“En Misiones, los mercados concentradores regulan los precios”

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El presidente del Instituto de Macroeconomía Circular (IMAC) Roque Gervasoni afirmó que en los mercados concentradores tienen una reducción en los precios de un 25 % promedio”

Afirmó que desde el Estado Provincial estamos acompañando y asistiendo al colono para que no deje las chacras y no se repita lo que sucedió en la década del ´90.

Los mercados concentradores misioneros en cierta forma cumplen la función de reguladores de precios de los productos alimenticios. ¿Es así?

“Los mercados concentradores tienen una reducción de casi el 25% en los costos de los productos que se ofrecen. En cierta forma regular el precio de los alimentos Estamos hablando de mercadería orgánica, sana, fresca y lo que siempre le pedimos al productor es el buen precio porque nosotros le damos un lugar sin costo, con energía eléctrica, con agua, con cámara, con personal que los asista permanentemente con difusión inclusive, entonces lo que le pedimos es bajar los costos. En los mercados concentradores provinciales se consiguen todo tipo de productos alimenticios orgánicos producidos en las chacras misioneras. Por ejemplo, cárnicos; lácteos, panificados, etcétera. Hoy no solo compran la gente humilde sino también de clase porque se encuentran con un lugar que tiene muy muy buena calidad en los alimentos que vende. En los mercados concentradores van a encontrar las calidad y buen precio”.

-Se proyectó la apertura de nuevos mercados, ¿esto quedó parado por ahora?

“Por la cuestión financiera sí, pero sería fundamental porque es cerrar el circuito. Si nosotros podemos tener un mercado concentrador en el barrio Itaembé Guazú en Posadas, otro en San Vicente y reflotar el de Puerto Rico que no está funcionando sería excelente porque nos da la posibilidad de cerrar el ciclo, porque incentivamos al productor. Constantemente llevamos plantines, insumos, semillas, acompañamos todo el tiempo a fortalecer la producción de alimentos. Y si ellos no tienen dónde vender, entonces es un trabajo que no cerró el circuito. Creo que los intendentes tienen que sumarle algo más al equipo de trabajo. Así como la motoniveladora es importante, tener una camioneta con un pequeño equipo de frío hace que ellos puedan sacar la producción de la colonia a los mercados. Es lo que nos está faltando, la vinculación de la producción a los mercados y de ahí a la mesa, por supuesto. Y siempre con esta cuestión de los precios cuidados.

Te ahorras el flete del transporte interprovincial, que es un 7% más impuestos, entonces tenés un producto que puede llegar a la mesa con un costo inferior, pero es trabajo de todos, nuestro, de los intendentes, de los coordinadores de agro de la zona y por supuesto del productor”.

¿Hay competencia con las ferias francas?

“No, son dos cosas totalmente distintas. Las ferias Francas vienen trabajando desde antes que los mercados concentradores, que tiene su público. Es un público que los fines de semana o un día entre semana sabe que van a estar ahí. También tenemos revendedores tanto en las ferias Francas como dentro de los mercados, que es algo que nosotros venimos luchando para poder transformar. Es decir que los revendedores sean productores”.

-Hay otras provincias que quieren replicar el modelo de mercado concentrador. ¿Tuvo contacto con otras provincias?

“Tuve contacto con gente de Brasil. Estaba queriendo ir a Chaco porque Chaco, Formosa tiene una producción de alimentos provinciales. Me reuní con gente de Pato Branco, Brasil y se fueron realmente admirados por lo que hace Misiones. Darle un espacio de prácticamente una manzana a los productores donde vos tenés boxes limpios, ordenados, con energía eléctrica, con agua, con servicio de cámara para conservar la producción es algo que en otros lugares no hay.

En Brasil hay mercados centrales que son grandes, pero no atienden a los productores chicos. Y nosotros lo que estamos trabajando es con lo que tiene Misiones, minifundistas. Entonces, los grandes mercados, como el mercado central de Posadas, se nutre de mucha producción que viene de Corrientes, de Entre Ríos, inclusive de Mar del Plata que son grandes extensiones de producción de tomate, por ejemplo. Vos vas a encontrar hasta 200 invernáculos que producen tomate y morrón. Eso no existe en Misiones.

Nosotros somos minifundistas. Tenemos muy buena producción y la ganancia está en la cantidad. Por eso venimos con una prédica cada vez más fuerte sobre el hecho de producir alimentos. La yerba está bien, cosechémosla una vez por año con el precio que podamos lograr, lo mismo que el té y el tabaco”.

-Cuando se recorre el interior de la provincia se ve carteles de venta de chacras, es decir que hay colonos que están dejando sus producciones a la deriva por el bajo precio y se van a la ciudad a engrosar los cordones de pobreza…

“No hay que dejar las chacras porque estamos volviendo al 2001. El colono se va y dice, “Vendo chacra, 10 hectáreas de yerba, cinco de té.” ¿Y quién viene a comprar? El que tiene plata, los que están provocando todo esto que está pasando, o sea los grandes empresarios. En la década del ´90 el colono se iba y venía a la ciudad a empobrecer porque la chacra ya no era rentable. Hagamos alimentos, pescado, pollo, huevo, verduras, frutas tropicales. Nosotros estamos trabajando fuerte en la producción de alimentos casi un 50% más barato, alimento balanceado que el mercado, para pollo y cerdo. Eso va a salir desde el Imac, nuestra propia fábrica de alimentos balanceado. Yo me pongo al lado del productor y digo, pero para hacer pollo, para hacer pescado necesito plata. El alimentante hoy para todo eso es el alimento balanceado, porque hay gente que hoy tiene 2000 ponedoras, por ejemplo. Sí. El costo del alimento balanceado es tremendo.

