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Actividad industrial: persisten las dificultades productivas, con caída del empleo

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El relevamiento trimestral que realiza la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas (CADIEEL) ofrece un muestreo representativo de las industrias que componen el sector: el 37% de las compañías pertenece al rubro de electrónica, el 22% a baja tensión, otro 22% a energía y el 19% a iluminación.

Los resultados del informe muestran que el 44% de las empresas registró una disminución en su nivel de producción durante el segundo trimestre de 2026, mientras que el 30% mantuvo su actividad sin cambios y el 26% logró incrementos. Entre las firmas que experimentaron una caída, la retracción promedio fue del 31%, reflejando que el nivel de actividad continúa presentando dificultades para una parte significativa del entramado industrial.

En cuanto a la utilización de la capacidad instalada (UCI), la actividad continuó concentrándose en niveles intermedios. Cerca del 60% de las empresas manifestó haber operado con hasta el 60% de su capacidad productiva, mientras que los niveles más elevados de utilización siguieron representando una participación minoritaria. En conjunto, los resultados evidencian que el sector mantiene un importante margen de capacidad ociosa y continúa operando por debajo de su potencial productivo.

Respecto del empleo, el 52% de las empresas mantuvo sin cambios su personal, mientras que el 41% redujo su plantel y apenas el 7% incorporó trabajadores. Esta tendencia se mantiene desde el trimestre anterior, evidenciando un escenario en el que persisten las dificultades para sostener y generar empleo como consecuencia de las condiciones económicas que siguen afectando la actividad.

En materia de comercio exterior, el 41% de las empresas realizó exportaciones durante el período relevado, mientras que el 59% no registró ventas al exterior. Entre estas últimas, tres de cada cuatro señalaron que los costos representan el principal obstáculo para acceder a los mercados internacionales. Asimismo, entre las firmas exportadoras, las ventas externas continúan teniendo una incidencia limitada: el 73% destina hasta el 10% de su producción a los mercados internacionales, teniendo un peso acotado dentro de la estructura comercial de gran parte de las empresas relevadas.

Expectativas para el tercer trimestre de 2026

El informe también relevó las proyecciones para el próximo período, en un contexto donde prevalece la cautela en la proyección de la evolución de la actividad:

·         Inversión: el 33% de las empresas prevé realizar inversiones durante el tercer trimestre. El 67% que no tiene planes de expansión señala que las principales razones continúan siendo el menor nivel de ventas y la incertidumbre económica y política.

·         Producción: el 55% de las empresas prevé mantener sus niveles de producción, el 30% proyecta un aumento y el 15% estima una disminución.

·         Ventas y demanda interna: Se mantiene una actitud prudente frente a la evolución del mercado y de las condiciones económicas y prevalece una visión de estabilidad. El 67% de los encuestados espera que tanto las ventas como la demanda interna permanezcan sin cambios, mientras que el 22% proyecta un incremento en las ventas y el 26% anticipa una mejora en la demanda.

·         Exportaciones: El 73% de las empresas estima que sus exportaciones se mantendrán estables y el 27% proyecta un incremento, lo que sugiere una visión más favorable en cuanto a mercado exterior en el corto plazo.

·         Empleo: Con una marcada visión de estabilidad, el 67% de las empresas espera mantener su dotación de personal, el 7% estima incorporar trabajadores, y el 26% prevé una reducción. Esto refleja un contexto que condiciona las decisiones de contratación.

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McDonald’s refuerza su rol como puerta de entrada al empleo joven formal en Argentina

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Arcos Dorados, el mayor franquiciado independiente de McDonald’s en el mundo, presentó su Reporte de Impacto Social y Desarrollo Sostenible 2025, que reúne los principales avances de la compañía en América Latina y el Caribe bajo su estrategia socioambiental Receta del Futuro. En Argentina, uno de los ejes más destacados es su contribución al empleo joven formal, con 13.246 oportunidades de formación e inclusión laboral generadas durante el último año.

