Más allá de la Capital: cómo impactó la crisis del empleo formal en Misiones
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Recientemente, la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación puso a disposición una nueva base de datos de empleo y salarios del sector privado formal, con una apertura que ya no es solo provincial sino también departamental. Esto permite indagar de manera más profunda los impactos de la pérdida de puestos de trabajo y de la merma salarial al interior de los territorios provinciales, con el objetivo de evaluar en qué grado se manifiestan estos fenómenos. Naturalmente, la caída del empleo no repercute de igual modo en todos los municipios, tampoco en la industria, dadas las distintas matrices productivas que conviven dentro de la provincia, como tampoco lo hace la situación del empleo en el comercio, que suele verse más afectado en las zonas de frontera.
Estos datos, que resultan muy útiles y necesarios para comprender con mayor profundidad la coyuntura laboral, presentan sin embargo una limitación temporal. En esta primera instancia, la información llega hasta diciembre de 2024 y, según lo informado por el propio organismo nacional, se prevé una actualización hacia finales de 2025, que incorporaría datos hasta julio de este año. Aun con esta restricción, resulta de gran interés analizar los impactos que dejó un 2024 particularmente difícil en materia económica.
En primer lugar, al observar la distribución del empleo privado formal en los departamentos misioneros, se advierte que en 2024, tomando el promedio anual, el departamento Capital concentró el 38,5% del empleo provincial en este segmento, seguido por Iguazú con el 11,4%, mientras que Oberá completa el podio explicando el 9,9%. De este modo, estos tres departamentos concentraron casi el 60% del empleo privado formal de la provincia durante 2024.
En términos de participación, se observa que, mientras la Capital perdió cerca de un punto porcentual, los otros dos departamentos ganaron una porción marginal del total, con incrementos de apenas 0,1 puntos porcentuales en cada caso.
Luego se ubican Eldorado, con el 6,3% del empleo provincial, Guaraní con el 6,2%, Leandro N. Alem con el 4,5% y Apóstoles con el 4,4%. En todos estos casos se registraron niveles de participación levemente superiores a los de 2023, con incrementos que oscilaron entre 0,1 y 0,3 puntos porcentuales.
¿Qué explica estos movimientos en los niveles de participación? Si bien podría pensarse inicialmente que los departamentos que pierden participación son aquellos que registraron caídas del empleo y que quienes la ganaron fueron los que mostraron aumentos, la dinámica real es algo más compleja. No se trata solo de subas o bajas en términos absolutos, sino también de la intensidad relativa de esas variaciones. Para profundizar en este punto, resulta útil analizar la evolución del empleo en cada departamento.
Tomando siempre el promedio anual de puestos de trabajo, el departamento Capital sufrió en 2024 una merma del 5,5% del empleo privado formal, lo que implicó la pérdida de aproximadamente 2.340 empleos. Este resultado explica cerca del 70% del total de los puestos perdidos en la provincia durante ese año. Iguazú y Oberá, los otros dos departamentos con mayor participación en el empleo provincial, también mostraron descensos, aunque de menor magnitud. En el primer caso, la caída fue del 2,5%, equivalente a 301 empleos menos, mientras que en Oberá el retroceso alcanzó el 1,7%, con una pérdida de 183 puestos.
En estos tres casos se observa con claridad un cambio en la tendencia del empleo. Capital había crecido un 7,8% en 2022 y un 3,7% en 2023, para luego registrar una contracción del 5,5% en 2024. Iguazú había mostrado subas muy significativas, del 13,5% y 9,9% en 2022 y 2023 respectivamente, que se revirtieron en una caída del 2,5% en 2024. En Oberá, el empleo había crecido un 1,7% y un 3,1% en los dos años previos, para luego también entrar en terreno negativo. Este cambio de rumbo se repite en prácticamente todos los departamentos de la provincia.
Al comparar 2024 contra 2023, si bien predomina un escenario de caídas del empleo, existen algunas excepciones. El departamento Concepción registró un crecimiento del 3,7% en 2024, aunque en términos absolutos el aumento fue marginal, de apenas 23 empleos, dado que se trata de un mercado laboral pequeño, que representa solo el 0,6% del total provincial. Aun así, no deja de ser relevante haber mostrado una variación positiva en un contexto generalizado de contracción. Este desempeño se explica principalmente por el impulso del sector agropecuario, que creció un 3,9% y explica el 62% del empleo registrado en el departamento.
