yerba mate

Emergencia yerbatera: productores piden una ley provincial para evitar el colapso del sector

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El conflicto yerbatero abrió un nuevo capítulo. Luego del frustrado encuentro con el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, donde el Gobierno nacional ratificó que no dará marcha atrás con la eliminación de las facultades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), los productores decidieron cambiar el eje de la discusión: ahora buscarán que la Provincia de Misiones declare la Emergencia Yerbatera.

La decisión fue tomada este jueves durante una reunión realizada en Aristóbulo del Valle, donde participaron representantes de distintos sectores de la producción primaria. Allí resolvieron avanzar en un pedido formal al Gobierno provincial para que impulse una ley que permita desplegar herramientas excepcionales de protección frente a la crisis que atraviesa el sector.

La iniciativa marca un giro en la estrategia de los productores. Hasta ahora, la mayor parte de las acciones estuvo orientada a reclamar al Gobierno nacional la restitución de las facultades regulatorias del INYM o la derogación de los aspectos centrales del DNU 70/2023. Sin embargo, tras la reunión con Sturzenegger -que terminó sin resultados concretos- comenzó a consolidarse la idea de que la Provincia debe utilizar las competencias que conserva dentro del sistema federal para intervenir en defensa de su principal economía regional.

El proyecto no pretende reemplazar al INYM ni reconstruir el régimen anterior de regulación de precios. La propuesta apunta a que Misiones ejerza sus propias facultades constitucionales para evitar que la crisis termine provocando un daño irreversible sobre miles de pequeños productores.

Los fundamentos jurídicos que acompañarán la iniciativa sostienen que el DNU 70/2023 modificó profundamente los mecanismos nacionales de protección de la producción primaria, pero no eliminó los derechos constitucionales vinculados al trabajo, la propiedad, el desarrollo regional, el cooperativismo, el ambiente y la preservación de las economías regionales.

En consecuencia, argumentan que la Provincia conserva competencias para actuar de manera transitoria mientras persista el actual escenario institucional.

El documento enfatiza que la emergencia “no crea nuevas competencias”, sino que vuelve imprescindible ejercer las que históricamente pertenecieron al Estado provincial en materia de desarrollo productivo, recursos naturales y poder de policía administrativo.

El cambio de estrategia

El encuentro de Aristóbulo del Valle refleja también un cambio político dentro del movimiento yerbatero.

Durante meses, las organizaciones insistieron en recuperar las facultades regulatorias nacionales. Pero la reunión con Sturzenegger dejó un mensaje contundente: la Casa Rosada no modificará el rumbo de la desregulación.

Ante ese escenario, los productores resolvieron concentrar sus esfuerzos en la Legislatura y el Gobierno de Misiones.

En los próximos días comenzarán a elaborar el pedido formal para que la Provincia declare la emergencia del sector y habilite un conjunto de medidas de protección destinadas a sostener a la producción primaria, hoy el eslabón más castigado de la cadena.

Una crisis que excede el precio

El documento que servirá como base para el proyecto sostiene que el problema no se explica por un exceso de producción ni por una caída significativa del consumo.

Según el análisis, la crisis se originó tras la modificación del esquema institucional dispuesto por el DNU 70/2023, que eliminó herramientas destinadas a equilibrar la negociación entre productores e industria. En un mercado altamente concentrado en las etapas de industrialización y comercialización, esa decisión fortaleció el poder de negociación de los grandes compradores y debilitó a miles de pequeños productores.

Los productores advierten que la consecuencia es un proceso de descapitalización creciente de las chacras, con impacto sobre el empleo rural, el arraigo y la sustentabilidad económica de la principal economía regional de Misiones.

El desafío político

La eventual declaración de Emergencia Yerbatera abrirá un nuevo debate institucional.

La Provincia deberá definir hasta dónde puede avanzar con medidas propias sin invadir competencias nacionales y cuáles serán las herramientas concretas para asistir a los productores.

Al mismo tiempo, el proyecto volverá a poner en el centro de la escena el alcance del federalismo económico: si, frente a la retirada del Estado nacional de una política pública estratégica, las provincias tienen margen para intervenir y proteger sus economías regionales.

