Actividad Económica

La actividad económica volvió a caer en noviembre y profundiza el cambio en la estructura productiva

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La actividad económica volvió a contraerse en noviembre, al registrar una caída mensual desestacionalizada del 0,3%, lo que marcó el segundo retroceso consecutivo y encendió nuevas señales de alerta sobre la dinámica del nivel de actividad en el tramo final del año. Además, el dato tuvo un peso simbólico y técnico relevante: fue la primera variación interanual negativa en catorce meses, con una baja del 0,3%, luego de que en noviembre de 2024 la economía aún mostrara crecimiento.

El dato surge del Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) y fue analizado por la consultora Ecolatina, que advirtió que la persistencia de la contracción no puede explicarse solo por factores coyunturales, sino que refleja cambios más profundos en la estructura productiva, en un contexto de estabilización macroeconómica y mayor apertura de importaciones.

Sectores ganadores y perdedores: una recuperación cada vez más desigual

A pesar del retroceso general, el desempeño sectorial volvió a mostrar una fuerte divergencia. Los denominados “sectores ganadores del modelo” mantuvieron tasas de crecimiento interanual elevadas. La intermediación financiera lideró con una suba del 13,9%, seguida por la agricultura, con un incremento del 10,5%, y la explotación de minas y canteras, que avanzó un 7,0%.

En contrapartida, las principales caídas interanuales se concentraron nuevamente en sectores intensivos en empleo. La industria manufacturera registró una baja del 8,2%, el comercio cayó 6,4% y la construcción retrocedió 2,3%, profundizando el perfil asimétrico de la actividad.

Desde Ecolatina subrayaron que, excluyendo al sector agropecuario, la caída interanual del EMAE en noviembre habría sido del 1,7%, lo que refuerza el peso del agro como principal sostén del nivel de actividad. Aun así, en el acumulado del año, la economía se mantiene 4,5% por encima de 2024, aunque con una tendencia que perdió dinamismo en la segunda mitad del período.

Impacto en el empleo y en la generación de ingresos

El cambio en la composición sectorial también comenzó a reflejarse en el mercado de trabajo y en la distribución del ingreso. Según los últimos datos del INDEC sobre la cuenta de generación del ingreso y el insumo de mano de obra, en el tercer trimestre del año la participación del excedente de explotación bruto (EEB) cayó 1,53 puntos porcentuales interanuales.

Esta caída estuvo explicada principalmente por la industria manufacturera (-2,24 p.p.) y el comercio (-2,46 p.p.), mientras que la intermediación financiera mostró una incidencia positiva de +0,66 p.p., y las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler aportaron +2,59 p.p.

En términos de empleo, los puestos de trabajo totales crecieron 2,0% interanual, pero el aumento se explicó casi exclusivamente por el avance de modalidades más precarias. Los puestos no asalariados crecieron 5,2%, los asalariados no registrados aumentaron 2,8%, mientras que el empleo asalariado registrado no mostró variación (0,0%).

En la misma línea, las horas trabajadas de los asalariados registrados cayeron 1,7% interanual, frente a un aumento del 3,6% en las horas trabajadas por asalariados no registrados. Para la consultora, esta dinámica es coherente con una estructura productiva menos intensiva en empleo formal, dominada por sectores con mayor peso financiero y menor capacidad de absorción laboral.

Construcción, industria y consumo: señales mixtas hacia el cierre del año

De cara al último tramo del año, los indicadores adelantados mostraron señales heterogéneas. En la construcción, el Índice Construya avanzó 3,2% mensual desestacionalizado, mientras que los despachos de cemento crecieron 0,9%, sugiriendo una leve recomposición tras meses de debilidad.

La industria, en cambio, continuó mostrando señales negativas. La producción de automóviles cayó 3,4% mensual, y el patentamiento de vehículos 0 km retrocedió 0,4%, acumulando cinco meses consecutivos de bajas, un indicador clave del deterioro del consumo durable.

En materia de consumo, diciembre mostró cierta mejora: las ventas minoristas PYME crecieron 5,2% mensual, compensando parcialmente la fuerte caída del 9,1% registrada en noviembre. No obstante, el crédito al consumo continuó moderando su expansión y acumuló dos meses consecutivos de caída, con una baja del 0,4% en diciembre, lo que limita la posibilidad de una recuperación sostenida de la demanda interna.

