empleo informal Argentina

Más informalidad y 2.100 patrones menos: la reconfiguración del mercado laboral de Posadas

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Este viernes, el INDEC publicó la base de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) correspondientes al 4° trimestre de 2025, que nos permite mirar más en profundidad diferentes aspectos que hacen a la vida económica de los hogares en los aglomerados urbanos; para el caso puntual de Misiones, el de Posadas. Los microdatos de la EPH son el principal insumo para la medición, entre otras, de las tasas del mercado de trabajo. Pero no basta solo con ver la tasa de actividad, de empleo y de desocupación sino también, y fundamentalmente, los aspectos que explican los movimientos de esas tasas. 

Repasemos algunos datos: en el cuarto trimestre del 2025, la población total en el aglomerado de Posadas era de 395.265 personas, 1,1% mayor al de igual período de 2024 (equivalente a +4.208 personas). En ese marco, el 46,4% pertenecía a la población económicamente activa (los “activos”), un total de 183.328 personas. 

Respecto a un año atrás, la tasa cayó en 0,5 puntos porcentuales (era de 46,9% en aquel momento) debido a que la cantidad absoluta prácticamente no varió (cayó en apenas 13 personas) en contraste con el crecimiento poblacional.

Dentro de los activos, encontramos a los Ocupados: la tasa de empleo fue del 44,6% y equivale a unas 176.418 personas con al menos una ocupación. Respecto al cierre de 2024, la tasa cayó en 0,2 p.p. pese a que la población ocupada en términos absolutos creció (+1.240 nuevos ocupados); esto, de nuevo, se da por el mayor incremento observado en la población total. 

A su vez, la tasa de desocupación fue de 3,8% con unas 6.910 personas en condición de desocupados: en comparación con el 2024, esta tasa cayó en -0,7 p.p. y también lo hizo en términos absolutos: se contabilizan -1.253 desocupados respecto a aquella oportunidad. 

En este contexto, la mejora en la ocupación y la reducción del desempleo se explican íntegramente dentro de una población activa que se mantuvo prácticamente sin cambios, en un escenario donde el crecimiento de la población total no fue acompañado por una mayor participación en el mercado laboral. ¿Esto pretende decir entonces que sigue todo igual? Naturalmente, no. La clave está en entender con mayor precisión qué cambios hubo dentro de la población ocupada. 

INDEC distingue cuatro categorías de ocupados: los Patrones (personas que trabajan sin relación de dependencia y emplean al menos a una persona asalariada de manera permanente); los Cuentapropistas (personas que desarrollan su actividad sin relación de dependencia y no emplean trabajador); los Asalariados (personas que trabajan para un empleador tanto público o privado, percibiendo una remuneración; incluye a los registrados y a los no registrados) y los Trabajadores familiares sin remuneración (personas que trabajan en una empresa, negocio o actividad económica de un familiar sin recibir pago por ello).

Al cuarto trimestre de 2025, el 68,2% de las personas ocupadas de Posadas eran asalariados, totalizando unos 120.251. Aquí se observa un crecimiento de 1,7% en el total de asalariados respecto a 2024 (+2.022 personas) y su participación creció en 0,7 puntos (era de 67,5% al cierre de 2024). Ahora bien, aquí vale hacer una aclaración: del total de asalariados, el 40,4% es informal (por 48.588 personas) y el 59,6% eran trabajadores formales (71.663 personas). Si se mira la dinámica del último año, los asalariados formales cayeron, respecto a 2024, en 2,1% (-1.551 personas) mientras que los informales crecieron 7,9% (+3.573 personas). Esto también queda expresado en los niveles de participación: los formales explicaban el 61,9% de los asalariados y cayeron ahora al 59,6% y los informales pasaron del 38,1% al 40,4%. Por ende, la suba de los asalariados estuvo traccionada exclusivamente por los empleos informales.

A su vez, el 26,8% de los ocupados eran cuentapropistas, equivalente a unas 47.359 personas, que crecen 3,0% anual (+1.385 personas) y su participación también se incrementó en 0,6 puntos (era de 26,2% en 2024). 