Para los productores, la respuesta ya está definida. Tras la negativa de la Nación, consideran que llegó el momento de que Misiones utilice todas las herramientas constitucionales disponibles para evitar que la crisis yerbatera termine destruyendo la base productiva de una actividad que sostiene a miles de familias en toda la provincia.

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De San Ignacio al mundo: I Love Mate fue elegida como la mejor yerba argentina en Caminos y Sabores

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La industria yerbatera misionera sumó un nuevo reconocimiento nacional con impacto comercial y estratégico. La marca I Love Mate, elaborada en San Ignacio, fue distinguida como la mejor yerba argentina en la categoría yerba mate con palo durante la feria Caminos y Sabores, uno de los principales encuentros gastronómicos del país. El galardón no solo premia la calidad del producto, sino que también posiciona a Misiones como un referente en innovación, diferenciación y sustentabilidad dentro de una cadena productiva que busca cada vez más competir por valor agregado y no únicamente por volumen.

La premiación tuvo una particular relevancia porque surgió de una cata a ciegas, sin identificación de las marcas participantes, evaluada por un jurado integrado por sommeliers, chefs, ingenieros en alimentos y especialistas coordinados por la reconocida crítica gastronómica Betty Coste. El proceso eliminó cualquier sesgo comercial y puso el foco exclusivamente sobre las cualidades sensoriales del producto.

Todavía sigo muy emocionada por este honor. Nos llena de orgullo haber sido reconocidos como la mejor yerba argentina“, expresó Yamila Cámpora, propietaria de I Love Mate, al regresar de Buenos Aires. La empresaria destacó que la sorpresa fue total porque los participantes desconocían tanto la identidad de los competidores como la composición final del jurado.

El reconocimiento adquiere un valor adicional por el contexto que atraviesa la actividad yerbatera. En momentos en que buena parte del debate sectorial gira alrededor del precio de la hoja verde y de la rentabilidad primaria, la experiencia de I Love Mate muestra otra dimensión de la competitividad: la construcción de marcas capaces de capturar mayor valor en el mercado nacional e internacional mediante diferenciación, identidad y calidad.

Un modelo basado en innovación y origen

La yerba premiada se produce en la Colonia Santo Domingo Savio, en San Ignacio, donde una familia con cuatro generaciones de tradición yerbatera desarrolla una producción orgánica pionera en la provincia.

Uno de los principales factores diferenciales es el sistema de secado sin humo, desarrollado por Juan Kraus, referente de la familia y considerado el creador del primer sistema de este tipo. Esa innovación tecnológica permite preservar el perfil natural de la hoja y constituye la base del carácter distintivo de la marca.

Aunque la materia prima proviene del establecimiento familiar, Cámpora explicó que I Love Mate desarrolló un perfil propio junto a un maestro yerbatero para obtener características organolépticas específicas.

Buscamos un sabor limpio, sin humo, suave, herbal y que mantenga su intensidad durante toda la mateada“, describió. Esa combinación fue precisamente uno de los atributos que sorprendió al jurado durante la degustación.

Del emprendimiento familiar a una marca exportadora

La historia de I Love Mate comenzó de manera artesanal. La idea surgió, según relató Cámpora, por iniciativa de su hija, quien siendo apenas una niña propuso crear una marca propia y comenzó a dibujar corazones junto a un mate, imagen que terminaría convirtiéndose en el logotipo definitivo.

Durante los primeros años las etiquetas eran colocadas manualmente y la comercialización se limitaba al entorno cercano. Seis años después la empresa renovó completamente su identidad visual y comenzó una etapa de profesionalización que hoy encuentra un punto de inflexión con este reconocimiento nacional.

Actualmente la firma comercializa sus productos en supermercados, estaciones de servicio, panaderías y a través de canales digitales, mientras avanza en la reorganización de su red de distribuidores.

La estrategia comercial también tiene un fuerte componente internacional. La empresa ya exporta a seis países, motivo por el cual eligió un nombre en inglés que facilite el reconocimiento de la marca entre consumidores extranjeros y el turismo internacional.