Crecimiento por arrastre y un 2026 sin impulso estadístico

Con el desempeño observado en noviembre, Ecolatina proyecta que 2025 cerrará con un crecimiento promedio apenas superior al 4%, explicado en gran medida por el arrastre estadístico de 2024, más que por una expansión genuina de la actividad durante el año.

Según el análisis, la economía se mantendría prácticamente estable en los próximos meses, lo que implica que 2025 no dejaría un arrastre estadístico relevante para 2026. De este modo, el próximo año arrancaría sin un impulso automático del nivel de actividad, en un contexto donde la consolidación del nuevo esquema macroeconómico y la evolución sectorial seguirán siendo determinantes.

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El consumo no despega, caen supermercados y mayoristas, y los shoppings crecen con límites

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Las ventas en supermercados, autoservicios mayoristas y centros de compras volvieron a mostrar un desempeño débil en noviembre, según los últimos datos difundidos por el INDEC. En un contexto de ajuste del poder adquisitivo y cambios en los hábitos de consumo, el indicador consolida una tendencia de bajo dinamismo, con caídas interanuales en los canales masivos y una recuperación parcial y heterogénea en los shoppings. El desempeño del consumo interno vuelve así a ubicarse en el centro del debate económico, por su impacto directo en la actividad, el empleo y la recaudación.

Supermercados: caída interanual y la mayor baja mensual desde diciembre de 2023

De acuerdo con el informe oficial del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), las ventas totales en supermercados a precios constantes cayeron 2,8% interanual en noviembre, mientras que en la comparación mensual registraron una baja de 3,8% respecto de octubre, el retroceso más pronunciado desde diciembre de 2023.

Pese a ese resultado, el acumulado del año muestra una variación positiva de 2,2% frente a igual período de 2024. Sin embargo, la dinámica mensual refleja una clara fragilidad: solo cuatro meses del año cerraron con subas interanuales —enero (1,6%), febrero (0,7%), marzo (1,4%) y octubre (1,8%)— mientras que el resto presentó caídas.

A precios corrientes, las ventas en supermercados superaron los $2.211 millones, lo que implicó un incremento nominal del 21,2% interanual, una suba que no logra compensar la pérdida de volumen real.

En cuanto a los medios de pago, el informe detalla:

  • Efectivo: más de $359 millones (+20,8% interanual).
  • Tarjeta de débito: más de $557 millones (+22,1%).
  • Tarjeta de crédito: más de $986 millones (+13,7%).
  • Otros medios de pago: más de $307 millones (+52%).

La composición de los pagos refleja un consumo más administrado, con mayor uso de instrumentos alternativos y una moderación en el financiamiento con tarjeta de crédito.

Shoppings: suba interanual, pero retroceso mensual y consumo concentrado

En los centros de compras, el comportamiento fue diferente. Las ventas crecieron 17,3% interanual, aunque cayeron 2,3% respecto de octubre, lo que confirma una recuperación incompleta y sujeta a vaivenes mensuales.

En noviembre, los shoppings alcanzaron ventas por $572 millones a precios corrientes y $6.587 millones a precios constantes. Las ventas promedio por metro cuadrado se ubicaron en $554.631, mientras que el promedio por local fue de $108.076 millones.

El consumo se concentró principalmente en:

  • Indumentaria, calzado y marroquinería: 39,3%.
  • Patio de comidas, alimentos y kioscos: 17,1%.
  • Ropa y accesorios deportivos: 12,3%.

Estos datos sugieren que la recuperación en los shoppings se apoya más en consumos puntuales y estacionales que en una expansión generalizada del gasto.

Autoservicios mayoristas: fuerte caída interanual y señales mixtas en el acumulado

En los autoservicios mayoristas, las ventas a precios constantes disminuyeron 8,3% interanual en noviembre, aunque mostraron un leve repunte mensual del 1,3% frente a octubre.

En el acumulado de los once meses del año, el sector registra una caída del 7,7% interanual, reflejo de un consumo retraído y de estrategias defensivas tanto de comercios como de consumidores.

No obstante, el informe del INDEC señala que seis de los once meses mostraron subas mensuales, mientras que cinco registraron caídas, a la espera de conocer el desempeño de diciembre.

