Más trabajadores, pero no necesariamente mejor empleo: el desafío laboral de Posadas
El mercado de trabajo de Posadas, según los últimos datos difundidos esta semana, vuelve a mostrar que, pese a que se observan algunas mejoras, todavía existen muchos desafíos para recomponer el entramado laboral del aglomerado que, más allá de continuar exhibiendo los mejores indicadores de la región, aún está lejos de lo que se supo ser años atrás.
La tasa de actividad de Posadas mostró su mejor resultado en dos años: alcanzó el 47,3%, el mejor registro desde el segundo trimestre de 2024, expandiéndose 1,2 puntos porcentuales respecto a igual período del año anterior. Son 188 mil posadeños los que forman parte de la población económicamente activa, unos 7 mil más que hace un año atrás. Esto implica una mayor presión de la población sobre el mercado laboral, que puede responder tanto a una mejora en las expectativas de inserción, que lleva a más personas a salir a buscar empleo, como a una mayor necesidad de generar ingresos en los hogares.
Sin embargo, el mercado laboral no logró absorber completamente esta mayor oferta de trabajadores. La tasa de empleo alcanzó el 44,5%, apenas 0,4 puntos porcentuales por encima de un año atrás, con 177 mil personas ocupadas, unas 4 mil más que en el segundo trimestre de 2025. En paralelo, la tasa de desocupación trepó al 5,9%, 1,6 puntos porcentuales más que un año atrás, alcanzando a unas 11 mil personas: unas 3 mil más que en 2025.
El resultado muestra, por lo tanto, una expansión de la oferta laboral mayor que la capacidad de generación de empleo: de las siete mil personas que se incorporaron a la población activa durante el último año, unas cuatro mil lograron insertarse laboralmente, mientras que cerca de tres mil permanecieron en búsqueda activa de empleo. De este modo, el aumento de la actividad no puede interpretarse exclusivamente como una mejora del mercado laboral: refleja también una mayor presión sobre este, dado que la incorporación de nuevos trabajadores fue acompañada por un incremento de la desocupación.
Al mismo tiempo, otros indicadores permiten profundizar la lectura sobre la situación actual del mercado laboral. En particular, la tasa de subocupación, que comprende a las personas ocupadas que trabajan menos de 35 horas semanales por causas involuntarias y están disponibles para trabajar más horas, se ubicó en 10,8%, prácticamente en el mismo nivel que un año atrás (10,9%), aunque significativamente por debajo del 15,1% registrado en 2024. En términos absolutos, alcanza a unas 20 mil personas, sin variaciones respecto del mismo período de 2025.
Dentro de este universo pueden distinguirse dos grupos. Por un lado, los subocupados demandantes, es decir, quienes además de trabajar menos horas de las que desean buscan activamente otra ocupación, representan el 9,7% de la población económicamente activa, frente al 10% de un año atrás. En términos absolutos, sin embargo, continúan siendo unas 18 mil personas. Por otro lado, los subocupados no demandantes representan el 1,2% de la PEA, frente al 0,9% del año anterior, y alcanzan a unas 2 mil personas.
A este escenario se suma otro indicador de presión sobre el mercado laboral: la tasa de ocupados demandantes, que comprende a quienes tienen un empleo pero buscan activamente otra ocupación. En el segundo trimestre alcanzó el 11,1%, manteniéndose en el mismo nivel que un año atrás, y comprende a unas 21 mil personas.
Así las cosas, podemos sintetizar la situación de esta manera: el mercado laboral de Posadas muestra una mayor participación, pero también una presión creciente sobre la capacidad de generación de empleo. La población activa aumentó en unas 7 mil personas durante el último año, aunque el empleo sólo incorporó alrededor de 4 mil, mientras que la desocupación sumó unas 3 mil personas. Al mismo tiempo, la subocupación se mantiene prácticamente estable respecto de 2025 y muy por debajo de los niveles de 2024, por lo que no se observa un deterioro generalizado en este aspecto. Sin embargo, persiste una importante demanda de trabajo entre quienes ya están ocupados, con unos 18 mil subocupados que buscan activamente otra ocupación y otros 21 mil ocupados que también se encuentran buscando empleo.