Sustentabilidad como ventaja competitiva

La diferenciación no se limita al producto. La empresa incorporó prácticas de producción sustentable mediante el uso de energía solar, secaderos alimentados a gas y procesos orientados a minimizar el impacto ambiental.

Ese posicionamiento responde a una demanda creciente de consumidores que valoran alimentos elaborados bajo estándares ambientales y de producción responsable, especialmente en mercados externos donde estos atributos suelen traducirse en mejores precios y mayor competitividad.

La experiencia de I Love Mate refleja además un cambio de paradigma dentro de la cadena yerbatera misionera. Mientras el negocio tradicional continúa concentrado en la producción de materia prima, un número creciente de emprendimientos apuesta a desarrollar marcas propias, construir identidad comercial y competir en segmentos premium.

En ese escenario, el premio obtenido en Caminos y Sabores trasciende el reconocimiento individual. Representa una señal de que la innovación tecnológica, la sustentabilidad y la diferenciación comercial pueden convertirse en herramientas concretas para ampliar mercados, fortalecer las exportaciones y aumentar el valor capturado por la producción misionera.

Todos los ganadores de Experiencias del Sabor

Yerba mate con palo: I Love Mate

La yerba I Love Mate obtuvo el premio en la categoría Yerba Mate con Palo. Yamila María Campora recibió la distinción con emoción y contó que la marca nació junto a su hija Jazmín “entre viajes y mateadas”. Además, destacó el espacio que brinda la feria para visibilizar a los pequeños productores de todo el país.

Miel de abeja: Praderas Neuquinas

El reconocimiento a la Mejor Miel de Abeja fue para Praderas Neuquinas. Agostina Farías celebró el premio obtenido por este emprendimiento patagónico, que comenzó elaborando aceite de oliva y recientemente incorporó la producción de miel.

La mejor miel de abieja es patagónica (Foto: Praderas neuquinas)
La mejor miel de abieja es patagónica (Foto: Praderas neuquinas)

Queso de vaca pasta semidura: Fermier

Fermier volvió a quedarse con el premio al Mejor Queso de Vaca Pasta Semidura. Daniel Santamaría definió la distinción como “un reconocimiento a lo artesanal” y destacó que Caminos y Sabores permite que productores de todo el país puedan mostrar sus elaboraciones y fortalecer la cultura quesera.

Salame picado grueso: Cagnoli

El mejor Salame Picado Grueso fue para Cagnoli. Lucio Rancez, embajador de la marca, recibió el premio en nombre de la familia y aseguró que representa “la tenacidad, el trabajo y la historia” de una pyme familiar. Además, recordó que el producto ganador obtuvo en 2011 la Denominación de Origen, por lo que definió al reconocimiento como “un premio para Tandil”.

Dulce de leche familiar: Dulce de Leche & Co.

Dulce de Leche & Co. obtuvo por tercera vez el premio al Mejor Dulce de Leche Familiar. Luis González afirmó que, pese a los reconocimientos anteriores, la emoción sigue siendo la misma y contó que la empresa, que emplea a 50 personas, avanza con una planta de producción para ingresar al mercado brasileño. “Nuestra misión es llevar el dulce de leche al mundo”, resumió.

EL mejor dulce de leche familiar de Caminos y Sabores.
EL mejor dulce de leche familiar de Caminos y Sabores.

Aceite de oliva virgen extra: Familia Saleme

Desde San Juan, Familia Saleme fue distinguida con el premio al Mejor Aceite de Oliva Virgen Extra. Sus representantes destacaron que se trata de un aceite certificado libre de gluten y con indicación geográfica, y aseguraron que el objetivo es seguir posicionando al aceite de oliva sanjuanino en todo el país.

Gin argentino: Eternal

El premio al Mejor Gin Argentino quedó en manos de Eternal, una destilería familiar de Potrero de los Funes, San Luis. Mariela Thimental celebró el reconocimiento y destacó que, pese al tamaño del emprendimiento, la empresa cuenta con la certificación Marca País, sello Kosher, 66 medallas nacionales e internacionales y fue elegida como la Mejor Destilería de Argentina en 2023 y 2025.

