Potencia femenina: Arauco incorpora mujeres para conducir sus transportes

Potencia femenina, Mariela Gómez Carballo es la primera conductora mujer que se hace un espacio  en un ámbito donde históricamente dominaron los hombres. Con apenas 23 años de edad es la encargada de transportar a los trabajadores de la empresa Arauco a sus puestos de trabajo, al mando de un colectivo de pasajeros.

Mariela es una aficionada por la conducción desde muy pequeña, ya con 13 años aprendió a manejar junto a su hermano y su padre, a los 19 años ingresó a un cuartel de bomberos voluntarios de su Eldorado natal. Una vez adentro del cuartel fijó sus ojos en los camiones cisternas y autobombas que utilizaban en los operativos.

“Mi jefe de guardia me enseñó a manejarlos, aunque en ese tiempo todavía no podía sacar mi carnet, por lo tanto practicaba y aprendía lo básico, prácticamente”, explicó. Un par de años después, apenas cumplió los 21 sacó la licencia profesional y empezó a manejar más de seguido, “ahí ya era chofer”, manifestó orgullosa.

Es que Mariela debe presumir orgullosa ser una de las conductoras más jóvenes de rodados de tránsito pesado del Alto Paraná, algo que históricamente fue un trabajo dominado por los hombres, pero donde ellas demuestran día a día que están igual de capacitadas para hacerlo.

Tiempo después de su experiencia en el cuartel, Mariela estaba convencida cuál era su siguiente objetivo: desembarcar en una empresa a hacer lo que le gusta. “Vi un estado de wattsapp del teléfono de mi madre, donde una chica en un colectivo de la empresa Kenia y le dije que también quería formar parte de la empresa”. Gracias a ese contacto, la citaron a una entrevista en San Vicente y luego en Eldorado, que fue donde la seleccionaron.

En ese momento arrancó en el área que le brinda el servicio de transporte a Arauco, donde todos los días debe verificar una hora antes que el colectivo esté en condiciones y salir. Además, entre ambas empresas brindan de manera constante capacitaciones de varios tipos, como ser primeros auxilios, simulacros, manejo defensivo, entre otras.

“También, a veces, me toca cubrir en otros lugares, como por ejemplo los servicios públicos, como es el urbano o escolar en Puerto Piray”, comentó. “Al principio no tomaba dimensión de lo que estaba haciendo, de que significara tanto trabajar de esto y ahora me doy cuenta que significa un avance importante, no sólo para mí, sino para la sociedad en sí, es un comienzo para que otras se animen al cambio, como siempre digo, por ahora soy la primera pero no tengo que ser la última”, se animó.

Los primeros días fueron algo confusos, mucha gente se sorprendía por algo que, a priori, no debería ser atípico, ya que se trataba de una trabajadora realizando una actividad, como cualquier otra persona. “Fue raro, sí, en el transporte de pasajeros los más chicos miraban sorprendidos, acá en la empresa los colegas me felicitaron y me hicieron sentir muy cómoda, fue raro, pero en buena manera”, expresó.

Pero las felicitaciones no sólo fueron de sus pares hombres, muchas mujeres le expresaron sus buenos deseos y le acercaron sus saludos por el trabajo conseguido. “Recibí también mucho apoyo de mujeres que estaban en agrupaciones, que apoyaban lo que estaba haciendo y las felicitaciones de mujeres, señoras, jóvenes”, señaló.

Sin embargo sabe que, a pesar de conquistar un espacio, eso no la exime de los deberes que eso conlleva. “Es mucha responsabilidad, sobre todo cada día, para que no pase ningún accidente, que no pase nada con ningún pasajero, que no haya una discusión o algo así, porque van a decir que fue responsabilidad de la chofer y la única mujer soy yo”, manifestó.

No obstante, asegura que es la misma presión que tienen todos los trabajadores que tienen la responsabilidad de transportar personas. “Una debe dar el ejemplo de que se puede y de que nosotras las mujeres también podemos manejar un colectivo. No es cosa de otro mundo, ni tampoco sólo de los hombres. Tenemos las mismas capacidades, tal vez algunas aprenden más, otras menos rápido, pero de aprender, se aprende”, apuntó.

En esa línea, advierte que el hecho de ser la primera en conducir un transporte de pasajeros en su zona, es novedoso por una cuestión de género y que, por ello, tiene la responsabilidad de validar la confianza que le depositaron. “Desde mi punto de vista siempre fue por falta de oportunidades para nosotras. A mí se me dio y la posibilidad la aproveché. No me canso el doble por ser mujer, es un trabajo como todos, con días más cansadores que otros, pero es igual para todos”.

La jornada laboral varía por semanas o por día, dependiendo de la actividad que le toque, si es transporte del personal de la empresa Arauco o servicio urbano de pasajeros. En ambos casos, la jornada laboral inicia a partir de las cuatro de la mañana, para controlar los vehículos, que esté todo en orden la parte técnica para salir a las cinco de la mañana.

Si es para transportar a trabajadores, se los ubica a sus puestos de trabajo y se los busca. En cambio, si es transporte de pasajeros se arranca 45 minutos después, pero es jornada corrida con una hora de descanso al medio día para almorzar y continuar hasta las 19 horas aproximadamente, que es el horario de salida de los choferes del turno diurno.

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