A precios corrientes, las ventas mayoristas superaron los $356 millones, con un aumento nominal del 13,3% interanual. Por medio de pago:

  • Efectivo: más de $83 millones (+1,9%).
  • Tarjeta de débito: más de $55 millones (–14,7%).
  • Tarjeta de crédito: más de $98 millones (+7,7%).
  • Otros medios de pago: más de $119 millones (+55,2%).

La caída en el uso de tarjetas de débito y el fuerte crecimiento de otros instrumentos refuerzan la idea de un consumo más selectivo y condicionado por el ingreso disponible.

Un consumo que sigue siendo el eslabón débil de la economía

Los datos de noviembre confirman que el consumo interno continúa sin mostrar una recuperación sostenida, a pesar de algunos repuntes puntuales. La caída en supermercados y mayoristas, sumada al comportamiento irregular de los shoppings, plantea un escenario de demanda frágil, con impacto directo en sectores clave de la economía.

Para el corto plazo, el desempeño del consumo seguirá siendo una variable crítica, tanto para la actividad comercial como para la recaudación fiscal y el empleo, en un contexto donde los hogares priorizan gastos esenciales y ajustan su patrón de compras.

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La economía se frenó en noviembre: el EMAE cayó 0,3% y rompió una racha de 14 meses en alza

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El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró en noviembre de 2025 su primera caída intermensual tras más de un año en alza. Aunque diez sectores crecieron en la comparación interanual, el retroceso de la industria, el comercio y la pesca arrastró al indicador general y encendió señales de alerta sobre la sostenibilidad de la recuperación.

De acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la actividad económica mostró en noviembre una baja del 0,3% respecto de octubre, en términos desestacionalizados, y también una contracción del 0,3% interanual, lo que marcó el primer registro negativo tras 14 meses consecutivos de crecimiento. El componente tendencia-ciclo, en tanto, no mostró variaciones.

El dato adquiere relevancia política y económica porque se produce en el tramo final del año y en la antesala del cierre del cuarto trimestre, período que permitirá conocer el desempeño del Producto Interno Bruto (PIB) en su conjunto.

Un freno tras más de un año de recuperación: qué pasó con el EMAE

El retroceso de noviembre representa un quiebre en la dinámica de recuperación que venía mostrando la economía desde fines de 2024. La última caída previa se había registrado en septiembre de 2024, con una baja del 2,4%, lo que dimensiona la magnitud del cambio de tendencia.

Pese al resultado mensual negativo, el acumulado del año mantiene un saldo positivo: la actividad económica creció 4,5% en los primeros once meses de 2025, en comparación con igual período del año anterior.

En paralelo, el desempeño trimestral del PIB hasta septiembre había mostrado una desaceleración progresiva:

  • Primer trimestre: crecimiento del 5,8%.
  • Segundo trimestre: expansión del 6,3%.
  • Tercer trimestre: aumento del 3,3%.

Con estos registros, el PIB acumuló una suba del 5,2% en los primeros nueve meses del año, aunque la caída del EMAE en noviembre plantea interrogantes sobre la fortaleza del cierre anual.

Sectores en alza y sectores en retroceso: el mapa productivo de noviembre

En la comparación interanual, diez de los sectores que integran el EMAE registraron subas, con un claro liderazgo de las actividades financieras y del agro.

La Intermediación financiera encabezó el ranking con un crecimiento del 13,9%, impulsado principalmente por la mayor actividad de los agentes y sociedades de bolsa. Le siguió Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, con una expansión del 10,5%.

Ambos sectores no solo crecieron, sino que explicaron buena parte del resultado global: aportaron en conjunto 0,94 puntos porcentuales a la variación interanual del EMAE, convirtiéndose en los principales motores del indicador.

Otros sectores que mostraron variaciones positivas fueron:

  • Explotación de minas y canteras: 7%.
  • Impuestos netos de subsidios: 3,4%.
  • Transporte y comunicaciones: 1,8%.
  • Electricidad, gas y agua: 0,6%.
  • Servicios sociales y de salud: 0,6%.
  • Enseñanza: 0,7%.
  • Otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales: 0,7%.
  • Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler: 0,4%.
  • Hoteles y restaurantes: 0,3%.