En un contexto en el que acceder a una primera experiencia laboral sigue siendo uno de los principales desafíos para los jóvenes, McDonald’s continúa consolidándose como una de las principales puertas de entrada al mundo del trabajo formal. Actualmente, Arcos Dorados Argentina emplea a más de 14.000 personas, de las cuales 8.582 tienen menos de 24 años, lo que representa el 61,3% de su equipo.

La compañía impulsa este compromiso a través de una propuesta de valor que combina empleo formal, flexibilidad horaria, capacitación continua y oportunidades de crecimiento. Para muchos jóvenes, el ingreso a McDonald’s representa su primer trabajo, pero también el inicio de un recorrido de aprendizaje en habilidades operativas, atención al cliente, trabajo en equipo y liderazgo.

“En Arcos Dorados creemos que el empleo joven formal es una herramienta concreta para abrir oportunidades. Nuestro compromiso es ofrecer un entorno donde los jóvenes puedan aprender, desarrollarse y construir su camino profesional, muchas veces desde su primera experiencia laboral”, afirmó Diego Paniagua, Director General de Arcos Dorados Argentina.

Formación, inclusión y desarrollo

Además de las oportunidades laborales dentro de sus restaurantes, Arcos Dorados continúa fortaleciendo sus iniciativas de capacitación. A nivel regional, la compañía generó más de 351.900 instancias de formación y empleo formal para jóvenes durante 2025, y superó los 2,1 millones de horas de formación entre todos sus colaboradores.

En Argentina, el compromiso con la inclusión también se refleja en la integración de 132 personas con discapacidad en sus equipos, así como en el trabajo junto a organizaciones sociales y aliados estratégicos para ampliar el acceso a herramientas de formación y empleabilidad.

La compañía también continúa impulsando iniciativas como MCampus Comunidad, su plataforma educativa gratuita, y programas de voluntariado y formación que buscan acercar herramientas concretas para el desarrollo profesional de jóvenes dentro y fuera de la organización.

Un compromiso que también fue reconocido

Durante 2025, Arcos Dorados Argentina fue reconocida como la compañía #1 en Talento Joven por Great Place to Work, destacando su capacidad para ofrecer un entorno de trabajo inclusivo, oportunidades reales de desarrollo profesional, liderazgo cercano y una cultura basada en la confianza, el aprendizaje y la innovación.

El reporte también destaca otros avances locales vinculados a Receta del Futuro: la reutilización de 761.082 litros de aceite, la reducción de más de 200.000 descartables mediante la incorporación de vajilla reutilizable en las oficinas de Olivos, 13 restaurantes abiertos o renovados con iniciativas de sostenibilidad36.179 recorridos de Puertas Abiertas y USD 599.009 recaudados durante Gran Día, destinados a Casa Ronald McDonald’s y Fundación Cimientos.

El Reporte de Impacto Social y Desarrollo Sostenible 2025 fue elaborado conforme a los Estándares Universales 2021 de la Global Reporting Initiative (GRI) y a los principales indicadores del Sustainability Accounting Standards Board (SASB), con indicadores verificados de forma independiente por Ernst & Young (EY). Ya se encuentra disponible en el sitio corporativo de Arcos Dorados.

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La participación de los salarios en la economía cayó al 47% en el primer trimestre, mientras creció el excedente empresario

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La cuenta de generación del ingreso publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) mostró que la remuneración al trabajo asalariado representó el 47% del valor agregado bruto (VAB) durante el primer trimestre de 2026, por debajo del 48,9% registrado en igual período del año anterior. En sentido inverso, el excedente de explotación bruto —indicador que refleja el resultado económico de las empresas constituidas en sociedad— aumentó su participación desde el 35,5% hasta el 37,3%, evidenciando un desplazamiento en la distribución funcional del ingreso.

