Genderles: vivir y vestir derribando mandatos

Escribe Germán Schwarz

@sg.asesor

Una manera de expresarse a través de la moda que se hace fuerte y que  pretende acabar con las definiciones de género.

El estilo genderles, o unisex, indica que “cualquier prenda la puede usar cualquier persona independientemente del género”.

Ya no hay cortes que acentúen la silueta femenina, tampoco cortes holgados que resalten la espalda ancha de los hombres. La moda unisex ofrece indumentaria básica, sin cortes pronunciados, que provoque y vista a cualquier sexo. Estas prendas son la primera opción de quienes quieren manifestar una conducta de igualdad e inclusión.

¿De dónde viene?

La moda sin género vio la luz a fines de la Segunda Guerra Mundial en mujeres que usaban pantalones. Aunque ellas la incorporaron al vestidotr recién cuando Coco Chanel la desfiló en sus pasarelas.

Este estilo no solo representa la idea de igualdad, sino la de encontrarse con un estilo propio, diferente. Persigue un fin de libertad, despojado de mandatos que achiquen el abanico de opciones a reglas que, para muchos, prescribieron.

La pandemia por el Coronavirus aceleró los tiempos de la moda unisex porque su característica siempre fue la comodidad, aquella que afianzamos en casa, cómodos, mientras nos cuidábamos.

Drew, la marca de Justin Bierber

En el año 2003 importantes diseñadores europeos, presentaban prendas unisex en sus colecciones y poco tiempo después  llegó a la Argentina de la mano de celebridades que además de usarlas, las adoptaron con marca propia.  Lucía Chain, con presencia en el mercado argentino, europeo, estadounidense y japonés, elabora prendas sin género y con un fuerte compromiso con el medio ambiente a través del uso de materiales orgánicos y reciclados.

Lo que no me gusta de la moda es la frivolidad, y que la gente sea uniforme. Y en contraposición me encanta que cada mujer adapte las prendas a su propio estilo, que no se vista como el maniquí. Las mujeres nos vestimos de acuerdo con cómo nos sentimos, nuestro estilo es de acuerdo a cómo pensamos o nos relacionamos. La ropa es para jugar, y hay que atreverse”, decía en una entrevista la diseñadora, Jazmín Chebar. Regla que puede aplicarse a la moda sin género.

En el mercado local, el misionero, la moda sin género por ahora se ve más en la calle que en las vidrieras. Cuestión de animarse, de romper barreras e incorporar estos conceptos a las propuestas. El tiempo dirá.

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