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Más trabajadores, pero no necesariamente mejor empleo: el desafío laboral de Posadas

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El mercado de trabajo de Posadas, según los últimos datos difundidos esta semana, vuelve a mostrar que, pese a que se observan algunas mejoras, todavía existen muchos desafíos para recomponer el entramado laboral del aglomerado que, más allá de continuar exhibiendo los mejores indicadores de la región, aún está lejos de lo que se supo ser años atrás. 

La tasa de actividad de Posadas mostró su mejor resultado en dos años: alcanzó el 47,3%, el mejor registro desde el segundo trimestre de 2024, expandiéndose 1,2 puntos porcentuales respecto a igual período del año anterior. Son 188 mil posadeños los que forman parte de la población económicamente activa, unos 7 mil más que hace un año atrás. Esto implica una mayor presión de la población sobre el mercado laboral, que puede responder tanto a una mejora en las expectativas de inserción, que lleva a más personas a salir a buscar empleo, como a una mayor necesidad de generar ingresos en los hogares.

Sin embargo, el mercado laboral no logró absorber completamente esta mayor oferta de trabajadores. La tasa de empleo alcanzó el 44,5%, apenas 0,4 puntos porcentuales por encima de un año atrás, con 177 mil personas ocupadas, unas 4 mil más que en el segundo trimestre de 2025. En paralelo, la tasa de desocupación trepó al 5,9%, 1,6 puntos porcentuales más que un año atrás, alcanzando a unas 11 mil personas: unas 3 mil más que en 2025.

El resultado muestra, por lo tanto, una expansión de la oferta laboral mayor que la capacidad de generación de empleo: de las siete mil personas que se incorporaron a la población activa durante el último año, unas cuatro mil lograron insertarse laboralmente, mientras que cerca de tres mil permanecieron en búsqueda activa de empleo. De este modo, el aumento de la actividad no puede interpretarse exclusivamente como una mejora del mercado laboral: refleja también una mayor presión sobre este, dado que la incorporación de nuevos trabajadores fue acompañada por un incremento de la desocupación.

Al mismo tiempo, otros indicadores permiten profundizar la lectura sobre la situación actual del mercado laboral. En particular, la tasa de subocupación, que comprende a las personas ocupadas que trabajan menos de 35 horas semanales por causas involuntarias y están disponibles para trabajar más horas, se ubicó en 10,8%, prácticamente en el mismo nivel que un año atrás (10,9%), aunque significativamente por debajo del 15,1% registrado en 2024. En términos absolutos, alcanza a unas 20 mil personas, sin variaciones respecto del mismo período de 2025.

Dentro de este universo pueden distinguirse dos grupos. Por un lado, los subocupados demandantes, es decir, quienes además de trabajar menos horas de las que desean buscan activamente otra ocupación, representan el 9,7% de la población económicamente activa, frente al 10% de un año atrás. En términos absolutos, sin embargo, continúan siendo unas 18 mil personas. Por otro lado, los subocupados no demandantes representan el 1,2% de la PEA, frente al 0,9% del año anterior, y alcanzan a unas 2 mil personas.

A este escenario se suma otro indicador de presión sobre el mercado laboral: la tasa de ocupados demandantes, que comprende a quienes tienen un empleo pero buscan activamente otra ocupación. En el segundo trimestre alcanzó el 11,1%, manteniéndose en el mismo nivel que un año atrás, y comprende a unas 21 mil personas.

Así las cosas, podemos sintetizar la situación de esta manera: el mercado laboral de Posadas muestra una mayor participación, pero también una presión creciente sobre la capacidad de generación de empleo. La población activa aumentó en unas 7 mil personas durante el último año, aunque el empleo sólo incorporó alrededor de 4 mil, mientras que la desocupación sumó unas 3 mil personas. Al mismo tiempo, la subocupación se mantiene prácticamente estable respecto de 2025 y muy por debajo de los niveles de 2024, por lo que no se observa un deterioro generalizado en este aspecto. Sin embargo, persiste una importante demanda de trabajo entre quienes ya están ocupados, con unos 18 mil subocupados que buscan activamente otra ocupación y otros 21 mil ocupados que también se encuentran buscando empleo. 