El 4,4% de los ocupados correspondían a la categoría de Patrón, unas 7.763 personas, con una caída de 21,3% respecto al año anterior (-2.102 personas) y disminuyendo en 1,2 puntos de participación (era de 5,6% al cierre del 2024).

Finalmente, los trabajadores familiares sin remuneración explican apenas el 0,6% del total de ocupados en Posadas siendo 1.045 personas; caen en 5,9% contra 2024 (-65 personas) y su nivel de participación se mantuvo estable. 

¿Qué nos muestra esto? Que la estructura ocupacional de Posadas al cierre de 2025 exhibe una reconfiguración del empleo que presenta claras señales de fragilidad en su composición interna. Si bien el segmento asalariado se expande y consolida su participación mayoritaria sobre el universo de los ocupados, este desempeño oculta un cambio relevante hacia dentro de sí mismo: el crecimiento se explica exclusivamente por el avance del empleo informal, en contraste con la caída del empleo formal. Este desplazamiento implica un proceso de mayor precarización del trabajo, reflejado tanto en la evolución de los niveles absolutos como en la pérdida de participación.

En paralelo, el incremento del cuentapropismo refuerza esta lectura, en tanto evidencia que una parte del empleo generado se canaliza a través de formas más asociadas a estrategias de autoempleo ante la insuficiente generación de puestos asalariados formales. Así, el mercado laboral no solo crece apoyado en segmentos de menor calidad relativa, sino que además profundiza su heterogeneidad interna.

Pero más aún: la fuerte contracción del segmento de patrones constituye uno de los rasgos más significativos del período. La caída en la cantidad de empleadores sugiere un debilitamiento del entramado productivo local, ya sea por reducción de escala o salida de unidades económicas, lo que limita la capacidad del sistema para generar empleo genuino y sostenido en el tiempo.

Entonces, podemos observar que el crecimiento del empleo en Posadas en 2025 contra 2024 responde, como ya se dijo, más a un proceso de reconfiguración interna del mercado laboral que a una expansión sólida del mismo. La combinación de caída del empleo asalariado formal, aumento de la informalidad, crecimiento del cuentapropismo y retroceso de los empleadores configura un escenario donde predominan estrategias de adaptación frente a un contexto económico restrictivo, antes que señales de fortalecimiento estructural del empleo.

En este marco cabe preguntarse: ¿qué tanto cambió Posadas en 2025 respecto a 2016? En este período, la población total creció en 11,3%, equivalente a unas 40.214 personas. En ese contexto, la población activa se incrementó en 23% (+34.244 personas) y la ocupada en 21,6% (+31.384), lo que sugiere un proceso de fuerte expansión de la participación laboral, donde la incorporación de personas al mercado de trabajo creció a un ritmo muy superior al de la población total. A su vez, la población desocupada se incrementó en 70,6% (+2.860 personas), hecho que muestra que el mercado laboral, aunque con fuerte expansión, no logró absorber en su totalidad ese mayor flujo de activos, generando un aumento significativo en la presión sobre el empleo. En otras palabras, el mercado de trabajo se amplió, pero también se volvió más competitivo y tensionado, con una mayor cantidad de personas disputando oportunidades laborales que no crecieron en igual magnitud.

Ahora bien, se destacan dos hechos relevantes. En primer lugar, los Asalariados disminuyeron fuertemente su participación sobre el total de ocupados: explicaban el 73,8% en 2016 y bajó al 68,2% para 2025 (-5,6 p.p.), aunque en valores absolutos los asalariados crecieron en 13.268 personas (+12,4%); al tiempo que los Cuentapropistas pasaron de participar del 21,9% en 2016 al 26,8% en 2025, un salto de 5,0 p.p. que equivale a unos 15.625 nuevos cuentapropistas (+49,2%)

El segundo hecho relevante en este contexto tiene que ver con la informalidad en el segmento de asalariados: en 2016, el 70,3% eran formales, cayendo al 59,6% en 2025; a su vez, los informales pasaron del 29,7% al 40,4%. Si lo miramos en valores absolutos: los asalariados formales cayeron en 3.507 personas pero los informales crecieron en 16.775. 