Los mejores alfajores del país

Otra de las grandes atracciones de la feria fue la entrega de la Copa Alfajor Argentino, el certamen que distingue a las mejores elaboraciones del país. En esta edición se incorporó por primera vez la categoría Alfajor de Autor, destinada a reconocer propuestas innovadoras.

También se eligieron los mejores alfajores del país (Foto: caminosysabores)
También se eligieron los mejores alfajores del país (Foto: caminosysabores)

Tres productores levantaron la copa en sus respectivas categorías.

Mejor Alfajor Estilo Marplatense Negro: Manjares de Merlo

El premio quedó en manos de Manjares de Merlo, de la provincia de San Luis. Su alfajor combina una tapa elaborada con masa tipo Oreo, dulce de leche y cobertura de chocolate semiamargo.

Noelia Masaglia recibió el reconocimiento entre aplausos y celebró que el premio “representa el esfuerzo, la dedicación y la pasión” con la que trabajan. Además, destacó que el emprendimiento genera trabajo para unas 30 familias.

Mejor Alfajor de Chocolate con Cobertura Blanca: Punto & Coma

El emprendimiento Punto & Coma, de Ramallo (Buenos Aires), ganó gracias a un alfajor elaborado con galleta de cacao intenso, mermelada casera de frambuesa, ganache de chocolate semiamargo y cobertura de chocolate blanco.

Soledad Gallego, creadora de la marca junto a su marido José, aseguró que el reconocimiento es “un mimo” para el trabajo que realizan diariamente.

Mejor Alfajor de Autor: Dulce de Leche & Co.

La flamante categoría Alfajor de Autor tuvo como ganador a Dulce de Leche & Co.. La receta, creada por la maestra alfajorera Damaris Díaz, combina masa de cacao, un anillo de dulce de leche, corazón crocante de coco y cobertura de chocolate semiamargo.

Al recibir el premio, Díaz aseguró que el reconocimiento es “un orgullo enorme” y una valoración al trabajo que realiza todos los días.

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Apuesta al valor agregado: 22 marcas yerbateras buscan abrir nuevos mercados en Caminos y Sabores

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La construcción de marcas propias y la comercialización con valor agregado continúan consolidándose como herramientas estratégicas para fortalecer la economía de las chacras misioneras. En ese marco, el Ministerio del Agro y la Producción participa de la vigésima edición de Caminos y Sabores con un stand institucional que reúne a 22 marcas elaboradas por cooperativas yerbateras y pequeños productores de distintos puntos de la provincia. La presencia en uno de los principales eventos gastronómicos del país forma parte de una política sostenida de acompañamiento comercial orientada a ampliar mercados, acercar la producción directamente al consumidor y generar nuevas oportunidades para quienes agregan valor en origen.

La participación es coordinada por la Subsecretaría de Asuntos Yerbateros, con el acompañamiento del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), y da continuidad a una estrategia que durante los últimos años permitió fortalecer la presencia de las marcas misioneras en distintos espacios de promoción y comercialización del país. En ese sentido, el ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, afirmó que “nuestro objetivo es que cada vez más productores puedan dar el paso de vender materia prima a construir una marca propia y captar mayor valor dentro de la cadena yerbatera”.

Por su parte, el subsecretario de Asuntos Yerbateros, Ricardo Maciel, explicó que “desde el Gobierno provincial venimos impulsando una estrategia para que las marcas de cooperativas y pequeños productores puedan llegar directamente al consumidor, fortaleciendo la comercialización y generando mejores oportunidades para quienes agregan valor en origen”. En ese sentido, sostuvo que “sin renunciar a la búsqueda de herramientas que recuperen y garanticen un precio justo para la materia prima, también trabajamos para abrir nuevos mercados y consolidar espacios donde nuestros productores puedan mostrar la calidad de sus productos”.

