Nuevas estrategias en las técnicas de fertilización asistida aumentan las tasas de embarazo

Concebir un hijo es el sueño de muchas parejas, un deseo que –actualmente- se hizo más alcanzable a la luz de los avances de la ciencia y de los cambios en materia legislativa. En los últimos años, además, se incorporó un concepto clave en medicina: la ‘personalización de los tratamientos’, que entiende que cada individuo es único y, por lo tanto, aspira a la realización de una terapéutica a medida. La medicina reproductiva, por supuesto, no es la excepción y hoy nuevas tendencias en el abordaje de estrategias promueven aumentar las tasas de embarazo. Este fue uno de los principales temas abordados durante la Conferencia denominada ‘LATAM Fertility acadeMe, Estrategias hacia la personalización de las Técnicas de Reproducción Asistida’ que se llevó a cabo en Buenos Aires el 17 y 18 de marzo organizada por Merck, compañía alemana de ciencia y tecnología.
“Sabemos que la fertilidad natural es relativamente limitada, alcanzando una probabilidad de éxito del 20% en el mejor de los casos y puede incrementarse a 25% a través de las técnicas de reproducción asistida. Sin embargo, si consideramos a los embriones genéticamente testeados, esa cifra se eleva al 50% y en el caso de las pacientes menores a 30 años asciende al 70%. Si bien uno de los factores determinantes es la edad de la mujer, hay que evaluar en cada caso diversos parámetros que permiten diseñar estrategias terapéuticas para optimizar los resultados”, señaló el Dr. Marcos Horton, especialista en Medicina Reproductiva, Director del Laboratorio de Reproducción Asistida de Pregna y ex presidente de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMeR).
“Protocolos personalizados para la estimulación ovárica, determinar el momento óptimo para la transferencia de embriones y estudios genéticos preimplantatorios nos permiten seleccionar el embrión más apto evitando someter a la paciente a múltiples procedimientos; son algunas de las herramientas con las que hoy contamos a diferencia de 15 o 20 años atrás, y que nos permiten obtener un mayor éxito en los tratamientos”, afirmó por su parte el Dr. Fernando Neuspiller, médico tocoginecólogo y Director General del Centro WeFIV Buenos Aires.
“Hoy se puede seleccionar mejor a qué paciente se le hace un tratamiento y de qué manera. Muchas veces, las expectativas suelen ser bajas, pero es posible mejorarlas a través de distintas estrategias vinculadas actualmente con la revolución tecnológica y la genética. Por ejemplo, tradicionalmente en fertilización in vitro se extraían los óvulos, se transfería el embrión a los 5 días y se esperaban 15 días más para ver qué pasaba. Hoy aprendimos que en algunos casos es necesario cuantificar los niveles de una hormona en el día de la punción (para la extracción de óvulos). Si está normal, se transfiere el embrión y en caso contrario, se congelan y se transfiere al mes siguiente”, explicó el Dr. Horton.
La posibilidad de personalizar un tratamiento de fertilidad está presente tanto en las técnicas de baja como de alta complejidad. Un ejemplo claro es la realización de estudios genéticos de los embriones, que permiten conocer la constitución y el metabolismo de cada uno para seleccionar el más apto. “Por ejemplo, en una paciente de más de 40 años, se puede optar por hacer dos tratamientos seguidos para acumular embriones y luego estudiarlos para transferirle únicamente aquellos que sean genéticamente normales: la personalización es un concepto que aplica no sólo a los tratamientos sino a los diagnósticos”, subrayó el Dr. Neuspiller.
“Las tendencias actuales apuntan a la transferencia de un solo embrión, el más apto. De esta manera, se evitan transferencias que no lleguen al resultado esperado, con las consecuencias que suelen producir en la salud física y psicológica de la mujer”, completó el Dr. Horton.
De acuerdo con datos del Registro Argentino de Fertilización Asistida (RAFA) del año 20191, en el país se realizaron en ese período unos 15.555 procedimientos, con una tasa de embarazo entre el 16,23 y el 34,05%, dependiendo de la edad materna y de la acreditación del Centro Médico. En tanto, la tasa de embarazos por transferencia de embriones congelados fue del 30,68 %. A su vez, se confeccionaron 4.060 registros de ovodonación, de los cuales devinieron 2.944 transferencias que impactaron en 1.072 embarazos.
“El panorama de la fertilización asistida cambió completamente, inicialmente la ley posibilitó la cobertura social, aumentando el número de tratamientos debido a una demanda contenida; eso masificó el tema, se hizo más popular y conocido, hoy se habla más y se presentan más parejas a la consulta. Luego, la ley de matrimonio igualitario, que permitió el acceso de mujeres solteras y de mujeres del mismo sexo para hacer tratamientos”, aseguró el Dr. Horton.
“En 2021, hubo un incremento de un 15% en los tratamientos respecto de 2019. Muchos centros están experimentando un aumento anual del 5-al 10% de los procedimientos en Argentina. Actualmente, la personalización de los tratamientos, sumado a las novedosas estrategias, podrían incrementar las tasas de embarazo a un 40-45% respecto del 20-25% por intento”, aseguró el Dr. Horton.
“Además de todas estas estrategias, hay una nueva herramienta que está cambiando la vida reproductiva del planeta: la preservación de la fertilidad a través de la criopreservación de óvulos. El año 2007 fue bisagra en nuestro país ya que nació el primer niño con óvulos vitrificados. La técnica de criopreservación es importantísima para mujeres que desarrollan un cáncer, por ejemplo, porque les permite conservar óvulos aptos antes de someterse a tratamientos que podrán impactar en su fertilidad. También lo es para un grupo numerosos de mujeres que por distintas razones deciden retrasar la maternidad para más adelante”, concluyó el Dr. Neuspiller.