El informe oficial señala que la caída de 1,97 puntos porcentuales en la participación de los salarios se explicó tanto por el sector público (-0,37 puntos) como, principalmente, por el sector privado (-1,59 puntos). Entre las actividades con mayor incidencia negativa sobresalieron la industria manufacturera, la explotación de minas y canteras y la administración pública y defensa.

Mientras tanto, el ingreso mixto bruto —que corresponde principalmente al trabajo independiente y pequeños emprendimientos— permaneció prácticamente estable, al pasar de 16,2% a 16,3% del valor agregado. Los otros impuestos netos de subsidios a la producción también registraron una leve mejora, al ubicarse en -0,6% frente al -0,7% del primer trimestre de 2025.

En materia de empleo, el organismo informó que los puestos de trabajo crecieron 0,9% interanual hasta alcanzar 22,9 millones. Sin embargo, la cantidad de horas efectivamente trabajadas disminuyó 0,9%, una diferencia que refleja una menor intensidad laboral promedio pese al incremento del empleo.

El total del mercado laboral se compuso por 11 millones de puestos asalariados registrados, 5,6 millones de asalariados no registrados y 6,3 millones de trabajadores no asalariados. El comercio mayorista y minorista continuó siendo el principal empleador del país, con 4,3 millones de puestos de trabajo, seguido por la administración pública, la enseñanza y la industria manufacturera.

Respecto de las horas trabajadas, el sector Pesca encabezó el ranking con un promedio anualizado de 2.442 horas por puesto, seguido por Explotación de minas y canteras con 2.212 horas y Transporte, almacenamiento y comunicaciones con 1.816 horas. En el extremo opuesto se ubicaron Enseñanza privada y Hogares privados con servicio doméstico, con 725 y 805 horas anuales por puesto, respectivamente.

La evolución sectorial mostró comportamientos heterogéneos. Los mayores incrementos en puestos de trabajo se observaron en Pesca, Intermediación financiera y Construcción, mientras que las mayores bajas de horas trabajadas se registraron en Hoteles y restaurantes, Comercio y Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler.

Desde una perspectiva macroeconómica, la publicación del INDEC aporta un indicador clave para evaluar cómo se distribuye el crecimiento de la economía entre salarios, ingresos de trabajadores independientes y ganancias empresariales. La reducción del peso relativo de las remuneraciones en el valor agregado, combinada con un aumento del excedente empresario, refleja una recomposición de la estructura distributiva durante el inicio de 2026, aun en un contexto donde el empleo continuó expandiéndose.

Generación del Ingreso 07_26 INDEC by CristianMilciades

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Para los trabajadores argentinos: un buen ambiente laboral contribuye al balance trabajo-vida personal

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Randstad, la compañía de talento líder a nivel global, presentó nuevos resultados de la edición 2026 del Randstad Employer Brand Research 2026, del que surge que los trabajadores argentinos consideran que un buen ambiente laboral es el principal factor (64%) que contribuye al balance trabajo-vida personal.

Le siguen, en orden de importancia, el crecimiento y la realización personal (45%), el tiempo libre y el descanso (44%), las modalidades de trabajo flexible (36%), una carga de trabajo y expectativas razonables (31%), un fácil acceso al trabajo (25%), el apoyo social y familiar (23%), el apoyo a la salud y el bienestar (18%) y un liderazgo de apoyo y cultura colaborativa (13%).

Al analizar la importancia de estos factores por generación, el estudio de marca empleadora de Randstad muestra que para la generación Z y los millennials el tiempo libre y el descanso ocupan el segundo lugar como drivers que contribuyen al balance trabajo-vida personal (45% frente a 39%), mientras que para las generaciones mayores ese lugar lo ocupa el crecimiento personal y la realización (52% frente a 43%). Asimismo, las modalidades de trabajo flexible son particularmente importantes para los millennials (39%), en comparación con la generación Z (34%), la generación X (32%) y los baby boomers (29%).

