La reducción del déficit fiscal será más fuerte que lo anunciado

  • El palacio de Hacienda reforzó su compromiso con la reducción gradual del déficit fiscal hasta 2019. La contracción del rojo se obtendría manteniendo constante los ingresos del gobierno nacional mientras el gasto público baja lentamente en proporción al producto.
  • Pese a que la contracción del déficit planteada para este año luce acotada (-0,2% p.p. del PBI), se eleva a 1 p.p. del PBI considerando el impacto de factores relevantes como la Reparación Histórica (aportó cuantiosos recursos en 2016 pero elevará el rojo en 2017).
  • Según la consultora Ecolatina, para cumplir con la meta de déficit primario de 4,2% del PBI, será clave que la economía crezca y que disminuya la evasión fiscal. Pero también, se necesita un recorte del gasto concentrado en subsidios económicos (por lo menos 1 p.p. del PBI), y un mayor financiamiento de la obra pública a través de aportes privados (Ley de PPP).

El gobierno de Macri inicia el segundo round en la pelea para bajar el déficit

A menos de dos meses de hacerse cargo del Ministerio de Hacienda, Nicolás Dujovne presentó las nuevas metas fiscales del Sector Público Nacional no Financiero (SPNF). El anuncio, que incluye objetivos de déficit primario anual hasta 2019 y pautas de seguimiento trimestral para este año, busca dar previsibilidad sobre el devenir de  la política fiscal.

Vale destacar que en enero del año pasado Alfonso Prat Gay ya había establecido un sendero de reducción gradual del déficit hasta 2019 que fue corregido al alza en septiembre de 2016. Así, la meta del rojo primario para 2017 pasó de 3,3% del PBI a 4,2% PBI, producto de la ley de Reparación Histórica a jubilados que elevó estructuralmente los gastos previsionales pero también abultó los recursos del 2016 gracias al blanqueo.

El flamante ministro ratificó la meta del déficit primario fijada en el presupuesto para 2017 (4,2% del PBI) y modificó la pauta para los próximos dos años: un rojo de 3,2% del PBI para 2018 y de 2,2% del PBI para 2019. Las nuevas metas tienen en cuenta un punto de partida más elevado y un recorte más moderado del déficit por año respecto al plan original de la cartera previa: 1 punto porcentual (p.p.) del PBI en vez de 1,5 p.p. del PBI.

En cuanto a las pautas trimestrales de déficit primario para 2017, se prevé un mayor rojo en el segundo y tercer trimestre del año (-1,4% y -1,2% del PBI respectivamente) y un déficit, más acotado en los primeros y los últimos tres meses del año (-0,6% y -1% del PBI, respectivamente). Estas diferencias responden en parte a la estacionalidad de ingresos y egresos del sector público, pero también coinciden con los meses previos a las elecciones.

Junto a la redefinición de las metas, el flamante ministro anunció que habrá cambios en la presentación de los datos fiscales que se publican mensualmente. En un esfuerzo por brindar transparencia y homogeneizar los criterios utilizados para el tratamiento de la información, habrá mayor apertura de las cifras fiscales y un nuevo método para la contabilización de ciertos recursos y erogaciones del sector público.

El cambio metodológico consiste en: i) excluir Rentas que el BCRA le transfiere al Tesoro en el cálculo del resultado fiscal; ii) netear rentas cobradas y pagadas intra-sector público (para evitar la doble contabilidad); y iii) incluir como ingresos las rentas generadas por activos privados que posee el Fondo de Garantía de Sustentabilidad. Dichas modificaciones no tienen mayor impacto en el cálculo del déficit primario (aunque afectan al resultado financiero), por lo que no modifica el esfuerzo necesario para cumplir la meta fiscal.

La reducción del déficit fiscal será más fuerte que lo anunciado

A groso modo Hacienda busca reducir el déficit en los próximos años manteniendo constante los ingresos del SPNF en proporción del PBI y bajar lentamente el gasto público en proporción al producto (ajustándolo mínimamente en términos reales). Además, busca mejorar la composición de los ingresos y gastos: el proyecto de reforma tributaria para 2018 no va a reducir la presión tributaria, pero busca hacerla más progresiva y menos distorsiva. Asimismo, por el lado del gasto, el gobierno quiere apuntalar las erogaciones en infraestructura y gasto social, en detrimento de subsidios económicos y gastos operativos.

Los cambios metodológicos presentados ya están incorporados en la meta fiscal de 2017 y no alteran el resultado primario previsto en el presupuesto para 2017 (4,2% del PBI). Pero sí modifican el valor informado para 2016: hace unas semanas Dujovne informó que el año pasado el déficit primario del SPNF había cerrado en 4,6% del PBI, pero con la nueva metodología fue 4,4% del PBI, debido a rentas del FGS por activos privados (+0,2% del PBI).

Conforme a este valor, la meta estipulada por Hacienda implica un recorte del déficit primario de sólo 0,2 p.p. del PBI para este año. Pese a que la reducción luce poco ambiciosa no lo es: el resultado de 2016 se consiguió gracias al ingreso extraordinario de multas por el blanqueo, y este año los aportes por el sinceramiento serán mucho más acotados

El año pasado se observó una baja en la presión tributaria que alcanzó casi 2 p.p. si no se tienen en cuenta los recursos provenientes del blanqueo de capitales (+1,3% del PBI). De hecho, sin este ingreso extraordinario, el rojo primario hubiese alcanzado 5,7% del PBI (partiendo del 4,4% PBI).

