economía argentina 2025

Deuda externa: el Gobierno muestra superávit externo, pero el stock vuelve a crecer

Compartí esta noticia !

El último dato del Indec sobre la balanza de pagos del cuarto trimestre de 2025 dejó una señal ambivalente para la estrategia económica del Gobierno: mientras la cuenta corriente registró un superávit de USD 2.294 millones y la economía mostró un préstamo neto de USD 2.285 millones, la deuda externa volvió a crecer y alcanzó los USD 320.305 millones. En paralelo, la cuenta financiera marcó un egreso neto de capitales por USD 1.850 millones. La pregunta se impone: ¿el superávit externo consolida el rumbo o revela límites en la capacidad de retener dólares?

Superávit externo con salida de capitales

El resultado positivo de la cuenta corriente refleja, en términos técnicos, que el país generó más divisas de las que utilizó en su intercambio con el mundo durante el período. Sin embargo, ese flujo no se tradujo en acumulación plena de reservas ni en fortalecimiento del frente financiero.

El dato clave está en la cuenta financiera: el egreso neto de USD 1.850 millones indica que, aun con superávit externo, los dólares continúan saliendo del sistema. En términos políticos y económicos, esto implica que la economía logra generar divisas, pero no consigue retenerlas completamente, un punto sensible para cualquier esquema de estabilización.

En ese marco, la posición de inversión internacional neta acreedora se ubicó en USD 48.454 millones al 31 de diciembre de 2025, con una leve caída de USD 449 millones respecto del trimestre previo. Es decir, el país sigue siendo acreedor en términos netos frente al mundo, pero esa posición se erosiona lentamente.

Deuda en alza: financiamiento y rollover bajo presión

El dato más contundente del informe es la evolución de la deuda externa. El stock totalizó USD 320.305 millones, con un incremento de USD 1.709 millones en comparación con el trimestre anterior.

Este aumento, aunque moderado en términos relativos, ocurre en un contexto donde el Gobierno busca sostener el financiamiento sin expandir el riesgo financiero. La dinámica expone una tensión estructural: el equilibrio externo convive con una necesidad persistente de financiamiento, en un escenario donde el acceso al crédito y el costo del endeudamiento siguen siendo variables críticas.

En términos de poder económico, el dato no es neutro. El crecimiento de la deuda condiciona la política futura, tanto en términos de negociación con acreedores como en la capacidad de sostener el programa macroeconómico sin sobresaltos.

Correlación de fuerzas: estabilidad externa versus fragilidad financiera

El cuadro que deja la balanza de pagos muestra un Gobierno que logra ordenar el frente externo en términos de flujo, pero enfrenta desafíos en el stock y en la dinámica financiera. El superávit de cuenta corriente fortalece el discurso de equilibrio macroeconómico, pero la salida de capitales y el aumento de la deuda introducen matices.

Para los actores del sistema —inversores, sector productivo y analistas—, la señal es doble. Por un lado, hay capacidad de generar dólares. Por otro, persisten dudas sobre su sostenibilidad y sobre la capacidad de acumularlos.

Esto impacta directamente en la gobernabilidad económica: la estabilidad cambiaria, el acceso al financiamiento y la evolución del riesgo país quedan atados a esta tensión entre flujo positivo y stock creciente.

Un equilibrio en construcción

El dato del cuarto trimestre no define una tendencia cerrada, pero sí marca un punto de inflexión en la lectura del frente externo. El superávit ya no alcanza por sí solo como ancla si no se traduce en acumulación efectiva y reducción de vulnerabilidades.

En las próximas semanas, la atención estará puesta en cómo evoluciona la cuenta financiera y si el Gobierno logra revertir la salida de capitales. También, en la trayectoria de la deuda y su capacidad de estabilizarse sin comprometer el programa económico.

El equilibrio aparece, por ahora, como una construcción en curso.

bal_03_26 INDEC by CristianMilciades

Compartí esta noticia !

Empleo y empresas en caída: más de 200 mil puestos menos y 22 mil firmas cerradas en dos años

Compartí esta noticia !

La dinámica del mercado laboral argentino muestra un deterioro sostenido desde diciembre de 2023, con una destrucción acelerada de empleo privado registrado y un retroceso significativo en el entramado empresarial. Los datos consolidan un escenario en el que la caída del trabajo formal ya impacta de lleno en el desempleo y expone límites en la absorción del mercado laboral.

