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La ley Micaela y datos que preocupan en Misiones sobre violencia, acoso laboral y sexual

La ley Micaela y datos que preocupan en Misiones sobre violencia, acoso laboral y sexual
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La ley Micaela nació como una respuesta a la necesaria capacitación de agentes del Estado -en todos sus escalafones- en cuestiones de género y violencia para transmitir herramientas y deconstruir sentidos comunes, que cuestionen la desigualdad y la discriminación

Misiones adhirió a la ley y la aplicación depende de Desarrollo Social. La ministra Benilda Dammer es una de las integrantes del equipo que se formó para liderar en las capacitaciones y hacer conocer a la sociedad, los derechos que puede ejercer. La acompañan la ministra de Trabajo, Silvana Giménez y la directora del Instituto Provincial de Estadística y Censos, Silvana Labat. Será en Agricultura Familiar, que también conduce otra mujer, Marta Ferreira, se pondrá en acción este miércoles a las 8.30 un ciclo de formación para todos los trabajadores estatales que además después deberán trasladar esa información a las chacras misioneras, donde el patriarcado y muchas formas de violencia hacia la mujer, siguen presentes como en siglos pasados, aunque ahora mucho más visibles.

El equipo de mujeres revela que hay datos que preocupan más allá de la violencia de género. Por eso también incluyen la violencia y el acoso laboral como temáticas a abordar.

“La ley Micaela contempla la capacitación en perspectiva de género a funcionarios del Gobierno. En este caso, en Misiones, la Cámara de Representantes adhirió a la ley y Desarrollo Social es la autoridad de aplicación. Debemos capacitar a los funcionarios para que estén en conocimiento del marco legal, reglamentaciones, que tienen que ver con perspectiva de género. Capacitar en las leyes vigentes para asegurar los derechos de la población”, señaló Dammer.

Giménez, ministra de Trabajo es quien pone el acento en las problemáticas laborales. “No solo vamos a hablar de la ley Micaela, sino de las violencias, todo esto en el marco del Observatorio de Violencia laboral, para prevenir, sancionar y erradicar la violencia laboral en todas sus formas. Este trabajo en equipo se da en el marco del observatorio de violencia de género que revela que debemos reaprender conceptos del patriarcado, capacitarnos. Este es el objetivo final de las capacitaciones”.

Ferreira sostiene que en la ruralidad están afincados muchos de esos conceptos. “Somos conscientes de la necesidad de tener la formación para poder brindar después los contenidos. En la ruralidad es muy fuerte el patriarcado y distintos tipos de violencia que uno percibe. Nuestro trabajo está direccionado hacia las mujeres de la ruralidad para que ue conozcan sobre violencias y sobre derechos. Nos preocupa y nos ocupa todo lo que tiene que ver con la violencia hacia nuestro género”, aseguró. 

Los datos son oscuros y preocupantes. “No tenemos las mejores noticias. Venimos encabezando el ránking de femicidios por cantidad de habitantes. Estos datos nos preocupan y nos juntamos las mujeres para empujar esto a través del Observatorio. Si no teníamos datos, no sabés lo que está pasando. Tenemos graves problemas de desigualdad y una brecha salarial que llega al 58 por ciento”, explicó. 

También es limitado al acceso a cargos directivos en el espacio privado y en el ámbito público. “Por eso es importante estas capacitaciones para deconstruir. Si desde la función pública, no lo trabajamos, es imposible bajarlo al resto”, advierte. 

Los últimos datos oficiales revelan que de las denuncias de violencia, el 88 por ciento de las víctimas son mujeres. La edad promedio se concentra entre los 20 y 30 años. Pero también hay una violencia muy marcada hacia los niños, de cero a diez años.” Eso hay que decirlo y contarlo. Nos tenemos que hacer cargo todos para erradicar todo tipo de violencia”, sentencia Labat. 

Hay otros números que llaman la atención. En el Observatorio detectaron que bajaron las denuncias, pero temen que sea por miedo al agresor o a que “no suceda nada”. Según los datos de la Policía, en 2018 se registraron 4.429 denuncias de violencia. En el 2019 las denuncias registradas fueron 3.794

En el 75 por ciento de los casos quien denuncia es la propia víctima. Y de ese 25% restante,en los que no fue la víctima quien denunció, el 43,5% son denunciantes anónimos.

En la violencia, el 80,4% de las víctimas,son mujeres y más de la mitad tienen entre 20 y 39 años.

El detalle de los llamados a la línea de la 137, de atención y acompañamiento técnico a las víctimas de violencia familiar, revela que del total de casos intervenidos la edad de la víctima, en el 25,9% tenían entre 21 y 30 años,y en el 22,4% entre 11 y 20 años. Pero en todos los rangos de edad analizados, el porcentaje de víctimas de género femenino es mayor, superando en casi todos los casos el 85% del total,dentro de cada grupo etario

Sobre el total de casos intervenidos, los niños y niñas de 0 a 10 años,representan el 12,9 por ciento de las víctimas y dentro de ese rango etario,la mayor proporción  el 14,7% tenía 5 años. Le siguen los niños con 10 años (13,2%) y luego los de tres años (11,8%).

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