De este modo, Posadas presenta un mercado laboral más activo, pero también más exigido: hay más personas participando y trabajando, aunque la economía local todavía enfrenta dificultades para absorber plenamente la nueva oferta laboral y para satisfacer las necesidades de quienes buscan mejorar o complementar su inserción.
Ahora bien, cabe hacer un stop momentáneo para volver a algo mencionado anteriormente: la tasa de empleo, aun en este contexto, creció y se incorporaron cuatro mil nuevos ocupados en un año. ¿Cómo puede entenderse este fenómeno en el marco de la destrucción sistemática de empleo privado que se observa mes a mes en los registros oficiales? Si bien no puede saberse con exactitud, ya que los datos del INDEC recién se conocerán el próximo 4 de noviembre cuando se publique la base de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares para este período en análisis, hay algunos elementos que nos permiten inferir la situación.
El empleo registrado en el sector privado viene cayendo mes a mes y por ende, no puede ser el factor de empuje del empleo total en Posadas; por ende, la razón central de los resultados analizados estaría, como se viene viendo en el último tiempo, en el crecimiento tanto de la informalidad como del cuentapropismo. En el primer caso, a nivel nacional la informalidad pasó del 43,2% en el segundo trimestre 2025 al 45,0% en el 2026; para el caso del cuentapropismo, esta modalidad de trabajo pasó de explicar el 23,7% del empleo total en 2025 al 25,5% en 2026. Si queremos verlo respecto a la población, los trabajadores asalariados caen 0,7% interanual (-66 mil personas) mientras que la población de cuentapropistas se incrementó en 9,7% en el país (+307 mil personas); a su vez, los trabajadores informales en todas sus modalidades crecieron 6,0% (+348 mil personas).
En este sentido, el crecimiento del empleo total en Posadas no necesariamente contradice la persistente destrucción de empleo privado registrado: ambas dinámicas pueden coexistir porque el aumento de las ocupaciones estaría produciéndose por fuera de ese segmento. Los datos nacionales aportan elementos en esa dirección: mientras cae el empleo asalariado, crecen con fuerza el cuentapropismo y el empleo informal. El resultado es una recomposición del mercado laboral hacia formas de inserción de menor calidad, estabilidad y protección: hay más personas ocupadas, pero una proporción creciente lo hace como independientes o en condiciones de informalidad, mientras pierde peso el empleo asalariado registrado.
Por lo tanto, el dato positivo del aumento del empleo total debe ser relativizado desde una perspectiva cualitativa. No se trataría tanto de una expansión sólida y generalizada del empleo como de una sustitución parcial de puestos de mayor calidad por ocupaciones más precarias. En otras palabras, Posadas estaría logrando incorporar trabajadores al mercado laboral, pero con una estructura ocupacional que presenta señales de mayor informalidad y menor estabilidad.
¿Qué tan lejos está Posadas de volver a sus picos? Lamentablemente, aún lejos. Hay que recordar que en el 2° trimestre pero de 2022, el aglomerado alcanzó sus máximos históricos con un 50,9% de actividad, 49,6% de empleo y apenas 2,6% de desocupación. En ese momento, se convirtió en el aglomerado del país con los mejores indicadores, quedando solo debajo de CABA en el ranking nacional. ¿Qué se necesitaría para llegar a esos números hoy? Tomando como base la población total actual de Posadas, volver al 50,9% de actividad implicaría incrementar esa población en unas 14 mil personas, y para alcanzar el 49,6% de empleo la población ocupada debería crecer en 20 mil personas, a la vez que las personas desocupadas deberían descender en una 6 mil.
La recuperación del mercado laboral posadeño todavía tiene un recorrido importante por delante. El desafío no pasa únicamente por recuperar los niveles de actividad y empleo alcanzados en aquel momento, sino por hacerlo sobre una base laboral diferente a la actual. La mayor participación de la población debe traducirse en oportunidades efectivas de trabajo, pero también en una expansión simultánea del empleo formal, estable y de mayor calidad. Solo una generación de empleo que combine cantidad y calidad permitiría romper con la dinámica actual, en la que el crecimiento de la ocupación convive con una mayor informalidad y un mayor peso del cuentapropismo, y avanzar hacia una recuperación laboral genuina y sostenible.


