Empleo y empresas en caída: más de 200 mil puestos menos y 22 mil firmas cerradas en dos años
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La dinámica del mercado laboral argentino muestra un deterioro sostenido desde diciembre de 2023, con una destrucción acelerada de empleo privado registrado y un retroceso significativo en el entramado empresarial. Los datos consolidan un escenario en el que la caída del trabajo formal ya impacta de lleno en el desempleo y expone límites en la absorción del mercado laboral.
Desde la asunción del actual gobierno, se perdieron 200.941 empleos privados registrados, lo que equivale a una destrucción promedio de 268 puestos por día hasta diciembre de 2025. El fenómeno alcanza a 22 de las 24 jurisdicciones del país, con fuerte concentración en los principales distritos económicos.
La Provincia de Buenos Aires encabeza las pérdidas con 73.690 empleos menos, seguida por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (-32.970) y Córdoba (-14.790). En términos relativos, las caídas más profundas se registran en Santa Cruz (-16,2%), La Rioja (-13,5%) y Catamarca (-11,2%), evidenciando un impacto particularmente severo en economías regionales.
Pero el deterioro no se limita al empleo. El tejido productivo también acusa el golpe. Desde noviembre de 2023 se perdieron 22.608 empresas, a un ritmo de 30 firmas por día, es decir, más de una por hora. La caída abarca 23 de las 24 jurisdicciones, lo que da cuenta de una contracción generalizada.
Nuevamente, la Provincia de Buenos Aires lidera las bajas con 5.973 empresas menos, seguida por Córdoba (-3.925) y Santa Fe (-2.358). En términos proporcionales, las provincias más afectadas fueron La Rioja (-17,1%), Chaco (-12,3%) y Catamarca (-11,2%). En total, el país perdió el 4,4% de su stock de empresas en apenas dos años.

Un mercado laboral que no logra recomponerse
El retroceso del empleo formal no está siendo compensado por una reconversión productiva. Por el contrario, los datos muestran una expansión del empleo informal y precario, al mismo tiempo que aumenta la desocupación, lo que configura un cuadro de mayor fragilidad estructural.
La tasa de desempleo alcanzó el 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, lo que implica una suba de 1 punto porcentual respecto a 2024 y de 1,8 puntos frente a 2023. En términos absolutos, esto se traduce en 279.000 desempleados más en comparación con dos años atrás.
El impacto es particularmente fuerte en los jóvenes. Entre los varones de 14 a 29 años, el desempleo trepó al 16,2%, mientras que en mujeres de la misma franja etaria llegó al 16,8%, consolidando a este segmento como el más vulnerable del mercado laboral.
A nivel territorial, el Gran Buenos Aires aparece como el epicentro del deterioro, con una tasa de desempleo del 9,5%, lo que implica que casi una de cada diez personas que buscan trabajo no lo consigue.
El avance del “desempleo ampliado”
A este escenario se suma un fenómeno emergente: el crecimiento del denominado “desempleo ampliado” o “desempleo blue”, que busca capturar a quienes trabajan pocas horas, en condiciones precarias, pero necesitan más ingresos.
Este indicador alcanzó el 7,2% en el tercer trimestre de 2025 y supera en todas las provincias al desempleo tradicional. La brecha es especialmente marcada en el norte del país, donde se consolidan formas de subsistencia basadas en trabajos de baja calidad y escasa carga horaria.
El dato revela una transformación del mercado laboral: aunque algunas personas logran insertarse en actividades informales o de autoempleo —como trabajos vinculados a plataformas digitales—, estas ocupaciones no alcanzan para garantizar estabilidad ni ingresos suficientes.
Concentración sin derrame
El cuadro general muestra que la caída del empleo y de las empresas no responde a un proceso de modernización o reconversión productiva. Por el contrario, los sectores que exhiben crecimiento —principalmente el financiero, la minería y los hidrocarburos— no generan una demanda significativa de empleo ni dinamizan el consumo masivo.
En este contexto, se configura un proceso de destrucción y concentración económica, sin que el crecimiento sectorial se traduzca en mejoras generalizadas en el mercado laboral.
El resultado es un sistema productivo más concentrado, con menos empresas, menos empleo formal y una creciente precarización del trabajo, lo que plantea un desafío estructural para la economía argentina en el corto y mediano plazo.
