Rituales, el misterio de la muerte y un mapa de fantasmas en Posadas, la fascinante investigación de Iván Bondar
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¿Hay vida después de la muerte? ¿Los fantasmas existen? ¿El payé o la brujería pueden coexistir con los tiempos de la Inteligencia Artificial? César Iván Bondar es doctor en Antropología Social y especializado en la etnografía y semiótica de la muerte. Sus investigaciones ahondan en las prácticas y creencias en torno a la muerte, el morir y los muertos en el Noreste argentino, Sur de la Región Oriental del Paraguay y Sur del Estado de Río Grande Do Sul, Brasil.
“Lo primero que debemos entender es que la muerte, aunque universal, se percibe de manera diferente en cada sociedad. Como mencionabas, la muerte es lo único seguro, pero no sabemos cuándo llegará. Y eso ya genera una experiencia intransferible, porque nadie puede comprender realmente su propia muerte, ni cómo afectará a su entorno. En nuestra cultura, la muerte está relacionada a los rituales, pero esos rituales no son siempre sobre la muerte en sí, sino sobre el proceso de morir, o incluso sobre la información que los muertos pueden dejarnos. Estos enfoques varían considerablemente. Algunos hablan de la muerte como un proceso escatológico, y la visión de Heidegger, por ejemplo, que nos dice que somos “seres para la muerte”, también nos hace pensar en la muerte como un proceso inevitable, pero nunca comprendido en su totalidad. Además, culturalmente, la muerte violenta, la muerte temprana, o la muerte de un niño son aún más incomprensibles y dolorosas, porque rompen una norma antropológica, que es que los adultos mueren antes que los niños”, analizó en una entrevista concedida a Open1017.
¿Qué es lo que nos duele más? ¿La muerte de alguien que ya vivió una vida larga, como un anciano, o la muerte de un niño o joven? ¿Por qué es tan diferente el dolor que sentimos ante una muerte temprana?
Esto depende del contexto cultural y social. En algunas sociedades, por ejemplo, la muerte de un niño no genera tanto dolor, porque se considera que el niño aún no ha construido vínculos fuertes con la comunidad. En cambio, la muerte de un adulto o anciano sí impacta más, ya que esa persona es vista como portadora de la memoria colectiva. En nuestra cultura, la muerte de un hijo es algo indescriptible, algo que no se puede comprender completamente. También hay una diferencia entre las muertes esperadas, como la de un anciano, y las sorpresivas, como la de un joven. La muerte de un niño o joven, especialmente si es por una causa repentina como un accidente o una enfermedad, transgrede una norma antropológica fundamental: el ciclo natural de la vida. La incomprensión ante estas muertes es profunda.

Mencionaba la importancia de los rituales en torno a la muerte. En la película Coco, se muestra cómo los muertos viven en el recuerdo de los vivos, y cómo sólo muere quien es olvidado. ¿Es esto algo que ocurre en la realidad, o es una fábula?
Lo que muestra Coco tiene una base cultural muy interesante. La idea de que la muerte está relacionada con el recuerdo y el olvido es muy importante en muchas culturas. En el contexto de la religión católica, por ejemplo, el Día de los Muertos tiene sus raíces en la mezcla de rituales prehispánicos con las tradiciones cristianas, como la celebración de Todos los Santos y el Día de los Fieles Difuntos. En muchas culturas, la muerte no se entiende sólo como el final de la vida, sino como un proceso en el que el alma puede quedar atrapada si no se le da el adecuado “tratamiento” religioso o ritual, como el velatorio o el altar de los muertos. La memoria y el recuerdo son lo que dan “inmortalidad” al muerto. El muerto sigue vivo en los recuerdos de los vivos, y es solo el olvidado quien realmente desaparece.
¿Cómo se maneja la muerte en distintas culturas? En Occidente, por ejemplo, parece haber una relación diferente con la muerte que en Oriente. ¿A qué se debe esa diferencia, y cómo influye nuestra visión de la vida en nuestra relación con la muerte?
Aquí hay una distinción importante entre la muerte, el morir y los muertos. En Occidente, especialmente en sociedades como la nuestra, hay una relación con la muerte que está muy marcada por la inmediatez, por una vida enfocada en el aquí y ahora. En cambio, en otras culturas, como las orientales, la muerte se ve más como parte de un ciclo continuo, donde la vida y la muerte están interconectadas de manera más fluida. Lo interesante, sin embargo, es que a pesar de estas diferencias, la relación con el cadáver es algo que comparten muchas culturas. En todas, el cadáver es visto como algo contaminante, y se deben realizar rituales específicos para “resolver” esa relación. Los cuatro elementos -agua, tierra, fuego y aire- se utilizan en muchas culturas para tratar al cadáver, ya sea enterrándolo, quemándolo, exponiéndolo al aire, o arrojándolo al agua.
Usted también es especialista en brujería, hechicería y demonología. ¿Qué significa esto? ¿En qué consiste su investigación?
Soy antropólogo de formación, y mi trabajo se ha enfocado en estudiar cómo diferentes culturas entienden lo sagrado, lo profano y lo sobrenatural. Esto incluye el estudio de prácticas como la brujería y la hechicería, que, aunque a menudo se ven como marginales u “oscuras”, son parte integral de muchas sociedades. Estudio cómo se construyen estos mundos de lo sagrado, a veces asociados con demonios o espíritus, y cómo las personas interactúan con ellos. Esto me ha llevado a investigar prácticas que se consideran parte del satanismo o del espiritismo, y cómo esas creencias y rituales pueden influir en eventos sociales, como crímenes o fenómenos inexplicables.
Hablando de fenómenos inexplicables, en Posadas está usted realizando un trabajo sobre la “tanatocartografía”. ¿De qué se trata exactamente?
La tanatocartografía es una metodología que utilizo para mapear las experiencias relacionadas con la muerte y el más allá en una región determinada. En este caso, estoy trabajando en Posadas, donde estoy localizando cementerios antiguos y actuales, y recopilando testimonios sobre lugares donde la gente ha tenido experiencias paranormales, como apariciones de fantasmas. Mi objetivo es crear un mapa de estos lugares “embrujados” o asociados con fenómenos inexplicables, para comprender cómo las creencias sobre los muertos y los espíritus se interponen en la geografía de la ciudad.
Siempre he tenido curiosidad, ¿por qué los fantasmas suelen aparecer en cementerios, si la persona murió en otro lugar?
Es una gran pregunta. En realidad, no todos los fantasmas están ligados al lugar donde la persona murió. Dependiendo del tipo de “fantasma” o “alma”, algunos permanecen atados a objetos que les pertenecieron, mientras que otros se quedan en los lugares donde vivieron o fallecieron. Los cementerios, en muchas culturas, son vistos como lugares donde las almas no descansan completamente hasta que se les ha dado el adecuado “trato” ritual, por lo que es común que algunas de estas entidades sigan manifestándose allí.