Y cuando trabajás con animales siempre tenés el inconveniente de las enfermedades. Se te enferma un ave de corral y tenés que limpiar todo. Eso es así. Nosotros permanentemente hacemos planes de entrega de ponedoras, de pollos de recría, de cerdos, de ovinos, de caprinos, también nos ocupamos de mejorar la genética del ganado, todo eso se hace desde la provincia. Pero, insisto, la gran limitante suele ser el precio del alimento. Nosotros estamos trabajando en tener un producto al 50% de valor de mercado, trabajar con las cuentas ordenadamente”.

-¿Qué va a suceder con el ingenio azucarero de San Javier?

“San Javier está haciendo un giro que teníamos que dar. Habíamos dicho que se iba a hacer un museo; pero también terminar con esto de tener todo un equipo de gente ahí que se dedicaba a la producción de azúcar y alcohol. Entonces, pusimos al frente ahora a una persona que es técnica agrónoma. Y eso se transformará en un campo de ensayo y producción para probar nuevas especies como ya venimos haciendo con el jengibre, cúrcuma, batata, maracuyá. Queremos ver otras alternativas como medicinales, aromáticas, nativas frutales ir fortaleciendo la producción de alimentos. Para mí el despegue de nuestra chacra es la producción de comida, porque comida todos los días se necesita. Si vos tenés pescado, cerdo, pollo, huevo, verdura, fruta, eso se vende no solo en el pueblo. Si coordinamos con los intendentes con los municipios a los grandes mercados de las grandes ciudades que tenemos porque hay mucha demanda de comida y nosotros satisfacemos el 30 % del ser humano, o sea, que hay mucho trabajo por hacer”.

-¿Analizaron producir café misionero?

-“Sí. Hay que analizarlo con cuidado. Creo que no puede ser una producción de grandes hectáreas, yo creo que es más bien a nivel artesanal y orgánico, un producto premium porque tiene que ser bajo cubierta natural, no veo otra alternativa. La helada mata el café, y en Misiones hay heladas.

Este año particular, vimos heladas muy fuertes que no se han visto otros años. Eso, por ejemplo, hubiese terminado con la plantación de café. O sea, no podemos tener 20, 30 o 40 hectáreas de café, porque el problema que vamos a tener siempre son las heladas, que afectan y mucho. Bajo cubierta natural hay producciones pequeñas, de gente que hace su propio café, hay un sector de lo que era antes la producción cafetera que todavía está bajo cubierta natural, que es lo que la protege. Otra cosa, es la cosecha es manual. No se puede cosechar con máquina.

Otro problema que vas a tener, ¿quién va a cosechar? Porque dos hectáreas cosechan una familia, una hectárea cosecha una familia y tienen un producto premium que ellos pueden aprender a elaborar, así como la gente que hace el azúcar mascabo, que es una cuestión familiar, pueden aprender a elaborar y tenerlo a la venta. Una alternativa más dentro de ese mercado que hablamos nosotros de producción de alimentos. Estamos pensando en ese espacio del ingenio azucarero en hacer un encuentro una vez por año de hortigranjeros donde todos los productores de Misiones vayan a exponer lo que están haciendo, donde podamos convocar a empresas que produzcan semillas, más resistente al calor, a la falta de agua, hacer un encuentro”.

-Ha salido producción de azúcar de la provincia con destino, por ejemplo, a la fábrica de alfajores Cachafaz…

“Siempre es un mercado que los productores tienen asegurado. Algunos inclusive exportan generalmente van a Buenos Aires y de ahí a Japón japoneses. en Buenos Aires, en Córdoba, hay mucho mercado para nuestra azúcar mascabo, nuestra azúcar rubia, estamos trabajando en un proyecto para potenciar a los productores de azúcar mascabo. Para no perder la identidad del ingenio de San Javier, pero tiene que ser ordenado, limpio, higiénico, con las condiciones mínimas de salubridad.

El azúcar mascabo se hace en un galpón, en túneles grandes de acero inoxidable que se calientan y se va batiendo hasta que se va evaporando todo el líquido y va quedando el azúcar. De ahí puede hacer rapadura o sale el azúcar más caro. Pero tiene que ser en condiciones mínimamente sanitarias, que el humo salga hacia fuera, o sea, tener chimenea que saquen el humo hacia fuera, no hacia dentro del galpón. Hay muchas cosas que tenemos que corregir y en eso también estamos trabajando. O sea, la idea de dar vuelta a San Javier y convertirlo en una suerte de laboratorio, de ensayo para no ir a la chacra con producciones que después no den resultado. Queremos que el esfuerzo del colono cada día tenga su rédito.

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