De este modo, Posadas presenta un mercado laboral más activo, pero también más exigido: hay más personas participando y trabajando, aunque la economía local todavía enfrenta dificultades para absorber plenamente la nueva oferta laboral y para satisfacer las necesidades de quienes buscan mejorar o complementar su inserción.

Ahora bien, cabe hacer un stop momentáneo para volver a algo mencionado anteriormente: la tasa de empleo, aun en este contexto, creció y se incorporaron cuatro mil nuevos ocupados en un año. ¿Cómo puede entenderse este fenómeno en el marco de la destrucción sistemática de empleo privado que se observa mes a mes en los registros oficiales? Si bien no puede saberse con exactitud, ya que los datos del INDEC recién se conocerán el próximo 4 de noviembre cuando se publique la base de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares para este período en análisis, hay algunos elementos que nos permiten inferir la situación. 

El empleo registrado en el sector privado viene cayendo mes a mes y por ende, no puede ser el factor de empuje del empleo total en Posadas; por ende, la razón central de los resultados analizados estaría, como se viene viendo en el último tiempo, en el crecimiento tanto de la informalidad como del cuentapropismo. En el primer caso, a nivel nacional la informalidad pasó del 43,2% en el segundo trimestre 2025 al 45,0% en el 2026; para el caso del cuentapropismo, esta modalidad de trabajo pasó de explicar el 23,7% del empleo total en 2025 al 25,5% en 2026. Si queremos verlo respecto a la población, los trabajadores asalariados caen 0,7% interanual (-66 mil personas) mientras que la población de cuentapropistas se incrementó en 9,7% en el país (+307 mil personas); a su vez, los trabajadores informales en todas sus modalidades crecieron 6,0% (+348 mil personas).

En este sentido, el crecimiento del empleo total en Posadas no necesariamente contradice la persistente destrucción de empleo privado registrado: ambas dinámicas pueden coexistir porque el aumento de las ocupaciones estaría produciéndose por fuera de ese segmento. Los datos nacionales aportan elementos en esa dirección: mientras cae el empleo asalariado, crecen con fuerza el cuentapropismo y el empleo informal. El resultado es una recomposición del mercado laboral hacia formas de inserción de menor calidad, estabilidad y protección: hay más personas ocupadas, pero una proporción creciente lo hace como independientes o en condiciones de informalidad, mientras pierde peso el empleo asalariado registrado.

Por lo tanto, el dato positivo del aumento del empleo total debe ser relativizado desde una perspectiva cualitativa. No se trataría tanto de una expansión sólida y generalizada del empleo como de una sustitución parcial de puestos de mayor calidad por ocupaciones más precarias. En otras palabras, Posadas estaría logrando incorporar trabajadores al mercado laboral, pero con una estructura ocupacional que presenta señales de mayor informalidad y menor estabilidad. 

¿Qué tan lejos está Posadas de volver a sus picos? Lamentablemente, aún lejos. Hay que recordar que en el 2° trimestre pero de 2022, el aglomerado alcanzó sus máximos históricos con un 50,9% de actividad, 49,6% de empleo y apenas 2,6% de desocupación. En ese momento, se convirtió en el aglomerado del país con los mejores indicadores, quedando solo debajo de CABA en el ranking nacional. ¿Qué se necesitaría para llegar a esos números hoy? Tomando como base la población total actual de Posadas, volver al 50,9% de actividad implicaría incrementar esa población en unas 14 mil personas, y para alcanzar el 49,6% de empleo la población ocupada debería crecer en 20 mil personas, a la vez que las personas desocupadas deberían descender en una 6 mil. 

La recuperación del mercado laboral posadeño todavía tiene un recorrido importante por delante. El desafío no pasa únicamente por recuperar los niveles de actividad y empleo alcanzados en aquel momento, sino por hacerlo sobre una base laboral diferente a la actual. La mayor participación de la población debe traducirse en oportunidades efectivas de trabajo, pero también en una expansión simultánea del empleo formal, estable y de mayor calidad. Solo una generación de empleo que combine cantidad y calidad permitiría romper con la dinámica actual, en la que el crecimiento de la ocupación convive con una mayor informalidad y un mayor peso del cuentapropismo, y avanzar hacia una recuperación laboral genuina y sostenible.

