La educación superior cada vez está más interesada en romper esquemas tradicionales

Pablo Pachout, rector de la Universidad Católica de Santa Fe, cuenta cómo trabajan para brindar un servicio de calidad, donde los egresados deben asumir la responsabilidad de generar respuestas y soluciones en el entorno donde viven.

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Pablo Pachoud, delegado del rector en la sede Santos Mártires de la Universidad Católica de Santa Fe, cuenta cómo trabajan para brindar un servicio de calidad, donde los egresados deben asumir la responsabilidad de generar respuestas y soluciones en el entorno donde viven.

Este modelo propuesto, es muy similar a un movimiento donde el protagonismo en el aula era del alumno, es decir, se remonta a la visión de la Escuela Nueva. Este es un movimiento pedagógico, cuyo origen se le debe a Dewey quien propuso pensar a la enseñanza, ubicando al estudiante como sujeto activo. Sugiriendo que el papel principal de la generación de conocimiento gira en torno al alumno. Además de esto, considera a la educación como un movimiento social; donde se prepara al educando para vivir en la sociedad, desde un rol de descubrimiento, promoviendo la curiosidad y la generación del conocimiento en conjunto.

Desde la Universidad Católica de Santa Fe, en la sede Santos Mártires, (aunque comúnmente se la siga llamando “la Católica”), están interesados en una propuesta transformadora de la vieja visión del docente como un sabelotodo. Ofreciendo una visión de interés en la comunidad, para no solo formar profesionales idóneos, sino que también sean actores activos con un interés por lo social.

En este sentido, desde una mirada amplia del rol de la universidad, Pablo Pachoud, el delegado del rector y también profesor de arquitectura, señalaba que: “Se apunta a que nos formemos como personas. Insignes en su saber, que sepamos de nuestra disciplina pero que tengamos sensibilidad social”.

El profesor, señalaba qué desde que los estudiantes ingresan a las carreras de la universidad, se propone un modelo superador de la escuela tradicional, no solo en la propuesta educativa, sino que además tenga un interés por la realidad, por lo que pasa alrededor:

“Como arquitecto, por ejemplo, no solo atendamos a aquel que tenga los recursos, sino a aquel que necesita la arquitectura como servicio y la abogacía también. Porque hoy, hay ramas de la abogacía como la mediación, que son muy importantes en nuestra sociedad, que apuntan a atender a aquel que quizás no se puede solicitar a aquel abogado de saco y corbata que atiende en un estudio. El que está en mediación sabe que van a venir consultas a diario, de un vecino que está en conflicto con otro, en un asentamiento. Eso es importante también en la formación”.

Ante estos nuevos desafíos que plantea la realidad en la que vivimos, desde la universidad se busca aportar un valor de carácter social con respecto a lo que hace, no solo desde abogacía, sino también desde la arquitectura.

“En caso del arquitecto también, sumado al hecho de que el contacto con la realidad, con el material, la obra, hacen que el arquitecto sea ese artista como por ahí se veía antes; como al abogado de estudio, el arquitecto era alguien al que tenía que ir a ver en un lugar. Hoy en día el arquitecto está en todos lados, está en las redes, está en los medios, en los equipos con los mediadores, está en la calle. Por lo tanto, esa es la idea de nuestra formación, que tanto el arquitecto como el abogado tengan ese contacto con la realidad”, sostuvo Pachoud hablando del perfil de los egresados.

Por otra parte, el directivo señaló que la importancia para la educación actual, es romper con las estructuras, desafiar el rol del alumno pasivo, involucrarlo en la construcción del conocimiento, en lo que pasa dentro y fuera de la universidad, para este cometido se proponen diversas actividades que impulsan este quiebre.

“Cuesta al principio, pero una vez que ellos lo hacen eso es bueno, porque ayuda a que el conocimiento que se produce ahí sea fructífero o se comparta. Porque hoy en día, donde hablamos del código libre, del software libre, donde el conocimiento no es solamente de alguien, el conocimiento es libre, se comparte y a la vez se construye, sin el alumno eso es imposible”, compartía el delegado del rector.

Pachoud también señaló que la universidad debe tomar un compromiso no sólo desde la docencia, sino desde la institución con lo edilicio para romper con la visión del docente cómo único portador del conocimiento, logrando que esto cambie a una visión más abierta.

“Hay que acompañarlo a eso no solo con el docente, sino con el amoblamiento, cómo se organiza un aula. Te lo planteo como docente de arquitectura, estuve en primer año y ahora estoy en segundo, nosotros rompemos los esquemas de los alumnos, los acomodamos de otra manera, se arman en grupo se miran entre sí. No miran al docente, el docente recorre. Se los pone a ellos como protagonistas”.

Haciendo un repaso histórico, Pachoud responde sobre el origen y la importancia de sus pioneras dentro de la gestión de la llegada de la universidad. Además, habla de la importancia y la vigencia de las dos carreras en oferta que propone la facultad: Abogacía y Arquitectura.

¿Cuándo llega la Universidad Católica de Santa Fe a Posadas?

La universidad está incorporada como sede desde la década del 90. Pero, ya desde el año 1984 hubo una conexión a través de dos mujeres. En esa época imagínate, son dos pioneras, hoy hablar que son dos mujeres es algo natural. Las impulsoras de la universidad acá, fueron la doctora Mabel Arteaga Mosca y la doctora Micolis”.

