Aceite de girasol

Récord girasolero y flujo logístico: el impacto de la superproducción del Norte en la estructura de costos regional

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La campaña 2025/26 se encamina a ser un hito histórico con una estimación de 6,6 Mt de producción nacional, traccionada por un récord sin precedentes en la Región Norte de 1,57 Mt, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario. Para el NEA, este salto productivo pone a prueba la eficiencia del transporte hacia el Gran Rosario y plantea un escenario de mayor oferta que podría aliviar los costos de insumos para el consumo interno y la industria alimenticia local.

La actual zafra de girasol marca la mayor superficie implantada en un cuarto de siglo, con 3,1 millones de hectáreas que, favorecidas por el clima, arrojarán la segunda cosecha más alta de la historia argentina. El dato disruptivo para el norte del país (que integra a Chaco, Formosa y Corrientes) es que ha triplicado su promedio de producción del último lustro. Este excedente no es solo una cifra macroeconómica; es un flujo de 1,27 Mt de grano que debe recorrer las vías logísticas hacia el centro del país, donde se concentra la molienda.

Producción de girasol récord en el S.XXI

La campaña 2025/26 marca un hito en la historia reciente del girasol argentino. Con 3,1 millones de hectáreas sembradas —la mayor superficie implantada desde la campaña 1999/00—, y rendimientos que se ubicaron por encima del promedio gracias a buenas condiciones climáticas, se estima una cosecha de 6,6 Mt. Esa producción sería la más alta en 27 años, desde la campaña 1998/99, y la segunda más alta en la historia del cultivo. Estimaciones de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) la sitúan incluso por sobre los 7 millones de toneladas, estableciendo un máximo para Argentina en el registro histórico oficial. 

El salto productivo es transversal a todas las regiones. La Región Norte (Santiago del Estero, Chaco, Tucumán, Salta, Formosa, Corrientes y Norte de Santa Fe) alcanzaría un récord histórico de 1,57 Mt, más que triplicando su producción promedio de los últimos cinco años. La Región Centro (Norte de Buenos Aires, Entre Ríos, Centro-Sur de Santa Fe, Córdoba y San Luis) llegaría a 1,89 Mt, su nivel más alto en 27 años; y la Región Sur (Sur de Buenos Aires y La Pampa) —la principal zona productora del país— aportaría 3,16 Mt, cifra no vista desde la campaña 1999/00. 

Logística en la campaña 2025/26

Los datos del SIO Granos relevados hasta el 27 de abril de 2026 ofrecen una radiografía precisa de los flujos de la campaña 2025/26. Tal como se aprecia en el gráfico 1, por el lado de los orígenes, Buenos Aires y CABA explican en conjunto el 31,9% del volumen negociado, seguidas por Santa Fe (26,6%), Chaco (16,0%), Córdoba (9,7%) y La Pampa (10,6%). Estas cinco jurisdicciones concentran el 95% del total. Continúan en orden de importancia Santiago del Estero (2,9%), San Luis (1,2%), y Entre Ríos (0,8%). El resto de las provincias (Corrientes, Formosa, Jujuy, Salta, San Juan y Tucumán) apenas registran conjuntamente el 0,2% de los orígenes.

En cuanto a los destinos, el 49% de los contratos se dirigen a la denominada “Zona 25”, que, de acuerdo con SIO Granos, incluye a todas las zonas excluyendo las de puertos, lo que dificulta el rastreo preciso de la mercadería. Si se realiza el ejercicio de excluir dicha zona del análisis, como en el gráfico 2, se observa que, del girasol restante, el 66,8% se dirigió a Rosario Norte y el 10,2% a Rosario Sur, por lo que el Gran Rosario absorbió cerca del 77% del volumen con destino portuario identificado. Por otra parte, Quequén captó el 18,3%, Bahía Blanca el 2,8% y Buenos Aires el 1,7%.

En tanto, si se contrastan los orígenes con los destinos, excluyendo la Zona 25, se evidencia que el 99% del girasol originado en el centro-norte del país (provincias de Chaco, Corrientes, Córdoba, Entre Ríos, Formosa, Salta, San Luis, Santa Fe, Santiago del Estero, Tucumán y CABA) tiene como destino las plantas y terminales portuarias de Rosario Norte y Rosario Sur.