Las marcas misioneras presentes fueron: Titrayju,  Tamandua, Zapeca, Lapacho Rosa, Federal, La  guapa, La chacra, Salto Bielacovic, Yerba Viejo, Minusha, Principios, Togue Encanto, Picada Vieja, Principios, Tres Generaciones, Grapia Milenaria, Barbacuá, Alibid, Salto del Moconá, Atardecer, Orembae,  GMC, Yerba Mate León, Alma Guaraní.

Un espacio para consolidar nuevos mercados

Las primeras jornadas dejaron un balance positivo para las marcas participantes, tanto por el volumen de ventas como por la generación de nuevos contactos comerciales y la visibilidad alcanzada. La posibilidad de dialogar directamente con consumidores, distribuidores, comerciantes y referentes del sector gastronómico y turístico convierte a este tipo de encuentros en una herramienta fundamental para fortalecer la comercialización de la yerba mate misionera.

Mabel Acosta, representante de la Cooperativa Río Paraná, destacó la respuesta del público durante la feria. “Los consumidores demostraron interés y compromiso al elegir estas marcas porque saben que de esa manera acompañan el trabajo de los productores elaboradores”, expresó. Asimismo, sostuvo que “tenemos que seguir apostando a este tipo de espacios. Es muy importante promocionar la yerba mate de Misiones y contar la historia que hay detrás de cada paquete, porque ese valor también llega al consumidor”.

Caminos y Sabores reúne a más de 500 productores, emprendedores, cocineros y empresas de todo el país en el predio ferial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Considerada una de las principales ferias gastronómicas de Argentina, constituye una vidriera estratégica para promover alimentos con identidad territorial, fortalecer vínculos comerciales y posicionar las economías regionales frente a nuevos mercados.

Durante la muestra, el gobernador Hugo Passalacqua recorrió el espacio institucional de Misiones y saludó a productores y representantes de las marcas participantes, destacando el compromiso de quienes representan a la provincia y el valor de estos espacios para seguir difundiendo la calidad de la producción y la gastronomía misionera. A través de estas acciones, el Gobierno de Misiones continúa fortaleciendo una estrategia integral de acompañamiento a las cooperativas y pequeños productores yerbateros, promoviendo la construcción de marcas propias, el agregado de valor en origen y la apertura de nuevos canales comerciales que permitan consolidar el crecimiento de la producción misionera.

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Misiones frente a un triple desafío: yerba en crisis, forestación estancada y tabaco bajo presión

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El nuevo Semáforo de Economías Regionales de Coninagro confirma un escenario preocupante para Misiones: la yerba mate acumula 26 meses consecutivos en rojo, mientras el sector forestal y el tabaco muestran señales de estancamiento. El deterioro de la rentabilidad, el aumento de costos y la pérdida de participación del productor en el precio final configuran un desafío que excede al agro y alcanza a toda la economía provincial.

El relevamiento correspondiente a mayo muestra un mapa productivo partido en tres: apenas cuatro actividades aparecen en verde, siete permanecen en amarillo y ocho siguen en rojo. Pero detrás de ese equilibrio estadístico aparece una realidad mucho más preocupante para Misiones: las tres principales economías regionales de la provincia atraviesan dificultades simultáneas, aunque con distinta intensidad.

La yerba mate continúa siendo el caso más crítico. El sector forestal permanece en una zona intermedia que refleja estancamiento antes que recuperación. El tabaco, aunque mantiene un buen desempeño exportador, tampoco consigue trasladar ese crecimiento a los ingresos de los productores.

La combinación de estas tres variables constituye una señal de alerta para la economía provincial, porque juntas explican buena parte del empleo, las exportaciones y el movimiento económico del interior misionero.

La yerba mate lleva 26 meses consecutivos en rojo. Es un deterioro prolongado que comenzó en abril de 2024, cuando entró en vigencia la desregulación del mercado y que ya supera los dos años.

Según Coninagro, el productor recibe alrededor de 240.000 pesos por tonelada de hoja verde, lo que representa una caída real cercana al 20% interanual. Al mismo tiempo, el área implantada permanece estable y la producción disminuyó un 3%, es decir, el problema no está en producir menos sino en producir sin rentabilidad.