Desde la asunción del actual gobierno, se perdieron 200.941 empleos privados registrados, lo que equivale a una destrucción promedio de 268 puestos por día hasta diciembre de 2025. El fenómeno alcanza a 22 de las 24 jurisdicciones del país, con fuerte concentración en los principales distritos económicos.

La Provincia de Buenos Aires encabeza las pérdidas con 73.690 empleos menos, seguida por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (-32.970) y Córdoba (-14.790). En términos relativos, las caídas más profundas se registran en Santa Cruz (-16,2%), La Rioja (-13,5%) y Catamarca (-11,2%), evidenciando un impacto particularmente severo en economías regionales.

Pero el deterioro no se limita al empleo. El tejido productivo también acusa el golpe. Desde noviembre de 2023 se perdieron 22.608 empresas, a un ritmo de 30 firmas por día, es decir, más de una por hora. La caída abarca 23 de las 24 jurisdicciones, lo que da cuenta de una contracción generalizada.

Nuevamente, la Provincia de Buenos Aires lidera las bajas con 5.973 empresas menos, seguida por Córdoba (-3.925) y Santa Fe (-2.358). En términos proporcionales, las provincias más afectadas fueron La Rioja (-17,1%), Chaco (-12,3%) y Catamarca (-11,2%). En total, el país perdió el 4,4% de su stock de empresas en apenas dos años.

Un mercado laboral que no logra recomponerse

El retroceso del empleo formal no está siendo compensado por una reconversión productiva. Por el contrario, los datos muestran una expansión del empleo informal y precario, al mismo tiempo que aumenta la desocupación, lo que configura un cuadro de mayor fragilidad estructural.

La tasa de desempleo alcanzó el 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, lo que implica una suba de 1 punto porcentual respecto a 2024 y de 1,8 puntos frente a 2023. En términos absolutos, esto se traduce en 279.000 desempleados más en comparación con dos años atrás.

El impacto es particularmente fuerte en los jóvenes. Entre los varones de 14 a 29 años, el desempleo trepó al 16,2%, mientras que en mujeres de la misma franja etaria llegó al 16,8%, consolidando a este segmento como el más vulnerable del mercado laboral.

A nivel territorial, el Gran Buenos Aires aparece como el epicentro del deterioro, con una tasa de desempleo del 9,5%, lo que implica que casi una de cada diez personas que buscan trabajo no lo consigue.

El avance del “desempleo ampliado”

A este escenario se suma un fenómeno emergente: el crecimiento del denominado “desempleo ampliado” o “desempleo blue”, que busca capturar a quienes trabajan pocas horas, en condiciones precarias, pero necesitan más ingresos.

Este indicador alcanzó el 7,2% en el tercer trimestre de 2025 y supera en todas las provincias al desempleo tradicional. La brecha es especialmente marcada en el norte del país, donde se consolidan formas de subsistencia basadas en trabajos de baja calidad y escasa carga horaria.

El dato revela una transformación del mercado laboral: aunque algunas personas logran insertarse en actividades informales o de autoempleo —como trabajos vinculados a plataformas digitales—, estas ocupaciones no alcanzan para garantizar estabilidad ni ingresos suficientes.

Concentración sin derrame

El cuadro general muestra que la caída del empleo y de las empresas no responde a un proceso de modernización o reconversión productiva. Por el contrario, los sectores que exhiben crecimiento —principalmente el financiero, la minería y los hidrocarburos— no generan una demanda significativa de empleo ni dinamizan el consumo masivo.

En este contexto, se configura un proceso de destrucción y concentración económica, sin que el crecimiento sectorial se traduzca en mejoras generalizadas en el mercado laboral.

El resultado es un sistema productivo más concentrado, con menos empresas, menos empleo formal y una creciente precarización del trabajo, lo que plantea un desafío estructural para la economía argentina en el corto y mediano plazo.

Compartí esta noticia !

La actividad de los servicios públicos creció 3,1% interanual en diciembre

Compartí esta noticia !

