Andresito

VII limpieza del Aº San Francisco

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El día 3 de diciembre del corriente año, se ha realizado la VII Limpieza del Aº San Francisco, en la
localidad de Comandante Andresito. La misma había sido planeada para el 14 de noviembre, pero
por razones climáticas y otras más, se realizó otro día.
Esta actividad, ha sido organizada por la Dirección de Turismo y medio ambiente de Andresito y el
Departamento de Conservación y Educación Ambiental del Parque Nacional Iguazú.
La misma se viene realizando desde el año 2016 y consiste en la recoleción de basura tanto en la
margen derecha como la izquierda del Aº San Francisco, además de otro equipo que junta basura en
el arroyo utilizando canoas y kayaks. Esto se realiza entre los puentes sobre la Ruta P 25 y la Ruta
P 19.
Previo a la limpieza en varias escuelas se dio una charla sobre la problemática ambiental del Aº San
Francisco. Además se realizaron programas de radio y TV de concientización.
Este año, además de lo anterior se regalaron plantines de especies nativas, a efectos de restaurar el
bosque protector del arroyo.
Se agradece a la ong Aves Argentinas y a la escuela EFA S.M. Goretti, por la donación de plantines
de especies nativas.
Participaron de este evento
Departamento de Conservación y educación Ambiental del PN Iguazú
Direccion de Turismo y medio ambiente de Andresito
Guardaparques provinciales
Alumnos y docentes del BOP Nº124
Honorable Consejo Deliberante de Andresito

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La enseña que Andresito nos legó

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Cuántos años pasaron desde ese 30 de noviembre de 1778, fecha en la cual nació Andrés “Andresito” Guacurarí, uno de los caudillos federales más reconocidos de la Argentina no centralista. Reconocido en la región y hasta recordado en tierras uruguayas pero también invisibilizado por el porteñocentrismo que tantas inequidades tiene en su haber. Su legado, entre otras cosas, ha valido la fecha de la bandera de Misiones.

Roja, azul y blanca

La bandera de Misiones tiene su día en concordancia con el natalicio del gran Andres Guacurarí como ya se dijo antes. Instituido como día en el año 1992, cada 30 de noviembre, la tierra colorada respira el olor de su propia patria.

La inspiración viene, en realidad, de los suspiros y pensamientos revolucionarios de José Gervasio Artigas. Ese magno caudillo que encabezó la Liga de los Pueblos Libres en la era post Revolución de Mayo, fue quien apadrinó a Andrés Guacurarí, dotándolo, por supuesto, de amplias herramientas políticas, culturales y militares al héroe histórico guaraní.

Se afirma que los colores elegidos por Artigas responden al rojo por la sangre derramada por la libertad, el azul por la decisión de ser una República y el blanco por la distinción y la grandeza. También existe la presunción que los colores azul y blanco, fueron elegidos en conmemoración a la bandera de Belgrano, estableciendo cierta semejanza.

Teóricamente, la primera bandera instituida por Artigas era muy parecida a la de Belgrano, con la única salvedad que además de las distintivas líneas celeste y blanca, tenía una franja roja que la cubría de manera diagonal. De hecho, esta versión fue izada en los Pueblos Libres el 13 de enero de 1815.

La bandera misionera ha visto una incontable cantidad de sucesos. Desde ser partícipe de las guerras independentistas en esta zona de Argentina, hasta ser motivo de pleito fronterizo con bandeirantes del lado brasileño y con pujas de poder con los paraguayos. De acuerdo a lo último, el territorio misionero pasó por ocupación correntina, ocupación paraguaya, Guerra de la Triple Alianza, conformación del Territorio Nacional de Misiones, delimitación de las fronteras nacionales incluyendo el Laudo de Cleveland donde se pierde una porción importante del espacio geográfico de ese entonces, pasando a la provincialización ya en el siglo XX, sobreviviendo además a todas las dictaduras militares y a los duros años 90 neoliberales. La bandera siempre estuvo, hasta hoy en día en la época de la tecnología de avanzada donde Misiones dice presente. Fue un distintivo en contexto de conflicto para transformarse en una insignia única de la cual todos formamos parte.

Andrés: ayer y hoy

Guacurarí es un personaje emblemático, sin lugar a dudas, aunque también su presencia de hace más de 200 años continúan teniendo componentes del ser misionero actual.

La condición de Andresito era única. Fue un caudillo proveniente de pueblos originarios, en su caso guaraní de pura cepa. Con una formación excelsa en términos militares y una facilidad para la diplomacia, es un fiel ejemplo de lo que actualmente sigue siendo el misionero: un ciudadano de formación, valores y con clara reminiscencia a sus orígenes.