Al analizar la importancia de estos factores por género, el estudio muestra que existen pocas diferencias entre hombres y mujeres. Sin embargo, las mujeres son más propensas que los hombres a priorizar una modalidad de trabajo flexible (39% versus 32%) y la facilidad de acceso al lugar de trabajo (27% versus 23%).

Sobre estos resultados, Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile, México y Uruguay, señaló: “Lograr un balance equilibrado entre la vida personal y el trabajo es un aspecto cada vez más valorado por el talento, al punto que es un motivador clave a la hora de permanecer en un empleo o buscar un cambio laboral. Los resultados de nuestro último estudio muestran que el ambiente laboral ocupa un lugar central para lograr ese equilibrio, por encima de otros aspectos como el crecimiento, el tiempo libre, la flexibilidad o la carga de trabajo. Trabajar sobre los atributos y valores de la cultura y sobre los estilos de liderazgo que promueve la organización, por la incidencia que tienen en el clima y las relaciones que se desarrollan dentro de los equipos de trabajo, resulta crítico para favorecer el tan ansiado equilibrio y una experiencia laboral positiva”.

Drivers que fortalecen la sensación de seguridad laboral

Frente a un contexto en el que las condiciones de la macroeconomía se perciben aún inciertas, los trabajadores ubican a la seguridad laboral entre los principales cinco factores a la hora de pensar en el empleador ideal en 2026.

En este contexto, el Randstad Employer Brand Research indaga sobre los elementos que tienen un aporte más significativo para generar una sensación de seguridad laboral en los trabajadores. Los resultados del estudio muestran que, para los argentinos, la remuneración y beneficios regulares tiene el impacto más relevante en la sensación de seguridad laboral (76%). Le siguen el reconocimiento por desempeño y la continuidad de carrera (48%) y la estabilidad organizacional y financiera (47%), poniendo de relieve que la seguridad laboral no solo se relaciona con la certidumbre financiera, sino también con una gestión consistente y la estabilidad organizacional a largo plazo.

Entre los demás factores que fortalecen la percepción de seguridad laboral, los encuestados también señalan las prácticas laborales justas y consistentes (41%), la comunicación transparente y confiable (40%), el aprendizaje, desarrollo y empleabilidad (37%) y una cultura empresarial sólida (11%).

Al analizar la importancia de estos factores por generación, el estudio de Randstad muestra que, a grandes rasgos, este ranking de atributos se mantiene consistente entre los distintos grupos etarios. Sin embargo, el talento más joven pone mayor énfasis en el aprendizaje, el desarrollo y la empleabilidad (46% entre la generación Z vs. 30% entre la generación X), mientras que las generaciones de mayor edad son más propensas a asociar la seguridad laboral con el reconocimiento por desempeño y las oportunidades de carrera (52% entre la generación X vs. 42% entre la generación Z).

“Al igual que la búsqueda de un mayor equilibrio entre la vida laboral y personal, la percepción de seguridad laboral crece como un valor relevante para los trabajadores. Si bien los factores externos a la organización, como la evolución de la actividad económica, inciden en las percepciones, las condiciones laborales, las políticas y rasgos de la cultura son los componentes centrales que definen este intangible. Comprender cuáles son los factores que fortalecen una sensación sólida de seguridad laboral permite a las empresas construir propuestas de valor para atraer, comprometer y fidelizar al talento”, puntualizó Andrea Avila.

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La apertura sin control y la desregulación dejan heridas abiertas en la economía de Misiones

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Hay indicadores que miden la temperatura de una economía y otros que miden la solidez de su tejido productivo. La cantidad de trabajadores registrados pertenece a la primera categoría: sube y baja con el ciclo económico y suele recuperarse cuando la actividad rebota. La cantidad de empleadores (personas físicas o jurídicas que declaran al menos un trabajador) pertenece a la segunda. Cuando una empresa cierra, no vuelve a abrir automáticamente cuando mejora el contexto. Se pierde capital organizacional, relaciones comerciales, clientela, experiencia y conocimiento acumulado. La destrucción de firmas es, en términos económicos, un fenómeno de histéresis: deja cicatrices.

