2025

Cae el burnout en Argentina, pero persiste una fuerte brecha educativa

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El nivel de burnout en la población trabajadora argentina mostró una baja significativa en el último trimestre de 2025 y se ubicó en 19,9%, uno de los registros más bajos desde 2018. Sin embargo, el dato positivo convive con una advertencia clave: el desgaste laboral aumenta de manera marcada entre las personas con menor nivel educativo, donde el 41% presenta síntomas de estrés crónico. Así lo revela el último informe del Observatorio de Tendencias de Insight 21, el think tank de la Universidad Siglo 21, que vuelve a poner el foco en las desigualdades estructurales del mercado laboral argentino.

Una mejora generalizada en los indicadores de bienestar laboral

La nueva medición de burnout correspondiente al último trimestre de 2025 confirma una tendencia descendente iniciada a mediados de 2024. Según el estudio, el 19,9% de las personas encuestadas manifestó síntomas asociados al burnout, lo que implica una caída de 4 puntos porcentuales respecto del primer trimestre de 2025, cuando el indicador alcanzaba el 23,9%.

El relevamiento se realizó mediante el Maslach Burnout Inventory (MBI), el instrumento de referencia a nivel internacional para evaluar el agotamiento emocional, el distanciamiento mental respecto del trabajo y la disminución del rendimiento laboral vinculados al estrés crónico. Desde 2018, este indicador es utilizado de manera sistemática por Insight 21 para analizar la evolución del bienestar laboral en la Argentina.

Los resultados muestran una mejora transversal en los principales segmentos analizados. El burnout disminuyó tanto en hombres como en mujeres y en todos los rangos etarios. Los niveles más bajos se registran entre los jóvenes de 18 a 29 años, mientras que las caídas más pronunciadas se observan en los grupos de 30 a 39 y 40 a 49 años, consolidando un cambio de tendencia luego de los picos registrados en años previos.

En términos históricos, el valor de 19,9% se ubica entre los más bajos de la serie iniciada en 2018, lo que refuerza la lectura de una recuperación gradual del bienestar laboral en el país, al menos en términos agregados.

La educación como factor crítico: el 41% con nivel primario presenta burnout

Pese a la mejora general, el informe advierte una brecha estructural persistente y creciente al analizar el burnout según el nivel educativo. Mientras que el desgaste laboral disminuyó en personas con estudios secundarios y superiores, se registró un aumento significativo en la población con nivel primario, donde el 41% presenta síntomas de burnout.

La diferencia entre quienes tienen menor escolaridad y aquellos con formación media o superior supera los 20 puntos porcentuales, un dato que refuerza la vulnerabilidad de los trabajadores con menos herramientas formativas frente a contextos laborales inestables.

Que los niveles generales de burnout estén bajando es una señal positiva, pero no puede leerse de manera aislada. Los datos muestran con claridad que las personas con menor escolaridad están más expuestas al desgaste, en gran parte porque enfrentan mayores niveles de incertidumbre laboral, menos herramientas para adaptarse a contextos cambiantes y una menor previsibilidad sobre su futuro”, explicó la Dra. Florencia Rubiolo, directora de Insight 21.

Este patrón no es nuevo, pero el último informe muestra que la brecha no solo persiste, sino que se amplía, lo que plantea un desafío directo para las políticas públicas, las estrategias empresariales y los programas de formación laboral.

Infografía Sobre Burnout by CristianMilciades

Implicancias económicas e institucionales del informe

El estudio de Insight 21 vuelve a posicionar al burnout como una variable clave para analizar la productividad, el ausentismo, la rotación laboral y los costos económicos asociados al estrés crónico. Aunque el informe se concentra en la medición del fenómeno, sus conclusiones refuerzan la necesidad de intervenciones diferenciadas según el perfil educativo y laboral.

Desde una perspectiva institucional, el informe reafirma la importancia de contar con evidencia empírica sistemática para diseñar políticas orientadas a reducir las desigualdades en materia de salud laboral. En ese sentido, el Observatorio de Tendencias de la Universidad Siglo 21 se consolidó desde 2018 como una referencia académica para el seguimiento del bienestar laboral en la Argentina.

La persistencia de altos niveles de burnout en los sectores con menor escolaridad plantea interrogantes sobre la calidad del empleo, la estabilidad laboral y el acceso a instancias de capacitación, en un contexto donde el estrés crónico sigue afectando a casi uno de cada cinco trabajadores argentinos, incluso en un escenario de mejora general.

