Paraguay: La ganadería y la construcción lideran la recuperación económica

Desde el último Informe de Estabilidad Financiera (IEF) publicado en noviembre 2020, el escenario externo para Paraguay ha mejorado, considerando los avances alcanzados con el retorno y la reanudación de actividades que han permitido un mayor dinamismo en la economía mundial, informó el Banco Central del Paraguay (BCP).

Economía

Estimaciones preliminares del Banco Central del Paraguay (BCP) muestran que, al primer trimestre de 2021, el Indicador Mensual de la Actividad Económica del Paraguay (IMAEP) registró una variación acumulada de 0,7%. Si bien el IMAEP no refleja totalmente al Producto Interno Bruto (PIB), permite adelantar su trayectoria. Entre los sectores que lideran la recuperación económica del país se encuentran ganadería; construcción; y algunas ramas de la manufactura. En efecto, hay destacar el desempeño favorable observado en la ejecución de las obras públicas y privadas; y la producción de carne; lácteos; molinería y panadería; productos metálicos y metales comunes; entre otras. Contrariamente, la agricultura y generación de energía eléctrica evidenciaron resultados desfavorables.

Por su parte, en igual período, las ventas comerciales acumularon una variación de 5,3%. En el sector comercial persiste la contracción en las ventas de hiper, supermercados, distribuidoras y otros (1,8%), mientras que se mantiene cierto dinamismo en las ventas de materiales de construcción (14,9%) y servicios de telefonía móvil (5,9%). Finalmente, destaca una recuperación en la venta de equipamiento del hogar (11,4%); vehículos (9,6%) y combustible (4,5%).

Política

Paraguay enfrenta la segunda ola de la pandemia de la COVID-19, con alrededor de 2.500 casos y 100 fallecidos por día, en un contexto de escasez de medicamentos y vacunas; saturación del sistema de salud; y fuerte demanda de cobertura por gastos médicos. Lo anterior llevó al presidente a promulgar una Ley que establece que los recursos de los fondos sociales de las entidades binacionales Itaipú y Yacyretá se destinarán a la compra de insumos; materiales de bioseguridad; mejora de la infraestructura hospitalaria; y protección social.

De igual forma, se anunciaron nuevas medidas de apoyo a los sectores de entretenimiento; gastronómico; eventos; hotelería; y turismo. Entre ellas, un subsidio de 50,0% en el consumo de energía eléctrica y agua potable, para el lapso julio – diciembre de 2021; reducción de 50,0% en el pago del IVA por concepto de alquiler de locales comerciales, entre mayo y octubre de 2021; fortalecimiento del Fondo de Garantía del Paraguay (FOGAPY), para préstamos a pequeñas y medianas empresas; y kits de alimentos para trabajadores informales de dichos sectores.

El boletín detalla en ese sentido que las perspectivas de crecimiento para el 2021 han sido revisadas al alza tanto para las economías avanzadas como para las emergentes y en desarrollo.

Los principales socios comerciales han mostrado también un mejor panorama económico, aunque algunos socios comerciales, en especial los de la región, están enfrentando una intensificación de la crisis sanitaria lo cual constituye un riesgo a la baja.

En cuanto a los precios de las materias primas, se han registrado subas en la mayoría de los commodities agrícolas relevantes para las exportaciones del país. Sin embargo, también se han registrado aumentos en el precio del petróleo, lo cual contrarrestaría o atenuaría la mejora esperada en los términos de intercambio, al ser Paraguay un importador neto de los derivados del crudo.

Con relación a las condiciones financieras internacionales, las mismas se han mantenido laxas, mientras que la percepción de riesgo de la región ha permanecido moderada. En el informe anterior, se destacaban ciertas señales de recuperación económica en los indicadores de corto plazo del tercer trimestre, coherente con la mayor flexibilización de las medidas de contención social, la reapertura de más sectores económicos y el apoyo de las políticas contracíclicas implementadas. Dicha recuperación, más rápida que la prevista en algunos sectores, se afianzó en el cuarto trimestre y, como resultado, generó una contracción más leve del PIB 2020 (-0,6%) respecto de las previsiones al inicio de la pandemia.