En contraste, el grano originado en las provincias de La Pampa y Buenos Aires se destina en un 67% a los puertos sureños de Quequén y Bahía Blanca, en un 5% a Buenos Aires, y un 28% al Gran Rosario.

Es probable que, en los contratos de los próximos meses, ganen participación relativa los flujos de mercadería en la Región Sur del país dado que al 23 de abril resta cosechar el 10% del área de intención en la provincia de Buenos Aires, según información de SAGyP.

Distribución geográfica de la industria girasolera

En materia de molienda, Argentina cuenta con 17 plantas activas procesando girasol, de las cuales 1 se localiza en la Región Norte, 8 en la Región Centro y 8 en la Región Sur. Adicionalmente, hay 11 plantas procesadoras con la capacidad técnica para moler girasol, pero que actualmente se orientan a otros cultivos oleaginosos, en su totalidad ubicadas en la Región Centro. Por último, se registran 12 instalaciones inactivas o paradas. La capacidad total del país, considerando para cada industria el porcentaje de su capacidad habitualmente destinada al girasol y un ciclo operativo de 330 días al año, ascendería a 6,6 millones de toneladas, cifra que podría aumentar si las plantas incrementaran el porcentaje de girasol en la molienda o si entraran en actividad plantas industriales que cuentan con la capacidad técnica para procesar esta oleaginosa, pero se enfocan en otros granos, tales como la soja.

Para un detalle específico, se pone a disposición un mapa interactivo, en donde se puede consultar la ubicación y capacidad anual estimada de cada planta, el tipo de procesamiento que realizan y el estado actual de la misma (las plantas activas en girasol están simbolizadas en color verde, las que podrían procesar este grano oleaginoso, pero que actualmente no lo hacen en celeste, y en rojo las fábricas inactivas o paradas). La fuente de datos primordial es el Anuario 2026 de JJ Hinrichsen, complementado con información de relevamientos propios.

Ver mapa interactivo de plantas de molienda de girasol

Exportaciones

Más allá de la molienda prevista para la presente campaña, en este año se destaca un importante salto en las exportaciones de semilla de girasol, traccionada por una fuerte demanda de la Unión Europea y de Turquía. En buena parte, esta mayor demanda se cimenta en el fallo productivo que afectó los cultivos de verano en el sur y este de Europa del Este (Rumania y Bulgaria), como así también a Ucrania, país en donde se sumó el fuerte efecto del conflicto con Rusia sobre aprovisionamiento de insumos, labores para los cultivos e intencionalidad de siembra.  De hecho, Ucrania pasó a tener un share de la producción mundial del 28 al 30% hace 5 campañas atrás a un 20% en el ciclo 2025/26.

Solo en el primer cuatrimestre del año, las declaraciones juradas de ventas al exterior contemplan que las exportaciones de semilla de girasol en bruto superen el millón de toneladas. Se proyecta que las mismas alcancen las 1,1 Mt para toda la campaña, lo que quintuplicaría el volumen de la campaña pasada y más que triplicaría al promedio de los últimos cinco años.

Balance Regional

El siguiente cuadro sintetiza el balance de oferta y demanda del girasol para la campaña 2025/26 desagregado por región, y permite visualizar con claridad la lógica de los flujos interregionales y capacidades instaladas que se describió en las secciones anteriores.

Región Norte: Con una producción estimada de 1,57 Mt, récord histórico para la zona, la región enfrenta una demanda interna de 0,31 Mt, integrada por 0,30 Mt de crushing y 0,01 Mt de semillas y otros usos. El resultado es un superávit de 1,27 Mt que se transporta fundamentalmente hacia las plantas industriales y terminales portuarias del Gran Rosario, en la Región Centro.

Región Centro: Con una producción propia de 1,89 Mt, la región debe abastecer una demanda total de 3,84 Mt, compuesta por 3,00 Mt de crushing —la mayor parte del procesamiento nacional de girasol—, 0,75 Mt de exportaciones de semilla que salen por sus terminales portuarias y 0,09 Mt de semillas y otros usos. La brecha entre oferta y demanda arroja un déficit de 1,95 Mt, que es cubierto con los excedentes provenientes de las regiones Norte y Sur.

