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Oberá, capital regional de la construcción: lidera los permisos de obra en todo el NEA

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Construcción en Misiones | Economis
Construcción | Enero-mayo 2026

Oberá lidera los permisos de obra en todo el NEA

La ciudad misionera autorizó 114 obras y superó a Resistencia, Formosa, Goya y Leandro N. Alem.

Oberá
114
Resistencia
103
Formosa
71
Goya
69
L. N. Alem
59
Fuente: Politikon Chaco en base a INDEC.

La actividad de la construcción exhibe en Misiones un comportamiento cada vez más desigual. Mientras algunos municipios del interior muestran señales concretas de reactivación, Posadas continúa atravesando una marcada contracción, tanto en la cantidad de permisos de edificación como en la superficie autorizada para construir.

Los datos difundidos por el INDEC para el período comprendido entre enero y mayo de 2026 muestran que Oberá se consolidó como el principal polo de expansión de la actividad privada en la provincia. Con 114 permisos otorgados, no solo encabezó el ranking misionero, sino que también alcanzó el mayor registro entre todos los municipios relevados del Nordeste argentino.

La Capital del Monte superó incluso a las principales ciudades de la región. Resistencia quedó en segundo lugar, con 103 permisos, mientras que Formosa ocupó el tercer puesto, con 71.

La presencia misionera se extendió además al resto de las posiciones destacadas. Leandro N. Alem, con 59 autorizaciones, se ubicó dentro de los cinco municipios con mayor cantidad de permisos de obra del NEA.

Puerto Rico tuvo el mayor crecimiento regional

El liderazgo de Misiones también se observa cuando se analiza la evolución interanual de los permisos otorgados. Puerto Rico presentó el incremento más pronunciado de toda la región, con una suba del 111,1%.

El salto, sin embargo, se produjo sobre una base relativamente baja: el municipio contabilizó 19 permisos durante los primeros cinco meses del año. Aun así, la expansión revela una aceleración de la actividad en comparación con el mismo período de 2025.

Detrás de Puerto Rico se ubicaron Goya, con un crecimiento del 56,8%, y Resistencia, con una mejora del 30,4%. El cuarto y el quinto puesto también correspondieron a municipios misioneros: Oberá registró un avance del 15,2% y Apóstoles, del 12,5%.

Los números configuran un mapa territorial en el que buena parte del dinamismo de la construcción misionera se desplazó hacia las ciudades del interior. Oberá combina escala y crecimiento; Puerto Rico encabeza la expansión porcentual, mientras que Alem y Apóstoles también aportan señales positivas.

Posadas, la capital con el desempeño más débil

El contraste aparece con claridad al comparar las capitales provinciales del Nordeste. Resistencia exhibió los mejores resultados tanto por cantidad de permisos como por evolución interanual. Posadas, en cambio, quedó en el extremo opuesto.

La capital misionera registró apenas 31 permisos entre enero y mayo, la cifra más baja entre las capitales relevadas. A su vez, sufrió una caída interanual del 49,2%, también la más pronunciada dentro de ese grupo.

Esto significa que Posadas no solo autorizó menos proyectos que Resistencia, Corrientes y Formosa, sino que además perdió prácticamente la mitad del volumen registrado durante el mismo período del año anterior.

El resultado profundiza la brecha dentro de Misiones: mientras Oberá lidera el NEA con 114 permisos y crece 15,2%, Posadas queda con menos de un tercio de ese volumen y retrocede casi 50%.

Oberá y Puerto Iguazú también sobresalen por superficie

La superficie autorizada para construir permite dimensionar mejor la magnitud económica de los proyectos, ya que la cantidad de permisos por sí sola no refleja el tamaño de cada obra.

En este indicador, los cinco primeros lugares del NEA correspondieron a Resistencia, Corrientes, Oberá, Puerto Iguazú y Formosa. De ese modo, dos ciudades misioneras se ubicaron entre las de mayor superficie habilitada de toda la región.

Cuando se observa la variación interanual, Puerto Iguazú fue el único municipio de Misiones que logró ingresar en los primeros cinco puestos, con una expansión del 19,6%. El ranking regional fue liderado por Goya, donde la superficie autorizada creció 98,7%.

Posadas volvió a mostrar el desempeño más desfavorable. La ciudad registró la menor superficie autorizada entre las capitales del NEA y, al mismo tiempo, la mayor caída interanual, con un desplome del 77%.

La contracción resulta incluso más intensa que la observada en la cantidad de permisos. Mientras las autorizaciones disminuyeron 49,2%, la superficie habilitada se redujo más de tres cuartas partes, lo que sugiere no solo una menor cantidad de obras, sino también una retracción significativa en la escala de los proyectos.

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La construcción arrancó 2026 sin impulso: leve mejora interanual y estancamiento mensual

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La actividad de la construcción abrió 2026 con una mejora estadística modesta, pero sin un verdadero despegue. El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) mostró en enero una suba interanual de apenas 1,2%, mientras que en la medición desestacionalizada no registró variación frente a diciembre. En otras palabras: el sector dejó de caer con fuerza, pero todavía no consigue tomar velocidad.