En el primer trimestre de este año, la actividad económica mantuvo un dinamismo moderado, en medio de un empeoramiento de la emergencia sanitaria, situación que impulsó al Gobierno a reimponer transitoriamente medidas restrictivas a la circulación y a las actividades que implican mucha interacción social. A esto se suma, el limitado acceso a las vacunas y el lento avance en el Plan Nacional de Vacunación. En este contexto, la incertidumbre con relación al dinamismo futuro de la economía se ha amplificado, lo que podría acrecentar los riesgos para el sistema financiero, principalmente, en el probable caso de que exista un mayor deterioro de la capacidad de repago de la deuda de las personas y las empresas.

En el sistema financiero local, el activo total de bancos y financieras se expandió de forma significativa en los últimos doce meses, en un contexto de mayor liquidez en la economía y dinamismo del crédito, resultado, en parte, de las medidas financieras que el Banco Central puso a disposición de las entidades para apoyar a las familias, a las empresas y a la economía durante la situación de pandemia. Más específicamente, el aumento del activo fue resultado de la contribución positiva de todos sus componentes, aunque destaca en primer lugar el desempeño del crédito.

Desde mayo 2020, la tendencia decreciente de la cartera de créditos en moneda nacional empezó a revertirse, alcanzando en el primer trimestre de este año un crecimiento interanual (16,4%), superior al promedio de los últimos cincos años (10,5%). En moneda extranjera, el crédito se contrajo durante todo el 2020, exhibiendo un nivel mínimo en el mes de septiembre (-9,0%) de ese año. A partir de entonces, los datos han dado cuenta de su progresiva reversión (-2,3% interanual marzo 2021). Por otra parte, el pasivo del sistema ha mostrado un mayor dinamismo hacia fines del 2020, aunque luego registró un crecimiento ligeramente inferior al observado en el informe previo, en línea con la menor dinámica en la actividad económica en los primeros meses del 2021. El comportamiento del pasivo se halla influenciado especialmente por los depósitos (47,6% del PIB 2021), los cuales han venido verificando un mayor impulso desde el último IEF (17,2% a marzo 2021), sobre todo en guaraníes y en los plazos a la vista. Aunque persiste la incertidumbre respecto a la evolución de la pandemia y su impacto en la economía, se destaca la preferencia que tienen los ahorristas por realizar depósitos en el mercado financiero local.

Por su parte, el indicador de riesgo de crédito ha mostrado una mejora desde el último informe, reflejada en la disminución de la tasa de morosidad total y por sectores. No obstante, en esta dinámica de la morosidad han incidido las medidas crediticias excepcionales, que, por un lado, han permitido la postergación temporal de las deudas a través de las reprogramaciones, y, por otra parte, el impulso que han dado a la oferta de crédito, los nuevos préstamos concedidos, como parte de las medidas de apoyo del BCP. En este contexto, la introducción de las reprogramaciones ha modificado significativamente la estructura de la cartera total de créditos, representando el 11,3% del total.

De esta manera, la cartera renegociada constituyó el 26% de los créditos totales, incrementándose en un 23,5% en términos interanuales a marzo 2021, aumento que estuvo explicado en gran medida por las reprogramaciones y los créditos reestructurados, atenuado por la contribución negativa de los créditos renovados. En cuanto a la cobertura de riesgo de crédito, las previsiones han venido representando más del 100% de los créditos vencidos, mencionándose además que esta relación de cobertura se ha incrementado al compararlo con el último IEF.

Desde la perspectiva de los usuarios del crédito, se menciona que aquellos préstamos destinados a los hogares, tanto para consumo como para vivienda, han venido desacelerándose, al tiempo que el riesgo de crédito se ha incrementado. Dada la situación actual, en que las finanzas de los hogares aún siguen afectadas por el agravamiento de la crisis sanitaria, debido a los aumentos en los niveles de contagio que han saturado el sistema de salud nacional y que han significado el retorno de medidas no farmacológicas, como las restricciones a la movilidad, se presume que los empleos y la capacidad de generar ingresos podrían demorar aún un tiempo en recuperarse, por lo que, en este contexto, la morosidad de los hogares podría tender a aumentar en un lapso de tiempo cercano.

