La seguridad bien entendida

[show_avatar email=12 align=left show_name=true show_email=true]                La seguridad es el estado social y económico estable, donde la comunidad  en su conjunto se favorece del universo de derechos y garantías contemplados en la Constitución Nacional, dentro de un marco institucional capaz de sostener y asegurar esos derechos.

                Ahora bien, en un sentido específico e individual, la seguridad se vincula a ese sentimiento de libertad por no estar expuesto a hechos de violencia física.

                La sociedad en general está persuadida de que el concepto de seguridad se circunscribe sólo a la seguridad física o individual.

                  Sería precario e ingenuo un diagnostico referido a la seguridad, si sólo circunscribimos la problemática al ámbito personal, sea física o de bienes (colectivos o individuales), y adjudicamos a ello la falta de severidad en el accionar policial y/o judicial.

                La exclusión del sistema, la discriminación –inconsciente o no- del acceso a derechos fundamentales, son factores que condicionan una reducción de la seguridad que, al mismo tiempo, genera un sentimiento de inseguridad en la opinión pública que bebe de ella.

                Es así que una mirada acertada contempla la política de contención, prevención y de seguridad con una visión mucho más amplia que la restrictiva “lucha contra…”. Insisto, la seguridad pública implica el goce y ejercicio de los derechos, libertades y garantías de todos los ciudadanos.

                A propósito, la seguridad ciudadana es sólo un aspecto dentro de la seguridad pública general, que se edifica sobre un andamiaje pluricausal y complejo. Sólo tendremos “seguridad” si la proa del buque se dirige hacia una sociedad más justa y equitativa. Es por ello que sostengo que la seguridad física está ligada íntimamente a la seguridad general.

                Entonces, la seguridad contempla tres tareas y conceptos: la contención, la prevención y la represión. Para las dos primeras acciones es indispensable la participación de toda la comunidad, mientras que la tercera es responsabilidad absoluta del Estado.

 

                El combate al narcotráfico como política de seguridad

                Corría mayo de 2015, en el Centro de Convenciones de la ciudad de Posadas, el ahora gobernador Hugo Passalacqua lanzaba su candidatura. Sobre el final de su discurso decía que en su gobierno se combatiría la droga y el narcotráfico, como parte de una política de seguridad.

                El 10 de diciembre de ese mismo año asumía Passalacqua, y creaba por decreto el Ministerio de Deportes, diseñando y ejecutando de este modo, una política clara de contención en términos de seguridad.

                Dicha cartera fue instituida, entre otras funciones, con la idea de poner énfasis en una actividad que se liga a grupos de riesgos, generando espacios con capital humano abocado a las tareas de contención a través del deporte.

                Por otra parte, con la firme convicción que la política de seguridad no se delega, el Poder Ejecutivo instruyó a la Policía de la Provincia a combatir fuertemente el microtráfico de drogas y el narcotráfico en general.

                Como es de público conocimiento, la Provincia de Misiones adhirió de inmediato al Decreto 228/16 (PEN) de Emergencia de Seguridad Pública, entendiendo que ambas jurisdicciones debemos trabajar mancomunada y coordinadamente contra los delitos que allí se mencionan.

                Existe, por lo tanto, en ambos niveles de jurisdicción una clara voluntad política de ofrecer una contundente resistencia contra el narcotráfico.

                 Se sabe que las fronteras de nuestra provincia en un 90% son internacionales; compartiendo 750 kilómetros con Brasil y 350 con Paraguay, mientras que el 10 por ciento restante (110 kilómetros) limita con la provincia de Corrientes.

                En consecuencia, Misiones se introduce como una cuña geográfica y política en la zona de la Triple Frontera, con todo lo que ello significa, no sólo para la seguridad, sino también para la defensa nacional.

                Es así que dentro del marco de la política de seguridad implementada por el Gobierno de Misiones y la Nación en la lucha contra el narcotráfico, durante el 2016 la Policía de la Provincia ha secuestrado en diferentes procedimientos la histórica cantidad de 15.267 kilos de marihuana, lo que representa un 1.480 por ciento más de lo secuestrado durante 2015, en el que se incautó 1.027 kilos y 60 por ciento más del total de lo decomisado en los últimos 10 años.