Por eso conviene observar con atención lo que muestran los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo para Misiones. En abril de 2026 la provincia registró 8.399 empleadores privados activos, el nivel más bajo desde, al menos, enero de 2023 y un nuevo piso durante la gestión de Javier Milei. Frente a abril de 2025, la caída fue del 7,2% (-653 empleadores). Respecto de noviembre de 2023, el último mes previo al cambio de gobierno nacional, alcanza el 11,4% (-1.081 firmas). Y si la comparación se hace contra el máximo de la serie, registrado en septiembre de 2023, la pérdida asciende a 1.414 empleadores, equivalente al 14,4% del entramado empresarial provincial.

La magnitud del deterioro se aprecia mejor en la comparación nacional. Mientras Misiones perdió 7,2% de sus empleadores en el último año y 11,4% desde noviembre de 2023, el promedio argentino mostró bajas del 2,8% y 5,2%, respectivamente. Es decir, la crisis económica destruye empresas en Misiones aproximadamente al doble de velocidad que el conjunto del país. No se trata de un fenómeno exclusivamente misionero (otras provincias, especialmente del norte argentino, también atraviesan fuertes retrocesos) pero sí de uno de los casos más severos.

La cronología también aporta información relevante. Sería un error imaginar un deterioro lineal desde diciembre de 2023. Los datos muestran una dinámica distinta. Entre noviembre de 2023 y abril de 2025, Misiones perdió 428 empleadores, a un ritmo promedio de 25 firmas por mes. Incluso hubo un breve período de recuperación: entre febrero y junio de 2025 el número de empleadores aumentó de manera consecutiva, pasando de 8.996 a 9.261. Ese repunte coincidió con una desaceleración de la inflación y una tenue reaparición del crédito, alimentando la expectativa de que la recuperación había comenzado.

Sin embargo, esa mejora fue transitoria. Desde julio de 2025 el indicador acumula diez caídas mensuales consecutivas y, en ese período, desaparecieron 862 empleadores, un 9,3% del total existente. El ritmo de destrucción más que se duplicó: en los últimos doce meses la provincia perdió, en promedio, 54 firmas por mes, frente a las 25 mensuales del período previo. 

Dicho de otro modo, seis de cada diez empleadores desaparecidos desde noviembre de 2023 cerraron durante el último año. La segunda mitad de la historia fue considerablemente peor que la primera.

Este comportamiento no es un accidente misionero. La misma secuencia (una recuperación breve durante el primer semestre de 2025 seguida por una aceleración de la destrucción empresarial) también aparece en las estadísticas nacionales de empleo registrado y de empresas empleadoras. La estabilización de los precios no vino acompañada por una recomposición del entramado productivo. El ajuste que durante 2024 se procesó principalmente mediante salarios reales más bajos y menores márgenes de rentabilidad comenzó, desde la segunda mitad de 2025, a traducirse crecientemente en cierres de empresas.

¿Quiénes están cerrando? La respuesta es clara: las microempresas. De los 1.081 empleadores perdidos desde noviembre de 2023, 990 tenían diez trabajadores o menos. Es decir, el 91,6% de toda la destrucción empresarial provincial se concentró en ese segmento. Solo las firmas de 1 a 5 trabajadores explican 855 bajas (-12,9%), mientras que las de 6 a 10 aportan otras 135 (-12,4%).

La fotografía del último año muestra exactamente el mismo patrón. De las 653 empresas desaparecidas entre abril de 2025 y abril de 2026, 605 (el 92,6%) correspondían a establecimientos con hasta diez empleados.

Podría pensarse que esto simplemente refleja que las empresas pequeñas son mayoría. Sin embargo, la comparación entre tramos muestra que las tasas de cierre no fueron homogéneas. Las firmas de 11 a 25 trabajadores incluso crecieron levemente en el último año (+0,5%), mientras que las de 51 a 100 permanecieron prácticamente estables. En cambio, las empresas de 26 a 50 empleados registraron la peor performance interanual (-10,6%).