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Posadas mejoró la tasa de empleo, pero también creció la desocupación por mayor demanda

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Al segundo trimestre del 2026, el aglomerado de Posadas exhibió incrementos de su tasa de  empleo, tanto en la comparación trimestral como interanual. Sin embargo, mostró al mismo tiempo una suba de la tasa de desocupación, explicada por mayor demanda de trabajo por una expansión de la población económicamente activa.  

• La Tasa de Actividad se ubicó en 47,3%, la mayor desde mediados de 2024. Presentó un incremento de 1,2 puntos porcentuales (p.p.) en la comparación  interanual, incorporando a siete mil personas a la población económicamente activa contra igual período del 2025. Respecto al trimestre anterior (1° de 2026), la tasa de actividad también mostró una suba: fue de +0,8 p.p., con cuatro mil nuevos activos. 

En el plano regional, Posadas presentó la mayor tasa del NEA, al tiempo que se ubicó 17° entre 32 aglomerados urbanos en el ranking nacional. 

• La Tasa de Empleo fue del 44,5% en Posadas. Dicha cifra representa un incremento de 0,4 puntos contra el igual trimestre del 2025, variación que produjo que la población ocupada crezca en cuatro mil personas en el último año. Además, en la comparación trimestral esta tasa se incrementó en 0,2 puntos porcentuales, con mil nuevos ocupados en los últimos tres meses. El aglomerado misionero también lidera en el NEA en esta tasa, y en el ranking nacional se ubica 14°. 

• La Tasa de Desocupación fue del 5,9%, la mayor desde el primer trimestre de 2025. Esta tasa presentó una importante suba en la comparación interanual con +1,6 puntos porcentuales, lo que representa el aumento de la población desocupada en dos mil personas respecto a igual período del 2025. Además, contra el trimestre anterior, la tasa se incrementó en 1,2 p.p., sumando dos mil personas a la  población desocupada. En el NEA, Posadas exhibió la segunda tasa de desocupación más baja de la región y se ubica 21° en el país.

Mayor empleo y mayor desocupación al mismo tiempo

Los datos del segundo trimestre muestran una dinámica particular del mercado de trabajo de Posadas: crecieron simultáneamente la actividad, el empleo y la desocupación. Esto no implica una contradicción, sino que refleja una mayor presión sobre el mercado laboral. En el último año, la población económicamente activa creció y se expandió en siete mil personas, mientras que la cantidad de ocupados aumentó en cuatro mil. Es decir, el  mercado incorporó nuevos trabajadores, pero no logró absorber a todas las personas que se sumaron a la búsqueda de empleo. Como resultado, la mayor participación laboral permitió que creciera el empleo, pero también elevó la cantidad de personas desocupadas. 

La tasa de actividad avanzó 1,2 p.p. interanual, mientras que la tasa de empleo lo hizo en 0,4 p.p. y la desocupación aumentó 1,6 p.p. La misma dinámica se observa en la comparación trimestral: hubo más activos y más ocupados, pero el incremento de la fuerza laboral fue superior al crecimiento del empleo, llevando la desocupación al 5,9%. 

En este sentido, el principal dato del trimestre es la importante expansión de la población activa que si bien logró ser absorbida parcialmente por empleo, no lo hizo de manera completa, incrementado así la tasa de desocupación. Posadas presenta así un escenario de mayor participación de la población en el mercado de trabajo, acompañado por una generación de empleo positiva, aunque insuficiente para absorber plenamente ese aumento de la actividad. 

En línea con la tendencia histórica, Posadas volvió a mostrar las mayores tasas de actividad y empleo en la región del NEA. En relación con la tasa de actividad, el 47,3% de Posadas se posiciona no solo por encima de la media regional (45,4%) sino también del resto de los aglomerados: Corrientes marcó 44,9%; Formosa 44,4% y Gran Resistencia 44,7%. 

A nivel nacional, Posadas se ubicó 17° entre 32 aglomerados medidos, por debajo del nivel  nacional (48,9%). 