Así, la evolución del mercado de trabajo en Posadas entre 2016 y 2025 deja ver un cambio estructural: aunque la cantidad de asalariados aumentó en términos absolutos, su peso relativo dentro del total de ocupados se redujo de manera significativa, lo que indica una pérdida de centralidad como forma predominante de inserción laboral. Este desplazamiento se explica, en gran medida, por el fuerte avance del cuentapropismo, que no solo crece a un ritmo muy superior, sino que gana participación de manera sostenida y que sugiere que una parte relevante de la población ocupada se inserta a través de estrategias de autoempleo, probablemente como respuesta a las limitaciones del mercado para generar empleo asalariado suficiente. 

También queda marcado el fuerte deterioro en la calidad del empleo asalariado. La caída en la proporción de trabajadores formales, junto con el fuerte aumento de los informales, evidencia un proceso de creciente precarización dentro del propio segmento asalariado. Es decir, incluso dentro del universo asalariado, el mercado laboral se desplaza hacia formas más inestables y con menor nivel de protección.

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En modo política

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Tender la mano”. La frase marcó la tarde e inauguró un nuevo tiempo del “misionerismo”, que se abre a la integración con otros espacios políticos que coincidan en el objetivo común de atender y resolver los problemas misioneros más allá de la difícil coyuntura nacional. 

En definitiva, la frase de Carlos Rovira implica un volver a los orígenes. El Encuentro Misionero es abrevar en los nutrientes de lo que fue la Renovación en 2003, momentos en los que el país también vivía una crisis que requirió de enormes dosis de audacia para hacerle frente. 

Esa audacia es la que el tiempo demanda, sostuvo Rovira, para volver a dar respuestas con las herramientas propias y “proyectar la salida” de la crisis. La apertura invoca a dirigentes de otros partidos -incluidos los libertarios- e independientes, como en la génesis misma de aquellos años de ruptura con el modelo de los 90.

La propuesta implica abrir el juego y “buscar a los que no están” para remodelar una oferta política que se inspire en lo hecho en estos años, como la ampliación de servicios sociales y decisiones económicas que hoy son perseguidas por la Nación y otras provincias, como la ausencia del déficit fiscal y generar recursos propios que le den sustento al modelo provincial. 

El mensaje de Rovira marca los tiempos políticos. Ya no se trata de esperar al 2027, sino de un llamado a la acción inmediata, que tendrá como avanzada al intendente de Posadas, Leonardo Stelatto, al vicegobernador Lucas Romero Spinelli, al presidente de la Legislatura, Sebastián Macías y al diputado nacional Oscar Herrera Ahuad. Tendrán la misión de recorrer cada rincón de la provincia para llevar el mensaje y traer a los que no están pero tienen una vocación misionerista. “Hacha, tiza y TikTok”, describió Rovira a la “patriada” que significa “volver a soñar” para salir de la anomia y desatar el nudo gordiano que impone la escasez del momento. 

Sin embargo, advirtió, no será con achique ni retirada del Estado, sino al contrario. “No liquidamos nada. Está claro que el contenedor es el Estado y la solución no es la mano invisible. Podemos cerrar el grifo, pero no liquidar”, remarcó. 

Puso como ejemplos a la política habitacional que distinguió a Misiones con miles de viviendas entregadas y que hoy se redujo a su mínima expresión en el marco del ajuste. En paralelo, defendió el posicionamiento sobre la yerba mate y el precio mínimo para la materia prima de 50 centavos de dólar, que obviamente quedó sepultado por la desregulación que impuso el DNU del presidente Javier Milei. Para contrarrestar ese desequilibrio, se avanzará con la ley de Trazabilidad del Mercado y otras herramientas que protejan el entramado productivo. 

Rovira no esquivó al debate remanido propuesto por la Libertad Avanza y otros sectores opositores: la política fiscal. “No existe Aduana paralela. Es la Nación, que se queda con lo que se recauda en Misiones”, sintetizó. “Son los impuestos nacionales los que no bajan”, cuestionó. 

Remarcó que los productores están exentos y que recién tributan Ingresos Brutos los industriales y el comercio. 

