En el Día de la Diversidad Cultural la ONG Sueño para Misiones se solidariza con los pueblos originarios
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En el Día de la Diversidad Cultural, la ONG Sueño para Misiones acompaña y se solidariza con los pueblos originarios que fueron los primeros habitantes de este continente, y que después de la mal llamada conquista de América, sufrieron la discriminación y el exterminio progresivo, incluyendo el sometimiento como mano de obra negra y esclava. Y en forma particular, recuerda el caso del menor mbya que murió trabajando en un yerbal de San Vicente en 2015. Los niños originarios también fueron y son víctimas de este perverso sistema de sometimiento laboral.
El caso del menor mbya que murió mientras cosechaba yerba
Rolando Fabio Rodríguez, con 17 años, quien comenzo a trabajar desde pequeño junto a otros niños de su aldea, era explotado laboralmente en un yerbal en San Vicente. Rolando pertenecía a la comunidad mbya guaraní de Fracrán.
El jueves 30 de abril de 2015, alrededor de las 10, en el kilómetro 1254 de la ruta nacional 14, municipio de San Vicente, cuando unos mbya se encontraban cosechando yerba, un camión Mercedes Benz transitaba marcha atrás maniobrando para cargar los raídos de yerba cosechada. En ese momento, impactó un poste de energía eléctrica de alta tensión, que cayó sobre tres jovenes menores tareferos. Rolando murió electrocutado en el acto. Los otros dos chicos resultaron con varios días de internación, uno de ellos derivó en terapia intensiva en el Hospital Samic de Oberá.
Se descubrió que el empresario de San Vicente dueño de dichos yerbales poseía más de tres cuadrillas de aborígenes a los cuales contrataba de manera irregular, sin aportes, seguro ni la cobertura médica, trabajando en pésimas condiciones.
Se denunció también en la ocasión serias irregularidades en el transporte de los tareferos y las lamentables condiciones en que subsisten en los yerbales, bajo lonas plásticas.
Habría unos unos 50 mbya trabajando en ese momento, más de diez menores y varias mujeres, según declararon luego de la tragedia.
“Estábamos todos en negro, durmiendo en carpas. Estábamos tarefeando en una chacra del dueño del camión, pero ahora él quiere aparentar que no tiene nada que ver”, comentó uno de los mbya sobrevivientes a un diario local.
En la ocasión, el ministro de Trabajo de la Provincia, luego del caso, declaró que existe en Misiones mucha precariedad laboral, y que se hacen difićiles los controles, además de que no existen inspectores calificados. Además, las multas para quienes infrigen las normas laborales suelen ser bajas. Trascendió que en el caso de la muerte del menor mbya y el medio centenar de aborígenes explotados, la multa fue de 180 mil pesos.
