Libertario cuestiona la inversión estatal en escuelas privadas, pero cobra en ese sistema
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El referente de la formación libertaria en Misiones cuestiona el financiamiento público de la educación privada mientras cobra del mismo sistema que cuestiona. Los registros oficiales de septiembre lo ubican como regente en Cristo Rey y con horas docentes en San Basilio Magno.
Eduardo Cazenave puso bajo sospecha el financiamiento estatal de las escuelas privadas, pero su propio salario forma parte de ese esquema. El referente educativo de La Libertad Avanza en Misiones, que participa en la formación de dirigentes del espacio y en la elaboración de propuestas para Adrián Núñez, cuestionó en Radio Up que los recursos públicos sostengan establecimientos privados cuando existen escuelas estatales en la misma zona. Sin embargo, su vínculo con la educación de gestión privada incluye un cargo de regente y 21 horas docentes, según los datos oficiales correspondientes a septiembre de 2026.
La información surge del entrecruzamiento de los informes del día 15 que cada institución presenta para el procesamiento del Fopid. Allí, Eduardo Cazenave figura con un cargo de regente en Cristo Rey, 16 horas comunes de nivel medio y cinco horas cátedra de nivel superior en San Basilio Magno. Su relación con el sistema cuyo financiamiento cuestiona es laboral y remunerada: cobra por un cargo y 21 horas.
Al igual que Diego Hartfield, quien cuestionó los subsidios a los clubes deportivos a pesar de que él inició su carrera con becas estatales, Cazenave cuestiona la inversión educativa del Estado aunque cobra del mismo sistema. “¿Por qué voy a sustentar yo con los aportes de los ciudadanos una escuela privada? Si la quieren abrir, que la abran”, planteó durante la entrevista, al referirse a establecimientos ubicados cerca de escuelas estatales con matrícula.
La pregunta tiene una consecuencia que Cazenave no puede eludir: entre las funciones que sostiene ese esquema de financiamiento están las suyas, de las que no reniega.
Cazenave sostuvo que el Estado debe evaluar si una institución es necesaria antes de acompañarla económicamente. También cuestionó que las escuelas privadas reciban aportes y cobren aranceles, mientras las estatales atienden a quienes no pueden pagar una cuota.
El rigor que reclama para el gasto educativo también debe aplicarse a su propia situación.
Su intervención incluyó, además, una expresión despectiva hacia los docentes de las escuelas estatales. Al contraponer ambos modelos, habló de una escuela gratuita “con mala infraestructura”, “malos docentes y mal pagados”.
El referente libertario aclaró luego que proponía “no quitar” el aporte estatal, sino “ordenar, transparentar, ponerle los datos a la mesa, a quién le das, por qué le das y para qué le das”. Esa definición obliga a incluirlo en el examen. Cazenave no es un observador externo que pide explicaciones sobre una estructura ajena: es un trabajador de esa estructura y cobra dentro de ella.
También reclamó que la Legislatura pueda seguir el recorrido del dinero público y evaluar sus resultados.
La contradicción política queda expuesta: Cazenave cuestiona que el Estado sostenga escuelas privadas mientras percibe ingresos dentro de ese sistema. Si pretende convertir la revisión del financiamiento educativo en una bandera libertaria, debe empezar por explicar cómo encajan sus propias funciones en el gasto que reclama revisar.
