agricultura sostenible

Los palitos de yerba mate, de residuo industrial a insumo estratégico

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Un equipo del INTA Cerro Azul desarrolla un biocarbón elaborado a partir de palitos de yerba mate que podría mejorar sustratos, capturar carbono durante más de un siglo y generar una nueva alternativa de agregado de valor para la principal cadena agroindustrial de Misiones.

En una provincia donde la yerba mate concentra buena parte de la actividad agroindustrial, incluso los subproductos comienzan a adquirir un nuevo valor estratégico. Investigadores del INTA Cerro Azul avanzan en el desarrollo de un biocarbón elaborado a partir de los palitos de yerba mate, una biomasa residual que podría convertirse en un insumo de alto valor para la horticultura, la producción de plantines, la recuperación de suelos y las estrategias de mitigación del cambio climático.

La investigación es encabezada por la ingeniera agrónoma y magíster Lorena Bárbaro, quien trabaja en la evaluación del denominado biochar, un material sólido rico en carbono obtenido mediante pirólisis, un proceso térmico que transforma biomasa con una disponibilidad mínima de oxígeno. A diferencia del carbón vegetal convencional, cuyo destino es la combustión, el biocarbón está diseñado para permanecer incorporado al suelo o a sustratos durante décadas, reteniendo carbono y mejorando las condiciones físicas, químicas y biológicas del ambiente donde se aplica.

“El objetivo principal es transformar un descarte de la industria yerbatera en un producto con valor agregado y con beneficios tanto productivos como ambientales”, explicó Bárbaro.

La elección de los palitos de yerba mate no fue casual. Si bien representan apenas entre el 2% y el 5% del volumen industrial procesado, constituyen un flujo constante de biomasa disponible en la provincia. Además, presentan una granulometría particularmente adecuada para su utilización en mezclas de sustratos, permitiendo mantener la porosidad necesaria para una correcta retención de agua y aireación de las raíces.

Actualmente el equipo desarrolla el biocarbón utilizando un horno tipo Kon-Tiki, conocido también como horno de “cortina de llamas”, construido junto a una metalúrgica local. Se trata de una tecnología de bajo costo, adaptable a distintas escalas productivas y ampliamente utilizada en proyectos de biochar a nivel internacional.

Su funcionamiento consiste en incorporar sucesivas capas de biomasa dentro del horno, donde la propia cortina de llamas consume los gases liberados durante la pirólisis y evita el ingreso de oxígeno, condición indispensable para obtener un biocarbón de alta calidad.

“La geometría del horno es determinante. La inclinación permite que el proceso ocurra prácticamente sin oxígeno y eso garantiza una mayor estabilidad del carbono obtenido”, explicó la investigadora.

Antes de avanzar con aplicaciones agronómicas, el material fue sometido a una completa caracterización física y química siguiendo protocolos internacionales. Los resultados mostraron un contenido cercano al 70% de carbono estable y parámetros que cumplen con las normas internacionales para biocarbón de calidad.

Ese aspecto resulta central porque determina la permanencia del carbono en el ambiente. Mientras el carbón utilizado como combustible libera nuevamente dióxido de carbono durante su combustión, el biochar permanece incorporado al suelo durante períodos que pueden superar los cien años, funcionando como un mecanismo de secuestro de carbono.

Pero los beneficios no terminan allí. La estructura microscópica generada durante la pirólisis produce una enorme cantidad de microporos que incrementan significativamente la superficie específica del material. Esa característica le permite retener agua, nutrientes y ofrecer refugio para microorganismos beneficiosos, mejorando las propiedades biológicas del suelo o del sustrato donde se incorpora.

“Esos microporos actúan como reservorios de agua y nutrientes y generan un ambiente favorable para los microorganismos. Desde el punto de vista agronómico, ese es uno de los grandes aportes del biocarbón”, señaló Bárbaro.

