Aduana Argentina

Autorizan ampliación del Duty Free Shop de Puerto Iguazú

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El Gobierno avanzó en una decisión con impacto territorial y económico concreto: amplió la superficie habilitada para la Zona Franca Minorista de Puerto Iguazú, mediante la Resolución General 5833/2026 de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), publicada el 25 de marzo. La medida redefine los límites operativos de la tienda libre en una de las principales fronteras comerciales del país y abre una nueva etapa en el esquema de ventas a turistas.

El movimiento no es solo técnico. En un contexto donde las economías regionales buscan dinamizar consumo y atraer divisas, la ampliación plantea una pregunta de fondo: ¿es una herramienta de estímulo local o parte de una estrategia más amplia de competencia comercial en zonas de frontera?

Un rediseño con respaldo normativo y lógica expansiva

La decisión se apoya en un entramado normativo que se remonta a la Ley 24.331, que habilita la creación de zonas francas, y en decretos que fueron ampliando el alcance de las ventas minoristas a turistas, tanto extranjeros como nacionales.

Sobre esa base, la resolución actual modifica el esquema vigente desde la Resolución General 1.230, que había habilitado el funcionamiento de la zona franca y su tienda libre en Puerto Iguazú.

El cambio central es concreto y medible: Se autoriza una superficie total de 24.744,60 metros cuadrados para la Zona Franca Minorista. De ese total, 12.500,26 m² corresponden a áreas de venta y servicios (local comercial, oficinas, sanitarios y espacios comunes). Otros 6.654,65 m² quedan destinados a depósitos. Y 5.589,69 m² se asignan a estacionamiento semicubierto.

La ampliación había sido previamente autorizada por el Comité de Vigilancia de la Zona Franca en octubre de 2025, pero requería la habilitación formal de la autoridad aduanera para su implementación efectiva.

El rediseño también incluye la aprobación de un nuevo anexo técnico y la derogación de normas previas que regulaban aspectos del funcionamiento, lo que en la práctica implica unificación y actualización del marco operativo.

Más que metros cuadrados: impacto en comercio y flujo turístico

La ampliación de la tienda libre no ocurre en un vacío. Se inscribe en un esquema que permite ventas minoristas de productos importados sin impuestos, bajo control aduanero, a turistas que ingresan o salen del país.

En ese contexto, el aumento de superficie tiene efectos directos: Mayor capacidad de oferta comercial en un punto de alto tránsito internacional. Posibilidad de incrementar el volumen de ventas a turistas. Mejora logística a partir de la ampliación de depósitos y estacionamiento.

Desde la perspectiva del Gobierno, la medida refuerza una herramienta ya existente para estimular consumo en zonas de frontera, donde la competencia con mercados vecinos suele ser un factor estructural.

También introduce una señal hacia el sector privado: hay margen para expandir operaciones dentro de esquemas regulados, sin modificar el régimen de fondo.

Reconfiguración operativa y control aduanero

El rol de la ARCA en esta resolución no es menor. La habilitación implica validar que la ampliación cumpla con los requisitos técnicos, operativos y de control aduanero, lo que garantiza que el crecimiento del área no desborde el sistema de fiscalización.

Al mismo tiempo, la medida mantiene intacto el principio central del régimen: las operaciones siguen bajo supervisión aduanera estricta, incluso cuando se amplía la escala.

La combinación entre expansión comercial y control estatal define el equilibrio que busca sostener el Gobierno en este tipo de instrumentos.

Un movimiento táctico en una frontera sensible

La ampliación de la Zona Franca Minorista de Puerto Iguazú puede leerse como un ajuste operativo. Pero también como una señal en un territorio donde el comercio, el turismo y la política económica se cruzan de manera permanente.

En las próximas semanas será relevante observar cómo evoluciona la actividad en la tienda libre, si el aumento de superficie se traduce en mayor flujo comercial y qué impacto tiene en la dinámica local.

El Gobierno habilitó más espacio. La pregunta que queda abierta es cómo se ocupará y qué lugar tendrá dentro de una estrategia más amplia para las economías de frontera.

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ARCA implementa la Exportación Monitoreada en planta

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Aduana implementa la “Exportación Monitoreada” en planta: control remoto para reducir costos y tiempos logísticos

La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) oficializó la creación del procedimiento de “Exportación Monitoreada” en forma remota para las operaciones de exportación a consumo realizadas a través del régimen de cargas de exportación en planta. La medida, establecida mediante la Resolución General 5770/2025, fue publicada el 2 de octubre en el Boletín Oficial y tendrá aplicación inmediata con un cronograma de implementación progresiva.

El nuevo esquema introduce un sistema de control aduanero mediante tecnologías de videovigilancia (CCTV), lo que permitirá agilizar los tiempos de despacho, reducir la carga administrativa y bajar los costos logísticos asociados al actual esquema de fiscalización presencial.

Modernización del control aduanero: antecedentes y marco normativo

La medida se apoya en la Resolución General Nº 5.721, que regula el régimen de cargas de exportación en planta, un mecanismo diseñado para que los exportadores autorizados puedan despachar mercadería directamente desde sus instalaciones productivas, sin necesidad de trasladarlas previamente a depósitos fiscales.

Hasta ahora, estos procedimientos exigían la presencia física de agentes aduaneros para supervisar cada operación. Con la nueva modalidad, ese control se podrá realizar en forma remota mediante sistemas de cámaras y transmisión de datos, lo que alineará la operatoria local con los estándares internacionales de facilitación del comercio y gestión aduanera inteligente.

En su articulado, la Resolución General 5770/2025 establece que los exportadores habilitados deberán tener al menos dos años de antigüedad como importadores o exportadores registrados y contar con un sistema de Circuito Cerrado de Televisión (CCTV) que cumpla con los requisitos técnicos y funcionales fijados por la ARCA. Estos lineamientos estarán disponibles en el micrositio oficial “Exportación Monitoreada” (https://www.arca.gob.ar).

Además, se faculta a la Dirección General de Aduanas a definir las pautas de control operativo, admisión y mantenimiento, así como la ejecución de un plan piloto previo a la implementación definitiva.

Impacto económico y operativo para el comercio exterior

La introducción de la “Exportación Monitoreada” tiene implicancias directas en la competitividad exportadora. Al reducir tiempos de espera y eliminar la necesidad de supervisiones presenciales permanentes, se espera que las empresas registren un ahorro significativo en logística y administración.

El procedimiento permitirá que el control se realice en tiempo real y bajo protocolos estandarizados, garantizando tanto la trazabilidad de las operaciones como la seguridad aduanera. Al mismo tiempo, el esquema favorecerá la asignación más eficiente de los recursos humanos de la Aduana, que podrán concentrarse en operaciones de mayor riesgo.

En términos políticos e institucionales, la decisión se enmarca en una estrategia de modernización de la gestión tributaria y aduanera, orientada a reducir trabas burocráticas y facilitar la inserción de la producción argentina en los mercados internacionales. Según la norma, “resulta de vital importancia tender a una política económica que incentive la producción y comercialización de productos destinados a la exportación, y optimizar los recursos de control mediante el uso de tecnologías de monitoreo”.

La resolución entró en vigencia con su publicación en el Boletín Oficial, y el cronograma de implementación progresiva será publicado por ARCA en los próximos días en el micrositio oficial.

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