Asimismo, por el lado de los gastos la Reparación Histórica no implicó mayores desembolsos en 2016. Más aún, ante el shock positivo de ingresos por el sinceramiento fiscal a fin de año pasado, el Tesoro decidió adelantar en diciembre pagos a CAMMESA a cuenta de gastos futuros, por un monto de alrededor de 0,3% del PBI. Esta erogación tendió a “inflar” el rojo de 2016 (las transferencias del Tesoro crecieron 800% en diciembre), puesto que se ejecutaron gastos que deberían haberse realizado este año. Por ende, si también excluimos este concepto, el déficit primario relevante de 2016 desciende a 5,4% del PBI.

A diferencia del año pasado, la Ley de Reparación Histórica apuntalará el rojo de las cuentas públicas en 2017. Por el lado de los recursos, se estima que el blanqueo aporte ingresos cercanos a 0,5 p.p. del producto: por el pago de multas ingresarían 0,25 p.p. del PBI en el primer trimestre, mientras que el aumento en la base imponible que produjo el sinceramiento sumaría recursos por aproximadamente otros 0,25 p.p. del PBI. Asimismo, debemos considerar que para este año el presupuesto contempla mayores erogaciones a jubilados en el marco de Reparación Histórica por alrededor de 0,7% p.p. del PBI.

Por último, la transferencia realizada a CAMMESA a fines de 2016 de 0,3% del PBI, es un gasto que no tendrá que hacerse este año. Sin embargo, dicho ahorro es similar al aumento del déficit por la implementación de la Reparación Histórica.

En síntesis, tras las observaciones mencionadas obtuvimos un déficit de 5,4% del PBI en 2016 y de 4,3% para 2017 que nos permite ver que el esfuerzo fiscal para el año en curso  es mayor de lo que parece: en vez de 0,2 p.p. del PBI se eleva a 1,1% del PBI.

La significativa baja del déficit prevista para el trienio 2017-2019 podría darse tanto por suba de ingresos como por ajuste de los gastos. Sin embargo, el Ministerio de Hacienda ha destacado que la reducción de la brecha fiscal provendrá de una disminución de las erogaciones en términos del producto ya que la presión tributaria se va a mantener estable.

El gobierno prevé compensar con crecimiento y reducción de la evasión impositiva la pérdida de ingresos prevista por: i) la devolución gradual a las provincias del 15% de la masa coparticipable que iba a la ANSES; ii) el impacto de las modificaciones del impuesto a los ingresos en 2017; y iii) la reducción progresiva de las retenciones a la soja en 2018-19.

Más aún, como mencionamos el Ejecutivo plantea una reforma tributaria para 2018 que no afecte el resultado fiscal pero que mejore la equidad y reduzca las distorsiones impositivas.

Descartado un escenario de mayores ingresos fiscales, la reducción del déficit trianual provendrá del descenso del gasto público en términos del producto. La idea general del gobierno es profundizar los recortes de subsidios (especialmente los energéticos) y acotar el gasto de capital sustituyendo financiamiento de obra pública tradicional por proyectos de Participación Público Privada (PPP), mientras el resto de las erogaciones crecen prácticamente en línea con la inflación.

El camino trazado tiene lógica ya que buena parte de los gastos corrientes son inflexibles a la baja ya que ajustan (imperfectamente y con rezagos) por la suba de precios. De hecho, por movilidad previsional, las Prestaciones de la Seguridad Social y las Transferencias “sociales” al sector privado (Asignaciones Familiares y otros Programas Sociales) están atados a la inflación pasada, por lo que la desaceleración de la inflación prevista por el BCRA hasta 2019 generará un incremento de las erogaciones en términos reales.

Por tanto, si en el agregado el gobierno desea reducir el déficit 1 p.p. del PBI por año, deberá bajar las erogaciones en otras partidas en mayor magnitud. En este sentido, la contracción se concentrará en subsidios económicos y, en menor medida, en Gasto de Capital (vía PPP).

La meta de déficit primario para 2017 luce desafiante

El palacio de Hacienda reforzó su compromiso con la reducción gradual del déficit fiscal. La  contracción del déficit planteada para este año luce acotada (-0,2% del PBI) pero se eleva a 1 p.p. del PBI considerando el impacto de factores como la Reparación Histórica.

Para cumplir con la meta planteada, será necesario que la economía crezca y que disminuya la evasión fiscal. Además, se necesita un recorte del gasto concentrado en subsidios económicos (por lo menos 1 p.p. del PBI), ya que producto de la significativa desaceleración de la inflación y el desfase de la movilidad jubilatoria, las erogaciones previsionales y sociales sumarán 0,5 p.p. del PBI adicionales en 2017. Esto explica la fuerte suba de tarifas de servicios públicos anunciada por el gobierno en los primeros meses del año.

Por último, el resto del ajuste afectaría a la obra pública. Pero esto sería más contable que real, ya que los proyectos PPP a ejecutar este año sólo elevan el gasto público parcialmente.

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