La próxima etapa de la investigación estará orientada a evaluar su utilización como componente de sustratos para producción hortícola y plantines. El equipo trabaja inicialmente con mezclas comerciales y posteriormente avanzará hacia formulaciones propias, donde el biocarbón reemplazará parcialmente otros componentes tradicionales.

Uno de los desafíos consiste en determinar la proporción adecuada de incorporación. Debido a su elevado pH, el biocarbón no puede utilizarse como único componente del sustrato. Las primeras evaluaciones indican que porcentajes de entre el 20% y el 30% permiten aprovechar sus beneficios sin alterar el equilibrio químico necesario para el desarrollo de las plantas.

La línea de investigación también dialoga con otros proyectos que el INTA desarrolla sobre nuevos sustratos para sistemas de semihidroponía, donde se buscan alternativas locales para reemplazar insumos importados como la turba. En ese contexto, el biocarbón elaborado con palitos de yerba mate podría convertirse en un complemento estratégico para una horticultura más eficiente y sustentable.

Más allá de las aplicaciones productivas, el proyecto incorpora un componente ambiental cada vez más relevante. La valorización de residuos agroindustriales, la captura de carbono y la economía circular aparecen como ejes que posicionan a este tipo de investigaciones dentro de las nuevas estrategias de adaptación y mitigación frente al cambio climático.

Si las próximas etapas experimentales confirman los resultados obtenidos hasta ahora, un residuo históricamente subutilizado de la industria yerbatera podría convertirse en un nuevo insumo tecnológico desarrollado íntegramente en Misiones, agregando valor a la principal economía regional y abriendo nuevas oportunidades para una agricultura con menor impacto ambiental.

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Los científicos no dan crédito: descubren que un bosque africano se regenera sin plantar un solo árbol

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Cuando se piensa en África, la imagen dominante suele asociarse con paisajes áridos, suelos degradados y una vegetación cada vez más escasa. Sin embargo, en distintas regiones del continente -y particularmente en el centro de Tanzania- comienza a consolidarse una experiencia que desafía esa percepción: los bosques están regresando sin necesidad de plantar nuevos árboles.

Durante décadas, la respuesta frente a la desertificación fue casi siempre la misma: campañas masivas de forestación, grandes presupuestos y millones de plantines. Pero los resultados, en muchos casos, fueron limitados. En ese contexto, una técnica más simple y eficaz empezó a ganar terreno: en lugar de plantar, regenerar lo que ya existe bajo la superficie.

En zonas secas de Tanzania, el proceso no parte desde cero. Bajo la tierra sobreviven raíces y tocones de árboles nativos que fueron talados hace décadas. De ellos brotan nuevos tallos que, si son correctamente manejados, pueden volver a convertirse en árboles. Esta técnica se conoce como Farmer Managed Natural Regeneration (FMNR), o en su versión local, Kisiki Hai, que en suajili significa “tocón vivo”.

El método consiste en identificar esos tocones activos, seleccionar uno o dos brotes fuertes y eliminar el resto para concentrar la energía de la planta. A partir de allí, el crecimiento se acelera, aprovechando un sistema radicular ya desarrollado que permite una mayor resistencia a las condiciones climáticas adversas.

El origen de este enfoque se remonta a los años 80, cuando el agrónomo australiano Tony Rinaudo trabajaba en Níger y observó que más del 80% de los árboles plantados no sobrevivían en ambientes áridos. La clave fue cambiar la mirada: lo que parecían arbustos eran, en realidad, árboles intentando rebrotar desde raíces vivas. Ese hallazgo permitió replantear la estrategia y dio lugar a un modelo mucho más eficiente.

En Tanzania, los datos de la FAO muestran que gran parte de los bosques no son producto de plantaciones, sino de regeneración natural. Incluso en territorios degradados, el suelo conserva una biomasa subterránea significativa. El problema no es la desaparición total de los árboles, sino la pérdida de volumen y la falta de manejo sostenido.