La crisis se vuelve todavía más evidente cuando se analiza la distribución del valor dentro de la cadena.

Mientras el consumidor continúa pagando precios elevados en góndola, el productor apenas participa con el 13% del precio final, cuando históricamente esa participación rondaba el 25%.

En otras palabras, la porción que recibe quien produce la materia prima se redujo prácticamente a la mitad.

🚦 Semáforo de las economías regionales
Color Situación Economías
🔴 Rojo Rentabilidad crítica Yerba mate, arroz, vino, mandioca, leche, algodón, hortalizas
🟡 Amarillo Recuperación lenta Forestal, tabaco, cítricos, aves, porcinos, papa, peras y manzanas
🟢 Verde Buen desempeño Bovinos, granos, miel y ovinos
Fuente: Coninagro – Semáforo de Economías Regionales (mayo 2026).

La paradoja exportadora

Otro aspecto llamativo es que la actividad mantiene un buen desempeño comercial. Las exportaciones crecieron 11%. Sin embargo, esa mejora no alcanza para recomponer el ingreso del productor.

Esto confirma una discusión que hoy atraviesa toda la cadena yerbatera: exportar más no garantiza mejores precios cuando el mercado interno continúa siendo el principal destino de la producción y los mecanismos de formación de precios permanecen desregulados.

La segunda gran economía regional de Misiones presenta un escenario completamente diferente.

Coninagro ubica al sector forestal en amarillo, una categoría que refleja actividades donde los costos siguen elevados, la rentabilidad permanece limitada y la recuperación todavía resulta insuficiente.

Los precios crecieron apenas un 5% interanual, muy por debajo de la inflación.

Es decir, las empresas venden más caro, pero en términos reales reciben menos. En materia de comercio exterior aparecen señales contradictorias.

Las exportaciones aumentaron cerca del 7%, aunque las importaciones crecieron todavía más (14%), reduciendo parte del beneficio comercial.

Además, cuando el informe compara el desempeño con el promedio de la última década, las exportaciones forestales todavía se ubican aproximadamente 14% por debajo de los niveles históricos.

Para Misiones esto resulta especialmente relevante porque la provincia concentra el mayor complejo forestoindustrial del país.

El tabaco permanece en amarillo, aunque las exportaciones crecieron con fuerza.

En los primeros meses del año registran un aumento cercano al 74% respecto del promedio histórico, mientras que en los últimos doce meses el incremento ronda el 24%.

Sin embargo, el precio recibido por el productor aumentó apenas 30%, es decir, menos que la inflación. Nuevamente aparece la misma tensión observada en la yerba.

La mejora del negocio exportador no termina trasladándose hacia el primer eslabón de la cadena.

🌿 Misiones bajo la lupa
Cadena Estado Dato clave
Yerba mate 🔴 Roja 26 meses consecutivos en crisis. El productor recibe solo el 13% del precio final.
Forestal 🟡 Amarilla Precios debajo de la inflación y exportaciones inferiores al promedio histórico.
Tabaco 🟡 Amarilla Exportaciones en fuerte crecimiento, pero el productor pierde frente a la inflación.
Conclusión: Las tres principales economías regionales de Misiones enfrentan problemas de rentabilidad, aunque con distinta intensidad. La yerba concentra la mayor preocupación.

El problema común: los costos crecen más rápido que los ingresos. Aunque cada actividad presenta características propias, el informe encuentra un denominador común.

En prácticamente todas las economías regionales que permanecen en rojo o amarillo se repite el mismo fenómeno:

  • precios que evolucionan por debajo de la inflación;
  • costos operativos elevados;
  • recuperación lenta del consumo;
  • márgenes cada vez más estrechos.

El panorama nacional ayuda a poner en contexto la situación provincial.

Entre las actividades que muestran mejor desempeño aparecen:

  • bovinos;
  • granos;
  • miel;
  • ovinos.

En cambio permanecen en rojo:

  • yerba mate;
  • arroz;
  • vino;
  • mandioca;
  • algodón;
  • leche;
  • hortalizas.