                En el preámbulo de “Argentina sin Narcotráfico”, claramente se expone la necesidad de coordinación por parte de la Nación para poner a todas las jurisdicciones a trabajar bajo un mismo objetivo.

                Es por eso que permanentemente destaco el “Operativo Combinado Abierto Misiones”; que significa un claro avance, en lo que refiere al concreto diseño de una política criminal Federal. Por tal motivo, debo resaltar la valiosa y fructífera tarea del O.C.A.M, y espero en lo personal que se continúe afianzando y consolidando en el trabajo coordinado y articulado entre las distintas fuerzas que lo integran. 

                Todos debemos asumir el compromiso de avanzar en políticas públicas que no distingan banderas políticas e incluya a todos a luchar contra el flagelo de la droga.

                Debemos elaborar estrategias de trabajo a fin de fortalecer la coordinación interjurisdiccional, con el claro objetivo de garantizar la efectividad de las mismas.

                En este sentido, es importante ahondar más en el esfuerzo mancomunado y de cooperación fluida entre Nación y Provincia -como nunca se ha visto- a fin de una actuación coordinada y eficaz contra el delito, fundamentalmente, el narcotráfico.

                Es esencial llevar al llano la interoperatibilidad de los sistemas aplicados de seguridad ciudadana, e intentar un sistema único contra un enemigo en común.

                Se debe buscar, combinar y coordinar los recursos (materiales y humanos) que se aboquen a la lucha contra el narcotráfico, de manera tal que logremos un uso más eficiente y eficaz de estos capitales, ya que de esta forma conseguiremos una labor racional y económica en las faenas.

                Debido a que el fenómeno de la criminalidad es pluricausal, la creación de lazos de solidaridad y comunicación entre los distintos países también resulta ser más que importante.

                 El alcance del actual problema de los narcotraficantes va más allá de la represión y de las cuestiones de salud que acarrea, pues es una amenaza para el orden económico y social en el mundo entero y no tiene fronteras.

                El narcotráfico es una industria ilegal mundial que consiste en el cultivo, elaboración, distribución y venta de drogas ilegales, donde también se incluyen aquellas denominadas sintéticas. Es verdad que el tema de la droga es un problema social que nos afecta a todos. Entonces, está claro que el problema no es de alguno o de unos, sino de todos.

                Por ello, no debemos ejecutar acciones que sólo satisfagan a la opinión pública, debemos establecer esquemas de solución perdurables en el tiempo.

                Es vital que en un modelo de políticas públicas de seguridad se privilegie la participación comunitaria de manera activa, y en todos los órdenes posibles. Es un elemento clave, a fin de elaborar diagnósticos, estrategias y soluciones a la disímil problemática.

                Entendemos la necesidad de interactuar con la comunidad habilitando fluidos canales de diálogo, con capacidad dinámica, creativa y proactiva en pos de resucitar la confianza y revisar el rol de las fuerzas, frente al crimen y su prevención.

                Actualmente, en nuestra provincia se llevan a cabo políticas innovadoras en zonas que anteriormente no contaban con presencia permanente de las fuerzas de seguridad. También se realizan constantes operativos, en un campo que va desde los delitos más complejos hasta los más simples, actuando con el mismo empeño e idéntica responsabilidad, sin importar la magnitud.

                La noción de una Policía de proximidad que pretendemos, no solamente se refiere a la cercanía física dentro del territorio, sino también a la accesibilidad social de un servicio a escala humana. Es por eso que hemos habilitado un sitio de denuncias anónimas de venta de drogas en la página web de la Policía de Misiones, con resultados más que satisfactorios.

                El trabajo mancomunado y el esfuerzo compartido entre la Nación y la Provincia son primordiales para el éxito de cualquier estrategia contra el delito y la violencia que la droga engendra, y es por eso que -ambas jurisdicciones- laboramos hacia ese norte.

                Del mismo modo lo debemos hacer dentro de nuestra fuerza policial, trabajando en equipo, sin egoísmos ni miramientos personales, porque en toda organización es fundamental la tarea en conjunto.

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