Milei ratifica su programa económico tras la derrota electoral
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La contundente derrota del oficialismo en las elecciones legislativas del domingo en Buenos Aires, abrió un nuevo capítulo en la relación entre el presidente Javier Milei y el sistema político. Pese al revés en las urnas, el mandatario ratificó este martes que no habrá cambios en el rumbo de su gestión, aun después de haber ensayado la conformación de una “mesa política” y de prometer la convocatoria a los gobernadores.
“Tal como señalé el día domingo, no nos moveremos ni un milímetro del programa económico”, advirtió Milei en un mensaje que buscó despejar dudas sobre posibles virajes. El presidente enumeró los tres pilares de su hoja de ruta: (1) equilibrio fiscal; (2) un mercado monetario ajustado; y (3) el sostenimiento de las bandas cambiarias pactadas con el FMI.
A estas definiciones sumó un compromiso adicional: “Además, seguiremos desregulando”, subrayó, en línea con el espíritu de reformas que caracterizó a su administración desde el inicio.
Tensiones políticas y persistencia económica
El mensaje de Milei se inscribe en un escenario de creciente presión política. La derrota electoral no solo redujo las expectativas de poder legislativo del oficialismo, sino que también expuso la fragilidad de su estrategia de negociación con los gobernadores, a quienes había convocado a sumarse a una agenda común en materia económica e institucional.
La “mesa política”, presentada como un gesto de apertura, quedó opacada al conocerse que está integrada por “los mismos de siempre” y por la decisión presidencial de blindar su programa económico frente a cualquier intento de moderación. En los hechos, Milei busca transmitir que el veredicto electoral no lo apartará de su proyecto de reformas y ajustes.
Para analistas políticos, el presidente intenta mantener la narrativa de que la única salida para la Argentina es la continuidad estricta de su plan de motosierra. Esa insistencia abre interrogantes sobre la viabilidad de sostener un programa rígido en un contexto de creciente conflictividad social y de debilidad parlamentaria.
La derrota electoral dejó en evidencia el límite del experimento libertario en poco más de un año de gestión. No obstante, Milei apuesta a que la persistencia en su hoja de ruta económica, sumada a los acuerdos con organismos internacionales, pueda sostener la confianza de los mercados y recuperar oxígeno en el frente político.