Otro caso con crecimiento en 2024 fue Guaraní, donde el empleo aumentó un 1,9% interanual, sumando alrededor de 119 puestos de trabajo. A diferencia de Concepción, Guaraní tiene una participación más relevante en el total provincial, del 6,2%, por lo que su aporte neto resulta más significativo. En este departamento, la mejora se apoyó en una recuperación del empleo en el agro, con 137 nuevos puestos, y en el comercio, con 188 empleos adicionales, que fueron parcialmente compensados por una fuerte caída en el sector de servicios, donde se perdieron 219 empleos.
Apóstoles, que explica el 4,4% del empleo privado formal de la provincia, fue otro de los departamentos con crecimiento durante 2024. La suba fue del 1,7%, lo que se tradujo en 77 nuevos empleos. En este caso se observaron dinámicas positivas en varios sectores, con el agro aportando 58 puestos, el comercio 48 y la industria manufacturera 67. Estas mejoras fueron parcialmente contrarrestadas por la pérdida de 98 empleos en la construcción y los servicios, lo que dio como resultado el saldo final positivo.
Finalmente, Leandro N. Alem, que representa el 4,5% del empleo total misionero, fue el cuarto y último departamento que mostró mejoras en 2024. El crecimiento fue del 0,9%, equivalente a unos 42 nuevos empleos. En este caso, el comercio explicó la mayor parte del incremento, con 59 puestos adicionales, seguido por los servicios con 21, y por el agro, la energía y la industria con unos 10 en conjunto. La construcción, en cambio, perdió 48 empleos, lo que moderó el resultado final.
Entre los departamentos que perdieron empleo ya se mencionaron los casos de Capital, Iguazú y Oberá. En la Capital, el 93% de los 2.342 empleos perdidos se concentró en la construcción, que explicó una baja de 2.179 puestos. Los servicios también mostraron una disminución de 227 empleos, equivalente a una caída del 1,0%, mientras que entre la industria y el agro se perdieron otros 75 puestos. En sentido contrario, el comercio logró incrementar su dotación en 134 empleos y el sector de electricidad, gas y agua sumó otros 6.
En Iguazú, la caída del empleo estuvo liderada por la construcción, con 111 puestos menos, y por los servicios, con una reducción de 232 empleos, parcialmente compensadas por un incremento de 46 puestos en la industria. En Oberá se observa una dinámica similar, con fuertes bajas en la construcción, que perdió 119 empleos, y en los servicios, con 168 menos, mientras que el agro sumó 63 puestos y el comercio otros 56.
Por su parte, la dinámica salarial no mostró grandes diferencias entre los distintos departamentos misioneros, ya que en todos los casos se registraron caídas reales, aunque de distinta magnitud. Al considerar el salario medio real acumulado del año, San Javier fue el departamento con la mayor retracción, con una caída del 10,8% respecto de 2023. Le siguen Guaraní, con una baja del 7,6%, y Capital, con un descenso del 7,4%. En el extremo opuesto, Cainguás presentó la caída más leve, del 1,9%, junto con Candelaria e Iguazú, donde el retroceso fue del 2,1% en ambos casos.
El deterioro salarial fue tan marcado que, incluso, en la mayoría de los departamentos los salarios reales promedio de 2024 quedaron por debajo de los niveles de 2021. En San Javier, la brecha negativa alcanza el 14,4%, seguido por Apóstoles con un 10,7% y Cainguás con un 10,4%. En contraste, solo dos departamentos mostraron un desempeño diferente. Aun con caídas en 2024 respecto del año previo, el salario promedio real se ubicó un 2,6% por encima de 2021 en Iguazú y un 2,4% superior en 25 de Mayo.
En este marco, no se esperan mejoras significativas para 2025. Los datos disponibles a nivel provincial muestran una aceleración en la pérdida de empleo privado formal, lo que refuerza la hipótesis de que esta dinámica contractiva se habría replicado también a nivel municipal. Dado que los departamentos con mayor peso relativo en el empleo provincial concentraron buena parte de las caídas y que no se observan señales de reversión en los sectores más afectados, resulta razonable suponer que, durante 2025, los mercados laborales locales continuaron transitando un escenario de deterioro.