Los resultados son concretos. En regiones como Dodoma, los agricultores que aplican FMNR logran recuperar sombra en pocos años, mejorar la retención de agua, reducir la erosión y enfriar el suelo. Todo esto se traduce en una mejora directa de la productividad agrícola, un factor clave para comunidades que no pueden esperar una década a que una plántula sobreviva.

En este esquema, el rol del agricultor es central. No se trata de una intervención puntual, sino de una práctica continua que implica podar, proteger y observar el terreno en cada temporada. Por eso, el modelo se adapta mejor a sistemas productivos locales que a proyectos externos basados en infraestructura.

Organizaciones como la LEAD Foundation impulsan la formación de “agricultores campeones” que replican el conocimiento dentro de sus comunidades. La lógica es clara: no se distribuyen árboles, se transmite saber. Y es precisamente esa diferencia la que explica por qué, en algunas regiones de África, el bosque no se planta: simplemente vuelve.

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Misiones ensaya el cultivo de café en sistemas agroforestales para diversificar su producción

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Misiones puso en marcha ensayos agroforestales de café en distintos puntos de la provincia con el objetivo de evaluar su adaptación agronómica y productiva en un territorio históricamente identificado con la yerba mate. La iniciativa, impulsada por el Ministerio del Agro y la Producción junto a Biofábrica Misiones S.A., busca generar información técnica local que permita analizar, de manera planificada y responsable, la viabilidad del café como alternativa de diversificación productiva, con impacto potencial en la matriz económica provincial.

Los ensayos ya se encuentran implantados y constituyen una experiencia inédita a escala provincial, tanto por el enfoque agroforestal como por la diversidad genética evaluada, en articulación con instituciones educativas, cooperativas y organismos técnicos.

Una estrategia conjunta para diversificar la producción misionera

El proyecto se desarrolla a partir de un trabajo articulado entre el Ministerio del Agro y la Producción, a través de la Subsecretaría de Desarrollo y Producción Vegetal y el Instituto Misionero del Suelo, Biofábrica Misiones S.A., la Escuela Agrotécnica de Eldorado (EAE-UNaM) y la Cooperativa Agropecuaria Yapeyú Limitada (CAIYaL) de Guaraní.

En total, se implantaron tres parcelas experimentales en tres sitios diferentes de la provincia, dispuestas por la EAE-UNaM, la CAIYaL y el Centro Hortícola de San Vicente. La implantación se realizó con participación directa de las instituciones involucradas y, a la fecha, los trabajos de plantación se encuentran finalizados.

El ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, destacó que se trata de “una línea de trabajo que busca ampliar el horizonte productivo de Misiones, incorporando innovaciones en una provincia cuyo cultivo insignia es la yerba mate”. En ese sentido, subrayó la necesidad de contar con información técnica generada en territorio, que permita evaluar nuevas producciones sin comprometer la sostenibilidad del sistema productivo.

Desde Biofábrica Misiones, su gerente general Luciana Imbrogno remarcó que el valor de los ensayos “radica tanto en la evaluación agronómica del cultivo como en la posibilidad de integrar herramientas biológicas y sistemas productivos más equilibrados”, destacando el rol de los bioinsumos y del enfoque agroforestal como ejes de una estrategia de desarrollo sostenible.

Diseño agronómico y enfoque agroforestal

En todos los sitios se estableció un marco de plantación de 2,5 metros por 1,5 metros, con la premisa de integrar el café con árboles y avanzar en sistemas agroforestales que generen un ambiente protegido y biodiverso. Este diseño busca reducir el riesgo de heladas y enfermedades, además de mejorar las condiciones microclimáticas para el cultivo.

Cada parcela aprovechó las condiciones preexistentes del entorno. En la Escuela Agrotécnica de Eldorado, la plantación se realizó en una parcela previamente arborizada, diseñada originalmente para yerba mate en el año 2020, con hileras de árboles nativos —loro negro, cañafístola, cedro, incienso, anchico colorado y guatambú— distanciadas a 12 metros, lo que permitió integrar el café al líneo arbóreo ya establecido.