Región Sur: Es la mayor productora del país con 3,16 Mt. Su demanda interna asciende a 2,57 Mt: 2,15 Mt de crushing, 0,35 Mt de exportaciones que se despachan por los puertos de Quequén y Bahía Blanca, y 0,07 Mt de semillas y otros usos. El resultado es un superávit de 0,59 Mt que fluye hacia la Región Centro para complementar el abastecimiento de su industria de molienda.

A nivel país, los superávits de la Región Norte (+1,27 Mt) y Sur (+0,59 Mt) cubren en su casi totalidad el déficit de la Región Centro (-1,95 Mt). El balance nacional cierra con un leve faltante de 0,10 Mt, que se cubre mediante la reducción del stock inicial de campaña.

Conclusiones

La campaña 2025/26 representa un punto de inflexión para el cultivo de girasol argentino. La confluencia de una producción recortada en los principales países competidores en el mercado global de aceite de girasol, la rápida respuesta del productor argentino que tuvo el incentivo de los precios y una posición ganadora frente a otros cultivos en el país, además de las condiciones climáticas favorables en zonas girasoleras, resultó determinante para arribar a este punto de la historia de la oleaginosa.

Así, cabe destacar que se pone a prueba la capacidad logística y la capacidad industrial de la cadena girasolera. Del análisis regional se desprende una estructura en la cual las regiones del norte y del sur actúan como excedentarios del grano y, por ende, proveedores de la región centro, en donde se concentran las instalaciones industriales y las de exportación. Aunque esta asimetría no es nueva, la escala de la campaña le imprime un stress adicional a la región central, ya que depende enteramente de la eficiencia logística del transporte entre las regiones, donde las consideraciones de costo juegan definitivamente.

El salto de la exportación de semillas es otro fenómeno por resaltar, ya que amerita un seguimiento que permita contestar algunas preguntas. ¿Es sólo circunstancial debido al conflicto del Mar Negro y su efecto sobre la producción de Ucrania y sobre el mercado europeo como centro de demanda? ¿Es un fenómeno que puede, por lo tanto, constituirse en una demanda competidora con la industria aceitera local? ¿Es una oportunidad de colocación en el mercado europeo de una semilla con un alto contenido de materia grasa, a la vez que un desafío para trabajar en las buenas prácticas que satisfagan estrictas normativas sanitarias?

En definitiva, la campaña 2025/26 confirma el potencial del cultivo de girasol argentino, pero también plantea desafíos notables logísticos (capacidad de molienda y de infraestructura de las vías de transporte) y de mercado (la adopción estricta de buenas prácticas para ajustarse a los estándares sanitarios).

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India importó 3,56 Mt de aceites desde Argentina y consolidó un vínculo clave para el agro

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En 2025, Argentina alcanzó un hito histórico en su comercio agroindustrial al posicionarse como el principal abastecedor de aceites vegetales de la India, el mayor importador mundial de estos productos. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario elaborado por Bruno Ferrari y Emilce Terré, el país asiático importó 3,56 millones de toneladas de aceites vegetales de origen argentino, consolidando un récord de participación y abriendo una ventana estratégica de oportunidades para el complejo oleaginoso nacional.

El dato adquiere relevancia no solo por el volumen exportado, sino también por el contexto global: India concentra una demanda estructural creciente de aceites vegetales para consumo humano y, al mismo tiempo, enfrenta limitaciones productivas internas que refuerzan su dependencia de proveedores externos. En ese escenario, Argentina logró capitalizar su especialización industrial y su capacidad exportadora en derivados de soja y girasol.

India, un gigante importador con demanda estructural creciente

A nivel mundial, India se destaca como el principal importador de aceites vegetales, impulsado por una combinación de factores demográficos, económicos y productivos. Si bien se trata de uno de los mayores productores agrícolas del planeta, su estructura productiva está fuertemente concentrada en legumbres y cereales, con una menor participación relativa de oleaginosas destinadas a la producción de aceites.

De acuerdo con estimaciones del USDA para la campaña 2025/26, India es el segundo productor mundial de trigo, con 117 millones de toneladas, y el primer productor global de arroz, con 152 millones de toneladas. Sin embargo, la producción doméstica de oleaginosas resulta insuficiente para abastecer el consumo interno de aceites, lo que explica la necesidad sostenida de importaciones.