La actividad de los servicios públicos en Argentina registró en diciembre de 2025 una suba interanual del 3,1%, según el último informe del Indicador Sintético de Servicios Públicos (ISSP) publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos. El dato, difundido el 11 de marzo de 2026, refleja una mejora respecto del mismo mes del año anterior y agrega una señal de dinamismo en sectores vinculados a energía, telecomunicaciones y servicios urbanos. issp_03_266EF97B18EA

La estadística también muestra una evolución positiva en el corto plazo: en términos desestacionalizados, la actividad creció 1,9% respecto de noviembre, mientras que la serie tendencia-ciclo avanzó 0,1%, lo que sugiere un leve movimiento ascendente en la dinámica del sector.

El indicador funciona como una referencia clave para medir el pulso de actividades esenciales de la economía —electricidad, transporte, telefonía, correo y recolección de residuos—, por lo que su evolución suele leerse como un termómetro indirecto de la actividad económica y del nivel de utilización de infraestructura pública.

La pregunta que deja el dato es política y económica al mismo tiempo: ¿se trata de un repunte sostenido de la demanda de servicios o apenas de una recuperación parcial en un contexto todavía heterogéneo entre sectores?

Qué mide el indicador de servicios públicos

El Indicador Sintético de Servicios Públicos (ISSP) reúne información de diversas actividades vinculadas a servicios esenciales y redes de infraestructura.

Entre ellas se incluyen: electricidad, gas y agua; transporte de pasajeros; transporte de carga; peajes; recolección de residuos; servicio de correo postal; y telefonía.

El índice se construye a partir de datos de consumo, movimiento y utilización de estas actividades, lo que permite observar tendencias de la economía real vinculadas a movilidad, comunicaciones y uso de servicios básicos.

En diciembre de 2025, el nivel general del indicador marcó una expansión del 3,1% interanual, consolidando una variación positiva respecto del cierre de 2024.

La serie desestacionalizada —que elimina efectos propios del calendario— también mostró una mejora mensual de 1,9%, lo que sugiere un aumento de la actividad en el último tramo del año.

Los sectores que empujaron el crecimiento

Detrás del resultado general aparecen comportamientos muy distintos según la actividad.

Entre los sectores que mostraron mayor expansión interanual se destacan:

  • Servicio de correo postal: +13,0%
  • Electricidad, gas y agua: +6,7%
  • Recolección de residuos: +5,9%
  • Transporte de pasajeros: +2,3%
  • Telefonía: +1,6%

Estos incrementos explican buena parte de la mejora del indicador agregado.

En el caso del correo postal, el crecimiento de dos dígitos sugiere un aumento significativo en la demanda de envíos y logística. La expansión de los servicios energéticos y de residuos, por su parte, suele asociarse a mayores niveles de actividad urbana y consumo.

El transporte de pasajeros también registró una mejora, aunque más moderada, lo que indica una recuperación gradual del movimiento de personas.

Las áreas que todavía muestran retrocesos

El informe también expone señales de debilidad en algunos sectores.

El transporte de carga registró una caída interanual del 7,5%, mientras que los vehículos pasantes por peajes descendieron 3,0%.

Ambos indicadores suelen funcionar como referencias directas de la actividad económica y del flujo de mercaderías en rutas y redes logísticas.

La caída del transporte de carga sugiere que la recuperación no es homogénea en todos los sectores, especialmente en aquellos vinculados al movimiento de bienes.

La lectura económica detrás del indicador

El comportamiento de los servicios públicos suele anticipar tendencias más amplias en la economía.

Cuando aumenta el consumo de electricidad o el uso del transporte urbano, suele reflejar mayor actividad productiva o mayor circulación de personas. En cambio, caídas en transporte de carga o peajes pueden señalar desaceleraciones en cadenas logísticas o en el movimiento de mercaderías.

El resultado de diciembre muestra precisamente esa combinación: expansión en servicios urbanos y energéticos, pero debilidad en algunos indicadores de transporte vinculados a la producción.

Esa divergencia abre un escenario interpretativo complejo. La economía podría estar transitando una recuperación fragmentada, con sectores que crecen mientras otros todavía muestran contracciones.

Qué mirar en los próximos meses

El cierre de 2025 deja un indicador con crecimiento interanual positivo, pero con señales mixtas según actividad.

La evolución futura del ISSP dependerá de varios factores: la demanda de energía y servicios urbanos, la evolución del transporte de pasajeros, el movimiento de cargas y logística, y el ritmo de actividad económica general

Si los sectores vinculados a transporte y logística revierten su caída, el indicador podría consolidar una tendencia más robusta. Si no ocurre, la mejora podría mantenerse limitada a ciertos servicios.