Ellas fueron las que impulsaron a través del diálogo, porque la Universidad Católica depende de lo que es el Obispado. “En esa conexión de lo que eran los Obispados, estaba el Monseñor Kemerer que es una persona muy importante para la educación de la provincia. Donde él solicitó que la universidad colabore con la formación de profesionales fundamentalmente en los profesores del Montoya, así se arrancó con una articulación entre lo que es el profesorado y la licenciatura, primero para los psicopedagogos, después para los profesores de ciencias jurídicas”, detalló.

 Después, surge la necesidad de articularse a una carrera que fue la primera que vino a Posadas. Fue la carrera de abogacía. “Era la única oferta hasta el año 2013, no había otra, no había ninguna oferta estatal. Hoy sí, hay cinco. Este hecho tiene su historia fundacional acá, porque la universidad puso el pie con derecho realmente. En arquitectura, fue más fácil porque justo en ese momento, también lo que pidió Monseñor es que la universidad se establezca más firmemente es decir que genere un gesto más que trabajar con otra institución que era el Montoya, donde había un anexo, donde se trabajaban en las aulas del Montoya. Entonces, lo que hizo la universidad es incorporar un edificio propio. De hecho, el edificio de Posadas es el primer edificio propio de la Universidad Católica de Santa Fe en toda su institución, eso también fue un gesto. Lo que se dio, fue con el diálogo con las fuerzas vivas de la provincia, el colegio de los arquitectos y demás, fueron los que colaboraron, no voy a decir solicitaron, pero sí se vio que era necesaria la formación de los arquitectos, porque no había una oferta. Ese es un tema importante porque la universidad sale a ofrecer campos donde no hay formación, en este caso los chicos tenían que ir al Paraguay, o a la universidad Nacional del Nordeste, o más lejos incluso, muchos misioneros que estudiaron en Buenos Aires, Córdoba, Rosario, etc”, explicó Pachoud.

¿Cuántas promociones de egresados tiene la universidad?

En el caso de Derecho, ya supera los mil. No todos los egresados están en la provincia, hoy Posadas, es una oferta atractiva para Corrientes. En el caso de arquitectura mucho menos, menos del 30% de eso. Pero para una provincia que tiene menos de mil matriculados, es mucho. Hoy en día los egresados nuestros de arquitectura ya están incorporados a la oferta privada que es uno de los campos de arquitectura, también en los municipios con cargos como directores de obra, cargos cercanos en lo que tiene que ver con la planificación de ciudades. Que es otra de las cosas que nos interesa, de ofrecerle al alumno con actividades de extensión de cátedra. Trabajos que hace el alumno durante su cursado en lugares reales. Por ejemplo, en la cátedra de planeamiento, o en la cátedra de arquitectura 5, hacen trabajos u ofrecen proyectos para la comunidad, en este caso puede ser para el municipio.

¿Tienen actividades de investigación y extensión?

Hoy en día ninguna universidad puede concebirse como universidad, si no están esas tres patas. Es como en un trípode, si tenés una cámara, sin una de las patas, se cae. Así es hoy, si no hay docencia, investigación y extensión, no hay universidad. Por eso la universidad está obligada a generar el conocimiento, a través de la investigación, a través del estudio de diferentes temas, algunos más académicos, otros más científicos, y otros más sociales. A la vez, de ofrecer a través de la extensión esas soluciones o alternativas a la comunidad, por lo que no se considera a la universidad cerrada, sino que tiene que estar abierta a la comunidad. En el caso de Posadas tenemos dos ofertas, por lo que podemos hacer extensión a través de nuestras disciplinas.

¿Cómo fue el proceso del regreso a la presencialidad post pandemia?

Por suerte fue un regreso ya más tranquilo y programado, cosa que no fue al principio de la pandemia, cuando tuvimos que encerrarnos. Por lo tanto, el tema de la comunicación fue importante, además del regreso progresivo, porque de hecho en la universidad volvimos de manera progresiva.

En principio en plena pandemia cuando se otorgaron algunos permisos, la universidad solicitó la autorización para volver en algunos espacios. Principalmente primer año y segundo que por ahí fueron los dos niveles que tuvieron más impacto en la pandemia. Porque no conocían lo que era estar en la universidad de una manera física.

Los de segundo en un momento, estoy hablando del año pasado, habían estado parcialmente, porque habían estado parte del curso de ingreso en la universidad y después se les dijo, cada uno desde su casa.

Fue complejo para los docentes también, porque lo sufren doblemente. El plantel docente se compone por personas de diversas edades, no, hay gente joven que quizás lo tecnológico lo tiene más incorporado, hay gente que está cerca de los 50, 60 años que no son nativos digitales, digamos.

 ¿Con respecto a la oferta educativa, qué acreditaciones y certificaciones tiene la Universidad Católica?

A nivel oferta académica, a nivel carreras, existen hace algunos años en lo que es la ley de educación superior un sistema de acreditación, de evaluaciones y acreditaciones. Ese sistema que depende del ministerio lo lleva una agencia que se llama la CONEAU, en este caso en Posadas y la Universidad Católica de Santa Fe, hoy nos llamamos Santos Mártires. Se ha logrado la acreditación de las dos carreras. Eso hace también hace que uno tenga una oferta sólida y que cumple con los estándares.

También, a nivel institucional se hacen acreditaciones, lo que significa que la facultad está preocupada más allá de los controles que se puedan hacer, de su calidad y mejoramiento.

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