Numismática y filatelia: una pasión que crece en la tierra colorada

Hace unos días se hizo conocida una noticia sobre una tirada de monedas que contenía un error ortográfico en su acuñación y que, por este motivo, podría valer un monto interesante de dinero. Este dato fue rápidamente negado por especialistas y conocedores del tema, debido a que eran alrededor de 56 millones las unidades lanzadas con ese defecto.

Pero, ¿cómo determinar el valor de una moneda, fuera de su denominación habitual? Para ellos es necesario recurrir a la numismática, una rama de la historia que se dedica al estudio de las monedas y los billetes y que, al igual que la filatelia (que se dedica a los sellos postales), tiene gran número de aficionados, coleccionistas, estudiosos y catedráticos en distintas áreas.

En Misiones existen muchos seguidores y grandes coleccionistas. La mayoría se nuclea en el Centro de Numismático y Filatélico de Misiones (CeNuFiM), una agrupación que tiene aproximadamente 70 integrantes y sigue en crecimiento.

Matías Guitler es un coleccionista de monedas, oriundo de Montecarlo, que se apasionó por la temática desde muy pequeño y hoy es uno de los referentes a nivel provincial del CeNuFiM. “He avanzado por distintas etapas y armado y desarmado varias colecciones para enfocarme en una temática específica, como puede ser la amonedación nacional”, explicó.

“Dedicarse a una colección lleva tiempo y dedicación, pero es una experiencia apasionante y enriquecedora que, en la mayoría de los casos, comienza a temprana edad como un simple hobby. La búsqueda de piezas (monedas, billetes, sellos, etc.) es un proceso que se va complejizando con el avanzar de las colecciones” señaló.

Matías manifiesta que parte del aprendizaje se obtiene al cometer errores, que la mayoría de los coleccionistas han adquirido piezas que quizás no tenían el valor económico o la importancia que les habían prometido. “Todo esto hace que la mirada se agudice y el conocimiento se incremente, mejorando las colecciones y permitiendo entender la historia de cada pieza”, agregó.

En cuanto a su colección personal, Matías confiesa desconocer la cantidad precisa de piezas que integran su colección, aunque asegura que son cada vez menos. “Coleccionar es descartar lo que está fuera de una temática, hay piezas que uno estima más que otras y los motivos son diversos”.

“Valorizar una pieza es un trabajo que se entiende con el tiempo y en el que influyen muchos parámetros, tales como los estados de conservación, la cantidad producidas y los grados de rarezas”, sostiene. Además agrega que, para este proceso, también hay muchos catálogos especializados en todas las áreas.

CeNuFiM

La CeNuFiM nuclea a más de 70 integrantes en toda la provincia y se mantiene en constante crecimiento. Antes de la pandemia tenían encuentros presenciales de intercambio de piezas, experiencias, compras y ventas. Sin embargo, la emergencia sanitaria y las restricciones de actividades los obligó a reorganizarse y utilizar los grupos de whatsapp y otras plataformas para mantenerse en contacto.

Daniel Ortigoza Aaron es un coleccionista de monedas y billetes con un recorrido de 30 años y hace 10 que se dedica, junto a otros, a invitar y agrupar a otros interesados tanto en la numismática, como en la filatelia de la provincia. “Actualmente, tenemos detectados y registrados 104 coleccionistas en la provincia y 2 en la vecina ciudad de Ituzaingó, Corrientes”, advirtió.

“Previo a la Pandemia, teníamos pautado un encuentro semanal que se realizaba el primer jueves de cada mes, que por lo general se realizaba en Posadas”, agregó. Para no perder el contacto, se comunican a través de redes sociales y ya planifican el próximo encuentro presencial.

El encuentro está previsto que sea en Campo Viera, el próximo 10 de octubre, donde estiman que podrán volver a verse las caras entre 30 y 40 coleccionistas como mínimo. “El 30 de este mes es el último día para confirmar la participación, espero que se sumen todos los que puedan”, agregó.