En contraste, cinco sectores clave mostraron caídas interanuales significativas, con fuerte impacto sobre el nivel general de actividad.

La Pesca fue el rubro más afectado, con un desplome del 25%, seguida por la Industria manufacturera, que retrocedió 8,2%, y el Comercio mayorista, minorista y reparaciones, con una baja del 6,4%. A estos se sumaron la Construcción (-2,3%) y la Administración pública y defensa (-0,6%).

En conjunto, estos sectores restaron 2,23 puntos porcentuales a la variación interanual del EMAE, neutralizando el impulso de las actividades en expansión.

Impacto económico y señales para el cierre del año

La combinación de un freno mensual, una desaceleración del crecimiento trimestral y la persistente debilidad de sectores intensivos en empleo y consumo interno —como la industria, el comercio y la construcción— plantea desafíos relevantes para la política económica.

Mientras el agro y las finanzas sostienen el nivel de actividad, la caída de la industria manufacturera y del comercio refleja tensiones estructurales que podrían condicionar el desempeño del PIB en el último trimestre de 2025.

El dato de noviembre, además, refuerza la expectativa sobre el resultado del cuarto trimestre y el cierre anual, en un contexto donde el EMAE funciona como anticipo clave del Producto Interno Bruto, que se conocerá una vez publicados los datos completos del período.

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Tras un rebote anual del 10,3%, el consumo cerró 2025 con su primera baja en 15 meses

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El consumo acumuló un crecimiento del 10,3% a lo largo de 2025, impulsado por la expansión del crédito y la compra de bienes durables, aunque cerró el año con una señal de alerta: en diciembre registró su primera caída interanual en 15 meses. El retroceso fue del 2,5% frente a diciembre de 2024 y se dio en un contexto de estancamiento que, según la serie desestacionalizada, se prolonga desde agosto. El dato introduce dudas sobre la sostenibilidad de la recuperación del consumo en el inicio de 2026.

La información surge de un índice elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo (UP), construido a partir del procesamiento econométrico de una amplia batería de indicadores vinculados al gasto de los hogares. El informe muestra que, pese al fuerte crecimiento anual, el impulso perdió tracción en la segunda mitad del año.

Un año de rebote explicado por la baja base de comparación

El crecimiento del consumo en 2025 respondió, en gran medida, a la baja base de comparación de los primeros meses de 2024, período que estuvo marcado por la brusca devaluación convalidada por el Gobierno de Javier Milei a pocos días de asumir, un shock que impactó con fuerza en los salarios reales y en el poder adquisitivo.

Desde ese piso, la mayor estabilidad de la inflación y la reactivación del crédito, especialmente hasta comienzos de 2025, favorecieron una recomposición del consumo, aunque de manera desigual entre distintos rubros. La UP advierte que el rebote fue más intenso en segmentos asociados a financiamiento y bienes durables, mientras que otros sectores ligados al consumo cotidiano y a los servicios mostraron desempeños más débiles.

En términos interanuales, el índice de la universidad muestra que diciembre de 2025 cayó 2,5% respecto del mismo mes de 2024, marcando la primera variación negativa desde septiembre de 2024. Además, en la comparación mensual, se registró la tercera baja consecutiva, con un retroceso del 1%. “Si se deja de lado la recuperación de septiembre, desde agosto que el indicador no muestra señales de crecimiento”, detalló la entidad académica.

Crédito y bienes durables, los principales motores del consumo

El informe de la UP identifica al crédito como el principal canal de expansión del consumo durante 2025. Entre los indicadores relevados, los mayores incrementos acumulados del año se observaron en:

  • Préstamos hipotecarios: +232%
  • Préstamos personales: +137,9%
  • Compra de autos: +56,8%
  • Compras con tarjeta: +51,6%
  • Adelantos en cuentas corrientes: +47,2%

El patentamiento de autos se destacó como uno de los indicadores más dinámicos del año, reflejando tanto la recuperación del crédito como la demanda de bienes durables como resguardo de valor en un contexto de mayor estabilidad macroeconómica.

