Sanando las relaciones de parejas

En la vida hay relaciones humanas que se tornan complicadas y algunas hasta enfermizas, hay confusión de los roles y de la manera de relacionarse entre hombres y mujeres. Empiezan con peleas de parejas, acusaciones mutuas y hasta que finalmente se disuelve la relación. Pero a través de Cristo tenemos la oportunidad de restablecer con sabiduría el propósito de Dios para el matrimonio, veamos lo que nos dice la Palabra de Dios.

 

 

Ver Génesis 1:26 al 28.

Analizaremos Génesis 1:26. “…Hagamos…” Dios estaba hablando no sólo en nombre de lo que se revela como la Trinidad en el Nuevo Testamento, sino de toda hueste celestial, incluyendo a los ángeles. Fíjense de donde nace la creación de la familia, del Creador que vive en familia celestial. Esto es lo más parecido a una familia, donde se comparten los proyectos, las ideas y opiniones. Y tenemos ese ADN, ese diseño de parte de Dios, fuimos hechos para relacionarnos con los demás y para vivir en familia.

“…Nuestra imagen…” parece referirse a cualidades como la razón, la personalidad y el intelecto; y a las capacidades de relacionarnos, comunicarnos y decidir. Todas estas son aptitudes que Dios decidió otorgar a los seres humanos. “Y señoree  . . en toda la tierra.” Dios creó al hombre para ser el agente de su Reino, para gobernar y someter al resto de la creación, incluyendo las agresivas fuerzas satánicas.

Génesis 1:26-28 “…Dios creó al hombre (varón y hembra) a su propia imagen…”

Estos versos contienen el orden establecido por Dios para la familia, y el concepto de: “imagen de Dios”. La imagen de Dios se presenta en relación al concepto social o comunitario de Dios (un Dios que se relaciona). «Entonces dijo Dios [singular]: Hagamos [plural] al hombre a nuestra [plural] imagen». Muchos estudiosos interpretan el uso, tanto del singular como del plural, como una alusión a la Trinidad: un Dios en una comunidad de personas.

Dios procede entonces a crear al hombre a su imagen. Dios crea al ser humano como hombre y mujer; no como un individuo solitario, sino como dos personas. Sin embargo, al continuar nuestra lectura, descubrimos que los dos son «uno» (véase Génesis 2:24).

La «comunidad» que refleja la imagen de Dios es especial: es la comunidad de una mujer y un hombre. Cuando Dios eligió crear a la humanidad a su imagen, creó el matrimonio, una familia. (Efesios 3:14-15)

Viendo esto es claro que no podemos pretender formar una familia lejos del parámetro del Creador, ni pretender sobrellevar una familia lejos de las leyes de la Palabra, porque va a fracasar, y esa no es la voluntad de Dios. Últimamente se pretende redefinir el concepto de familia como si el hombre fuera Dios y esto es terrible, es un engaño que lleva a las tinieblas y destrucción.

Génesis 1:28 “…los bendijo Dios…”  También es claro que sin la bendición de Dios no hay seguridad ni garantía de que la familia sea exitosa, ni hay cobertura contra los ataques malignos, que siempre busca destruir las familias. Un matrimonio sin la bendición de Dios no tendrá la capacidad de ser de bendición. Y el deseo del Creador es que sean fructíferos y exitosos.

Pero en la vida también hay relaciones humanas que se tornan complicadas y hasta enfermizas, hay confusión de los roles y de la manera de relacionarse entre hombres y mujeres. Empiezan con peleas de parejas, acusaciones mutuas y hasta que terminan disolviendo la relación. ¡Pero a través de Cristo tenemos la oportunidad de restablecer con sabiduría el propósito de Dios para el matrimonio! Veamos algunos puntos:

 

1.APARIENCIA CERO (ver Mateo 23:25 al 27)

Es tan importante el comienzo de una pareja porque determina lo que viene después. Y uno de los errores más grandes, es crear todo un espectáculo para conquistar a alguien, crear algo que no somos para conquistar, porque inmediatamente después vienen las frustraciones y los grandes problemas. “Una de las consecuencias de un corazón enfermo son las apariencias”.

Cuando se trata de atraer y conquistar a alguien aparentando lo que no soy, (porque tarde o temprano la verdad sale a luz), después te enteras que no era la persona que habías pensado, que no era lo que aparentaba (no le gustaba trabajar como decía; tenía desórdenes alimenticios, problemas de carácter, y otros). Por eso es de vital importancia que nuestras vidas comuniquen la verdad, que mostremos lo que somos.

Todo comienza de adentro hacia afuera. Dios mira el corazón y las personas miran las apariencias. Cuando queramos emprender una relación y comenzar una asociación, mejor que hayamos hecho nuestro trabajo por dentro, porque en definitiva vas a atraer a alguien que sea como vos.