La fotografía muestra que buena parte de las economías regionales continúa atravesando un período de fuerte tensión económica.

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Victoria Szychowski, la mujer que heredó un siglo de yerba, familia y frontera

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La historia de Victoria Szychowski no empieza en un despacho ni en una sala de directorio. Empieza mucho antes, en 1900, cuando sus bisabuelos llegaron a Apóstoles desde aquella Europa partida por imperios, pasaportes cruzados y hambre de futuro. Misiones todavía no era provincia. Era territorio nacional, frontera viva, tierra por poblar y por defender. Allí, sobre el arroyo Chimiray, la familia eligió una chacra de 25 hectáreas con una intuición que hoy parece extraordinaria: algún día, para crecer, haría falta energía.

De esa mirada nació La Cachuera. Primero fue un molino. Después, arroz y maíz. Más tarde, en 1917, llegaron las primeras plantaciones de yerba mate. Y con ellas comenzó una historia que atraviesa más de un siglo y que hoy tiene a Amanda como una de las marcas más vendidas del país y a La Cachuera como la principal exportadora argentina de yerba mate.

Victoria habla de esa historia sin grandilocuencia. Como quien sabe que administra algo más delicado que una empresa: una herencia. Pero no una herencia quieta, de museo y bronce, sino una tradición que debe probar todos los días que todavía está viva.

¿Cómo se conduce una compañía familiar centenaria sin quedar prisionera del apellido? ¿Cómo se honra a los pioneros sin repetirlos? ¿Cómo se sostiene una marca histórica en un mercado donde cada generación exige otro lenguaje?

La respuesta de Victoria tiene más gestión que nostalgia. La tercera generación, dice, tiene un desafío enorme: profesionalizar. Abrir la mesa. Incorporar miradas externas. Escuchar al consumidor. Entender que la marca no puede vivir eternamente de la frase “la yerba que tomaba mi abuela”. Amanda debe seguir siendo memoria, sí, pero también presente.

Ese equilibrio parece ordenar toda su conducción.

La empresa que hoy exporta al mundo estuvo, alguna vez, al borde de desaparecer. En 1966, La Cachuera estaba fundida. Fue entonces cuando su padre, Juan Alfredo “Pancho” Szychowski, volvió para hacerse cargo. Preguntó cuánto se debía, midió el tamaño del problema y reconstruyó la compañía desde adentro. Una tía vendió su casa en Quilmes para aportar capital y se mudó al campo. La familia entera entendió que salvar la empresa no era solamente salvar un negocio: era salvar una forma de vida.

Pancho fue el gran refundador. Un hombre duro, trabajador, visionario. Victoria lo recuerda como alguien exigente, pero justo: nunca pedía más de lo que él mismo estaba dispuesto a dar. También fue quien vio antes que muchos que la yerba mate podía cruzar fronteras. Mientras el producto seguía atado al consumo argentino, él miró hacia Medio Oriente. Viajó, recorrió mercados, convenció clientes y abrió una ruta comercial que todavía hoy sostiene buena parte del liderazgo exportador de La Cachuera.

Siria y el Líbano no aparecen en esta historia como simples destinos comerciales. Aparecen como capítulos de una trama cultural inesperada: inmigrantes árabes que habían vivido en la Argentina, que volvieron a sus países con el hábito del mate y que convirtieron a la yerba en una costumbre propia. Allí, Amanda encontró un mercado. Y también una prueba de que lo profundamente local puede volverse universal.

Victoria llegó a la empresa en 1990. No empezó arriba. Pasó por tareas administrativas, acompañó reuniones, tomó notas, escuchó. Fue secretaria del directorio y, sin proponérselo, absorbió la empresa como una esponja. Producción, secaderos, ventas, finanzas, proveedores, familia, conflictos, decisiones. Todo pasaba por esa mesa.

Cuando asumió la presidencia en 2016, no fue en un momento luminoso. El día de la asamblea murió su madre. Poco después falleció el presidente de la compañía. En medio del duelo, Victoria tuvo que tomar el mando. Reconoce que hubo meses nublados, casi sin memoria. La sostuvieron su familia, su esposo y el equipo de trabajo.