Respecto a la tasa de empleo, el 44,5% de Posadas también se ubica al frente en la región, con una fuerte distancia sobre el resto: la secunda Formosa con 42,3% seguida de Gran Resistencia (41,3%) y Corrientes (40,8%) y también muy por encima de la media regional  (42,2%). A nivel nacional, se ubicó 14°, también por debajo de la media nacional (45,0%). 

Por su parte, la tasa de desocupación de Posadas fue la segunda más baja del NEA, solo por encima de Formosa (4,8%) y por debajo del Gran Resistencia (7,5%) y Corrientes (9,1%), quedando también detrás de la media regional NEA (7,0%). En el plano nacional, Posadas tiene la 12° tasa de desocupación más baja del país.

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El desempleo trepó al 7,9%, el nivel más alto en cinco años, y la informalidad alcanzó al 45%

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El mercado laboral argentino volvió a mostrar señales de deterioro en el segundo trimestre de 2026. La desocupación subió al 7,9%, el registro más alto desde 2021, mientras que la informalidad laboral escaló al 45%, según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). La combinación expone un problema que excede la cantidad de puestos de trabajo: no sólo aumentó la población que busca empleo y no lo consigue, sino que también creció el peso de quienes trabajan fuera de los circuitos formales.

La desocupación alcanzó así su mayor nivel en cinco años, desde el período en que la economía todavía atravesaba la salida de la pandemia. En todo el país, unas 1,8 millones de personas estaban desocupadas y alrededor de 10,2 millones trabajaban en la informalidad. En este último caso, la tasa aumentó un punto porcentual frente al mismo trimestre del año anterior, una variación que el propio INDEC considera estadísticamente significativa.

El dato adquiere mayor dimensión porque el deterioro no aparece tanto en las grandes tasas agregadas como en la calidad del trabajo disponible. La actividad y el empleo no exhibieron movimientos bruscos respecto del trimestre anterior, pero debajo de esa relativa estabilidad avanzó la precariedad laboral: casi uno de cada dos trabajadores quedó fuera de un empleo formal. Es una señal de las dificultades que mantiene la economía para transformar actividad en puestos registrados y de mayor calidad.

En ese contexto, el mercado laboral de Posadas ofrece dos caras. La tasa de desocupación se mantiene por debajo del promedio regional y nacional, pero una parte importante de quienes consiguieron insertarse laboralmente necesita más trabajo.

Los nuevos datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), difundidos este jueves por el INDEC, ubican la desocupación en Posadas en 5,9% durante el segundo trimestre de 2026, frente al 7% del NEA y el 7,9% registrado en los 31 aglomerados urbanos relevados en el país.

Es una diferencia relevante. Pero no alcanza para describir por sí sola lo que está sucediendo.

Posadas registró una tasa de actividad de 47,3% y una tasa de empleo de 44,5%. En ambos casos quedó por encima del promedio del Nordeste, donde la actividad alcanzó 45,4% y el empleo 42,2%. A nivel nacional, en cambio, esos indicadores fueron ligeramente superiores: 48,9% y 45%, respectivamente.

Posadas tiene una mayor proporción de su población incorporada al mercado laboral que el promedio del NEA y, al mismo tiempo, una menor tasa de desempleo.

Sin embargo, la comparación temporal muestra un deterioro más marcado. La desocupación pasó del 4,7% en el primer trimestre al 5,9% en el segundo trimestre de 2026, una suba de 1,2 puntos porcentuales en apenas tres meses. Frente al mismo período de 2025, cuando había sido del 4,3%, el aumento fue todavía mayor: 1,6 puntos. En el promedio de los 31 aglomerados urbanos del país, en cambio, el desempleo pasó de 7,8% en el primer trimestre a 7,9% en el segundo; y frente al segundo trimestre de 2025, cuando se ubicaba en 7,6%, aumentó 0,3 puntos porcentuales. 

Así, aunque Posadas continúa con una tasa considerablemente menor que la media nacional, la evolución reciente muestra un empeoramiento más pronunciado. 

El matiz aparece cuando se mira la calidad y la intensidad de esa inserción.

Más búsqueda de horas

La subocupación alcanzó en Posadas el 10,8%, muy cerca del 11,5% nacional y bastante por encima del 5,9% promedio del NEA.

