“Lo vi por última vez, lo sentí como nunca”: el testimonio de Daniella Cortés desde el Vaticano
Daniella Cortés, empresaria y dueña de Solari Inmobiliaria, estuvo presente en la última aparición pública del Papa Francisco en Roma. Desde el Vaticano, habló con Open1017 y compartió una vivencia íntima, conmovedora y única.
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A pocos metros del altar, bajo el cielo romano y rodeada por miles de fieles conmovidos, Daniella Cortés, empresaria misionera y dueña de Solari Inmobiliaria, vivió el momento que jamás imaginó. Fue testigo de la última aparición pública del Papa Francisco, apenas unas horas antes de su muerte. “Estoy en shock… jamás pensé vivir esto”, dijo entre lágrimas, desde el Vaticano.
Cortés viajó a Italia por motivos personales, pero el destino la ubicó en un lugar privilegiado y profundamente simbólico. “Tuve una invitación especial como argentina para estar al lado del altar. Sentí cosas que son intransferibles”, contó en diálogo exclusivo con Open1017, mientras caminaba rumbo a la Plaza San Pedro, ahora colmada de fieles en vigilia.
—¿Dónde estás en este momento, Daniella?
—Estoy camino a la Plaza San Pedro. La verdad que estoy conmovida… Estoy viviendo algo que jamás imaginé. Ayer, como una ciudadana más, tuve la posibilidad de recibir la bendición del Papa. Como argentina, tuve una invitación especial al lado del altar. Sentí cosas que son intransferibles.
—¿Qué mensaje te dejó Francisco?
—Lo que más me queda es ese mensaje que nos daba siempre: que no tengamos miedo, que avancemos, que busquemos a Jesús, que está vivo y entre nosotros. Que, aunque a veces nos perdamos, volvamos. Y si nos perdemos otra vez, volvamos otra vez. Porque Él siempre está ahí. Ese era su mensaje. Hoy me siento superada. Jamás pensé vivir esto.
—¿Cómo se vive este momento en Roma?
—Hoy es un día muy especial para la ciudad, es el “Día de Roma”. Se suponía que iba a ser una jornada de fiesta… y sin embargo, la noticia de la muerte del Papa paralizó todo. Se nota en la gente, en las miradas, en el ambiente. Hay tristeza y conmoción. Francisco dejó una huella enorme. Y se está preparando el pueblo para despedirlo, pero como él pidió: de manera sencilla. No estará donde están los otros papas. Eligió una iglesia más pequeña, más humilde. Ese fue siempre su ejemplo.
—¿Qué recordás del momento de su última aparición?
—No se puede describir con palabras lo que sentí. La fe, la esperanza, la emoción… todo eso se vivía en el ambiente. Él no dio la misa, solo salió al balcón y dio la bendición. Se lo notaba muy cansado, con el cuerpo débil. Sus pulmones ya no podían más. Pero igual se hizo presente. Pensamos que tal vez estaba débil, pero nunca imaginamos que iba a ser tan rápido.
—¿Qué reflexión te dejó ese momento?
—Él dijo muy pocas palabras, pero cada una fue pensada con profundidad. Creo que son frases que vale la pena volver a escuchar. Lo que dijo ayer, sabiendo cómo estaba, quedará para siempre en el corazón del mundo. Hoy, estar en el Vaticano cobra otra dimensión. Ayer lo vi por última vez. Y hoy, siento que lo vi como nunca.