La presencia de Guacurarí en la región fue clave para mantener a tiro la soberanía de la entonces Liga de los Pueblos Libres y la pretensión de formación de un proyecto político que distaba de las pretensiones centralistas (ya en esos años) del puerto de Buenos Aires. La comprensión de la idiosincrasia y las particularidades de la región hacían de Guacurarí un líder hecho a medida.

Algunos hitos militares incluyen victorias épicas como la defensa de Candelaria y Corpus en 1811, mismo año dónde ejecutó otro triunfo estratégico en la Batalla de San José. En 1816 tuvo lugar la victoria contra los invasores portugueses en la famosa Batalla de Candelaria, y un año más tarde (1817) el triunfo en la Batalla de Apóstoles. Su último bastión medianamente victorioso fue la defensa de Posadas y Candelaria con una resistencia prolongada.

Entre triunfos y derrotas, cómo la vida misma, las últimas fueron determinante para su vida política y su vida física. La grave derrota en la Batalla de Cambay, en el año 1818 en las Misiones Orientales le sirvió de antesala para su caída definitiva. En 1820 se da su última campaña en territorio de las Misiones Orientales, en la región de Santo Angelo para ser preciso, en donde se da su máxima derrota con su posterior captura y desaparición. Hasta el día de hoy es una incógnita cómo fue la vida de Andrés Guacurarí luego de este hecho y también dónde podrían descansar sus restos.

El derrotero histórico de la participación bélica de Andrés Guacurarí en Misiones representa un ítem que se mantiene hasta el día de hoy: la internacionalización de la provincia. Andresito luchaba contra invasores portugueses y paraguayos con el afán de mantener el control de Misiones en la Liga de los Pueblos Libres. Eso desnuda lo que aún hoy pasa pero con otros atisbos. Misiones sigue siendo una tierra de profunda influencia internacional como un enclave geopolítico. Con 90% de sus fronteras compartidas con dos países, es el último bastión de la patria argentina en el norte. Los desafíos hoy en día no son bélicos, ya que la conformación del Estado Nacional se encargó de purgar esas disputas a fuerza de sangre. Hoy las complicaciones vienen por la economía. Puentes que van y vienen de un lado a otro según varíe el momento económico y según convenga. Misiones tiene la ardua tarea de subsistir entre dos gigantes cuando el país central queda a 1000km de distancia pero más aún en cuanto al desinterés que históricamente demostró Buenos Aires. En el medio nosotros, los misioneros, aquellos que en el país central nos dicen paraguayos y que piensan que vivimos en el medio de la selva. Al igual que en la época de Andresito, uno de los desafíos que aún se mantienen es el de mantenerse firme y no dejarse pisotear por quien viene de afuera.

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Yerba mate orgánica: Andresito consolida un modelo sustentable con apoyo del INTA y la EFA

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Comandante Andresito consolida su liderazgo en yerba mate orgánica con más de 300 hectáreas certificadas y un modelo sustentable que integra a productores, la EFA y el INTA

Comandante Andresito se posiciona como el principal polo de producción orgánica de yerba mate en Misiones. Con más de 300 hectáreas certificadas y un sistema de producción que combina manejo sustentable, valor agregado territorial y articulación institucional, el distrito avanza hacia un modelo que gana mercado y mejora la rentabilidad de pequeños y medianos productores.

Un ecosistema productivo basado en sustentabilidad y trabajo colectivo

El desarrollo de la yerba mate orgánica en Comandante Andresito es el resultado de un proceso sostenido que integra a productores, instituciones educativas y el INTA. Según explicó Rodrigo Kramer, profesor en Ciencias Agrarias y técnico de la AER INTA Andresito, la zona logró “certificar más de 300 hectáreas junto a los productores”, lo que la convierte en una de las áreas de mayor producción orgánica del país.

El avance comenzó con un grupo de Cambio Rural que, tras consolidarse, decidió continuar trabajando de manera colectiva, fortaleciendo tanto las prácticas productivas como las gestiones administrativas necesarias para sostener la certificación. La demanda creciente y la posibilidad de acceder a nuevos mercados generan un incentivo adicional: “Cada vez más productores buscan información. La producción orgánica abre nuevos mercados y mejora la rentabilidad”, afirmó Kramer.

El sistema se basa en técnicas que priorizan la salud del suelo y la biodiversidad, entre ellas el uso de cubiertas verdes, abonos naturales, control biológico de plagas y manejo ecológico del monte. Este enfoque, además de responder a exigencias ambientales, se vuelve una herramienta competitiva en un mercado donde la certificación orgánica tiene un peso creciente.