Más significativo todavía es lo que ocurre dentro de ese universo. La subocupación demandante llegó al 9,7%: son personas que trabajan menos de 35 horas semanales, están dispuestas a trabajar más y además buscan activamente otra ocupación o ampliar su jornada.

Ese indicador prácticamente duplica al promedio regional, de 4,3%, y supera también el 8% registrado para los 31 aglomerados urbanos del país.

Es probablemente el dato que mejor permite leer el mercado laboral posadeño más allá de la tasa de desempleo: hay relativamente menos personas completamente fuera del empleo, pero una franja importante de quienes trabajan considera insuficiente la cantidad de horas laborales que consigue.

También el 11,1% de los ocupados de Posadas aparece como demandante de empleo, es decir, tiene una ocupación pero busca activamente otra. En este indicador la capital misionera supera al promedio del NEA, de apenas 7,9%, aunque permanece claramente por debajo del 16,9% nacional.

Sobre una población de referencia de 397 mil habitantes en Posadas, unas 188 mil personas integraban la población económicamente activa durante el segundo trimestre. De ellas, alrededor de 177 mil estaban ocupadas y 11 mil desocupadas.

Pero el universo de trabajadores que buscaba mejorar su inserción era mayor: aproximadamente 21 mil ocupados estaban buscando otro empleo y 20 mil personas se encontraban subocupadas.

La fotografía regional también muestra diferencias importantes.

Corrientes presentó la mayor desocupación del NEA, con 9,1%. Le siguieron Gran Resistencia, con 7,5%; Posadas, con 5,9%; y Formosa, con 4,8%.

Sin embargo, las tasas locales deben leerse con cautela. El propio INDEC advierte sobre las estimaciones con coeficientes de variación elevados. En el caso específico de la desocupación de Posadas, el coeficiente de variación es de 20% y el intervalo de confianza del 90% va de 4% a 7,9%.

El NEA, con menor participación laboral

Hay otra particularidad estructural detrás de los números.

El Nordeste registró una tasa de actividad de apenas 45,4%, contra 48,9% del promedio nacional. También la tasa de empleo regional, de 42,2%, quedó casi tres puntos por debajo del 45% del conjunto de los 31 aglomerados.

En todo el país, el segundo trimestre cerró con una tasa de actividad de 48,9%, empleo de 45% y desempleo de 7,9%. El INDEC estimó 14,7 millones de personas económicamente activas dentro de los aglomerados relevados, 13,6 millones ocupadas y alrededor de 1,2 millones desocupadas.

En comparación con un año atrás, el desempleo prácticamente no cambió: pasó de 7,6% a 7,9%. La tasa de actividad, en cambio, aumentó de 48,1% a 48,9%, mientras que el empleo avanzó de 44,5% a 45%. La informalidad también ganó terreno: el empleo informal pasó de representar una tasa de 19,2% sobre la población total a 20,2%.

La informalidad laboral aumentó un punto porcentual interanual, una variación estadísticamente significativa.

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El empleo privado formal cayó por decimotercer mes consecutivo en Misiones

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En junio el empleo registrado en el sector privado a nivel nacional presentó una caída del 0,1%, equivalente a la pérdida de unos 6.261 empleos en todo el país respecto al mes anterior, mientras que en la comparación interanual el resultado  también fue negativo en -1,9% y unos 121.00 empleos menos respecto a junio de 2025. 

Misiones nuevamente presentó retrocesos: según la  Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación en base SIPA, en el sexto mes del año la provincia registró unos 96.330 trabajadores en el sector privado formal, presentando una baja del 0,2% contra el mes anterior, lo que equivale a la pérdida de 161 empleos durante el mes, el decimotercero consecutivo a la baja. 

A la vez, en la comparación interanual Misiones también continúa exhibiendo resultados negativos: contra junio de 2025, Misiones muestra un retroceso del 5,7% (-6.089 empleos), la segunda más fuerte del país solo por encima de Tierra del Fuego. 

Desde que asumió Javier Milei, Misiones acumula una pérdida de 12.540 empleos  (-11,5% vs. noviembre de 2023); en este caso, la provincia presenta la quinta caída más  fuerte del país y la segunda mayor del NEA (solo mejor que Formosa). 