El sector industrial comienza a tributar en 1,5%, mientras que, por ejemplo, en Corrientes deben pagar 1,75%. 

El caballito de batalla de la oposición choca con los datos duros: la Corte Suprema retó a Corrientes por instalar una aduana paralela. Justo en la provincia que es el modelo a imitar, según los no misioneristas

Los cortesanos hicieron lugar a la demanda de Bunge Argentina S.A. contra la provincia de Corrientes y declararon inconstitucional un esquema de alícuotas diferenciales en el impuesto sobre los Ingresos Brutos. Corrientes generaba un trato discriminatorio según la localización de los establecimientos productivos.

La Corte analizó el esquema a la luz de la Constitución Nacional y de precedentes propios en materia de comercio interjurisdiccional y concluyó que la normativa correntina afectaba el principio de igualdad y alteraba el flujo natural del comercio entre provincias.

El tribunal sostuvo que la aplicación de una alícuota del 2,90% a la firma demandante, en contraste con tasas menores para actores locales, configuraba una restricción indirecta al comercio interprovincial. En términos jurídicos, calificó este mecanismo como una “aduana interior”, figura expresamente prohibida por la Constitución.

Además, el fallo remite a antecedentes similares donde se analizaron esquemas tributarios provinciales que diferenciaban cargas en función del origen de la producción, consolidando una línea jurisprudencial en ese sentido. Misiones no entra en ese lote. 

En contraste, Misiones insistirá en conseguir un régimen diferencial para la economía local, atravesada por el contexto de frontera y las distancias con el país central que todo lo encarecen. El presidente de la Legislatura, Sebastián Macías, adelantó una iniciativa que será trabajada con los diputados nacionales del bloque misionerista, para colar el debate en medio de la reforma tributaria que impulsa el Gobierno nacional. Misiones ya había conseguido convencer a los demás diputados de la urgencia de una Zona Aduanera especial, superadora incluso del artículo 10 de la ley Pymes, pero el ex presidente Alberto Fernández vetó la iniciativa y volvió todo a fojas cero. 

Este régimen debería estar basado en exenciones impositivas nacionales y aduaneras para todas las actividades económicas desarrolladas o a desarrollarse en todo el territorio misionero.

La iniciativa recoge y acompaña un reclamo transversal de las distintas Cámaras de Comercio e Industrias como así también de distintos sectores productivos, profesionales y sociales de la provincia, que coinciden en la necesidad de avanzar en medidas concretas que permitan corregir las asimetrías estructurales que afectan a la economía misionera.

En este sentido, se puso en relieve la profunda preocupación manifestada por esos sectores frente a la actual coyuntura considerados estratégicos para el desarrollo económico, social y productivo de Misiones. En esa misma línea, se expresó el reclamo de fondo: “Que la Nación deje de ponerle el pie encima a los misioneros y nos permita crecer libremente”.

Rovira le dio un fuerte impulso a la iniciativa y pidió a los diputados nacionales que se entreguen en cuerpo y alma por su aprobación, en medio del debate por la reforma fiscal. Entre las propuestas se destacan: eliminar el IVA a los productos que lleguen a la provincia para reducir los precios en góndola, además de beneficios aduaneros para producir y exportar. “Que las empresas puedan traer maquinarias e insumos sin pagar derechos de importación y que productos como la yerba, el té y la madera no paguen derechos de exportación”.

La anomia a la que hace referencia Rovira no es otra que la parálisis que produce la crisis. Deterioro económico constante, destrucción de empresas y de puestos de trabajo, pérdida de poder adquisitivo y una inflación que lejos está de ser contenida: 3,4 por ciento en marzo, diez meses consecutivos de subas y un acumulado interanual de 32,6 por ciento, superior a la del último año de Cristina Fernández. 

La inflación es un problema dramático para millones de argentinos que no encuentran sosiego y ven como la promesa inicial del Presidente se desvanece en excusas vanas. El NEA fue nuevamente la región con mayor suba de precios, con 4,1 por ciento.

