Petro en favor de profundas reformas sociales y económicas alienta las advertencias de quienes lo consideran un camino hacia el “castrochavismo”, lo tildan de comunista o lo consideran un “populista peligroso”.

En las legislativas de marzo quedó claro que ese discurso no pegó, al menos en un sector mayoritario: la fuerza hizo su mejor elección histórica. Y el exalcalde usaba “cambio” y “transformación” casi como latiguillos.

Tampoco parecieron alcanzar las “fake news” para evitar su victoria en la primera vuelta, con algo más de un 40%. Se verá el domingo si con esa base y cierto hartazgo de la población colombiana le alcanza para que Duque le ponga la banda presidencial en agosto.

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