En ese sitio se implantaron cuatro variedades: Geisha (Coffea arábica), C3 (Catuaí 3), Arará (Coffea arábica) —estos dos últimos híbridos— y una variedad local recuperada de antiguas plantaciones de Coffea robusta. Las genéticas evaluadas presentan diferencias en rendimiento, resistencia a enfermedades, tolerancia a sequía y calidad de taza, variables clave para determinar su potencial productivo.

En la Cooperativa Agropecuaria Yapeyú Limitada, la plantación se realizó bajo árboles nativos con mayor desarrollo, utilizando un marco similar e implantando la variedad local recuperada. En este caso, las plantas fueron inoculadas con un biofertilizante a base de Trichoderma, elaborado por Biofábrica Misiones S.A., incorporando herramientas biológicas al manejo del cultivo.

Por su parte, en el Centro Hortícola de San Vicente, la implantación se llevó adelante bajo dosel de Pinus elliottii, ante la ausencia de especies nativas, respetando el mismo marco de plantación y utilizando también la variedad recuperada.

Seguimiento técnico y generación de conocimiento local

Según explicó Guillermo Reutemann, coordinador del Instituto Misionero del Suelo, “la propuesta apunta a integrar el café en sistemas agroforestales, aprovechando las condiciones de cada sitio para generar un ambiente más protegido y biodiverso, y evaluar el comportamiento de distintas variedades en la provincia”.

A partir de la implantación, las instituciones intervinientes llevarán adelante tareas sistemáticas de seguimiento y registro, con el objetivo de evaluar la viabilidad del café en sistemas agroforestales como alternativa de diversificación productiva. Las actividades técnicas están a cargo de los ingenieros Guillermo Reutemann (IMiS–MAyP), Hernán Sosa (EAE–Eldorado) y Luciana Imbrogno (Biofábrica–MAyP).

La experiencia se inscribe en una estrategia provincial de generación de conocimiento local, orientada a explorar producciones complementarias a las tradicionales, fortalecer la resiliencia del sistema productivo misionero y ampliar las opciones para pequeños y medianos productores, en un contexto donde la diversificación aparece como una herramienta clave frente a los desafíos climáticos y económicos.

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Nueva alianza entre Misiones y la OIA fortalece la capacitación y certificación orgánica

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El Ministerio del Agro y la Producción de Misiones firmó este miércoles en Buenos Aires un convenio de cooperación con la Organización Internacional Agropecuaria (OIA), una de las entidades más reconocidas en certificación orgánica del país y del exterior. El acuerdo profundiza la agenda provincial iniciada en 2021 para acompañar la transición orgánica y ampliar la asistencia técnica, la formación y las herramientas para productores.

Un acuerdo estratégico para consolidar la transición orgánica

El Ministerio del Agro y la Producción de Misiones suscribió este miércoles un convenio de cooperación con la Organización Internacional Agropecuaria (OIA), en un encuentro encabezado por el ministro Facundo López Sartori y por el presidente de la entidad, Pedro A. Landa. La firma se concretó en la Ciudad de Buenos Aires y refuerza una línea de trabajo iniciada en 2021, orientada a expandir la producción orgánica en toda la provincia.

El acuerdo establece acciones conjuntas para desarrollar capacitaciones, producir materiales de sensibilización y diseñar contenidos técnicos destinados a facilitar el acceso a la certificación orgánica. Además, contempla el acompañamiento institucional para productores que buscan integrarse a mercados con mayores exigencias de trazabilidad, sostenibilidad y cumplimiento normativo.

La alianza se inscribe en la estrategia provincial de democratizar el acceso a la producción orgánica, un enfoque que combina asistencia técnica, formación e innovación, y que en los últimos años permitió posicionar a Misiones como una provincia de referencia en políticas de sostenibilidad productiva.

