actividad económica Argentina 2026

Construcción: el rebote pierde fuerza y febrero volvió a mostrar caída mensual

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La actividad de la construcción volvió a dar una señal de debilidad en febrero. El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) registró una baja de 0,7% interanual en la serie original y una caída de 1,3% respecto de enero en la medición desestacionalizada. Aun así, el acumulado del primer bimestre quedó apenas en terreno positivo, con una suba de 0,3% frente al mismo período de 2025. La serie tendencia-ciclo, en cambio, mostró un alza mensual de 0,6%, lo que sugiere que, detrás del retroceso coyuntural, todavía no hay una ruptura completa del nivel de actividad.

La foto sectorial es heterogénea y expone una construcción partida. Entre los insumos con mejor desempeño interanual sobresalieron el rubro “resto” —que incluye grifería, tubos de acero sin costura y vidrio para construcción— con 17,0%, el hormigón elaborado con 15,7%, las pinturas para construcción con 14,0%, las cales con 7,9%, el asfalto con 3,8%, los artículos sanitarios de cerámica con 1,9% y el hierro redondo y aceros para la construcción con 0,8%. Del otro lado, las bajas más fuertes se dieron en pisos y revestimientos cerámicos (-25,0%), mosaicos graníticos y calcáreos (-21,5%), yeso (-18,9%), ladrillos huecos (-12,1%), cemento portland (-5,3%) y placas de yeso (-2,1%).

Ese comportamiento mixto también se observa cuando se mira el empleo y los permisos. Los puestos de trabajo registrados en el sector privado llegaron a 386.177 en enero, con una mejora de 3,6% interanual, mientras que la superficie autorizada para construir alcanzó 1.322.763 metros cuadrados, un incremento de 3,1% interanual. Es decir, conviven una actividad que en febrero vuelve a retroceder en el margen con señales todavía positivas en variables asociadas a decisiones de inversión y empleo.

Las expectativas empresarias, sin embargo, no describen un escenario expansivo, sino más bien de cautela. Para el período marzo-mayo de 2026, el 69,3% de las firmas dedicadas principalmente a obras privadas cree que la actividad no cambiará, el 17,8% espera una suba y el 12,9% prevé una caída. Entre las empresas enfocadas en obra pública, el 63,2% también proyecta estabilidad, el 20,0% estima un aumento y el 16,8% una disminución. En personal ocupado, el sesgo es parecido: en obras privadas, el 67,4% no espera cambios, mientras que en obra pública ese porcentaje es de 67,7%.

Cuando se consulta por los factores que podrían sostener al sector, las empresas privadas ubican en primer lugar al crecimiento de la actividad económica (31,5%) y luego a la estabilidad de precios (17,6%). En la obra pública, en cambio, el principal motor esperado son los nuevos planes de obras públicas (21,7%), seguidos por el crecimiento de la actividad económica (19,9%) y la estabilidad de precios (18,1%). La conclusión es clara: más que una recuperación consolidada, el sector transita una meseta frágil, con segmentos que reaccionan de manera dispar y expectativas mayormente defensivas.

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Octavo mes consecutivo de caída real en la recaudación nacional

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La recaudación tributaria nacional registró en marzo de 2026 su octava caída real interanual consecutiva, con una baja del 4,5% en términos reales, consolidando una tendencia contractiva que ya atraviesa todo el primer trimestre del año. Según el informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), el deterioro acumulado entre enero y marzo alcanza una caída del 7,5% real interanual, con una merma estimada de $4,2 billones a precios de marzo.

El desempeño de marzo estuvo marcado por un fuerte retroceso en los tributos vinculados al comercio exterior. Los derechos de exportación se desplomaron un 35,3% real interanual, impactados por la reducción de la carga tributaria sobre el sector agropecuario. A su vez, los derechos de importación cayeron un 11,8% y los impuestos internos un 13,7%, configurando un escenario de debilidad generalizada en los ingresos fiscales.

En paralelo, los principales impuestos que reflejan el nivel de actividad también mostraron señales negativas. El IVA neto retrocedió un 2,6% real interanual, mientras que los aportes y contribuciones a la seguridad social cayeron un 2,8%, en línea con el deterioro del empleo formal y del salario real . En contraste, solo dos tributos lograron crecer: el impuesto a los combustibles (+35,3%) y el impuesto al cheque (+4,7%), aunque con impacto limitado sobre el total.

El informe también advierte que la comparación interanual presenta particularidades. Marzo de 2026 tuvo dos días hábiles más que el mismo mes de 2025, lo que debería haber favorecido la recaudación. Sin embargo, este efecto positivo no logró compensar la caída estructural, lo que refuerza la señal de debilidad fiscal.

En términos de distribución, la caída de los recursos afectó tanto al Gobierno nacional como a las provincias. Durante marzo, la recaudación que quedó en manos de la Nación se redujo un 4,8% real interanual, mientras que los fondos coparticipables registraron una baja del 3,7%. En términos monetarios, esto implicó una pérdida conjunta de $751.718 millones, de los cuales $558.813 millones correspondieron a Nación y $192.905 millones a provincias y Ciudad de Buenos Aires .

El deterioro es aún más pronunciado en el acumulado del año. En el primer trimestre, la recaudación total cayó un 7,5% real interanual, con retrocesos más profundos en los tributos externos: derechos de exportación (-38,6%) y derechos de importación (-17,3%). Incluso al excluir estos conceptos, la recaudación presenta una baja significativa del 6,2%, lo que confirma que la caída no se limita al comercio exterior sino que también alcanza al núcleo de la actividad económica interna .

En este contexto, el desafío fiscal hacia adelante se vuelve más exigente. Para sostener en 2026 el mismo nivel real de recaudación que en 2025, el IARAF estima que el IVA debería crecer un 3,4% real y Ganancias un 1,1% en los próximos meses. Sin embargo, si se busca cumplir con las metas del Presupuesto, el salto requerido es mucho mayor: 8,8% en IVA y 13,3% en Ganancias, un escenario que luce complejo en un contexto de actividad todavía débil .

La dinámica de los ingresos tributarios confirma así una tensión central de la economía argentina: la mejora en algunos equilibrios macro no se traduce, por ahora, en una recuperación sostenida de la base imponible. Con ocho meses consecutivos de caída, la recaudación se consolida como uno de los principales termómetros de la desaceleración económica.

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