Pero si la suba de precios se hace insoportable, también lo es la constante caída de la actividad económica. Entre noviembre de 2023 y enero de 2026, hay 24.180 empleadores menos (cerraron más de 30 empresas por día). En el mismo período, se perdieron 290.123 puestos de trabajo registrados en unidades productivas (-3%), casi 366 puestos por día. Desde que asumió la gestión libertaria, Misiones registra una caída de 9,4% en la cantidad de empleo privado formal, lo que equivale a 10.209 empleos menos. En paralelo, la cantidad de empresas cayó 9,9% en igual período, con 935 firmas menos en actividad

En dos años, la creación de empleo en Argentina dejó un saldo de apenas 113 mil puestos, lo que equivale a unos 56,5 mil por año, según las estimaciones oficiales. La cifra no solo resulta modesta: es directamente insignificante cuando se la compara con ciclos recientes. Durante la gestión de Mauricio Macri, el promedio anual rondó los 280 mil empleos, mientras que en el período de Alberto Fernández trepó a unos 440 mil. El contraste expone, sin matices, la debilidad del actual proceso de generación de trabajo.

El dato más inquietante aparece en 2025: la economía creció, pero no generó empleo. Es la primera vez en lo que va del siglo XXI que se verifica una expansión sin creación de puestos de trabajo, un fenómeno que rompe con una de las pocas relaciones relativamente estables de la macroeconomía argentina.

Pero incluso ese magro balance tiene una composición preocupante: todo el empleo generado en los últimos dos años es, en esencia, precario e informal. Lejos de consolidarse, el trabajo registrado cae en términos absolutos, marcando un quiebre respecto de la etapa anterior, en la que -con tensiones y limitaciones- tanto el empleo formal como el informal mostraban una tendencia expansiva.

La pasividad no es una opción ante la certeza de que el Gobierno no da ninguna señal de interés en atender esas problemáticas. 

Esto no es inflación estrictamente, es que pegó un salto el nivel de precios, por cambio de precios relativos. Si nosotros tomamos la núcleo y le sacamos el efecto de la carne, es decir tomamos la verdaderamente subyacente, está igual que el mes pasado, en 2,5”, se desentendió Milei en el AmCham Summit 2026

La carne aumentó 6,9 por ciento en el último mes, con un pico de 7,9 en Cuyo. El consumo de carne cayó 10% en lo que va del 2026 y sigue en el nivel más bajo de los últimos 20 años, según el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina. Para salir del paso, una senadora libertaria -Vilma Bedia- recomendó comer carne de burro. 

En la misma convención empresaria, el ministro de Economía, Luis Caputo también se desentendió de la suba de precios. “El proceso de desinflación, que venía muy pronunciado, se vio interrumpido el año pasado en el proceso previo a las elecciones donde hubo una dolarización masiva y una caída fuerte de la demanda de dinero. Todavía estamos purgando esa caída de la demanda de dinero, pero a partir de abril vamos a ver una desaceleración de la inflación importante. Vamos a ver un proceso de desinflación con mayor crecimiento”, describió.  “Entramos en un proceso virtuoso en el cual los próximos 18 meses van a ser los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas”, agregó. Después viajó a Estados Unidos para pedir al FMI un enésimo respaldo al programa. Consiguió mil millones de dólares y una declaración de compromiso de Kristalina Georgieva. “Hay un pico de optimismo”, cerró Caputo en Washington.

Hay un pico de optimismo””, celebró Caputo en Washington tras conseguir un nuevo préstamo del FMI por mil millones de dólares.

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Empleo y empresas en caída: más de 200 mil puestos menos y 22 mil firmas cerradas en dos años

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La dinámica del mercado laboral argentino muestra un deterioro sostenido desde diciembre de 2023, con una destrucción acelerada de empleo privado registrado y un retroceso significativo en el entramado empresarial. Los datos consolidan un escenario en el que la caída del trabajo formal ya impacta de lleno en el desempleo y expone límites en la absorción del mercado laboral.

Desde la asunción del actual gobierno, se perdieron 200.941 empleos privados registrados, lo que equivale a una destrucción promedio de 268 puestos por día hasta diciembre de 2025. El fenómeno alcanza a 22 de las 24 jurisdicciones del país, con fuerte concentración en los principales distritos económicos.