Reconocimiento nacional y articulación técnica con proyección internacional

La firma del convenio adquiere un valor adicional por la trayectoria de Pedro A. Landa, quien en 2024 fue distinguido como Embajador de la Producción Orgánica Argentina. Su labor histórica en certificación, cooperación internacional y promoción del sector –con aportes en MAPO, CACER y numerosos proyectos en Argentina y otros países– otorga a esta alianza un peso técnico significativo.

Durante el encuentro, López Sartori destacó que el acuerdo “representa un paso concreto para profundizar una política pública que Misiones viene sosteniendo con coherencia: democratizar el acceso a la producción orgánica y ofrecer a nuestros productores herramientas que reduzcan incertidumbre y abran nuevas oportunidades”.

Landa, por su parte, subrayó que “hacía tiempo que buscábamos concretar un acuerdo de trabajo con Misiones, porque es una provincia que viene impulsando la producción orgánica con mucha constancia”.

La subsecretaria de Desarrollo y Producción Vegetal, Luciana Imbrogno, señaló que la articulación “permite sumar metodologías validadas, rigor técnico y una mirada integral sobre los procesos de certificación”, reforzando la formación de productores, técnicos y profesionales.

El convenio complementa, además, el reciente reconocimiento obtenido por Misiones en los Premios Argentina Orgánica, donde la provincia fue distinguida por su labor sostenida de promoción de la producción orgánica.

Más herramientas, más capacitación y un modelo productivo sostenible

Con esta alianza, el Ministerio del Agro ratifica su compromiso de fortalecer la transición orgánica, potenciar la competitividad y promover un modelo productivo que combine innovación, cuidado ambiental y más oportunidades para las familias rurales misioneras.

La continuidad de esta estrategia, sumada al acompañamiento técnico de la OIA, permitirá robustecer los procesos de certificación, mejorar las capacidades locales y consolidar a Misiones como un actor clave en la agenda nacional de producción orgánica.

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El mercado argentino marca tendencia: el consumo de yerba mate orgánica supera al volumen exportado por primera vez

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Por primera vez desde que existen registros oficiales, el consumo interno argentino de yerba mate orgánica superó en 2024 al volumen exportado, según el informe anual del SENASA sobre producción orgánica. Con 273.345 kg destinados al mercado local, frente a 213.363 kg enviados al exterior, el dato marca un punto de inflexión para Misiones y para toda la cadena orgánica, que hasta ahora dependía casi exclusivamente de la demanda internacional.

Un quiebre histórico en el mercado orgánico argentino

El informe “Situación de la Producción Orgánica en la Argentina durante el año 2024” confirma un fenómeno inédito: la yerba mate orgánica, tradicionalmente orientada a nichos premium internacionales, encontró en 2024 un crecimiento significativo en el consumo doméstico.

Según las entidades certificadoras, 273.345 kg fueron declarados como destinados a consumo interno.
En contraste, las exportaciones —clasificadas dentro del rubro de productos industrializados— totalizaron 213.363 kg.

La diferencia es clara. Consumo interno: 273.345 kg. Exportaciones: 213.363 kg. Balance a favor del mercado local: +59.982 kg

Este giro es relevante porque la yerba mate orgánica tenía hasta ahora una presencia marginal en góndola y un consumidor argentino históricamente poco volcado al segmento orgánico debido a los precios diferenciales.

El comportamiento del mercado en 2024 sugiere una expansión de la conciencia ambiental y alimentaria, con mayor búsqueda de productos libres de químicos y respaldados por certificaciones oficiales.

Crece la demanda de yerba mate orgánica

Aunque el mercado doméstico de productos orgánicos sigue siendo pequeño —el informe indica que sólo 2,9% del volumen certificado se destina al consumo final—, la yerba mate se transforma en un caso testigo.