El rol de la EFA Santa María Goretti y las experiencias innovadoras en el manejo del cultivo

La EFA Santa María Goretti es un actor estratégico en la consolidación del modelo. Allí no solo se produce yerba mate orgánica, sino que además se forman jóvenes bajo una mirada sustentable que luego trasladan a los establecimientos familiares. “Los hijos de los productores llevan ese enfoque a sus casas. Eso genera un impacto enorme”, remarcó Kramer.

Entre las experiencias más destacadas aparece el uso de ovejas para el control de malezas, una práctica que reduce costos y mejora la eficiencia del manejo orgánico. Además del impacto agronómico, la estrategia aporta beneficios sociales: la carne producida se utiliza en el comedor escolar y genera ingresos complementarios para la institución.

El crecimiento del sistema también impulsó una estructura comercial más robusta. Cooperativas y secaderos certificados permiten dar respuesta a una demanda que aumenta tanto en el mercado interno como externo, consolidando una cadena con valor agregado local.

“En Andresito se está demostrando que es posible producir yerba mate de manera sustentable, amigable con el ambiente y rentable”, sintetizó Kramer, al destacar el impacto territorial del proceso.

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Misiones impulsa la producción de palta Hass con investigación genética y manejo sustentable

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La Estación Experimental Agropecuaria de INTA Montecarlo avanza en el desarrollo científico y productivo de la palta Hass, un cultivo que se consolida como alternativa rentable y estratégica en el norte misionero. Ensayos de genética, nutrición y manejo de suelo buscan adaptar el fruto al ecosistema subtropical de la región y fortalecer la diversificación agrícola provincial.

Una historia de adaptación: de la crisis citrícola al auge de la palta

La palta Hass, reconocida mundialmente por su alta demanda y valor comercial, comenzó su historia en Misiones en la década de 1970, cuando distintos productores buscaron alternativas frente a la crisis del citrus. Las primeras experiencias, impulsadas por técnicos y agricultores de la zona centro y norte de la provincia, marcaron el inicio de un proceso que hoy cobra nueva fuerza gracias al trabajo científico del INTA Montecarlo.

Actualmente, el cultivo se expande en localidades como Campo Grande, San Vicente, Jardín América y Comandante Andresito, donde las condiciones agroclimáticas —alta humedad, suelos fértiles y temperaturas templadas— favorecen el desarrollo de la variedad Hass, de gran aceptación en los mercados nacionales e internacionales.

“El valor sostenido de la fruta y su buena adaptación explican el interés creciente de los productores”, señaló el ingeniero agrónomo Luis Acuña, investigador del INTA.

El especialista explicó que, a diferencia de otras provincias productoras, Misiones ofrece un entorno de biodiversidad que permite innovar en técnicas de manejo y combinar el cultivo con sistemas agroforestales, reduciendo la presión sobre el suelo y mejorando la rentabilidad a mediano plazo.

Ciencia aplicada: genética, nutrición y manejo de suelo

El equipo técnico del INTA Montecarlo desarrolla una línea de investigación integral centrada en tres ejes: genética adaptada, nutrición equilibrada y suelos sanos.

“El éxito productivo depende de una tríada: genética, nutrición y suelo”, resume Acuña, quien coordina los ensayos experimentales en Cruce Caballero y Andresito, orientados a mejorar el rendimiento y la calidad del fruto.

Los estudios incluyen el uso de nanofertilizantes y la evaluación de diferentes porta injertos para determinar cuál ofrece mejor comportamiento ante las condiciones específicas de Misiones. Al mismo tiempo, se trabaja en la certificación de yemas y en la producción de plantines de alta calidad genética, un factor decisivo para garantizar la homogeneidad del cultivo.

“Desde INTA estamos acompañando a los productores con información técnica y genética validada localmente, porque cada suelo y cada microclima de Misiones exige un manejo diferenciado”, explicó Acuña.

Estas acciones forman parte de un programa de fortalecimiento de la fruticultura regional que busca integrar investigación, innovación y asistencia técnica para consolidar a la palta como una alternativa económica y sostenible dentro de la matriz agroproductiva provincial.

Un cultivo estratégico para la diversificación productiva

Con un mercado interno en expansión y creciente demanda externa, la palta Hass se perfila como una cadena de valor emergente en el norte argentino. En el contexto de Misiones, el cultivo representa una opción viable para productores medianos y pequeños que buscan diversificar su actividad frente a los desafíos de la agricultura tradicional.

Los precios internacionales y la posibilidad de generar valor agregado en origen —mediante procesos de empaque, aceites y derivados— posicionan a la palta como un producto de exportación potencial, con impactos positivos sobre el empleo rural y la economía regional.