En ese marco, Argentina se consolidó como el principal socio comercial de India en el mercado de aceites vegetales. El país sudamericano explica el 53% de las exportaciones argentinas de aceite de soja y el 35% de las de aceite de girasol con destino al mercado indio, reforzando un vínculo comercial de alta relevancia estratégica.

Récord de importaciones y liderazgo argentino desde 2002

Durante 2025, India registró importaciones totales de aceites vegetales cercanas a 15,7 millones de toneladas. Dentro de ese volumen, Argentina se convirtió por primera vez desde al menos el año 2002 en el principal abastecedor mundial de estos productos al país asiático.

Las compras de aceites vegetales de origen argentino alcanzaron 3,53 millones de toneladas, un récord histórico en términos individuales para el país sudamericano. El crecimiento se explica, en parte, por la recuperación desde el piso registrado en 2023 y por la capacidad de Argentina de sostener envíos crecientes en un contexto internacional competitivo.

Este desempeño exportador se apoya en una producción conjunta de aceite de soja y girasol estimada en 10,48 millones de toneladas para la campaña 2024/25, el nivel más alto desde al menos el ciclo 2004/05. El dato confirma la capacidad industrial del complejo oleaginoso argentino y su rol como proveedor confiable en mercados de gran escala.

Cambios en la matriz de proveedores y oportunidades para el complejo oleaginoso

El liderazgo argentino se da en un contexto de cambios significativos en la estructura de proveedores de aceites vegetales de India. Indonesia, principal abastecedor de aceite de palma, registró en 2025 el menor volumen de exportaciones hacia India desde 2007, como consecuencia de un crecimiento moderado de su producción y de un fuerte aumento del consumo interno, especialmente para la producción de biocombustibles.

En el caso de Malasia, también enfocada en aceite de palma, las exportaciones se mantienen relativamente estables, sin una expansión significativa de la oferta total anual. En paralelo, se observa un crecimiento paulatino de la demanda india desde Rusia en aceite de girasol, Brasil en aceite de soja y Tailandia en aceite de palma.

En contraste, Ucrania perdió relevancia como proveedor de aceite de girasol, con envíos que cayeron desde el pico de 2,3 millones de toneladas en 2018 hasta 1,1 millones de toneladas en 2025.

Este reordenamiento del mercado internacional refuerza las oportunidades para Argentina, particularmente en aquellos productos donde el país cuenta con ventajas competitivas consolidadas.

Un cambio estructural en la demanda india que favorece a Argentina

El análisis de largo plazo muestra una transformación profunda en el patrón de consumo e importaciones de aceites vegetales de India. A comienzos de los años 2000, las importaciones oscilaban entre 4 y 5,5 millones de toneladas, con una fuerte concentración en el aceite de palma. Sin embargo, desde 2008 se observa un crecimiento sostenido de la demanda, que llevó las importaciones a ubicarse entre 13,7 y 16,6 millones de toneladas en la última década.

En 2024 se alcanzó el récord histórico con 16,6 millones de toneladas, mientras que en 2025 las importaciones habrían retrocedido levemente a 15,7 millones de toneladas, según estimaciones de la SEA para los principales aceites.

El dato más relevante para Argentina es el cambio estructural en la composición de esa demanda. Desde 2014, los aceites de soja y girasol comenzaron a ganar participación de manera sostenida, hasta alcanzar en 2025 un máximo del 53,1% del total importado, según estimaciones preliminares de la SEA.

Ese mismo año, las importaciones indias de aceite de soja y girasol alcanzaron 8,35 millones de toneladas, casi un 50% más que el promedio de la última década. Este fenómeno se vincula con el crecimiento económico del país asiático y la expansión de su clase media, que permitió sustituir el aceite de palma —más barato— por aceites de mayor valor.

Proyección estratégica y agregado de valor para la Argentina

El informe concluye que el actual contexto de demanda de aceites vegetales de India tiende a concentrarse cada vez más en productos donde Argentina posee una fuerte especialización productiva e industrial. Si los indicadores económicos del país asiático se consolidan, se abre una oportunidad significativa para que Argentina incremente no solo la producción, sino también la industrialización y el valor agregado.

En ese sentido, el análisis también señala el potencial de los excedentes de harina como una vía para profundizar la presencia argentina en los mercados internacionales, fortalecer cadenas cárnicas locales y exportar productos con mayor nivel de valor agregado.

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