Acompañando este cambio de tendencia de consumo, Misiones presentó la CheckList Orgánica, una herramienta clave para que productores de yerba mate y té evalúen su camino hacia la certificación orgánica

En el marco de la Jornada Tecnológica de la Fiesta Nacional de la Yerba Mate en Apóstoles, el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones presentó la CheckList Orgánica, una lista de verificación diseñada para que productores de yerba mate y té puedan medir su grado de avance hacia la certificación orgánica, un requisito cada vez más demandado por consumidores que buscan alimentos saludables y funcionales. La iniciativa, basada íntegramente en la normativa orgánica argentina, busca ordenar procesos, anticipar mejoras y fortalecer la competitividad provincial en el mercado de productos diferenciados.

Una herramienta para medir avances y acelerar la transición hacia la producción orgánica

La ingeniera agrónoma Tatiana Bida, del Ministerio del Agro, explicó a Economis que la nueva herramienta consiste en una lista de chequeo con preguntas cerradas, que permite evaluar de forma rápida y estandarizada el nivel de cumplimiento de prácticas requeridas por la legislación orgánica vigente.

“Es una lista de verificación muy sencilla, con respuestas sí, no, sí parcial o no aplica, elaborada según la normativa orgánica argentina. Una vez cargados los datos, se genera un gráfico que muestra qué tan cerca o lejos está el productor de iniciar el proceso de certificación”, detalló Bida.

Según la funcionaria, la herramienta cumple un doble objetivo: ordenar el diagnóstico interno de cada chacra y ayudar al productor a anticiparse a exigencias técnicas, evitando rechazos o costos adicionales al momento de iniciar formalmente la certificación.

Yerba mate y té: los cultivos estratégicos en la transición hacia lo orgánico

Si bien la lista es aplicable a diversas producciones, Misiones la diseñó priorizando sus cultivos emblemáticos: yerba mate y té, que concentran la mayor superficie implantada y el mayor volumen de producción en la provincia.

“Todavía no tenemos otros cultivos certificados como orgánicos. Sí existen experiencias agroecológicas, pero sin certificación. Por eso empezamos por los cultivos más representativos”, explicó Bida.

La funcionaria remarcó que la certificación es obligatoria para que un producto sea oficialmente considerado orgánico en Argentina. Este requisito es especialmente relevante para un sector que enfrenta una demanda creciente.

Un dato clave: por primera vez, el consumo interno de yerba mate orgánica superó a las exportaciones

Durante la presentación, el Ministerio del Agro difundió información elaborada a partir de los informes de certificadoras remitidos a SENASA. El dato más relevante del año es histórico: “Por primera vez, el consumo interno de yerba mate orgánica fue mayor que las exportaciones”, señaló Bida.

Hasta el año 2024, el mercado externo absorbía una proporción más alta que la demanda doméstica. El cambio en la tendencia confirma el viraje del consumidor argentino hacia productos saludables, de mayor trazabilidad y con certificaciones verificables.

Bida advirtió que esta transformación implica un desafío directo al sector productivo: “Los consumidores se están volcando a productos saludables. Si no acompañamos esa demanda, vamos a quedar fuera del mercado. Hoy toda la producción orgánica que existe se vende”.

El té, aunque con menor superficie implantada, mantiene una demanda constante, aunque el volumen determinante sigue siendo la yerba mate.

Un año expansivo para la yerba mate orgánica

La yerba mate fue uno de los cultivos orgánicos que mostró mayor dinamismo en 2024 dentro del segmento de cultivos industriales, junto con la vid, el olivo y la caña de azúcar. Por primera vez se registraron 273.345 kg para el mercado interno y 213.363 kg exportados, según las empresas certificadoras.

Datos claves del informe. La superficie de cultivos industriales orgánicos alcanzó 34.645 hectáreas, y dentro de este grupo, la yerba mate explicó el 5% del total. La yerba mate orgánica registró un crecimiento del 39% en superficie cosechada, siendo una de las expansiones más fuertes del año. La producción orgánica de yerba se concentra en Misiones, única provincia listada como productora orgánica del cultivo.