“Hay noches en las que no dormís”, admite en diálogo con La Fábrica del Podcast. No lo dice como queja, sino como parte del oficio. Dirigir una empresa de este tamaño no es administrar una marca desde lejos. Es cargar con empleados, productores, proveedores, mercados externos, consumidores y una comunidad entera que mira a La Cachuera como parte de su propia identidad.

Por eso, cuando habla de liderazgo, Victoria no habla de autoridad sino de escucha. Un buen líder, dice, debe aceptar que no sabe todo. Debe rodearse bien. Debe tener sentido común. Debe poder decir: me equivoqué. En una empresa familiar, esa condición es todavía más importante, porque las rencillas domésticas pueden entrar al negocio si no existen reglas, profesionalismo y distancia.

Amanda compite hoy en un mercado mucho más complejo que el de sus abuelos. Hay nuevas marcas, blends, influencers, venta digital, discursos sobre lo orgánico y consumidores cada vez más atentos. Victoria mira ese fenómeno con una mezcla de curiosidad y advertencia. No todo lo que se vende como natural u orgánico lo es. La certificación importa. La trazabilidad importa. La confianza importa.

Allí ubica uno de los diferenciales de Amanda: controlar el proceso. La empresa posee secaderos propios, trabaja con proveedores históricos auditados y busca garantizar que el paquete que llega a la góndola tenga la misma identidad que el consumidor espera. No es sencillo. La yerba mate es un producto vegetal, sensible al clima, al secado, al estacionamiento y al blend. Cada paquete debe parecerse al anterior, aunque la naturaleza nunca produzca dos cosechas iguales.

Esa tensión entre industria y naturaleza está en el centro del negocio yerbatero. También explica la crisis reciente del sector. Victoria evita las explicaciones fáciles. Sostiene que la caída de precios no puede atribuirse únicamente a la desregulación impulsada por Javier Milei. Hubo, dice, una combinación de factores: tres años de sequía, faltante de materia prima, precios altos, expansión de plantaciones, recuperación de los yerbales con las lluvias y luego una oferta abundante frente a una demanda que no creció al mismo ritmo. La consecuencia fue conocida: márgenes mínimos en toda la cadena.

¿Dónde queda una empresa líder en ese escenario? En el lugar más incómodo: debe defender calidad, sostener mercados, cuidar costos y, al mismo tiempo, pensar en el largo plazo.

Quizás por eso Victoria vuelve tanto al museo familiar. Allí está el viejo molino. Las máquinas adaptadas. Las herramientas construidas por prueba y error. La evidencia material de que todo comenzó con muy poco y con una voluntad enorme.

Cuando camina por ese lugar, no encuentra sólo recuerdos. Encuentra una pregunta: si ellos pudieron, ¿cómo no vamos a poder nosotros?

Esa parece ser la clave de su presidencia. No administrar la nostalgia, sino convertirla en método. No repetir a los fundadores, sino estar a la altura de su audacia.

En el fondo, Victoria Szychowski conduce una empresa que se parece mucho a Misiones: hija de inmigrantes, de frontera, de monte, de trabajo familiar, de industria nacida lejos de los grandes centros de poder. Amanda es una marca nacional, pero su raíz sigue clavada en Apóstoles, donde un arroyo, una represa y una familia decidieron que la yerba mate podía ser mucho más que una hoja.

Al final, cuando habla de su padre, Victoria resume el legado con una frase sencilla: poder caminar por la calle con la frente alta. No hay balance más exigente que ese.

La principal exportadora de yerba mate argentina no se explica sólo por toneladas, mercados o facturación. Se explica también por esa ética antigua, casi austera, que todavía ordena la vida de muchas empresas familiares del interior: trabajar mucho, deber poco, honrar la palabra y dejar algo mejor de lo que se recibió.

Victoria Szychowski parece haber entendido que su tarea no es cuidar una marca congelada en el tiempo, sino lograr que Amanda siga siendo Amanda, incluso cuando el mundo cambia.

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