En lo referente al endeudamiento corporativo, los préstamos otorgados por bancos y financieras a las empresas han mantenido el dinamismo, tal como fue destacado en el informe anterior (27% del PIB 2021), explicado principalmente por el impulso otorgado por las medidas crediticias de apoyo a sectores afectados por la crisis sanitaria. Por su parte, la tasa de morosidad total y por sectores económicos, han verificado una reducción en términos interanuales, producto de las reprogramaciones de créditos que evitaron el no pago de las deudas.

Con respecto al riesgo de mercado, en un contexto de flexibilización de la política monetaria, el diferencial de tasas bancarias en ambas monedas se ha venido reduciendo gradualmente desde el inicio de la pandemia en marzo 2020, debido a una mayor disminución de las tasas activas respecto a las tasas pasivas. Por su parte, el riesgo de liquidez, producto del descalce de plazos se compensa con la tenencia de otros instrumentos que otorgan financiamiento adicional.

En este sentido, la liquidez del sistema financiero se incrementó 27% interanual a marzo 2021, acumulando un saldo de 3.990,7 millones de dólares (10,4% del PIB 2021), compuesto principalmente por Letras de Regulación Monetaria (47,4%), Bonos del Tesoro (29,1%) y Facilidad Permanente de Depósitos (23,2% del total).

Respecto a los indicadores de estabilidad financiera, el indicador de profundización financiera, medido por la relación de créditos sobre el PIB se ha mantenido estable, en cambio, el indicador de depósitos sobre el PIB ha mejorado desde el último reporte, explicado especialmente por la buena dinámica observada en los depósitos desde el inicio de la pandemia. Cabe destacar, que los depósitos siguieron siendo la principal fuente de financiamiento de los créditos, tanto en moneda local como en moneda extranjera. Dado el impulso de los depósitos, la relación de financiamiento alternativo externo sobre los depósitos, en dólares, se ha reducido hasta ubicarse en 18,3% al primer trimestre 2021, denotando una mayor preferencia hacia la financiación tradicional.

Con respecto al indicador de brecha de crédito sobre PIB, al primer trimestre de 2021 el ratio de crédito sobre PIB se ha mantenido por encima de su nivel de largo plazo, generando una brecha positiva superior a los niveles verificados en el mismo trimestre del año pasado. Hacia adelante, la magnitud de la brecha se ampliaría, en la medida en que los créditos exhiban un mayor dinamismo en relación a la evolución de la actividad económica.

Con respecto a los indicadores de solidez financiera, los ratios de solvencia se encuentran en niveles que superan con holgura los requerimientos mínimos de suficiencia de capital y exceden los niveles verificados en marzo 2020. Al respecto, el ratio de capital principal (nivel 1) sobre activos y contingentes ponderados por riesgo (ACPR) se ubicó en 16,5% en marzo 2021, en tanto que, el ratio de capital regulatorio total (niveles 1 y 2) sobre ACPR se situó en 22,4% en el mismo periodo.

Por otro lado, el ratio de apalancamiento, medido como la relación del capital nivel 1 sobre activos totales, fue 9,5% en el primer trimestre del año, muy por encima del requerimiento mínimo de Basilea del 3% y del registrado un año atrás.

En cuanto a la rentabilidad, los indicadores ROA (mide la capacidad de las empresas de hacer remuneraciones a las personas que invirtieron en ellas) y ROE (mide la rentabilidad de los activos, es decir, gracias a este ratio se mide la capacidad de las empresas para generar ganancias) continuaron exhibiendo una trayectoria descendente en la última parte de 2020 y en lo que va de este año.

La disminución de la rentabilidad del sistema se atribuye en gran medida al impacto económico de la pandemia en los márgenes financieros, como resultado de la reducción del spread de tasas de interés, la menor capacidad de pago de los deudores y el aplazamiento de los pagos por reprogramaciones, entre otros.

Por su parte, las pruebas de tensión realizadas a bancos y financieras, indican que el sistema financiero mantiene una posición de solvencia adecuada, tras simular shocks extremos, aunque con una baja probabilidad de ocurrencia.

Finalmente, el sistema de pagos se ha desempeñado con normalidad, de manera fluida, eficaz y eficiente. Tanto durante el periodo de confinamiento estricto como en los meses recientes, se ha garantizado la provisión de los medios de pagos físicos y electrónicos, contribuyendo a que la cadena de pagos de la economía siga funcionando ininterrumpidamente.

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