Ejemplos de personalización de los tratamientos
La personalización no sólo va de la mano de la dosis sino también de los medicamentos que se utilizan. Hay medicamentos que contienen sólo la hormona FSH, mientras que otros asocian FSH más LH, que es la otra hormona de la mujer. Esas combinaciones surgen de publicaciones donde se observó que hay muchas mujeres cuya FSH sola no alcanza para inducir la ovulación. Por otro lado, hay otro grupo de mujeres que presenta polimorfismo de receptores de FSH. “El 15% de nuestras pacientes presenta este polimorfismo y es un número elevado. Sabemos que cuando a esas mujeres les damos sólo FSH, inicialmente tendrán un crecimiento de un número adecuado de folículos, pero la mayoría de ellos se detendrá y únicamente crecerán tres o cuatro. Sin embargo, si les damos FSH más LH, logramos que todos los folículos crezcan”, indicó el Dr. Neuspiller.
Otro ejemplo se da al momento de extraer los óvulos para su posterior fecundación. Para lograr que el folículo se desprenda de la pared y por medio de una aguja se pueda aspirar el líquido que está en el folículo y así obtener el óvulo -un proceso que se conoce como triggering o gatillado- hay que tomar en cuenta las características de la mujer y la medicación a utilizar.
“En una mujer con ovarios poliquísticos, que toma anticonceptivos para regularizar sus ciclos menstruales, sus gonadotrofinas están bajas. El tratamiento con una medicación, llamada análogo de GnRH, para favorecer la estimulación de la ovulación hará crecer muchos folículos, cuidando que no desarrolle el síndrome de hiperestimulación; pero si está tomando anticonceptivos, la GnRH no va a funcionar, entonces en esa paciente hay que personalizar el triggering, administrándole análogos de GnRH y hCG (gonadrotrofina coriónica humana)”, sostuvo el Dr. Neuspiller.
Para finalizar, otro ejemplo es estudiar el endometrio de la mujer. Mediante un test de receptividad endometrial (ERA, por sus siglas en inglés) se puede saber cuál es el mejor momento para transferir el embrión para que tenga todas las posibilidades de implantarse.

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