La Provincia de Buenos Aires encabeza las pérdidas con 73.690 empleos menos, seguida por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (-32.970) y Córdoba (-14.790). En términos relativos, las caídas más profundas se registran en Santa Cruz (-16,2%), La Rioja (-13,5%) y Catamarca (-11,2%), evidenciando un impacto particularmente severo en economías regionales.

Pero el deterioro no se limita al empleo. El tejido productivo también acusa el golpe. Desde noviembre de 2023 se perdieron 22.608 empresas, a un ritmo de 30 firmas por día, es decir, más de una por hora. La caída abarca 23 de las 24 jurisdicciones, lo que da cuenta de una contracción generalizada.

Nuevamente, la Provincia de Buenos Aires lidera las bajas con 5.973 empresas menos, seguida por Córdoba (-3.925) y Santa Fe (-2.358). En términos proporcionales, las provincias más afectadas fueron La Rioja (-17,1%), Chaco (-12,3%) y Catamarca (-11,2%). En total, el país perdió el 4,4% de su stock de empresas en apenas dos años.

Un mercado laboral que no logra recomponerse

El retroceso del empleo formal no está siendo compensado por una reconversión productiva. Por el contrario, los datos muestran una expansión del empleo informal y precario, al mismo tiempo que aumenta la desocupación, lo que configura un cuadro de mayor fragilidad estructural.

La tasa de desempleo alcanzó el 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, lo que implica una suba de 1 punto porcentual respecto a 2024 y de 1,8 puntos frente a 2023. En términos absolutos, esto se traduce en 279.000 desempleados más en comparación con dos años atrás.

El impacto es particularmente fuerte en los jóvenes. Entre los varones de 14 a 29 años, el desempleo trepó al 16,2%, mientras que en mujeres de la misma franja etaria llegó al 16,8%, consolidando a este segmento como el más vulnerable del mercado laboral.

A nivel territorial, el Gran Buenos Aires aparece como el epicentro del deterioro, con una tasa de desempleo del 9,5%, lo que implica que casi una de cada diez personas que buscan trabajo no lo consigue.

El avance del “desempleo ampliado”

A este escenario se suma un fenómeno emergente: el crecimiento del denominado “desempleo ampliado” o “desempleo blue”, que busca capturar a quienes trabajan pocas horas, en condiciones precarias, pero necesitan más ingresos.

Este indicador alcanzó el 7,2% en el tercer trimestre de 2025 y supera en todas las provincias al desempleo tradicional. La brecha es especialmente marcada en el norte del país, donde se consolidan formas de subsistencia basadas en trabajos de baja calidad y escasa carga horaria.

El dato revela una transformación del mercado laboral: aunque algunas personas logran insertarse en actividades informales o de autoempleo —como trabajos vinculados a plataformas digitales—, estas ocupaciones no alcanzan para garantizar estabilidad ni ingresos suficientes.

Concentración sin derrame

El cuadro general muestra que la caída del empleo y de las empresas no responde a un proceso de modernización o reconversión productiva. Por el contrario, los sectores que exhiben crecimiento —principalmente el financiero, la minería y los hidrocarburos— no generan una demanda significativa de empleo ni dinamizan el consumo masivo.

En este contexto, se configura un proceso de destrucción y concentración económica, sin que el crecimiento sectorial se traduzca en mejoras generalizadas en el mercado laboral.

El resultado es un sistema productivo más concentrado, con menos empresas, menos empleo formal y una creciente precarización del trabajo, lo que plantea un desafío estructural para la economía argentina en el corto y mediano plazo.

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El desempleo en la Argentina subió al 7,5% y expone las fracturas del mercado laboral

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El mercado laboral argentino volvió a encender una señal de alerta. Tras varios trimestres de relativa estabilidad, la desocupación retomó una tendencia ascendente y cerró el 2025 en 7,5%, marcando un incremento tanto en la comparación interanual como en la dinámica reciente.

El dato, difundido por el INDEC, no solo implica que más de un millón de personas se encuentran sin empleo en los principales centros urbanos del país, sino que también confirma un cambio de clima en el frente laboral. La economía no logra absorber la demanda de trabajo al ritmo necesario, y comienzan a emerger tensiones que trascienden el número puntual del desempleo.

