La puntana Rovella Carranza se adjudicó el contrato por $320 millones para repavimentar el aeropuerto de Iguazú

La empresa de construcción puntana, Rovella Carranza, ganó el contrato por $323 millones para repavimentar la pista y la plataforma de operaciones del aeropuerto Carlos Krause de Iguazú.
En un concurso muy exigente donde apenas se presentaron dos firmas nada más, la empresa de San Luis -de gran crecimiento en los últimos 15 años- le ganó a Helport, una especialista en este tipo de obras y vinculada a Corporación América.
La obra durará apenas 3 meses. Y el aeropuerto estará cerrado sólo 30 días, entre el 15 de abril y el 15 de mayo. El comienzo de los trabajos será en unos 15 días, cuando se firmen los contratos.
En rigor no fue una sola licitación sino dos separadas. Una por la repavimentación de la pista y los rodajes (las calles para ir a cabecera de pista), por valor de $201 millones más IVA y la otra para construir a nuevo la plataforma de operaciones por $67 millones más IVA. Rovella Carranza y Helport fueron las únicas dos que se presentaron en ambas compulsas.
El dato llamativo fue que en el concurso no hubo presencia de firmas misioneras, ya que algunas interesadas finalmente desistieron de participar porque consideraron muy exigentes los pliegos. En especial, en los requisitos de antecedentes de obras similares y capacidad financiera acorde al contrato de la obra.
Economis se comunicó con la sede de la empresa en San Luis, donde prefirieron no hacer mayores comentarios. “Todavía nos tienen que dar la orden de compra AA2000”, explicó el ingeniero Fabricio Cattaneo. Otras fuentes confirmaron que la adjudicación es un hecho. El anuncio oficial se realizaría en las próximas semanas.
Cabe recordar que la obra principal para dejar como nuevo el Carlos Krause lo está encarando la UTE liderada por la misionera Ratti Construcciones y la empresa Riva de Buenos Aires, que ganaron el contrato mayor ($700 millones más IVA) para poner a nuevo la terminal de pasajeros en un lapso de 22 meses.
En esa licitación sí habían participado otras cuatro firmas constructoras de Misiones. Estas fueron Ingar, Maceva, Proobra y NR Construcciones. Carlos Enriquez se iba a presentar a estos concursos por la pista y la plataforma pero al final desistió, al igual que otras constructoras locales.
Rovella Carranza es una firma de origen puntano que tuvo un crecimiento exponencial en los últimos 15 años con obras por casi todo el país, aunque tienen pocos antecedentes en Misiones hicieron aquí un trabajo clave: la nueva torre de control. Ese trabajo se concluyó en el 2016 para reemplazar a la vieja torre que estaba, literalmente, inclinada.
La firma puntana tiene un track record mayor en Corrientes, Entre Rios y Formosa. El año pasado inauguraron el estadio único de La Pedrera (San Luis), que tiene un look europeo. Pero intervinieron en trabajos de todo tipo, acueductos, rutas, viviendas, etc.
Pliegos exigentes
La repavimentación de la pista de aterrizaje es un trabajo exigente que requiere, entre otras cuestiones, tener una pavimentadora adicional para evitar cualquier demora en los trabajos. El aeropuerto estará cerrado solamente por 30 días, desde el 15 de abril al 15 de mayo, en la época turística más baja. En ese lapso, los vuelos operarán en Foz de Iguazú.
Justamente las exigentes condiciones para evitar cualquier demora que pudiera extender el cierre del Krause un día más de lo necesario pesó para dejar afuera a las constructoras locales.
Para evitar paralizar operaciones por más tiempo, se empezará a trabajar en una de las cabeceras, se le “quitarán” 1.000 metros a la pista, pero los aviones seguirán llegando.
Es que el Carlos Krause tiene una pista larga, de 3.300 metros y aún restando un tercio queda con el mismo largo que el General San Martin de Posadas, de 2.200 metros. Los Boeing 737-700 o 737-800 (Aerolíneas, Austral o Fly Bondi), los Airbus 320 (Lan Argentina) o los MD 83 (Andes) pueden operar sin problemas en esas dimensiones reducidas.
La etapa 2 sí implicará el cierre temporal de la aeroestación de Iguazú y obligará a los vuelos a aterrizar en el aeropuerto de Foz, situado a 10 minutos del puente Tancredo Neves.
Otro contrato aparte para dejar el Carlos Krause totalmente a nuevo es la remodelación del estacionamiento, una obra por $80 millones que ya se adjudicó y cuyas obras comenzaron en septiembre.
 
 
 

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