El dato central del informe del INDEC es precisamente esa combinación de señales: una mejora contra un enero de 2025 todavía débil, pero un desempeño mensual que revela estancamiento. La serie tendencia-ciclo, que permite observar mejor la dirección de fondo, avanzó 0,8% respecto del mes anterior, lo que sugiere una recuperación lenta, todavía frágil y muy heterogénea entre rubros.

La foto del sector muestra, además, una construcción partida. Algunos insumos vinculados a terminaciones, sanitarios, yeso, pinturas y hormigón exhibieron subas relevantes, mientras que varios materiales más ligados al “corazón” de la obra tradicional siguieron en terreno negativo. El consumo aparente del rubro “resto”, que incluye grifería, tubos de acero sin costura y vidrio plano para construcción, trepó 60,5% interanual; el hormigón elaborado subió 16,9%; los artículos sanitarios de cerámica, 15,8%; las placas de yeso, 11,7%; y las pinturas para construcción, 10,5%. Pero al mismo tiempo cayeron las cales (-15,0%), los ladrillos huecos (-14,9%), los mosaicos graníticos y calcáreos (-13,3%), el hierro redondo y aceros para la construcción (-10,0%), los pisos y revestimientos cerámicos (-9,6%), el yeso (-9,3%), el cemento portland (-5,3%) y el asfalto (-4,1%).

Ese mapa de insumos permite una lectura más profunda que el número general. El leve avance del ISAC no expresa una recuperación homogénea, sino más bien una recomposición desigual, donde algunos segmentos vinculados a terminaciones, remodelaciones o nichos específicos muestran más movimiento que los materiales que suelen acompañar un ciclo expansivo más robusto y extendido. La caída del cemento, del hierro, del ladrillo y del asfalto sugiere que todavía no hay una reactivación plena ni en la obra privada tradicional ni en la obra pública de mayor escala.

También el empleo aporta una señal de moderación, no de auge. En diciembre de 2025, último dato disponible para este indicador, los puestos de trabajo registrados en la construcción privada llegaron a 380.880, con una suba interanual de 3,3%. Sin embargo, en el acumulado de todo 2025 todavía se verificó una baja de 0,3% respecto de 2024. Es decir, hubo una mejora hacia el final del año, pero todavía insuficiente para compensar plenamente el deterioro previo.

En paralelo, los permisos de edificación mostraron una dinámica algo más sólida. La superficie autorizada para construir en 246 municipios alcanzó en diciembre de 2025 un total de 1.445.113 metros cuadrados, con una suba interanual de 7,7%. En el acumulado de los doce meses del año pasado, el crecimiento fue de 6,2%. Este dato sugiere que existe una expectativa de inversión privada más activa que la que reflejan algunos insumos duros del sector, aunque todavía resta ver si esos permisos efectivamente se traducen en obras ejecutadas a mayor ritmo durante los próximos meses.

La encuesta cualitativa del propio INDEC confirma ese clima de cautela. Entre las empresas orientadas principalmente a obra privada, el 67,7% cree que la actividad no cambiará entre febrero y abril, el 16,7% espera una mejora y el 15,6% prevé una caída. Entre las firmas ligadas a la obra pública, el 63,4% también espera estabilidad, el 19,5% anticipa suba y el 17,1% baja. El dato político y económico es claro: predomina la idea de amesetamiento, no de boom.

Cuando las empresas explican por qué podría mejorar el sector, aparecen factores que exceden al propio negocio constructor. En obra privada, las razones principales son el crecimiento de la actividad económica y la estabilidad de precios. En obra pública, pesan más los nuevos planes de obras y también la estabilidad de precios. Del otro lado, entre quienes anticipan caídas, aparecen una vez más la debilidad de la economía, los altos costos de construcción y, en el segmento público, los atrasos en la cadena de pagos.

Ese punto es especialmente relevante: aun con una inflación desacelerándose, el costo de construir sigue siendo un problema central para el sector. De hecho, cuando el INDEC pregunta qué políticas incentivarían la actividad, las empresas priorizan alivio en cargas fiscales, estabilidad de precios y crédito para la construcción. Es un diagnóstico que revela que la construcción todavía opera bajo márgenes estrechos, financiamiento limitado y una demanda que no termina de consolidarse.

Otro dato de interés es que las necesidades de crédito no aparecen disparadas, pero tampoco resueltas. Entre las firmas privadas, el 44,5% cree que no variarán en los próximos meses y un 33,3% directamente dice no tomar crédito. En obra pública, el 48,6% tampoco espera cambios, pero un 26,3% cree que sus necesidades crediticias aumentarán. La financiación, además, se canaliza mayoritariamente vía bancos privados nacionales, proveedores y bancos públicos.

En síntesis, el informe deja una conclusión nítida: la construcción comenzó 2026 con mejores números que un año atrás, pero todavía sin fuerza suficiente para hablar de una recuperación sólida. El sector muestra rebote estadístico, cierta mejora en empleo y permisos, y expectativas mayormente estables; pero la persistencia de caídas en insumos clave, el estancamiento mensual del ISAC y la cautela empresaria marcan que la salida sigue siendo parcial, lenta y selectiva.

Para un diario económico, el dato más importante quizás no sea el 1,2% de suba interanual, sino la calidad de esa mejora: una recuperación sin tracción pareja, con obra privada y pública todavía condicionadas por costos, financiamiento y nivel de actividad general. La construcción dejó atrás lo peor, pero todavía no encontró un motor claro de expansión.

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