Inventó una máquina para hacer cápsulas de café y ahora sumó a la yerba: ya exporta a Europa y Medio Oriente

Diego Alonso es uno de los dueños de una empresa líder en cápsulas de café en la Argentina. Alma de emprendedor, se reconvirtió en la crisis. Alquilaban cafeteras a negocios, pero en 2001, el negocio familiar casi se funde porque traían los insumos del exterior. El peor momento de la Argentina fue el motor que impulsó a Diego a llevar a cabo un invento que se convirtió en una gran empresa.

“Me propuse hacer una máquina para fabricar las cápsulas acá”, cuenta. “Estudié, miré, copié, viajé, me reuní con medio mundo, saqué ideas de todos lados, ignoré a los que me decían que estaba loco. No paré hasta conseguirlo”. Así desarrolló la primera máquina de cápsulas de la Argentina. Hoy es una fábrica que no para nunca: produce 1.500.000 cápsulas por año. Innovador ahora, sumó la yerba mate a línea de producción y ahora exporta a Europa, Medio Oriente y tiene líneas de contacto con Estados Unidos.

“El que consume cápsula paga un plus de practicidad que te permite tomar varias clases de bebidas e infusiones”, resaltó el empresario que es licenciado en administración con un postgrado en MBA en la Universidad del Centro en Tandil.

“Somos la primera fábrica de cápsulas de infusiones del país. Empezamos en 2009 a fabricar bajo el formato de espresso point y después se sumaron clientes de café locales”, puntualizó el emprendedor, al relatar la historia de la compañía.

“Hace más de un año que innovamos con las cápsulas de mate. Llevamos adelante la idea que nos propusieron unos chicos jóvenes, luego de hacer una investigación sobre el producto”, expresó entusiasmado el líder de Mito Espresso.

“Después de un tiempo de prueba y error en nuestra cadena de producción, podemos decir finalmente que somos los primeros en hacer yerba encapsulada”, festejó.

“Tenemos un producto que es más parecido al mate cocido (yerba intensa) y otro más similar a la infusión té (yerba suave). Este último producto está siendo promovido para exportación, porque ofrece un valor agregado que nos diferencia de Europa y Estados Unidos”, mencionó Alonso.

¿Cuál es la visión de negocio con respecto a la yerba mate?

Arrancamos con esto hace dos años, más o menos. Tenemos una historia de fabricar cápsulas desde 2007. Especialmente cápsulas de café. Trabajamos para marcas como Café Martínez, para la Bolsa de Café, Córdoba Art Café, en Tucumán Diletto, o en Capital tenemos a Café Baritú. En la pandemia surgió la posibilidad de empezar a probar hacer infusiones, y dentro de las infusiones estaba la yerba. Estuvimos desarrollando el producto porque tuvimos que ir ajustándolo a los requerimientos de lo que es los sistemas de espresso, para que funcione ahí. Fabricamos las cápsulas de espresso desde el origen. Las inyectamos nosotros, traemos los materiales de afuera, son materiales europeos casi todos. Empezamos a probar con la yerba, no teníamos ni idea de qué podía llegar a pasar. Al principio fue prueba y error. Nos mandaban las pruebas que venían con palo, con polvo, que para nosotros era chino básico y con el tiempo fuimos ajustando para los requerimientos del sistema. Primero desarrollamos una yerba mate intensa, que es tipo un mate-cocido, después un tipo de yerba mate suave que es más un té. Cuando hacemos una yerba mate intensa, queda como un café espresso, con una crema verde arriba. Vimos ahí la oportunidad del mercado externo, porque competir ahí con café con Europa, o el resto de Latinoamérica, es más complicado en costos. Entonces vimos un producto nuevo, que podemos ser líderes porque el insumo no está en Europa y no creo que ningún proveedor que se dedique a hacer cápsulas en Europa, se dedique a hacer yerba mate. Si hay en Australia por ejemplo gente que se dedica a hacer complejos vitamínicos en cápsulas, nosotros vimos también eso y empezamos a hacer un desarrollo con eso. Pero con la yerba mate nos parecía que era algo bien autóctono y que podíamos ser líderes en ese segmento. Lo vemos como una posibilidad de competir en el mercado de infusiones saludables, los tés verdes, todas esas cosas que en el mundo oriental ya lo están desarrollando y empezar a introducirlo en Europa y Estados Unidos principalmente como una bebida energética, que tiene muchas propiedades positivas para el cuerpo. Eso es lo que estamos viendo, muchas veces no es fácil porque casi no lo conocen. En la Argentina no lo hemos intentado comercializar, porque el que consume este tipo de productos como la yerba lo termina tomando en el mate. O sea que en Paraguay y Argentina no creemos que pueda tener un desarrollo muy grande, pero en Europa y Estados Unidos y algunos países árabes están interesados en este tipo de bebidas complementarias y como están muy desarrollados los sistemas de cápsulas, y la máquina está en casi todas las familias, el mercado está. De hecho, hicimos exportaciones a Europa, a Francia principalmente hicimos una, ahora estamos vendiendo algunas, el mes que viene vamos a tener rondas de negocios con dos cadenas de supermercados, pero es a largo plazo. Despacito vamos introduciendo el producto: Hemos mandado a Yemen, a Australia, a Nueva Zelanda, a Tailandia, en algunos lugares ha tenido repercusión y de a poquito van pidiendo. Pero no es un gran volumen.