Este comportamiento revela un fenómeno importante. Parte de las bajas observadas en los tramos intermedios no necesariamente responde a cierres, sino a empresas que redujeron personal y descendieron de categoría estadística. Una firma que pasa de 30 a 22 trabajadores deja de computar entre las empresas de 26 a 50 empleados y pasa a integrar el tramo de 11 a 25. Desaparece de un segmento, pero sigue existiendo.

Ese mecanismo no funciona para las microempresas. Una firma de tres trabajadores que despide a sus tres empleados no desciende de categoría: desaparece del registro. Por eso, la fuerte caída del segmento de 1 a 5 trabajadores (que concentra el 68,6% de todos los empleadores privados de Misiones) constituye el mejor indicador de mortalidad genuina de empresas.

El cruce con los datos de empleo registrado refuerza esta conclusión. Mientras la cantidad de trabajadores privados cayó 3,9% interanual, el número de empleadores retrocedió 7,2%. Como consecuencia, el tamaño promedio de la empresa sobreviviente pasó de aproximadamente 11,2 a 11,6 trabajadores. No se trata de un aumento de productividad, sino de un proceso de concentración: la economía no está produciendo empresas más eficientes, sino menos empresas.

Si el tamaño de las empresas responde al “quién”, la distribución sectorial ayuda a responder el “por qué”. La destrucción empresarial en Misiones tiene una concentración muy marcada. Desde noviembre de 2023, el comercio perdió 437 empleadores (-13,6%) y explica, por sí solo, cuatro de cada diez cierres registrados en la provincia. Si se suman transporte y almacenamiento (-114), alojamiento y gastronomía (-65), industria manufacturera (-143) y construcción (-92), esas cinco actividades concentran cerca del 80% de toda la pérdida de empresas.

No es una distribución aleatoria. Las ramas más afectadas son precisamente aquellas cuya actividad depende del mercado interno, del consumo de los hogares y de la inversión privada. Cuando cae la demanda, son las primeras en sentir el impacto.

Dentro de ese escenario existe, sin embargo, un caso particular: el agro. Hasta 2025 había mostrado una capacidad de resistencia superior al resto de los sectores. Entre noviembre de 2023 y abril de 2025 incluso aumentó la cantidad de empleadores, pasando de 1.388 a 1.416. Pero esa resiliencia terminó quebrándose. En abril de 2026 el agro registraba apenas 1.360 empleadores, evidenciando que el deterioro llegó con mayor intensidad durante el último año.

La explicación está estrechamente vinculada con la crisis de la yerba mate. El desmantelamiento de las facultades regulatorias del INYM produjo inicialmente una fuerte compresión de los márgenes de los productores y, con el correr de los meses, comenzó a traducirse en menor producción y retracción empresarial. El ingreso de hoja verde a secaderos cayó de 268 millones de kilos en el primer cuatrimestre de 2024 a apenas 151,9 millones en igual período de 2026: un desplome del 43% en apenas dos años. En un mercado integrado por miles de productores y muy pocos compradores, la persistencia de precios por debajo de los costos de producción termina deteriorando inevitablemente el entramado empresarial.

Las razones que explican este proceso pueden resumirse en cinco factores. El primero es la debilidad del mercado interno. La combinación de salarios reales deprimidos, empleo formal en retroceso y bajo dinamismo del crédito redujo la capacidad de consumo de los hogares. No sorprende, entonces, que las actividades más castigadas sean precisamente aquellas orientadas al mercado interno.