En el mercado exportador, la yerba mate también tuvo presencia: Según la tabla de exportaciones de productos industrializados, la yerba mate orgánica certificada alcanzó 213.363 kg exportados. Sus principales destinos fueron la Unión Europea, con 111.945 kg, seguida por Otros destinos (que incluyen América Latina y mercados emergentes), con 18.748 kg y 82.670 kg enviados a Estados Unidos.

Este desempeño refuerza el posicionamiento de la yerba orgánica argentina en mercados de alta exigencia, donde el consumo se orienta hacia productos con certificación ambiental y trazabilidad rigurosa.

El mercado interno por primera vez superó la demanda al sector exportador. El informe del Senasa muestra que en el año pasado se destinaron 273.345 kg al mercado interno argentino, en base a información de las entidades Certificadoras. Esto plantea un crecimiento en la demanda de yerba mate orgánica en los consumidores argentino.

El té orgánico se afirma en el mercado externo

Aunque de menor volumen que la yerba mate, el té orgánico mostró un comportamiento estable y relevante dentro del universo de productos industrializados certificados.

El informe detalla: 96.480 kg de té orgánico fueron certificados para exportación en 2024. De ese total: 64.000 kg se destinaron a la Unión Europea. 32.480 kg a Otros destinos internacionales, entre los que figuran países latinoamericanos y asiáticos.

Si bien el té no aparece entre los cultivos industriales con mayor superficie, su rol se destaca en la categoría de productos industrializados, donde compite por valor agregado y calidad orgánica certificada.

El desempeño del té orgánico contribuye a sostener el perfil exportador de Misiones y Corrientes dentro del mercado global de infusiones premium, especialmente en segmentos vinculados a alimentación saludable y productos diferenciados.

Exportaciones orgánicas en alza y mercado interno débil

El marco general en el que se desarrollan la yerba mate y el té orgánicos muestra signos mixtos: Las exportaciones orgánicas totales crecieron 25% en volumen en 2024. Los productos industrializados —el grupo al que pertenecen el té, la yerba y el azúcar de caña— fueron los que más crecieron: +76% interanual.

Sin embargo: El mercado interno continúa marginal: sólo 2,9% del volumen certificado se destinó al consumo local.

La performance exportadora es clave para las economías regionales, que encuentran en la certificación orgánica una vía para mejorar precios y acceder a mercados diferenciados.

Proyecciones

En un contexto de creciente competencia y exigencias ambientales, la capacidad de los productores misioneros para anticipar prácticas, ajustar manejos y garantizar trazabilidad será decisiva para sostener la presencia provincial en mercados premium.

La lista de verificación presentada en Apóstoles es una herramienta de bajo costo que apunta a acelerar la transición hacia sistemas orgánicos, un segmento con valores diferenciales, mayor estabilidad en precios internacionales y mejor posicionamiento de marca.

El crecimiento de la yerba mate y la estabilidad del té orgánico anticipan un escenario favorable, aunque con desafíos:

1. Expansión sostenida del área certificada. El incremento del 39% en yerba muestra que hay interés productivo y capacidad de adaptación a los estándares orgánicos.

2. Oportunidades en mercados premium. Tanto la UE como Estados Unidos —que concentraron el 82% de las exportaciones orgánicas totales— valoran los productos certificados. El té y la yerba pueden seguir creciendo en segmentos gourmet, bebidas funcionales y bienestar.

3. Desafíos internos. El mercado local sigue siendo reducido. Los costos de certificación continúan siendo una barrera para pequeños productores.

Aun así, el aumento del área misionera bajo seguimiento y el avance del NEA en certificaciones muestran que el modelo orgánico se consolida como una opción estratégica en la región.

Situación Producción Orgánica en La Argentina 2024 by CristianMilciades

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