¿Quiénes son los proveedores?

Hoy tenemos dos proveedores de Misiones, son de Apóstoles y no son grandes productores de yerba. Imagínate que dentro de cada cápsula van 4 gramos, 4 o 5 dependiendo del tipo de yerba. Con 25, 30 kilos hacemos una producción de 6 mil unidades, unas 600 cajas. O sea, rinde bastante bien. Lo que estamos desarrollando ahora, son sabores alternativos, hicimos una línea que tiene cúrcuma, otra tiene frutos del bosque, una tercera que es chocolate y cinnamon, eso lo desarrolló la gente que está en la parte de producción, donde fuimos probando cosas para buscar alternativas tipo infusiones de té.

Como para generar otra variedad en los sabores…

Sí, y vimos que la de fruto del bosque está andando bastante bien, nos sorprendió, la cúrcuma también. La base sigue siendo la yerba, pero tiene un porcentaje de otras infusiones que dan sabores diferentes. En la costa Oeste de Estados Unidos, por ejemplo, hay un producto en lata tipo bebida energética que se llama yerba mate, que se está comercializando muy bien. Es un chico argentino que hizo esta bebida, no sabemos que tiene realmente, pero puso que la yerba mate es una bebida energética y le ha ido muy bien. Tengo unos amigos allá que me han dicho que esta bebida compite con lo que es Red Bull y ese tipo de bebidas. Toda esta nueva diversificación de la yerba mate, vemos que tiene mucha relevancia relacionada al cuidado del cuerpo y las propiedades de la yerba mate. Yo lo veo como una salida exportadora junto a las bebidas tradicionales que fabricamos nosotros, que son todas hechas a base de café. El esfuerzo está orientado en el mercado europeo y norteamericano, de hecho, también café estamos vendiendo a Paraguay, tenemos algún avance con Chile, pero es café, donde también nos preguntaron por la yerba y creemos que puede llegar a andar, porque el consumo no es tan tradicional en la forma que nosotros lo usamos con el mate. En Uruguay no lo veo, en Paraguay no lo veo, acá no lo veo.

La expectativa mayor está en Europa y Estados Unidos…

Claro, el objetivo está en esos mercados que son más consumidores de estos productos, además de que la yerba mate no está identificada con el mate. Por ahí el argentino que vive allá sí, pero nos han dicho que lo consumirían así, porque están acostumbrados y lo que tienen las cápsulas es la practicidad, que en una misma máquina uno puede tomarse un café, otro otra variedad de café y llega un tercero que se puede tomar una infusión, que puede ser yerba mate u otra cosa, o alguna otra infusión en base a té. Esto tiene la ventaja de que este packaging hace que el producto dure mucho tiempo, más allá de que la yerba es un producto muy noble que no tiene oxidación y esas cosas que estábamos acostumbrados con el café que es muy complicado. La yerba mate como queda encapsulada en un ambiente estanco, la vida útil es infinita. En el café tenemos un año y medio, pero la yerba mate hemos probado la que se hizo al principio del proyecto y vemos que no hay ninguna variación, que es una gran ventaja también.

Con respecto a costos de producción, decías que con 25 kilos hacían casi 600 cajas, ¿Cómo ves la producción en cuánto a costos, hoy en este contexto, es rentable?

Siempre es rentable. Obviamente hay un atraso en dólar oficial que hace que quizás no seamos tan competitivos, pero acá yo creo que pasa no tanto por un tema de costo de yerba, sino más bien por el hecho de diferenciarse, porque hay un público que está dispuesto a pagar un poquito más, por algo que es novedoso y sabe que es saludable. Y lo que estamos trabajando, es en hacer estas cápsulas en hacerlas totalmente compostables, que es la barrera que vamos a tener a mediano plazo. El tema ambiental y el plástico, es un tema que en el corto plazo y en Europa y a mediano plazo acá, va a empezar a tener limitaciones, por eso estamos ya estamos desarrollando la misma cápsula que estamos utilizando ahora, para que sea 100% compostable. Si a este producto que es verde, a su vez lo hacemos ecológico, creo que también es un producto bastante interesante para el primer mundo.

