San Vicente: Tras 10 años designaron docente de Nivel Inicial para Picada Flor, falta nuevo aula satélite y acceso al agua potable

En Picada Flor ubicada en el Km 34 de la localidad de San Vicente, viven más de 70 familias, que desde que se asentaron, entre los años 80 y 82, se esforzaron para mejorar la calidad de vida del pequeño paraje rural.

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En Picada Flor ubicada en el Km 34 de la localidad de San Vicente, viven más de 70 familias, que desde que se asentaron, entre los años 80 y 82, se esforzaron para mejorar la calidad de vida del pequeño paraje rural.
Un claro ejemplo es haber construido el Aula Satélite de la Escuela 224, que cuenta con una matrícula de 80 estudiantes, y un maestro de grado; pero necesitaban la designación del cargo de una docente del Nivel Inicial, e incluir de esa manera a unos  50 niños y niñas, que actualmente deben recorrer más de 15 kilómetros para llegar a la escuela de cabecera e ingresar al jardín.
Pero como muchas familias no pueden trasladarse, sus hijos e hijas se ven privadas del acceso a la educación y la estimulación temprana fundamental en el proceso de aprendizaje.
La lucha de tantos años es por la construcción de un Aula Satélite y la designación de un docente, reclamos por los que la comunidad presentó notas y buscó ser escuchada por las autoridades del Consejo General y el Ministerio de Educación de la provincia.
Hace unos meses las vecinas y vecinos volvieron a reunirse por éste y otros temas, con el diputado Martín Sereno, del Bloque Legislativo Tierra, Techo y Trabajo, que presentó proyectos en la Cámara de Diputados por esa problemática y por la necesidad del acceso al agua potable y de caminos transitables para la picada rural.
En la sesión del jueves pasado, enfatizó este reclamo solicitando que el Poder Ejecutivo, a través de los organismos que correspondan, arbitre las medidas necesarias para la construcción de un nuevo aula satélite, y también designe el cargo correspondiente. Esta vez fue escuchado, porque el Consejo General de Educación emitió una resolución por la que creó un cargo de maestra de Nivel Inicial para la Picada Flor de San Vicente, que podrá desempeñarse desde el corriente mes.

“Además de la docente necesitan nueva escuela”

El legislador junto a las familias y el militante Javier Bres de San Vicente, celebró la buena noticia para las familias productoras de la Picada Flor, que significa una gran solución que tardó muchos años.
“Estamos felices porque luchamos por esta inclusión, conocemos el esfuerzo de estas madres y padres que no se quedaron quietos. En todos estos años no bajaron los brazos en reclamo del derecho a la educación que desde nuestro espacio político acompañamos y apoyamos. Elaboramos proyectos e hicimos gestiones ante las autoridades educativas, porque sabemos de la injusticia que significa que estos niños y niñas sigan perdiendo otro año más de comenzar el Nivel Inicial”, indicó Sereno.
Sostuvo que el problema no es sólo la distancia, y el mal estado del camino lo que les impide concurrir a la Escuela 224, sino que además no tienen espacio ni cupos. “Por eso era tan importante resolver la designación de un cargo de Nivel Inicial en el aula satélite y garantizar el acceso a la escolaridad que permite que los niños y niñas cuenten con escolarización a temprana edad”.

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Reivindicó la lucha y recordó que quedan pendientes otros reclamos como un pozo perforado para el acceso al agua potable para la Picada, la construcción del nuevo aula satélite porque el que funciona actualmente tiene 30 años, es muy precario y requiere recambio para que la enseñanza se brinde en un lugar cómodo. Además de caminos en condiciones, ya que este año, varios productores no pudieron vender la yerba porque no se podía llegar a sus chacras, advirtió el diputado de TTT.

Acceso al agua, otra de las prioridades
El productor Nicolás Pedrozo, vive en Paraje Flor desde 1984, construyó una pequeña chacra con sus hijos porque no tenía donde vivir ni producir. Unos kilómetros más adelante estaban otras familias y comenzaron a unirse, cada una tenía su casita, un rosado y potrero; pero cuenta que no le resultó fácil porque ese lugar estaba considerado como reserva forestal y fue perseguido e incluso estuvo preso acusado por daños a la reserva.
“Cumplí con mi infracción y volví a empezar, con el tiempo se hizo una mensura para muchos ocupantes, y ahora tengo 65 hectáreas, crié a mis hijos, plantamos yerba, cuidamos vacas. Los vecinos siempre ayudamos a mejorar este paraje, y por eso construimos un aula para que se escolarice la gurisada; pero sentimos que no hay supervisión que respalde la educación, porque la escuelita se está deteriorando y a esta altura necesitamos una con buena estructura. La escuela de cabecera está a más de 15 kilómetros, con muchos alumnos y una maestra jardinera; pero nuestros chicos no pueden caminar ese trayecto que es intransitable”, dijo.
El aula de la Flor está implantada en un bañado, y sus paredes de madera necesitan refacciones. “Es un abandono a la juventud y nos da pena porque no tenemos medios ni recursos. No hay garantía con el agua, con los sanitarios ni seguridad”, se quejó Pedrozo.
El productor remarcó que históricamente sufren la falta de agua. La única fuente de Picada Flor está en una loma a 6 km de distancia, y después hay provisión en la Escuela 224. Los vecinos y vecinas traen agua desde ahí, con mucho esfuerzo.
“El agua es fundamental para todos; tenemos viveros, plantaciones, animales, y las mujeres para lavar la ropa van al arroyo y caminan muchos kilómetros para que las criaturas y los ancianos tengan agua. Nos sentimos abandonados por el Municipio y el gobierno provincial”, reiteró.
La misma queja realizan por las condiciones de los caminos de la picada, fundada hace más de 56 años, que impiden la labor de los productores que no pueden llegar a sus chacras ni comercializar su producción en los días de lluvia.

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“Necesitamos un pozo perforado” 
La mayoría de las familias de Picada Flor, marcan prioridades como falta de agua, construcción de una nueva escuela; los problemas con las tierras porque si bien las pudieron comprar; les falta regularizar los títulos de propiedad.

Los vecinos, Jorge Kreivich y Elisa Britez detallaron que la falta de acceso al agua no es sólo en la Flor, ya que donde termina el Municipio, en el Paraje Las Tunas, hay un asentamiento de 30 familias con chicos, mujeres y adultos mayores, que también necesitan el líquido vital. 

“No estamos hablando de grandes obras; sino de hacer un pozo perforado. Para nosotros como pequeños agricultores son problemas urgentes. Hace tanto que esperamos que creemos que el Gobierno sólo se ocupa de las grandes ciudades, y a los que somos pobres nos dejan de lado”, manifestaron.

También padecen la falta de transportes públicos. Sólo tienen uno o dos colectivos por semana para acercar a la zona urbana a toda la gente de la Flor y Picada Molina, picadas alejadas a más de 50 kilómetros de distancia,

“Todos somos productores yerbateros y tabacaleros que necesitamos llegar al pueblo para realizar actividades. Lo mismo pasa con el tema de la luz; tenemos corriente monofásica y necesitamos una trifásica. En la zona había una fábrica embutidora de carne, y se fundió por la falta de energía, y quedaron todas las máquinas fundiéndose. Son necesidades por  las que vamos a seguir luchando hasta que el Municipio de San Vicente o la provincia se ocupen”, aseguró Kreivich.

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