El segundo factor es específico de Misiones: la frontera. La provincia convive con más de treinta pasos internacionales y con la única capital provincial del país ubicada frente a una ciudad extranjera. En un contexto de apreciación cambiaria, una parte creciente del consumo migra hacia Paraguay, Brasil o plataformas digitales del exterior. Sus efectos aparecen tanto en la actividad privada como en las cuentas públicas. Durante el primer semestre de 2026 la recaudación real de Ingresos Brutos cayó 20,9%, el peor resultado del país, mientras que las ventas de combustibles retrocedieron 12,1% interanual frente a apenas 0,2% a nivel nacional. La diferencia refleja mucho más que un ciclo económico: evidencia una fuga sostenida de transacciones.

En tercer lugar aparece el costo del capital. Para una microempresa, tasas de interés reales elevadas durante un período prolongado equivalen, en los hechos, a la ausencia de crédito. Cuando el capital de trabajo deja de financiarse, muchas firmas no cierran por falta de rentabilidad, sino por falta de liquidez.

El cuarto factor es la mayor competencia importada. La apertura comercial afecta especialmente a la industria manufacturera y al comercio local. En una provincia con escasa capacidad exportadora fuera de sus economías regionales, la competencia externa no encuentra nuevos sectores dinámicos capaces de absorber los recursos que se liberan. En lugar de reasignación, el resultado predominante es la reducción de la actividad.

Finalmente aparece el shock regulatorio sobre la principal economía regional: la yerba mate. Si el agro logró resistir durante buena parte del período y recién comenzó a deteriorarse con fuerza en el último año, ello responde a que los efectos de la desregulación demoraron en trasladarse plenamente desde los precios hacia la estructura productiva.

Frente a este diagnóstico existe, naturalmente, una interpretación alternativa. Desde el Gobierno nacional y sus voceros se sostiene que una parte importante de estas bajas responde a una depuración registral (CUIT que dejaron de declarar actividad más que empresas que efectivamente cerraron), a la sustitución del empleo asalariado por monotributistas y a un proceso de destrucción creativa que reasigna recursos desde firmas menos eficientes hacia otras más productivas.

Los tres argumentos merecen discusión, pero encuentran límites cuando se los confronta con la evidencia. La depuración registral puede explicar una parte de las bajas entre las microempresas, pero difícilmente alcance para justificar la magnitud del deterioro observado en sectores como la construcción, la industria manufacturera o el comercio.

La sustitución de empleo asalariado por trabajo independiente tampoco constituye, por sí misma, una mejora del tejido productivo. En la mayoría de los casos representa un cambio en la forma de inserción laboral que implica mayor precariedad, menor protección social y una transferencia del riesgo económico hacia el trabajador.

El tercer argumento es el más interesante desde el punto de vista económico. La destrucción creativa, en el sentido schumpeteriano, supone que las empresas menos productivas desaparecen porque otras nuevas, más eficientes, ocupan su lugar. Pero para que ese proceso exista deben observarse simultáneamente destrucción y creación. Eso no es lo que muestran los datos de Misiones. No aparece ningún sector vinculado al mercado que esté incorporando empleadores a una velocidad capaz de compensar las pérdidas del resto de la economía. La reasignación de recursos, simplemente, no se observa. Por eso resulta prematuro interpretar este proceso como una transformación productiva. 

Lo que hoy muestran las estadísticas es otra cosa: una reducción persistente del entramado empresarial. Y esa diferencia no es menor. Una economía puede recuperar rápidamente el nivel de actividad cuando cambian las condiciones macroeconómicas. Lo que tarda mucho más en reconstruirse es el tejido de empresas que sostiene esa actividad. Cada firma que desaparece implica perder relaciones comerciales, experiencia acumulada, capacidad de inversión y conocimiento productivo. Todo eso puede volver a construirse, pero lleva años.

Ese es, probablemente, el dato más preocupante que dejan las estadísticas de Misiones. 

La provincia no solo está perdiendo empresas; está perdiendo capacidad productiva. Y cuando una economía empieza a destruir de manera sistemática su entramado empresarial, el problema deja de ser exclusivamente coyuntural. Empieza a comprometer las posibilidades de crecimiento del futuro.

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