Por ahora, el dato de diciembre aporta una señal de expansión en el universo de servicios públicos. Pero el mapa sectorial muestra que la dinámica del sector sigue atravesada por contrastes, y su evolución continuará siendo un indicador clave para medir el pulso de la economía argentina.

issp INDEC by CristianMilciades

Compartí esta noticia !

Industria maderera en alerta: caída interna, costos en alza y exportaciones como único salvavidas

Compartí esta noticia !

La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) trazó un balance 2025 atravesado por un escenario desafiante para las PyMEs del sector: caída del mercado interno, aumento de costos productivos y financieros, y mayores exigencias para sostener la actividad.

Según el monitoreo mensual que la entidad realiza desde marzo, muchas empresas debieron adecuar turnos y niveles de producción frente a una demanda que no logró recomponerse durante el año. En ese contexto, las exportaciones funcionaron como una herramienta clave para mantener en marcha las plantas, preservar capital de trabajo y sostener el empleo.

“El sector atravesó una combinación muy compleja de caída de la demanda e incremento de costos productivos y financieros, que obligó a las empresas a ajustar su funcionamiento y buscar en las exportaciones una alternativa para sostener la actividad”, señaló el ingeniero Gustavo Cetrángolo, autor del informe mensual de FAIMA.

Distintos relevamientos sectoriales coinciden en que la rentabilidad se vio afectada principalmente por factores externos a las plantas, como logística, energía, presión impositiva y financiamiento, más que por cuestiones de eficiencia interna.

Un 2026 de transición

Las perspectivas para 2026 muestran un escenario de transición. Analistas anticipan una posible recuperación con comportamientos heterogéneos entre rubros, en un marco de mayor competencia y reconfiguración de mercados.

Para la industria, el desafío será profundizar la modernización tecnológica, mejorar la productividad y fortalecer el abastecimiento de materia prima mediante forestaciones propias o acuerdos de largo plazo.

“Para que la transformación alcance a la mayor parte del entramado productivo será fundamental que el mercado recupere dinamismo y que existan condiciones de financiamiento adecuadas”, señalaron desde FAIMA.

Exportaciones como sostén operativo

Durante 2025 se observó un crecimiento relevante en varios segmentos. Las ventas externas de láminas más que se duplicaron respecto al año anterior, mientras que la madera aserrada de pino registró incrementos significativos, con Asia como principal destino.

En un contexto de recesión doméstica, muchas firmas priorizaron volumen y continuidad operativa, aun resignando margen, con el objetivo de reducir costos fijos, asegurar cobranzas y preservar puestos de trabajo.

Avances en calidad y valor agregado

En paralelo a la coyuntura, el sector avanzó en iniciativas estratégicas. Entre ellas, la implementación de la norma IRAM 9670 para madera de uso estructural —ya vigente para pino, eucalipto y araucaria— y el acompañamiento a aserraderos que trabajan en procesos de clasificación y certificación.

FAIMA impulsará además capacitaciones específicas, instructivos técnicos y articulación con laboratorios para ampliar la oferta de productos normalizados, con el objetivo de ofrecer soluciones confiables a arquitectos, ingenieros y desarrolladores.

Más información para decidir mejor

Otro hito del año fue la puesta en marcha del Observatorio de Monitoreo de la Industria de la Madera y del Mueble, desarrollado junto a la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Misiones. La iniciativa busca generar datos continuos y confiables que fortalezcan la competitividad y aporten insumos tanto al sector privado como al diseño de políticas públicas.

Desde la entidad remarcaron que la participación empresaria será clave para consolidar esta herramienta. Para cerrar, el ingeniero Gustavo Cetrángolo explicó que “la rentabilidad de muchas PyMEs se vio afectada principalmente por factores externos a las plantas, mientras el mercado interno no logró recomponerse”.

Compartí esta noticia !

La actividad económica volvió a caer en octubre y profundiza su comportamiento en serrucho

Compartí esta noticia !