¿Qué pasó en el país? 

Como se indicó previamente, a nivel nacional el empleo privado formal cayó 0,1% en junio y se perdieron 6.261 empleos asalariados privados en todo el país. Por sectores, los mejores desempeños estuvieron en la Pesca (+2,4%), Minas y canteras (+0,2%) y Servicios inmobiliarios y empresariales (+0,2%) entre otros; por el contrario, los peores desempeños relativos se vieron en Otros servicios n.c.p (-0,5%), Intermediación Financiera (-0,4%) y Hoteles y Restaurantes (-0,3%). 

Entre los desempeños provinciales de junio, nueve distritos presentaron subas mensuales del empleo privado formal, liderados por Neuquén, Santa Cruz y Catamarca (+0,5% en todos los casos); en uno se mantuvo estable (Río Negro) y en catorce subnacionales se registraron caídas, con Santiago del Estero (-1,0%), La Rioja (-1,0%) y Tierra del Fuego (- 1,3%) exhibiendo las más fuertes.  

A nivel acumulado de la era Milei (junio 2026 vs. noviembre de 2023, desestacionalizado) son 246.312 los empleos perdidos en el sector privado formal (-3,9%) y entre las provincias,  solo Neuquén (+8,7%) y Río Negro (+3,3%) presentan mejoras.

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Argentina volverá a crecer en 2026, pero el desempleo no baja: qué hay detrás del desacople de la Ley de Okun

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En 2026 la economía argentina volvería a crecer. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) de julio, los analistas proyectan una expansión del PBI real del 2,7%, que se sumaría al crecimiento del 4,4% registrado en 2025. Sin embargo, la recuperación de la actividad no encuentra hasta ahora su correlato en el mercado laboral: mientras que en 2023 la tasa de desempleo se ubicó en 6,1%, para 2026 el mercado proyecta una tasa del 7,5%. Es decir, aun con una economía que recuperó y superaría el nivel de actividad de 2023, la desocupación se ubicaría 1,4 puntos porcentuales por encima de aquel año.

De cumplirse estas estimaciones, Argentina atravesaría dos años consecutivos de crecimiento económico sin una reducción del desempleo. Este comportamiento se aparta de una de las relaciones empíricas más conocidas de la macroeconomía: la Ley de Okun.

Esta relación plantea que, normalmente, cuando una economía crece aumenta la demanda de trabajadores y disminuye el desempleo. No se trata de una ley exacta, sino de una regularidad empírica cuya intensidad puede variar según el período y la estructura productiva.

La experiencia argentina ofrece numerosos ejemplos. En 2021 el PBI creció alrededor del 10% y el desempleo cayó 2,8 puntos porcentuales; en 2022 la economía creció otro 6% y el desempleo disminuyó 1,9 puntos.

Una estimación sobre la serie histórica también muestra una relación significativa: cada punto porcentual adicional de crecimiento del PBI estuvo asociado, en promedio, con una reducción cercana a 0,18 puntos porcentuales en la tasa de desempleo.

Desde 2025, sin embargo, aparece un desacople. La pregunta es: ¿por qué el crecimiento actual no está generando la misma respuesta del mercado laboral?

La clave está en qué sectores crecen

Una parte de la explicación aparece al observar la composición de la recuperación.

Tomando el último dato disponible del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) y comparando junio de 2026 con junio de 2023, la industria manufacturera todavía se encontraba 11,5% por debajo; la construcción, 13,9%; y el comercio, 9,6%.

En cambio, otras actividades muestran una expansión muy significativa respecto de aquel momento: agricultura, ganadería, caza y silvicultura creció 93,8%; pesca, 50,1%; explotación de minas y canteras, 33,3%; e intermediación financiera, 20,8%.

Esta diferencia importa porque no todo crecimiento tiene el mismo impacto sobre el empleo.

La construcción es intensiva en mano de obra y genera numerosos encadenamientos. La industria demanda empleo directo, proveedores, logística y servicios. El comercio constituye también uno de los grandes demandantes de trabajadores.

