Reserva Koa: huellas de yaguareté, el desafío de atraer turistas y conservar la flora y fauna de Misiones

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El 10 de abril se registraron huellas de un Yaguareté sobre el corredor biológico de Urugua-Í-Foerster, en las afueras de la ciudad de Andresito, donde hay cuatro reservas naturales que buscan preservar la fauna de la selva verde. 

El hallazgo fue de Fiorella Valverde Morales, coordinadora de terreno de la Reserva Koa, quien de inmediato informó a Juan Manuel Vazquez, fundador de Koa, para dar aviso a las autoridades y expertos para garantizar de que efectivamente estaban en presencia de un yaguareté. “Nosotros en la selva y más en ese lugar vemos a diario huellas de puma, ocelote, Margay, hay muchos felinos. Lo que siempre digo a mis voluntarios y a la gente que trabaja conmigo es que el día que vean una huella de yaguareté sin saber cómo es la huella la van a identificar, porque es muy pesada. Y fue así”, señaló Vazquez.  

“Este es un hallazgo importante ya que los datos indican que hace cinco años no se contemplaban huellas de este  animal en la zona. Además marcó dos puntos importantes, el primero y principal es que norte de Misiones tiene el núcleo poblacional de Yaguareté más grande de la Argentina, con 93 individuos, y está en la península de Andresito”. 

“Segundo, que apareció dentro del corredor biológico, que mide ocho kilómetros, el cual conecta un parque con el otro. Se formó con ese fin, que es proteger el paso de la fauna de un parque a otro y nuestra problemática es el exceso de velocidad dentro de esa área protegida que son sesenta kilómetros por hora”, detalló Juan Manuel. 

El Parque Provincial Urugua-Í y el Foerster conservan el mayor remanente de Mata Atlántica que queda en el mundo. Es una región con la mayor biodiversidad de la Argentina. 

Reserva Koa, se fundó a mediados del 2023, con el objetivo de conservar la selva misionera, y lo último que queda de la Mata Atlántica en el mundo. Ubicados muy al norte de la provincia de Misiones, en la localidad de Andresito, entre el Parque Nacional Iguazú, tanto del lado de Brasil como de Argentina. 

“Uno de los nortes del proyecto es lograr para finales del 2024 generar una red de emprendedores de naturaleza, que apunta a generar un turismo sustentable. Desde Koa, queremos pulir las herramientas que tenga cada persona que viva en la comunidad para darle su valor agregado y que ellos puedan vivir de esto. Nosotros como mediadores podemos captar posibles turistas y ofrecerles el servicio que tenga la comunidad”, explicó. 

“Alrededor de la reserva hay mucha gente nativa, que vivieron toda su vida allí, por lo tanto el crecimiento propio del lugar lo tienen ellos. La cultura culinaria, el conocimiento de plantas, el caminar por la selva, los animales. Más allá de que nosotros tengamos otro tipo de herramientas, ellos tienen esa vivencia del lugar, por lo que queremos conseguir herramientas mediante capacitaciones que va a generar Koa para que puedan ser futuros prestadores de servicio por su cuenta”, señaló el fundador de la reserva. 

La noticia de la aparición de rastros de yaguareté en la zona, para el equipo de Koa, fue una herramienta fundamental, porque generó un impacto positivo, los ciudadanos empezaron  a interiorizarse con la causa lo cual resulta beneficioso para poder generar capacitaciones en cuanto a la conservación. “Vemos la importancia y el poder de tener un Yaguareté merodeando la zona. Para nosotros eso es el diamante en bruto, la gente que rodea las inmediaciones quizás todavía no está tan familiarizada con este animal, le tienen un respeto y una cierta distancia”. 

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“Con este suceso lo que queremos es hacer entender a la gente que el yaguareté es un animal muy valioso, no hay que matarlo. El hecho de que esté dando vueltas por la reserva nos da un plus de publicidad para poder generar ese turismo sustentable que estamos proyectando, ya que en el predio es muy fácil avistar fauna. Si nosotros captamos turistas, queremos que tenga no solo la posibilidad de ir a conocer la reserva, sino que logre ese compartir con la gente de la región, de chacra, que vive ahí. Estamos tratando de armar esa red ya que los primeros pasos con la comunidad fueron muy positivos”, explicó.  

Juan Manuel, compartió su alegría de llegar a la comunidad mucho más rápido de lo que esperaban, pero que eso es algo que se deberá  sostener en el tiempo. Hoy la reserva Koa cuenta con un equipo de tres personas, que trabajan arduamente por un bien que beneficia a todos. 

Fiorella es la coordinadora de terreno, es quien se encarga de coordinar los proyectos en la zona, de los voluntariados en el terreno y todo lo que falte en la reserva. Mimi Keppler es la coordinadora de comunidades, se encarga de estar a diario con las comunidades nativas, de conseguir capacitaciones, conseguir nuevos o futuros prestadores de servicios. Juan Manuel Vazquez es el fundador, se encarga del financiamiento, de generar publicidad, buscar difusión de lo que es la reserva y lo que buscan con ella, para conseguir fondos o lograr una alianza estratégica para sustentar a la reserva en el tiempo. 