Las colecciones

Cada coleccionista tiene un motivo que lo lleva a dedicarse horas, días, semanas y años a la confección de un catálogo personal. Ya sea un hobbie, una afición o una inversión, dado el costo de ciertas piezas o metal, las razones que empujan a estas personas a invertir tiempo y dinero en piezas son de lo más variado.

“Yo no sé bien lo que me motiva, me interesa muchísimo la historia que puede haber detrás de una pieza, investigar el contexto histórico; hay piezas que tienen que ver con épocas de guerras, de ocupaciones militares, de dictaduras, de revoluciones, de guerra civil, o de hiperinflaciones, crisis, etc. y estos objetos reflejan eso de una forma muy especial”, reflexiona Rogelio Martínez.

Rogelio es, según sus palabras, un coleccionista amateur de la ciudad de Eldorado. Reconoce tener una colección bastante humilde, pero eso no le impide informarse, conocer, buscar y fundamentar sus actividades de coleccionista.

“Aparece en juego toda una iconografía oficial, qué es lo que quiere contar un gobierno a través de instrumentos oficiales como son estampillas, monedas o billetes”, agrega Rogelio.

Daniel, por su parte, comenzó a coleccionar en el año 1991, al encontrar una colección en una herencia familiar. Actualmente su catálogo está compuesto por 4593 monedas y 1078 billetes mundiales, a partir de 1900 a la actualidad.

“Son solamente circulación STD y tengo 3 principales focos: Países Extintos, Colonias, usos militares y de ocupación (excluye notgelds) y monedas FAO (de carácter conmemorativo como de circulación, alusivas a las temáticas promovidas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura)”, agregó.
Precios y cotizaciones

Está claro que la moneda de 1 peso acuñada en Inglaterra, que dice “Provingias”, vale exactamente eso, 1 peso. Pero, ¿Cómo determinar el valor de las monedas de colección?

“Por un lado, cada país tiene catálogos especializados que marcan o guían el valor de las piezas. Además, existen otros catálogos que son internacionales, como por el que yo me rijo para catalogar mi colección (Krause – Mishler)”, explica Daniel.

Rogelio agrega, por su parte, que para determinar el precio de una pieza hay varias variables en juego, principalmente la cantidad de acuñación (en monedas) o emisión (en estampillas), la antigüedad (aunque esto no es tan decisivo, debido a que pueden haber monedas del 1800 que sean más baratas que otras del 1900), y por supuesto y como en todo, el juego de oferta y demanda.

“Por eso, esa noticia de que se paga hasta 15.000 por una moneda de un peso es absurda, porque de esa moneda la acuñación es muy amplia y muy reciente; si revisas cualquier alcancía seguro la encontrás”, sentenció.
Historias

Cada pieza tiene una historia, ya sea una moneda o una estampilla. Son conocidos los cuentos donde la filatelia juega un rol protagónico, como en los policiales de Ellery Queen o en la exitosa película argentina 9 Reinas.
En cuanto a las monedas, un ejemplo, es una moneda de Chile, muy bella que tiene una mujer alada (o un ángel) que se libera de cadenas. El concepto es interesante, si no tiene en cuenta la fecha de acuñación que es el 11 de septiembre de 1973, fecha en la que el golpe militar derrocó al presidente Salvador Allende.

“Lo que quieren representar es el ángel rompiendo las cadenas del comunismo, Chile liberándose del comunismo, moneda hermosa con un mensaje horrible, porque la dictadura de Pinochet fue una de las más sangrientas” explicó Rogelio.

Esa imagen después la tomó la banda de rock Velvet Revolver para la tapa de su disco “Libertad”. “Cuenta la leyenda que le regalaron a Slash (el guitarrista) un medallón hecho con esa moneda de Chile y de ahí sacaron la idea sin conocer la historia de lo que significaba”, finalizó.

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