La tasa de desocupación registró una suba de 1,1 punto porcentual (p.p.) respecto al mismo trimestre del año anterior (es decir, de 6,4% a 7,5%), lo que indica una diferencia estadísticamente significativa”, señala el reporte del INDEC.

La tasa de desocupación para el grupo de mujeres de 14 a 29 años presenta una variación de 3,0 p.p., mientras que para el grupo de varones del mismo grupo etario es de 3,7 p.p. Para los grupos de edades centrales (de 30 a 64 años), tanto de mujeres como de varones, las tasas se mantuvieron estables. Por otra parte, la tasa de informalidad presentó niveles similares.

La lectura más inmediata podría sugerir un deterioro clásico: menos empleo, más desocupación. Sin embargo, el fenómeno es más complejo. La tasa de actividad se mantuvo prácticamente sin cambios, lo que indica que no hubo un retiro masivo de personas del mercado laboral. Por el contrario, la presión sobre el empleo se intensifica.

Ese concepto -la presión laboral- resulta clave. No solo incluye a quienes buscan trabajo y no lo consiguen, sino también a quienes, aun estando ocupados, intentan cambiar o ampliar su situación laboral. En el cuarto trimestre, ese universo alcanzó el 30% de la población económicamente activa , un nivel que refleja con claridad la fragilidad del esquema actual.

El problema, entonces, no es únicamente la falta de empleo, sino la calidad y estabilidad.

📊 Mercado laboral argentino: datos clave (INDEC)

Indicador Valor
Tasa de actividad 48,6%
Tasa de empleo 45,0%
Tasa de desocupación 7,5%
Población ocupada 13,5 millones
Población desocupada 1,1 millones
Subocupación 11,3%
Informalidad laboral 43,0%
Presión sobre el mercado laboral 30,0%

Fuente: INDEC – Encuesta Permanente de Hogares (EPH), cuarto trimestre 2025.

Según el relevamiento oficial, el 43% de los ocupados se desempeña en condiciones de informalidad . Es decir, casi la mitad del mercado laboral opera por fuera de los marcos formales, sin aportes jubilatorios ni cobertura social. A esto se suma una tasa de subocupación del 11,3%, que refleja a quienes trabajan menos horas de las deseadas y buscan ampliar su jornada.

En ese contexto, la suba del desempleo aparece como la punta visible de un fenómeno más profundo: la incapacidad del sistema económico para generar empleo de calidad de manera sostenida.

El comportamiento por franjas etarias refuerza esta lectura. Los mayores aumentos en la desocupación se registran entre los jóvenes de 14 a 29 años, tanto en varones como en mujeres, con subas superiores a los tres puntos porcentuales en el último año. Se trata del segmento más vulnerable del mercado laboral, donde la inserción es más precaria y la rotación más alta.

En contraste, las edades centrales -entre 30 y 64 años- muestran mayor estabilidad, lo que sugiere que el ajuste del mercado laboral se concentra en los extremos: jóvenes que no logran ingresar y trabajadores informales o de baja calificación que quedan más expuestos.

Otro dato relevante es la composición del empleo. Más del 70% de los ocupados son asalariados, pero una porción significativa lo hace sin aportes, lo que consolida un esquema de formalidad parcial. Paralelamente, el trabajo por cuenta propia mantiene una participación elevada, evidenciando que el autoempleo sigue siendo una válvula de escape frente a la falta de oportunidades en el sector formal.

En términos macroeconómicos, este comportamiento no es ajeno al proceso de ajuste que atraviesa la economía argentina desde 2024. La contracción del gasto, la recomposición de precios relativos y la caída del consumo impactaron directamente sobre sectores intensivos en mano de obra, limitando la capacidad de generación de empleo.

El resultado es un mercado laboral que resiste, pero que lo hace sobre bases cada vez más frágiles.

La suba del desempleo al 7,5% no es, en sí misma, un número alarmante en términos históricos. Pero sí lo es en su contexto: ocurre en un escenario donde el empleo crece poco, la informalidad se mantiene elevada y la calidad del trabajo muestra señales de deterioro.

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