Paraguay quiere repetir la hazaña

A horas de las elecciones generales del domingo 22 de abril, la sensación es que puede volver a repetirse la hazaña de 2008, cuando Fernando Lugo puso fin a seis décadas de gobiernos colorados, incluidos los 35 años de la dictadura de Alfredo Stroessner.
Las últimas encuestas, de consultoras locales y de afuera del país, ponen arriba a Efraín Alegre y Leo Rubín, candidatos a presidente y vice, de la Alianza Ganar, que aglutina a prácticamente toda la oposición de liberales e izquierdistas.

Marito Abdo y el Presidente Cartes

46,2 a 41,7, cuatro puntos y medio de ventaja de Alegre sobre el presidenciable colorado, Mario Abdo Benítez, según el último sondeo conocido,  de Ati Snead, que cerró el 18 de abril. Días antes, el diario uruguayo La República, de Montevideo, publicó una encuesta propia con números similares.
Según estos dos últimos sondeos, Alegre gana también en Asunción y Central, dos de los distritos electorales más importantes del país. La sensación de una victoria opositora comenzó a crecer en las últimas dos semanas, en que la Alianza redobló la ofensiva en una campaña que fue de menor a mayor, y que en este último tramo instaló un discurso de cambio de era, que fue como un golpe a la mandíbula de su coloso adversario de toda la vida.
El colorado Abdo Benítez parece no haber podido remontar su alianza con el grupo del presidente Horacio Cartes, hundido en el desprestigio, sospechado por corrupción, lavado, narcotráfico y contrabando, y cuyo gobierno tuvo políticas represivas y excluyentes que derrumbaron todos los indicadores sociales, haciendo crecer la pobreza y el desempleo a niveles históricos, y aumentando la deuda pública en 7.500 millones de dólares.
Leo Rubin

Si en diciembre, Abdo Benítez, ganó las internas partidarias, como un paladín de la honestidad, en un Partido Colorado con casi todos sus candidatos al Parlamento imputados por causas varias de corrupción, y contra un grupo económico como el de Cartes, su abrazo con éste último, que además se convirtió en el centro de su campaña, terminó minando sus posibilidades desde adentro mismo del partido.
A dos días del domingo, Abdo Benítez, es una sombra de lo que era al comienzo de la campaña. El oficialismo aparece, hoy, como incapaz de frenar la oleada de votos que anticipa la oposición. Son varios los analistas que le dan a la Alianza entre 8 o 9 puntos de ventaja en el conteo final. Estas lecturas se apoyan en escenarios de alta participación electoral, de alrededor del 70% del total de un padrón de 4.241.000 personas, que es el escenario que dicen habrá el domingo, día que además se anticipa soleado y caluroso, como hace exactamente 10 años.
En 2013, Cartes obtuvo 1.104.169 votos, con una participación que orilló ese 70%. Hoy, esa cifra no le alcanza a Abdo Benítez para alzarse con la victoria. Alegre, que perdió en 2013, ocasión en que la oposición fue dividida en tres partes, hoy parece cerca de cobrarse la revancha. La Alianza confía en que la gran masa de jóvenes de entre 20 y 30 años, que representan el 20% del padrón electoral, haga la diferencia.
Efraín Alegre

Varias de sus propuestas de campaña estuvieron dirigidas a este sector, que busca abrirse camino en un país donde las oportunidades suelen presentarse como un boleto de ida a destinos de prosperidad que finalmente tampoco son tales. A la oferta colorada de revivir el Servicio Militar Obligatorio, y convertir los cuarteles en centros de educación y disciplinamiento juvenil, la Alianza le opuso la gratuidad de la educación en todos los niveles, eliminando los aranceles universitarios, un reclamo de décadas del movimiento estudiantil.
Las rebajas en las tarifas de energía eléctrica, la vuelta a la salud pública universal y gratuita de la época de Lugo, la eliminación del IVA a los medicamentos, el uso de la enorme cantidad energía que produce el país para la industrialización, y la democratización del acceso a Internet, aumentando la conectividad, con servicio de wifi gratuito en todo el país, fueron propuestas imposibles de responder por parte del candidato colorado, entrampado en el continuismo de las políticas antipopulares de Cartes, con quien cerró su campaña esta semana.
Todas las estrellas parecen sonreírle a Alegre, pero de todas maneras habrá que esperar hasta el cierre de las urnas el domingo. “La única verdad es la realidad”, dijo un ilustre argentino muy conocido aquí, y la realidad paraguaya enseña que la hazaña es difícil, pero no imposible.

Marcelo Ameri7 Posts

Periodista, escritor, radicado en Asunción.

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