Informe Burnout Diciembre 2025 by CristianMilciades

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El paso cero: auditar lo que pasó en 2025

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Por Mariela Navazo Lic. en Comercialización y CEO de MKT Activa. Cada fin de año trae balances, pero 2025 dejó un escenario particular: cambios en hábitos de consumo, un público más selectivo, medios más exigentes en sus enfoques editoriales y plataformas que ajustaron algoritmos casi sin aviso. En ese contexto, mirar hacia atrás no es un ejercicio teórico: es el punto de partida para tomar decisiones más precisas en 2026.

La auditoría es ese “paso cero” que ordena. No busca encontrar culpables ni celebrar aciertos aislados; busca entender cómo y por qué se comportó la comunicación de una marca en un año atravesado por ajustes, búsquedas nuevas y la necesidad de diferenciarse con información de valor.

1. Mirar el año completo, no acciones aisladas

Con un 2025 dinámico y, a veces, imprevisible, es clave analizar el ecosistema completo:

  • Qué temas realmente conversó la audiencia.
  • Qué mensajes lograron instalarse en un entorno donde la atención es cada vez más difícil de retener.
  • Qué formatos encontraron su lugar —desde videos breves a contenidos educativos—.
  • Qué acciones demandaron energía, pero no generaron impacto.
  • Cómo respondió la comunicación en un año con agendas más segmentadas y saturación informativa.

Mirar todo junto permite detectar comportamientos, no excepciones. Y, sobre todo, entender qué valora hoy el público.

2. Las herramientas que realmente importan

En un año donde la tecnología ofreció más datos que nunca, lo importante no fue “tener todo”, sino usar bien lo que suma claridad.

Monitoreo de medios

En 2025 hubo una demanda mayor por notas con contexto o respaldo profesional. Por eso, no importa solo cuántas publicaciones hubo, sino:

  • qué medios,
  • con qué enfoque,
  • si reflejaron los mensajes clave,
  • si conectaron con el público correcto.

Métricas de redes

Este año las métricas de “atención real” fueron más relevantes que los números superficiales. Guardados, tiempo de visualización, comentarios con intención: ahí está la información útil.

Feedback cualitativo

Las preguntas y dudas que se repiten —ya sea en comentarios, mensajes privados o capacitaciones— dicen mucho más del interés real que cualquier gráfico.

3. Convertir datos en decisiones

El valor de la auditoría está en cómo se transforma en estrategia.

Para que los datos trabajen a favor:

  • Agrupar por temas, para entender qué universos narrativos funcionaron en 2025.
  • Clasificar objetivos (autoridad, alcance, reputación, consultas, posicionamiento profesional).
  • Evaluar energía invertida vs. impacto real.
  • Detectar oportunidades que aparecieron sin haber sido planificadas.
  • Cruzar métricas, porque este año quedó claro que un contenido puede no explotar en redes, pero funcionar muy bien en prensa, o al revés.

4. Qué ajustar para 2026

Con los aprendizajes de 2025, las marcas tienen la posibilidad de encarar 2026 con más foco.

Las preguntas que ordenan el camino:

  • ¿Qué mensajes construyeron confianza y vale sostener?
  • ¿Qué nuevas conversaciones del sector surgieron este año?
  • ¿Qué acciones generaron autoridad profesional?
  • ¿Qué canales crecieron y merecen inversión?
  • ¿Qué tipo de prensa aportó visibilidad concreta?
  • ¿Qué contenidos orgánicos generaron vínculos auténticos con la audiencia?

Responder esto evita dispersión y facilita un plan más realista.

5. Tips prácticos para no perder foco

  • Documentar todo el año, no solo los picos.
  • No insistir con lo que no funcionó, aunque internamente haya gustado.
  • Mirar a la competencia solo para detectar oportunidades.
  • Diferenciar actividad de impacto.
  • Definir y sostener 3 indicadores clave como guía.
  • Medir mensualmente, para no llegar a diciembre con sorpresas.

Auditar 2025 es, en realidad, preparar 2026.

Es entender qué pasó en un año desafiante y, al mismo tiempo, lleno de oportunidades para quienes comunicaron con claridad y propósito. Mirar los datos con cercanía y sin dramatismos permite planificar con más criterio, acompañar mejor a las audiencias y construir estrategias que crezcan de manera sostenida.

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