La artista Verónica Almirón realizó una muestra en vivo en el restaurant Patanegra de Posadas

Paul Gauguin, Vincent van Gogh, Mary Shelley, Amedeo Modigliani son algunos de tantos artistas que no tuvieron reconocimiento de sus contemporáneos y lograron ser considerados como referentes años más tarde. En la actualidad, el mundo del arte todavía no logra sacarse del todo esa etiqueta de pasatiempo o disciplina exclusiva para bohemios, “hippies”, entre otras carátulas.

No obstante, el hotel Bagu Grand Crucero de Posadas, ofrece sus instalaciones y la de sus diferentes áreas para que artistas locales puedan presentar sus trabajos. Es así que en la noche del jueves 7, en el restaurant de Patanegra, dependiente del hotel, se realizó una muestra a cargo de la artista plástica Verónica Almirón.

La muestra, que se dividió en dos sesiones, inició alrededor de las 19:30 frente a los comensales eventuales y aquellos que se acercaron exclusivamente para ver a la artista trabajar sobre el lienzo. Verónica Baylac, encargada del hotel, explicó que el objetivo es que Almirón exponga su talento en una actividad que no resulte invasiva para quienes asistan al restaurant. “Desde Hotel Bagu, y ahora desde Patanegra, impulsamos actividades de apoyo a artistas, para que hagan conocer sus trabajos, que se muestren e interactúen con las personas que se acercan”, explicó Baylac.

Las luces tenues del salón y la música suave ambientaron de manera especial lo que sería una velada única para Almirón. Minutos antes de iniciar la primera de las dos obras que pintaría en la noche, los nervios se hicieron presentes en la artista que estuvo acompañada por familiares y amigos. “Es la primera vez que pinto en un lugar así, siempre fue en mi taller, sin gente, hacerlo frente a personas que vienen a cenar es un desafío”, explicó antes de iniciar. “¿Qué pasa si a alguno que se sienta cerca no le gusta lo que estoy haciendo y empieza a decir algo?”, agregó con una mezcla de emoción, nervios, temor y alegría por poder mostrar lo que hace desde su adolescencia.

Verónica (Almirón), nació en Eldorado pero creció en la capital provincial, donde dio sus primeros pasos con la pintura. En plena juventud decidió emigrar a Brasil, donde se capacitó con importantes atelieres de Río de Janeiro, Minas Gerais, entre otras ciudades cariocas. Diez años después, decidió volver y continuar su carrera artística en Misiones, mientras estudia diseño de indumentaria. “El arte siempre estará, no lo voy a abandonar, aunque me capacite en otras disciplinas”, indicó.

Llegó la hora pautada y Verónica empezó con la primera pintura sobre un lienzo de tela. Tomó los pinceles, los acrílicos y se puso bocetar sobre la obra que terminaría dos horas después. De manera paulatina llegaron algunos comensales que fueron recibidos con una copa de vino espumante a modo de recepción, mientras las manos de la artista ya imprimían los primeros pincelazos sobre la tela que, minutos antes, resplandecía impoluta.

Pasaban los minutos y las formas abstractas que se bocetaron empezaron a tomar un sentido. Verónica había comentado antes de empezar que tenía cierta predilección por crear obras expresionistas, el cuerpo de la mujer, sus curvas.

Cada tanto se alejaba unos metros del atril que sujetaba el lienzo para observar con una perspectiva más amplia su creación. “Una obra es del artista mientras se produce, mientras se crea, una vez terminada, deja de ser de uno”, reflexiona antes de darle los toques finales. Su pareja le acercó una copa con un trago para que reposen sus manos, sus ojos y su mente, algo necesario para todo artista que se encuentra bajo el proceso de creación y que, en esta oportunidad, era observada por media docena de mesas.

Verónica sabía que terminar esa pintura era apenas la mitad del recorrido de esa noche, ya que la presentación fue dividida en dos partes. “Tengo amigos que vendrán en el segundo turno, en el de las diez, cuando termine el partido”, comentó al pasar. Claro, la Selección Argentina jugaba en simultáneo y muchas personas optaron por asistir al segundo turno y no perderse ver a Messi competir contra los hermanos paraguayos.

Faltaba poco más de 30 minutos para que empiece el segundo turno y Verónica miraba su creación con cierta disconformidad, algo le faltaba, pero no sabía que era. Preguntó qué expresaba, qué transmitía y apuntó algunos detalles que sí le gustaron. Se acercó a la obra unos minutos más, le hizo unos retoques, pintó los bordes y estampó con su firma: “Ilvero” (La verdad, en italiano y que utiliza como nombre artístico). “Quería una firma que sea artística, original y Verónica a secas no suena muy artístico, jaja”, expresó al finalizar.

Esta presentación fue la primera de Verónica, pero no la última. Dentro de unos meses brindará una presentación con modalidad de taller, en el hotel Bagu de Puerto Iguazú, para los pasajeros. El objetivo es aprovechar el contexto natural de las instalaciones, el paisaje para que sirva de inspiración a quienes participen del encuentro.

En ese sentido, Baylac indicó que tanto los hoteles Bagu (Posadas, Puerto Iguazú), como los locales de Patanegra tienen como objetivo brindar un espacio de promoción y divulgación de artistas locales y regionales. “En los pasillos del hotel realizamos presentaciones de obras y ahora sumamos esta actividad en el restaurant que esperamos sirva para que más artistas se sumen y aprovechen el espacio”, concluyó.

La primera obra estuvo terminada apenas pasadas las 21:30 horas. Con la ayuda de su pareja acomodó el cuadro bajo una se las luces para que luzca ante todo el salón. La sonrisa en la cara de Verónica es de alivio, de alegría y orgullo. La noche posadeña le brindó esta oportunidad y ella la supo aprovechar.

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