Eso está en proyecto y si Dios quiere, seguramente esté listo para el año que viene. Solo que estamos en la Argentina y es tan complicado lo que es importación, para que te des una idea se nos acaba el café en una semana. Estamos a esos niveles que nunca habíamos llegado a situaciones similares, de no tener café, llegaría un contenedor hacia el fin de semana, pero de no ser así nos quedaríamos sin insumos para fabricar. No nos había pasado nunca, siempre había disponibilidad, pero este año venimos desde marzo con un montón de problemas para tener materia prima, esperemos que se solucione, pero no lo veo fácil en el corto plazo. Por eso la yerba es interesante, porque no es importada y se puede conseguir sin salir del país, es un mercado que para nosotros debería tener un desarrollo en el mediano plazo. 

¿Trabajan con productores de yerba orgánica?

Sí, es sumamente interesante, la otra vez hablábamos de que en algún momento nos va a tocar timbre unas de las yerbateras grandes y vamos a ver qué hacemos. Taragui aún no nos ha visto, pero cuando nos vea seguramente, conociendo a las grandes empresas van a querer hacer algo, pero por ahora apuntamos a los pequeños productores, a lo orgánico y estamos viendo qué podemos hacer. A mí me sorprendió toda esa parte de Yemen y Arabia, no sabía que consumían yerba, no como la consumimos nosotros, pero sí en infusiones, están acostumbrados a consumir.

Es otra visión cultural del consumo…

Sí, y creo que la salida está por ahí para esos mercados que están acostumbrados a consumir la yerba de otra forma. Eso es todo lo que a mí me parece que tiene potencial, porque la demanda va a estar de estos productos relacionados como al té verde, porque está esta visión de comer más sano.

Auge de la pandemia, cuidado personal, desarrollo de energía. Y en este sentido ¿Cómo vos definirías tu producto, para qué público?

Sí, por ese camino queremos transitar. Lo que nos ha dado mucho resultado es relacionarnos con las embajadas de algunos países y los agregados comerciales. Por ejemplo, la semana pasada tuvimos una reunión con el embajador en Alemania argentino, y vinieron agregados comerciales. En Mar del Plata hay una asociación de empresas que fabrican alimentos que están haciendo cosas interesantes ahí está Havanna, Cabrales, hay empresas grandes que están tratando de generar el contacto, también tenés la gente de Saint Gottard que hace tés, bueno esas empresas han aglomerado a empresas chiquitas, medianas y grandes. Donde han hecho rondas de negocios, la semana pasada estuvimos con 5 o 6 embajadores y agregados comerciales. Estuvimos con Alemania, Japón, Uruguay que nos reíamos porque le mostramos el producto y le interesó, me dicen que puede llegar a andar, pero sí coincidimos que el consumo grande lo tienen con el consumo tradicional. Tenemos una de estas rondas alimenticias con Perú, de esa forma ir contactando e ir dando a conocer el producto, porque hay gente que no lo conoce, la mayoría. Porque cuando mostré al de Uruguay que hacíamos café, bien, pero cuando le mostré que hacíamos yerba mate, me preguntaron cómo hacíamos.

Hablando de cómo lo hicieron, ¿Cómo lograron que este producto se adapte a la cápsula?

Fue prueba y error, nosotros teníamos la experiencia de hacer café, algún indicio teníamos de lo que teníamos qué hacer, pero nunca habíamos trabajado la yerba. Así que tuvimos que buscarle la vuelta a la yerba, tuvimos que hacer algunos desarrollos de zaranda, sacarle el palo, buscarle la vuelta para que funcione porque si no las máquinas se tapan con la yerba. Encontramos el punto de molienda, qué funcionaba y qué no funcionaba, fueron 6 meses de prueba, pero es lo que habitualmente hacemos. Ahora sacamos una línea de café con leche que creo que veníamos desarrollando antes de lo de la yerba y fue igual, prueba y error, como no teníamos un departamento de desarrollo propio, más allá que tenemos a una ingeniera de alimentos que trabaja con nosotros, el desarrollo es un ida y vuelta con los proveedores. Ahora ya sabemos qué necesitamos, por eso con esto productores que nos contactaron, ya señalamos qué necesitamos para que la materia prima funcione, me mandaron una muestra y la probamos, funcionó sin problemas en el primer tiro. La otra vez estuvimos como seis meses entre “sácale esto, agregale lo otro”, cosas que pasan siempre en los desarrollos.

¿Lograr el sabor, tiene su truco?

Acá también tiene su truco, tuvimos que buscar la vuelta para que sea un producto agradable. La gente que lo ha probado, me dice que está tomando un mate cocido similar al que hacía la abuela cuando uno iba a su casa.

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