En contraste, varios rubros vinculados al consumo masivo y a los servicios cerraron el año con caídas acumuladas, lo que evidencia una recuperación incompleta y segmentada. Entre los descensos más relevantes se encuentran:

  • Ventas de autoservicios mayoristas: -7,6%
  • Espectáculos y juegos infantiles: -6,8%
  • Perfumería y farmacia: -6,2%
  • Ropa y accesorios deportivos: -2,1%
  • Restaurantes tradicionales: -1,3%

Señales de estancamiento y desafíos hacia adelante

La combinación de una caída interanual en diciembre y cinco meses consecutivos de estancamiento en la serie desestacionalizada plantea interrogantes sobre la evolución del consumo en los próximos meses. Si bien el crecimiento anual fue significativo, el informe sugiere que el impulso asociado a la recuperación del crédito comenzó a agotarse hacia la segunda mitad del año.

El desempeño dispar entre bienes durables y consumo cotidiano refleja un escenario en el que la mejora no se tradujo de manera homogénea en todos los sectores, con impactos diferenciados sobre la actividad comercial y de servicios. En este marco, la evolución del crédito, los salarios reales y la estabilidad macroeconómica aparecen como variables clave para determinar si el consumo logra retomar una senda de crecimiento sostenido o si consolida una fase de desaceleración en el arranque de 2026.

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El INDEC confirmó que los patentamientos crecieron 36,5% en todo 2025

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El mercado automotor mostró una recuperación sostenida hacia el cierre de 2025. Según datos oficiales del INDEC, los patentamientos de vehículos crecieron 11,6% interanual en el cuarto trimestre y acumularon una expansión del 36,5% en el conjunto del año, en un contexto de recomposición parcial de la demanda y reordenamiento del sector tras un período de fuerte contracción.

El dato confirma una mejora relevante en la dinámica del mercado automotor argentino, con impacto directo sobre la actividad industrial, el comercio, el empleo y la recaudación tributaria asociada al sector. La evolución de los patentamientos se consolida así como uno de los indicadores más claros de reactivación relativa del consumo durable durante 2025, aunque todavía en un escenario macroeconómico restrictivo.

Un cierre de año con señales positivas para el mercado automotor

De acuerdo con el informe difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), durante el cuarto trimestre de 2025 los patentamientos de vehículos registraron un incremento interanual del 11,6%. Este desempeño permitió consolidar una tendencia de recuperación que se fue afirmando a lo largo del año y que culminó con una suba acumulada del 36,5% en comparación con 2024.

El crecimiento interanual del último trimestre resulta significativo, ya que se produce sobre una base todavía condicionada por la caída del poder adquisitivo, la retracción del crédito y los cambios en las reglas de comercio exterior que afectaron a la oferta de vehículos durante los últimos años. En ese marco, el repunte de los patentamientos refleja una mejora en las expectativas de determinados segmentos de consumidores y empresas, así como una mayor normalización en la disponibilidad de unidades.

Contexto económico y factores que explican la suba

La evolución de los patentamientos debe analizarse en el contexto de un proceso de recomposición parcial de la actividad económica durante 2025. Tras un período de fuerte ajuste, el mercado automotor comenzó a mostrar signos de reactivación, impulsado por una combinación de factores que incluyen una mayor previsibilidad en el abastecimiento, cambios en la estructura de precios relativos y una demanda que, en algunos segmentos, comenzó a anticipar decisiones de compra.

El acumulado anual del 36,5% marca un punto de inflexión respecto de los años previos, en los que las restricciones externas, la escasez de divisas y la inestabilidad macroeconómica habían golpeado con fuerza al sector. En términos institucionales, el comportamiento de los patentamientos también resulta clave para evaluar el impacto de las políticas económicas sobre la industria automotriz y su cadena de valor, uno de los complejos productivos más relevantes del país.

Impacto sectorial y proyección para 2026

El crecimiento de los patentamientos tiene efectos directos sobre la producción industrial, la red de concesionarios, los servicios asociados y la recaudación impositiva vinculada a la actividad automotriz. Además, funciona como un indicador adelantado del nivel de confianza y de la capacidad de gasto de hogares y empresas.

No obstante, el desempeño positivo convive con desafíos estructurales: el mercado aún se encuentra lejos de los niveles históricos más altos y sigue condicionado por la evolución del ingreso real, el acceso al financiamiento y la estabilidad de las reglas de juego. En ese sentido, la evolución de los patentamientos durante el último trimestre de 2025 deja una señal favorable, pero también plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de la recuperación en un escenario económico todavía en transición.

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