En cambio, actividades como el agro o la minería pueden realizar una contribución significativa al PBI y a las exportaciones sin requerir un aumento proporcional de la cantidad de trabajadores.

Así, mientras algunos de los sectores que lideran la recuperación superan ampliamente sus niveles de 2023, industria, construcción y comercio todavía permanecen entre 10% y 14% por debajo de los niveles de actividad de junio de aquel año.

El empleo registrado muestra el mismo problema

La evolución del empleo asalariado privado acompaña esta lectura.

Argentina tenía en promedio aproximadamente 6,36 millones de asalariados privados registrados en 2023. En 2025 fueron 6,23 millones y durante los primeros cinco meses de 2026 el promedio se ubicó en 6,16 millones.

Es decir, pese a la recuperación del PBI, existen aproximadamente 200 mil asalariados privados registrados menos que en 2023, una reducción superior al 3%.

Dos sectores resultan particularmente relevantes. En la industria manufacturera, el promedio de empleo asalariado privado registrado pasó de aproximadamente 1,19 millones de trabajadores en 2023 a 1,15 millones en 2025: unos 38 mil puestos menos (-3,2%).

En la construcción, pasó de aproximadamente 459 mil a 378 mil trabajadores: unos 80 mil empleos menos (-17,5%).

El comercio presenta una situación diferente: aunque su nivel de actividad en junio de 2026 continúa por debajo del registrado en junio de 2023, el empleo asalariado privado registrado aumentó entre 2023 y 2025, pasando de aproximadamente 1,22 millones a 1,25 millones de trabajadores (+2,7%). De este modo, el deterioro del empleo resulta particularmente marcado en la industria y la construcción.

Menos asalariados, más monotributistas

Al mismo tiempo, está cambiando la composición de las personas con trabajo registrado según su modalidad ocupacional principal.

Mientras disminuyó el empleo asalariado privado, la cantidad de monotributistas pasó de aproximadamente 1,98 millones en 2023 a 2,20 millones durante los primeros cinco meses de 2026, un incremento de alrededor de 221 mil personas (+11%)

Esto no permite afirmar que exista un traslado directo desde puestos asalariados hacia el monotributo, pero sí evidencia una transformación: hay menos asalariados privados registrados que en 2023 y más trabajadores registrados bajo modalidades independientes.

También debe evitarse interpretar directamente la caída del total de trabajadores registrados debido al importante quiebre que presenta la serie del Monotributo Social. Excluyendo esa categoría, el empleo registrado total prácticamente no varió entre 2024 y 2025. La señal relevante está, entonces, más en su composición que en el agregado.

Un crecimiento con menor generación de empleo

El desacople reciente respecto de la Ley de Okun puede comprenderse mejor a partir de esta combinación.

Argentina volvió a crecer, pero los sectores no se recuperaron de manera homogénea. Mientras el agro, la minería y determinadas actividades muestran un fuerte dinamismo, sectores con elevada capacidad de generación directa e indirecta de empleo, como la industria y la construcción, todavía no recuperaron sus niveles de actividad y empleo de 2023.

Esto permite que convivan crecimiento del PBI, un desempleo que no disminuye y un empleo asalariado privado que permanece rezagado.

Por eso, quizás no estemos simplemente frente a un fenómeno de “crecimiento sin empleo”, sino ante un crecimiento con una composición sectorial que, hasta ahora, tiene menor capacidad para transformarse en nuevos puestos de trabajo asalariados.

La Ley de Okun no necesariamente dejó de funcionar. Se trata de una regularidad empírica y no de una relación mecánica que deba verificarse todos los años. Pero el desacople reciente merece atención.

Si las estimaciones del REM para 2026 se cumplen, el fenómeno observado en 2025 se prolongaría: la economía volvería a crecer sin una reducción significativa del desempleo y terminaría 2026 con una tasa superior a la registrada en 2023.

El desafío, entonces, no pasa solamente por cuánto crece la economía, sino también por qué sectores impulsan ese crecimiento y qué capacidad tienen para generar empleo.

Porque una recuperación no se mide únicamente por la evolución del PBI. También importa cuántos puestos de trabajo genera y qué tipo de empleo se está creando.

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