Principio espiritual: “te rodearás de lo que está dentro de vos mismo”.    

Podés intentar crear una fachada, y encajar con ciertos grupos de gente, pero llegará el momento que tu interior no encajará con su interior y tendrás los problemas más grandes del mundo, y se alejarán de vos. Bendito el hombre o la mujer que se relacionan con personas como él/ ella y que no tienen apariencias.

Es fundamental en la tarea de formar una familia y mantenerla, que llevemos relaciones sanas. Por ello es tan importante que la familia entera esté sometida a la acción sanadora del Espíritu Santo. Porque cuando sanás tu relación con Dios, comenzás a sanar la relación con los demás, empezando por tu pareja.

Una relación sana nunca se logra a la fuerza, o controlando, o manipulando; esto solo daña y aleja. Así que es vital para nuestro crecimiento, que nos concentremos en ser la persona que debemos ser, y esto es enfocarse en nuestro interior, y no tanto en el exterior; porque cuando somos mejores interiormente, atraeremos a las mejores personas.

No debemos concentrarnos en las personas a quien queremos atraer sino en la persona que tenemos que ser. Es por eso que el esposo que cambia de perfume para atraer a su esposa, y viceversa, no siempre tiene éxito ¡Cambiar interiormente atraerá a la persona que tanto amas!

Si nos concentramos en ocultarle cosas interiores a la persona a la que queremos atraer, llevará a una vida agotadora, infructuosa y desdichada.

Hombre/mujer no te quejes de tu cónyuge, dedícate a tu mundo interior, deja que el Espíritu Santo opere en vos, sane tu corazón y obre en tu vida. Y ya vas a ver como la relación cobrará vida y empezará a fluir.

¿Estas tratando de convertirte en el verdadero premio para la persona que querés conquistar?  Enfocarse en las cosas exteriores va a ser un fracaso. Cuando trabajes en tu interior, allí te convertirás en un verdadero premio para cualquier persona que Dios ponga a tu lado, de lo contrario, ocasionarás problemas en tus relaciones y entorno.

¿Querés conquistar a la persona ideal? ¡Convertite en la persona ideal en tu interior! La cualidad interior que tenés, determinará la persona que conquistarás.

¡Que media naranja ni media naranja! Vos no sos ninguna mitad. Debemos ser uno mismo, donde nos unimos a otro para explotar en miles, y podemos decir que en este sentido el Reino de Dios es: uno + uno = 10.000 (Deuteronomio 32: 29-30).

¡Cuando dos personas sanas se unen, explotan en fructificación y bendición, y harán algo mucho mayor de lo que harían por separado! Debemos convertirnos en aprendices de como amar y de cómo relacionarnos con los demás, y nuestras vidas serán un completo éxito.

 

2.DIFERENCIA ENTRE HOMBRES Y MUJERES.

Hay algo en el interior del hombre que no posee la mujer, y hay algo en el interior de la mujer que no posee el hombre, y al unirse ¡pum! salen cosas maravillosas, ¡fructifican y multiplican! Evidentemente el hombre y la mujer no son iguales, y es importante que el hombre tenga en cuenta que la mujer no es como él, y viceversa.

Según encuestas, se confeccionó una lista de lo que las mujeres consideran importante en un hombre, ellas quieren que el hombre sea romántico, amoroso, cumplidor, emocionalmente comprometido, que les brinde seguridad (provisión), protección, una comunicación abierta y honesta, respeto, que la haga sentir deseada y querida, y además quiere sentirse valorada por su compañero.

El hombre por su parte busca que la mujer lo respete, le tenga confianza, que sea solidaria, que se vea linda y sexy, que le haga sentirse satisfecho sexualmente, quiere fidelidad, que su esposa le dé fortaleza y serenidad cuando lo necesite.  (Hombres lean Efesios 5:25).

El hombre y la mujer deben respetarse, sabiendo que lo que siente cada uno es distinto con respecto al otro. Para la mujer es que la haga sentirse valiosa y que la valoras, para el hombre que confíen él y que crean en él. Esencialmente respeto es valorar a la persona. Amor y respeto es lo que fundamenta un matrimonio feliz.

Este es un tiempo de crecer interiormente, de sanar todas las heridas de tu alma, de no estar exigiendo al otro permanentemente, es un tiempo de entender el mundo espiritual y sus principios básicos para ser portadores de esa bendición en nuestra familia y matrimonio.

Cada matrimonio y cada persona es un mundo, donde cada uno debe trabajar en su mundo interior para poder volcar lo mejor de sí a los demás.

Que tengas una semana de bendición y victoria!

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