“Tenemos un montón de personas detrás de esto: familiares, amigos, voluntarios que están dando su aporte gratuitamente para empujar y crear una reserva. Tengo experiencia trabajando y participando dentro de las organizaciones, una de las que me formó y me llevó por este camino es Rewilding Argentina, hoy estoy volcando dentro de este proyecto mucho de lo que yo aprendí con ellos. Me he cruzado con gente que me ha marcado un norte. Vi uno de los proyectos más prestigiosos que tiene la Argentina en cuanto a conservación y yo estoy tratando de copiar ciertas cosas, porque considero que son personas que rompieron una estructura”, contó. 

“La reserva quiere apuntar a eso y a hacer conservación en base a las comunidades. Tener a la comunidad de aliada. Ellos son la reserva. Ellos son los que nos van a dar para que nosotros estemos ahí ayudándolos y empujando para que el corredor biológico puje para adelante, genere turismo y ellos se vean beneficiados”, argumentó Vazquez. 

Si bien la reserva es financiada por su fundador, este necesita generar fondos e ingresos, porque así como tiene un equipo que lo respalda también le exige. “Quizás una de las maneras para buscar o recaudar fondos es crear una ONG o una sociedad sin fines de lucro, simplemente para recopilar, recaptar fondos y poder invertirlos dentro de Koa”.

Así también el equipo trabaja en el proyecto de generar un turismo lo antes posible, en este caso para lo que es la visita y avistaje de aves, ya que se considera un lugar con la mayor cantidad de aves del país y se estima alrededor de unas 540 especies de pájaros diferentes. “Hay un nicho muy particular que va a buscar sólo pájaros y nosotros queremos apuntar a eso”. 

Conjuntamente, dijo que “toda la información que nosotros publicamos, como la huella de Yaguareté, las serpientes, todo el conocimiento que nosotros sabemos va a ser totalmente gratuito. Nosotros no vamos a cobrar nada por la información. De hecho nos queremos divulgar, enseñar, y que la gente aprenda, ese es un punto clave”. 

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La propuesta de turismo, es el método vivac, que se trata de abrir la carpa en medio de la selva y sumergirse a contemplar, los sonidos, la tranquilidad, la noche, los animales, cómo crujen las hojas, cómo se mueven con el viento. Es vivir la naturaleza en estado pleno, sin intervención. 

“Es venir y dormir en la selva, no se puede prender fuego, ni cocinar. Para comer y demás cosas, vamos a tener la red de emprendedores por naturaleza, personas locales que nos van a cocinar sus platos típicos. Vamos a tener un mapa que nos ayude a llegar hasta la casa. Es potenciar las habilidades de la comunidad, un grupo de gente local que brinden cada uno una experiencia”, explicó. 

Con gran emoción Juan Manuel expresó que, “es increíble la repercusión que tuvo el hallazgo de las huellas de Yaguareté, el de estar pujando para salir a flote, y de repente con esto tuvimos el apoyo de muchos”.  

Así como la reserva tiene un objetivo global, y de interés general, también hay un objetivo personal por el cual Juan Manuel invirtió en el proyecto de Koa.  “Tengo sobrinos, ellos están en Buenos Aires, hasta que sean adultos y puedan elegir qué hacer. Siento la necesidad de resguardar desde mi lado un pedacito de selva para que ellos en un futuro, tengan la posibilidad de aprender o entender qué tan importante es mantener la selva en pie”. 

Vazquez nació y se crió en Puerto Esperanza, al finalizar sus estudios secundarios, gracias al apoyo y esfuerzo de sus padres tuvo la oportunidad de mudarse a Buenos Aires a estudiar Diseño Gráfico, ámbito en el que se desempeñó hasta los 25 años.

“Nunca me gustó la ciudad pero reconozco que fue necesaria para mí formación y  por sobre todo para conocer cosas totalmente ajenas y diferentes a lo que estaba acostumbrado, lo cual me hizo valorar más las cosas que antes no. Fue necesario, “salir y conocer otros horizontes”, sostuvo. 

Fue así que se presentó la oportunidad de  realizar su primer viaje a Costa Rica donde realizó los primeros voluntariados dentro de la conservación. “Comencé a aprender de grandes personas, apasionadas por este tema y termine de entender que no tenía que ir muy lejos de casa para ver todo ese mundo, en Misiones tenemos mucha selva”. 

“Lo que no sabía en ese momento era cómo comenzar, yo quería involucrarme y por sobre todo aprender más, necesitaba dar el primer paso. Intenté  conectar el diseño y la conservación armando algunos carteles sobre la fauna local  que irían colocados sobre el acceso a Cataratas en conjunto con un colegio de la zona pero no prosperó”, dijo. 

Sin desmotivarse continuó en la búsqueda y logró hacer su primer voluntariado en los Esteros del Iberá dentro de la fundación Rewilding Argentina, eso le abrió por completo el panorama y le dió las herramientas necesarias  para poder encaminar un proyecto de reserva natural.

“El tiempo y mis ganas por seguir moviéndome, me acercaron a  Misiones y logré conectar nuevamente con mi tierra natal  y volcar en ella todo el conocimiento adquirido a lo largo del tiempo, hoy reserva Koa me representa. Me gustaría agradecer a Pablo Guerra Aldazabal  y Marianela Masat, ellos son dos de mis grandes mentores. Hoy estoy apostado y con seguridad  gracias a lo aprendido a su lado”.

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