Euphoria encendió el debate: qué pasa con el deseo femenino en Argentina
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El regreso de Euphoria no solo reactiva conversaciones en redes y plataformas: también vuelve a poner en agenda temas que atraviesan a millones de mujeres fuera de la pantalla. Deseo, identidad, vínculos no tradicionales y libertad sexual forman parte de una conversación cultural cada vez más visible. Y mientras la serie sigue el vínculo entre Rue y Jules como símbolo de esa exploración, en Argentina los datos muestran que muchas mujeres ya están construyendo sus propias reglas.
En la antesala del Día de la Visibilidad Lésbica, que se celebra este 26 de abril, Gleeden -la plataforma de encuentros no monógamos pensada por y para mujeres- analizó las respuestas de sus usuarias y detectó una conclusión clara: cada vez más mujeres eligen vivir su sexualidad desde la autonomía, la honestidad personal y lejos de mandatos heredados.
Aunque durante años la sexualidad femenina fue leída desde categorías rígidas, hoy la experiencia aparece mucho más abierta. El 44% de las usuarias se identifica como bisexual, mientras que el 56% se define como heterosexual. Sin embargo, incluso entre este último grupo, el 57% admite haber tenido fantasías sexuales con otras mujeres. Más que una contradicción, el dato refleja que el deseo femenino no siempre responde a definiciones impuestas desde afuera.
La exploración tampoco implica necesariamente ruptura. El 75% asegura que utiliza la plataforma para descubrir una faceta de su sexualidad que no puede expresar en su relación principal. A la vez, el 88% está en pareja o casada con un hombre. En ese contexto, la búsqueda aparece ligada a la necesidad de recuperar espacios propios, ampliar experiencias y reconectar con deseos postergados.
Otro dato refuerza ese cambio cultural: el 43% considera que la monogamia tradicional limitó el conocimiento de su propia sexualidad. Más que cuestionar el amor o la estabilidad, muchas mujeres empiezan a revisar estructuras que históricamente dejaron sus necesidades en segundo plano.
También cambia qué moviliza el deseo. En estudios previos de Gleeden, el 60% de las argentinas aseguró que prioriza el estímulo mental por encima de lo puramente físico. La conexión emocional, la conversación y la complicidad ganan terreno frente a una lógica centrada solo en la atracción inmediata.
Incluso el placer adopta una dinámica más compatible con la vida real. El 68% prefiere encuentros en un radio de 10 kilómetros, lo que refleja una búsqueda integrada a la rutina cotidiana: menos idealización, más experiencias posibles.
Como explica Silvia Rubies, Directora de Comunicación de Gleeden Latinoamérica, “cada vez más mujeres se permiten pensar su deseo desde un lugar más libre, personal y honesto, poniendo en el centro lo que sienten y lo que quieren”.
La conclusión es clara: si Euphoria captura la atención global, es porque pone en escena preguntas que muchas mujeres ya se hacen hace tiempo. En la Argentina de 2026, la verdadera transformación no pasa por romper con todo, sino por algo más profundo: el derecho de cada mujer a elegir cómo vivir su deseo.
