Para la UIA la realidad es muy distinta a la que ve el Gobierno y la recesión aún no terminó

Ayer se produjo en la sede de la Unión Industrial Argentina la primera reunión importante del año en el seno de su Comité Ejecutivo donde se realizó un diagnóstico de la situación por la que atraviesa el sector industrial.

La conclusión fue que la recesión aún no terminó y la coyuntura económica es muy distinta a la que reflejan las palabras optimistas del Gobierno, señaló Ambito Financiero en una nota publicada hoy.

El encuentro giró hacia la dura realidad del sector manufacturero, que arrastra una caída en el nivel de producción del 4,9% en 2016. “La visión que recogimos, después de escuchar el panorama sectorial de cada referente del Comité, frente a las afirmaciones de algunos funcionarios acerca de que acabó la recesión, es preguntarnos: ¿dónde? Porque con ver las caídas del primer bimestre y el nivel de capacidad ociosa existente es difícil convalidar dicho diagnóstico”, confió un miembro del órgano de la UIA, citado por Ambito.

Si bien el entramado industrial presenta una hetereogeneidad en cuanto a la perfomance en el inicio de 2017, hay varios denominadores comunes, entre las preocupaciones y amenazas que mantienen en vilo a los industriales. Podrían resumirse en cinco temas clave: mayores importaciones, baja demanda, elevada capacidad ociosa, atraso cambiario y alto costo financiero.

Como era de esperar, los mayores lamentos provinieron de los sectores de calzado y metalurgia, pero ello no inhibió a que, por ejemplo, hasta referentes de la rama de alimentos y bebidas, y gráfica presentaran una visión sectorial distinta de la que transmiten desde el Gobierno.

Más allá de las manifestaciones del secretario de Comercio, Miguel Braun, quién habló de promedios, al referirse días atrás a la avalancha importadora, ayer en la reunión pusieron en la mesa el dato que, en un sector sensible como calzado, en el primer bimestre entraron más de 600.000 pares importados cuando un año atrás habían ingresado 360.000 (aumentaron un 67%). Otro tanto aconteció, por ejemplo, con las compras de libros importados. También los metalúrgicos manifestaron sus quejas, mientras enfrentan una compleja situación local e internacional. A lo que se sumaron datos de la incursión importadora en las góndolas de los supermercados.

El valor del dólar no estuvo ausente. “Hubo además un fuerte aumento de los costos, en dólares, en el comienzo de este año; a lo que se suma la preocupación sobre lo que ocurra con el real”, explicó uno de los hombres fuertes de la UIA que consideró, tras escuchar a sus pares del Comité, que con este dólar no extraña lo que pasa con las exportaciones. “Sólo crecen las vinculadas con los commodities, el resto no crece, por sexto año consecutivo las ventas externas no aumentan, menos las que tienen valor agregado, ni las de alimentos crecen. Algo pasa. Es imposible que las exportaciones crezcan con este tipo de cambio”, se lamentó.

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