“El cultivo llegó para quedarse”, afirma Acuña, destacando el trabajo conjunto entre instituciones públicas, productores y cooperativas que apuestan a un modelo de desarrollo basado en la innovación tecnológica, la sustentabilidad ambiental y la inclusión productiva.

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Parque Alto Iguazú: la nueva frontera del rewilding en Misiones

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Un refugio exuberante de selva misionera; la serenidad del inmenso río Iguazú antes de las atronadoras Cataratas; árboles centenarios, palmitos y el yaguareté.
En ese escenario, donde la naturaleza se expresa con toda su fuerza, la Fundación Rewilding Argentina diseña un nuevo proyecto de conservación: el Parque Alto Iguazú, una iniciativa que busca restaurar ecosistemas y tejer puentes de cooperación transfronteriza entre Argentina y Brasil.

El nuevo parque ocupa 160 hectáreas a orillas del río Iguazú, frente al Parque Provincial Islas del Alto Iguazú y contiguo al Parque Provincial Cametti, en la península Andresito, extremo norte de Misiones, donde también conviven otras reservas, como Puente Verde o La Morita y hay proyectos ecoturísticos como Surucuá Lodge. Es un monte cercano al Parque Nacional Iguazú, donde habita el yaguareté, que suele dejarse ver en las chacras cercanas, que también conservan monte y se volcaron a una producción más sustentable. Del otro lado del río está el Parque Nacional Iguaçu, del lado brasileño, que conserva 185.000 hectáreas de Bosque Atlántico y una rica biodiversidad, compuesta por especies únicas de flora y fauna.


La propiedad corresponde a una antigua parcela, conocida como el Lote 3 o la “chacra Bazila”, relevada en 2003 por la Fundación Vida Silvestre Argentina y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) por su alta densidad de palmitos -más de 13.000 individuos por hectárea entre renovales y plántulas– y su valor ecológico dentro del corredor selvático del Alto Paraná.

“Compramos una chacra pegada al río, en un punto clave del corredor biológico del norte misionero”, explicó Sofía Heinonen, CEO de Rewilding Argentina, la fundación que ya tiene presencia en los Esteros del Iberá, en El Impenetrable chaqueño y en la Patagonia. 

“Entendemos que Misiones tiene hace años una visión de desarrollo turístico y ambiental que podemos acompañar. Queremos colaborar con propuestas de avistaje de fauna en este sector”, detalló. A diferencia de Iberá y el Impenetrable, la tarea de la fundación aquí no será la de reinserción de especies, el fortalecimiento de población y el cuidado del ambiente. Misiones tiene la mayor población de yaguaretés de la Argentina, mientras que en Corrientes estaba extinto y en El Chaco la situación de la especie es dramática.

La fundación trabaja con proyectos de restauración,incluyendo la reintroducción y fortalecimiento de poblaciones de especies nativas, apuntando a recuperar la funcionalidad de los ecosistemas naturales.En Misiones busca fortalecer la conservación del Bosque Atlántico del Alto Paraná, uno de los ecosistemas más amenazados del continente.
“Es empezar a conocernos, a trabajar con las ONGs, el gobierno y los actores locales. Hay mucha cacería sobre el río, y nuestro primer paso es proteger ese margen, crear confianza y sumar aliados”, contaron desde Rewilding.

El proyecto Alto Iguazú no surge en soledad. Rewilding Argentina trabaja en alianza con la ONG brasileña Onçafari, especializada en el avistaje de fauna en el Pantanal.
“Ellos avanzan desde el lado brasileño y nosotros desde el lado argentino”, señaló Heinonen. “Es un esfuerzo conjunto que permite soñar con un corredor del yaguareté que una ambos márgenes del río Iguazú. Que el río sea un factor de unión y no una frontera”.

El objetivo es consolidar una visión binacional de conservación de gran escala, bajo la iniciativa “Ríos del Yaguareté”, que promueve la conectividad ecológica y la protección de las últimas poblaciones silvestres del gran felino del norte argentino.

El avance hacia este nuevo refugio natural fue posible gracias a la colaboración de la Foundation Elzéard y el premio EarthShot, impulsado por el príncipe William del Reino Unido.
Estos fondos permitirán comenzar las tareas de restauración del hábitat, monitoreo de fauna y desarrollo de experiencias de ecoturismo responsables, integradas al entorno de Andresito. Actualmente se están construyendo las viviendas para los futuros colaboradores del proyecto. 

Para Heinonen, Misiones representa algo más que un territorio: es un símbolo del reencuentro entre turismo, conservación y comunidad. “Si hay un lugar turístico por excelencia es Misiones. Lo que queremos es sumar, aportar nuestra experiencia en restauración y en manejo de fauna, para que esta selva siga viva y siga generando oportunidades para la gente”, expresó.

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