No nos olvidemos de la economía

A partir del lunes comienza una nueva etapa de la cuarentena administrada y eso trae un poco de alivio, sobre todo a aquellos sectores de la economía que podrán retomar lentamente sus actividades. Sin embargo, las expectativas en materia económica para el 2020, incluso 2021, no son alentadoras. En el ámbito microeconómico, el análisis nos dice que el parate en la actividad le pegó fuerte a muchas PyMES, a quienes se les cortaron las cadenas de producción, de pagos y acumularon deudas.

En la esfera macroeconómica, las expectativas tampoco son buenas: ya se habla de una de las crisis más complicadas de la historia (expertos comparan la situación de la economía argentina con la de la década de los 80´: crecimiento económico nulo, tipo de cambio real alto, elevados niveles de inflación y altos niveles de pobreza e indigencia).

A eso debemos sumarle la gran deuda que aún no somos capaces de renegociar. Es por eso, que en esta ocasión pretendo presentarles algunos números de la economía argentina, que sirvan para echar luz sobre la situación y que nos permitan analizar cuáles son los posibles escenarios futuros. Es importante aclarar que con ello no pretendo ser fatalista, ni mucho menos dar a entender que la economía es más importante que la salud, pero sin dudas, la crisis del COVID-19 le dio a la convaleciente economía argentina el golpe de gracia que le faltaba y tenemos que saber que cuando el Coronavirus esté pasando y comencemos a retomar nuestras actividades habituales, no será sencillo ni rápido recuperar la economía.

El Crecimiento Económico

El Producto Bruto Interno (PBI) es la primera medida que miramos para evaluar el crecimiento de la economía, y Argentina viene estancada (y con algunas caídas) desde el año 2013. Además, en los últimos años cayó significativamente la inversión, que es la variable más importante que tenemos para evaluar la posibilidad de crecimiento futuro de la economía. Todas estas son señales de que la economía no se va a recuperar pronto.

Para apoyar esta última idea, es conveniente analizar el PBI potencial de Argentina, el cual es menor al 1% para 2020 y 2021. Este indicador mide el nivel de producción máximo que un país puede alcanzar utilizando los factores productivos y tecnología existentes, sin generar presiones inflacionistas. En otras palabras, si las cosas anduvieran bien, los recursos que tenemos nos alcanzan solamente para elevar un 1% el PIB.

El déficit público

Para el lector no será noticia que el déficit público es un problema recurrente en Argentina y en algún punto, “la raíz de todos los males”. Es que el Estado argentino se ha acostumbrado a gastar más de lo que recauda y aún no ha encontrado soluciones a este problema de las finanzas públicas, que nos viene persiguiendo a lo largo de toda la historia.

Este problema ha sido el generador de otros problemas, ya que si se gasta más de lo que recauda, de algún lado hay que sacar la plata para cubrir esos gastos y para ello los diferentes gobiernos han recurrido a dos posibles soluciones: darle a la maquinita y emitir pesos para cubrir ese gasto público extra o pedir prestado. Es así como terminamos en la situación actual: altas y al parecer incontrolables tasas de inflación y una deuda gigantesca que no podemos pagar.

El COVID-19 vino a empeorar más la situación: con la economía mundial y la propia paralizadas por la pandemia, al Estado no le ha quedado más remedio que llevar adelante políticas económicas y sociales para tratar de paliar los problemas que trae la cuarentena, ya que muchos argentinos se quedaron sin ingresos. A eso, hay que agregarle el problema de la recaudación: si las empresas y las personas no trabajan, no generan ingresos y no pagan impuestos. Entonces, el gobierno salió a cubrir el incremento del gasto público con más emisión, lo cual, en el mediano plazo podría resultar en una “bomba inflacionaria” que tiene que comenzar a planear cómo se va a desactivar.

El déficit fiscal primario de marzo es 35 veces más grande que el del mes de enero, y eso es un problema, no solamente porque lo están cubriendo con emisión monetaria, sino que también el gobierno busca renegociar la deuda y para lograrlo, Argentina debería mostrarles a los bonistas que tiene capacidad de pago, cosa que no está haciendo.

Para finalizar, también es importante resaltar que la economía mundial tampoco ayuda.

Seguramente, la entrada de dólares por exportaciones sería un gran alivio para Argentina, pero los mercados están cerrados, la economía mundial paralizada y los precios de los commodities cotizan a la baja. Por lo tanto, y al menos por ahora, esos dólares no van a llegar.

Conclusión

Este análisis no tiene como fin criticar las medidas del gobierno que tendieron a priorizar la salud antes que la economía, ya que sin dudas esas medidas son necesarias para evitar las pérdidas más graves que un país pueda sufrir: las vidas de sus habitantes. Sin embargo, este análisis pretende exponer la otra cara de la moneda: la crisis económica y; sin ánimo de ser fatalista, contarle al lector que salir de esta no va a ser tan fácil. Esperamos que el equipo económico esté utilizando este tiempo de cuarentena para formular un “muy buen plan” para enfrentar lo que se viene.

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