La actividad económica volvió a mostrar señales de fragilidad en octubre, con una caída mensual del 0,4% en términos desestacionalizados, según el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE). Si bien el nivel de actividad se ubicó un 3,2% por encima del mismo mes de 2024 y acumula un crecimiento interanual del 5,0% en los primeros nueve meses del año, el informe de la consultora Ecolatina advierte que el proceso electoral introdujo un escenario de mayor incertidumbre financiera que impactó de lleno en las decisiones de producción, inversión y consumo.

El desempeño reciente confirma un comportamiento en “serrucho” de la economía, con avances puntuales seguidos de retrocesos, y con una dinámica sectorial cada vez más heterogénea. Mientras algunos rubros muestran mejoras moderadas, los sectores más intensivos en empleo continúan rezagados, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de la recuperación.

Un crecimiento sostenido por pocos sectores y con fuerte reversión financiera

En octubre, solo seis de los catorce sectores relevados por el EMAE registraron subas, aunque de magnitud acotada. El mayor avance correspondió al comercio (+1,4%), seguido por la extracción de minas y canteras (+0,6%) y el transporte y las comunicaciones (+0,4%). En contrapartida, las principales caídas se concentraron en intermediación financiera (-9,4%), industria (-0,8%) y construcción (-0,5%).

El informe de Ecolatina remarca que el crecimiento acumulado del EMAE en 2025 estuvo fuertemente explicado por el desempeño de la intermediación financiera. En septiembre, este sector había mostrado un salto del 12% mensual, impulsado por la ampliación del margen entre la tasa activa y la tasa pasiva del sistema bancario, lo que elevó la rentabilidad de las entidades financieras. Sin embargo, ese impulso respondió a un efecto precio, asociado al aumento del spread de tasas, y no a una mayor profundización financiera ni a un incremento de los depósitos.

En octubre, ese fenómeno se revirtió abruptamente, con una caída cercana al 9%, pese a que las tasas se mantuvieron elevadas durante buena parte del mes. De hecho, el análisis señala que, excluyendo la intermediación financiera, la actividad económica habría mostrado una caída acumulada del 1,5% en lo que va del año, lo que evidencia la debilidad subyacente del resto de los sectores productivos.

Industria, construcción y consumo: señales persistentes de enfriamiento

Más allá del dato puntual de octubre, a lo largo de 2025 se consolidó un patrón claro: retroceso en los sectores con mayor demanda de mano de obra, frente a un mejor desempeño relativo de los sectores primarios. La industria manufacturera acumula una caída del 4,8% en el año, afectada por la mayor apertura de importaciones, mientras que el comercio retrocede un 2,0% en el mismo período.

En términos interanuales, solo tres sectores presentaron variaciones negativas, pero con señales persistentes. La industria (-2,7%) acumuló cuatro meses consecutivos de caídas, la administración pública (-0,8%) mostró retrocesos durante todo el año como resultado del ajuste del Estado nacional, y hoteles y restaurantes (-1,0%) se ubicaron por debajo del nivel de octubre de 2024 por primera vez en 2025.

Los indicadores adelantados refuerzan este diagnóstico. En construcción, el Índice Construya cayó 7,1% mensual (-5,5% interanual) y los despachos de cemento se redujeron 4,7%. En la industria automotriz, la producción de vehículos cayó 8,8% mensual, mientras que el patentamiento de 0 km retrocedió 2,3%, acumulando cuatro meses consecutivos de bajas.

El consumo tampoco logra revertir la tendencia: en noviembre, las ventas minoristas PYME cayeron 9,1% mensual, y el crédito al consumo, si bien mantiene un crecimiento interanual del 50,6%, desacelera mes a mes y registró una baja del 1,4% mensual.

Perspectivas: crecimiento acotado y sostenido por arrastre estadístico

Según Ecolatina, el contexto de elevada incertidumbre electoral fue determinante para explicar la volatilidad observada en los últimos meses, con impacto directo sobre las variables financieras y las decisiones de inversión. Septiembre mostró un desempeño mejor al esperado, pero octubre, en pleno mes electoral, volvió a exhibir un freno en la actividad.

De cara a los próximos meses, los indicadores disponibles no anticipan una recuperación significativa. Con el desempeño reciente, la consultora proyecta que el crecimiento promedio de la economía en 2025 apenas superará el 4%, explicado en gran medida por el arrastre estadístico de 2024, en un escenario donde la actividad tendería a mantenerse prácticamente estable.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin