Según el Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) elaborado por el sector de Economías Regionales de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), en octubre los precios de los productos agropecuariosse incrementaron 3,7 vecesdesde que salieron del campo (origen) hasta que llegaron a la góndola (destino). Es decir, los consumidores pagaron $3,7 por cada $1 que recibieron los productores de los 24 agroalimentos que componen la canasta IPOD.
En promedio, la participación del productor en el precio final de venta bajó de 26,7% en septiembre a 24,7% en octubre. Los productores de calabaza obtuvieron la mayor participación, mientras que la más baja ocurrió en el limón.
La brecha en los productos frutihortícolas y en los ganaderos
IPOD frutihortícola: Del campo a la góndola, los precios de las 19 frutas y hortalizas que integran la canasta IPOD se multiplicaron por 5,4 veces en octubre, por lo que el consumidor pagó $5,4 por cada $1 que recibió el productor frutihortícola.
IPOD ganadero: Por los 5 productos y subproductos ganaderos que componen la canasta IPOD, el consumidor abonó 3,1 veces más de lo que recibió el productor.
Mayores y menores brechas IPOD de octubre
1. Productos con mayores brechas IPOD mensuales
Entre los 5 productos que presentaron mayor diferencia entre los precios de origen y destino, se encuentran el limón (20,5 veces), la zanahoria (14), el zapallito (10,9), la naranja (8,3) y el pimiento rojo (7,7).
Con respecto a los cítricos, el limón fue el producto con mayor brecha entre el productor y el consumidor, registrando una caída mensual del 25% en los precios de origen —debido a un exceso de oferta en la provincia de Salta— y un aumento del 24% en góndola. La naranja, por su parte, no registró variaciones significativas en los precios al productor, pero en destino los precios aumentaron 8%.
En relación a las tres hortalizas, el precio de la zanahoria bajó 25,6% en origen y tuvo un aumento del 2,5% en góndola; el zapallito no mostró variaciones en los precios al productor, pero sí a nivel del consumidor, cayendo 29,5%; y el pimiento registró una caída del precio mensual del 52,4% en origen —está comenzando la temporada de pimiento rojo en provincias productoras como Salta y la producción disminuye el precio al no necesitar ser conservada en cámaras—, mientras que en destino se observó un aumento del 71%.
2. Productos con menores brechas IPOD mensuales
Entre los productos que presentaron menor diferencia entre el precio que recibió el productor y el que pagó el consumidor, se encuentran 2 productos de origen animal y 3 frutihortícolas.
La baja brecha entre origen y destino de productos y subproductos ganaderos se debió a que los huevos (2,3 veces) y el pollo (2,4), por lo general, tienen sistemas de producción integrados, lo que significa que todos los actores de sus respectivas cadenas de valor son parte del riesgo del negocio.
En el caso de la calabaza (1,7), el producto con la brecha más baja del mes, los precios al productor aumentaron un 73,6% —fruto de una disminución importante en la oferta, por las sequías en Santiago del Estero y el granizo en Formosa y Chaco— y al consumidor, un 50%.
Los precios del tomate redondo (2,6), por su parte, registraron un aumento en origen del 39% —debido a las olas de calor que afectaron a la producción en Salta, disminuyendo la oferta—, en tanto en destino la caída llegó al 18%.
Por último, y en relación a la berenjena (2,9), se observó un incremento mensual de los precios del 39,3% en origen —fruto de un aumento en el costo del flete, impulsado por el contexto inflacionario—, mientras que en destino el aumento llegó al 18%.
Según el Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) elaborado por el sector de Economías Regionales de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), en junio los precios de los productos agropecuariosse incrementaron 3,7 vecesdesde que salieron del campo (origen) hasta que llegaron a la góndola (destino). Es decir, los consumidores pagaron $3,7 por cada $1 que recibieron los productores de los 24 agroalimentos que componen la canasta IPOD.
En promedio, la participación del productor en el precio final de venta fue del 25%, explicando tan solo una cuarta parte del precio de góndola. Los productores de huevos obtuvieron la mayor participación, mientras que la más baja ocurrió en la naranja.
La brecha en los productos frutihortícolas y en los ganaderos
IPOD frutihortícola: Del campo a la góndola, los precios de las 19 frutas y hortalizas que integran la canasta IPOD se multiplicaron por 6,79 veces en junio, por lo que el consumidor pagó $6,79 por cada $1 que recibió el productor frutihortícola.
IPOD ganadero: Por los 5 productos y subproductos ganaderos que componen la canasta IPOD, el consumidor abonó 2,67 veces más de lo que recibió el productor.
Mayores y menores brechas IPOD de junio
1. Productos con mayores brechas IPOD
Entre los 5 productos que presentaron mayor diferencia entre los precios de origen y destino, se encuentran los cítricos: naranja (15,83 veces), limón (14,48) y mandarina (10,86). Durante el mes de junio, también tuvieron altas brechas el zapallito (10,87) y la manzana roja (8,49).
En el caso de los cítricos, los productores explicaron la diferencia de precios campo-góndola por la sobreproducción en Entre Ríos, volcada al mercado interno. Mientras que el precio de origen tiende a bajar frente a una mayor oferta y una menor demanda, el de destino tiende a la suba y acompaña el contexto inflacionario. Respecto del zapallito y la manzana, la amplia brecha se produjo por un fuerte aumento en los precios al consumidor.
Los productores consultados coincidieron en la falta de precios de referencia, provocada tanto por la escasez de gasoil como por la inestabilidad del precio del dólar, que impacta en el precio de los principales insumos que utiliza la producción agropecuaria.
2. Productos con menores brechas IPOD
Entre los productos que presentaron menor diferencia entre el precio que recibió el productor y el que pagó el consumidor, se encuentran 3 productos de origen animal y 2 frutihortícolas.
La baja brecha entre origen y destino de productos y subproductos ganaderos se debió a diversos factores. Mientras los huevos (1,84 veces) y el pollo (2,47), por lo general, tienen sistemas de producción integrados, lo que significa que todos los actores de sus respectivas cadenas de valor son parte del riesgo del negocio; el comportamiento de la leche (2,91) se explica tanto por el programa Precios Cuidados como por un mejor precio internacional, que permite a las usinas lácteas derramar al productor.
En el caso de la frutilla (1,87) -en este momento, fuera de estación-, es una fruta que todos necesitan tener en góndola, por lo que el verdulero y/o el hipermercado resignan rentabilidad frente a un alto valor final de venta, achicándose así la diferencia entre el precio que recibió el productor y el que pagó el consumidor.
Por último, y en relación a la berenjena (2,93), los productores bonaerenses indicaron que no hay suficiente producción para cubrir la demanda, por lo que el precio de origen se negocia más alto, disminuyendo la brecha IPOD.
La brecha de precios para los 24 principales productos frutihortícolas y ganaderos que participan de la mesa familiar subió a 3,13 veces en marzo. La mandarina,el repollo, el limón y la carne de novillo, fueron los productos que más incrementaron sus brechas. La diferencia más baja entre precios de origen y destino la tuvo la berenjena, en 1,7 veces. La más alta fue la del zapallito, con 10,2 veces. La participación del productor en los precios de venta bajó a 30,8%.
– Por los principales productos agropecuarios que componen la mesa familiar, en marzo los consumidores pagaron en promedio 3,13 veces más de lo que cobraron los productores. El indicador, que es un promedio ponderado de los 24 agroalimentos que integran la canasta IPOD, subió 2,9% cuando se lo compara con el valor de febrero (3,04).
– El aumento mensual del Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD), considerando las estacionalidades de los productos, responde a que los precios que se le pagaron al productor subieron 7,5%, por debajo de lo que subieron los precios que se le cobraron al consumidor (8,4%).
– La carne de novillo y los huevos tuvieron aumentos importantes en los precios al consumidor, pero al productor se le pagó lo mismo o menos que en febrero.
– Los productos que más vieron subir sus brechas fueron: mandarina (48,1%), repollo (26,5%), limón (18,8%) y carne de novillo (15,3%). En total, el 58,3% de los alimentos medidos aumentaron sus brechas en el mes. En cambio, el 41,7% las mejoraron, con la principal baja en la naranja (-42,3%) y la zanahoria (-23,9%).
– Los datos surgen del IPOD que elabora el sector de Economías Regionales de CAME en base a los precios de origen de las principales zonas de producción yamás de 700 precios de cada producto en destino, relevados no solo en verdulerías y mercados por un equipo de 30 encuestadores, sino también mediante un monitoreo de los precios online de los principales hipermercados del país, durante la segunda quincena del mes.
Resultados de marzo
IPOD frutihortícola: bajó 5,9% en el mes. La brecha fue de 4,59 veces si se toma el promedio ponderado según la participación de cada producto en las ventas del Mercado Central de Buenos Aires de ese mes.
IPOD ganadero: bajó 9,27% en el mes, a 2,64.
Participación del productor en el precio final: bajó de 32,3% a 30,8%, si se toma el promedio simple.
Mayores y menores brechas
– En marzo, la mayor brecha entre precio de origen y destino se dio en el zapallito,con una diferencia de 10,24 veces. Le siguió el limón (9,12 veces), lamanzana roja (6,51 veces) y la mandarina, con una brecha de 6,17 veces.
– Los productos con menores brechas, en tanto, fueron: berenjena (1,72 veces), huevos (1,74), pollo (1,80 veces), repollo (2,10) y acelga (2,24).
Donde más subió y más bajó la brecha
En marzo hubo 14 productos con subas en sus brechas y 10 con bajas, que en el balance determinaron un aumento mensual de 2,9% de la brecha, si se mide el promedio ponderado.
– IPOD mandarina: subió 48,1%, con un aumento de 29,2% en los precios de destino frente a una disminución de 12,8% en los precios de origen. Interanualmente, los precios de origen bajaron 24,3%. La mandarina ha sufrido los efectos de los incendios en Corrientes, pero especialmente el impacto de la sequía de todo el período estival en la Mesopotamia que no solo redujo la oferta, sino también la calidad del producto. Es que, al no tener agua, la fruta se cosechó con menor tamaño y una mayor cantidad está yendo a la industria, ya que no sirve para comercializar en fresco. Eso hace que los productores reciban menos valor por el producto y los consumidores paguen más caro ante la menor oferta.
– IPOD repollo: subió 26,5%, que se explica por un aumento de 44% en los precios de destino y de 13,8% en los precios de origen. La variación del precio en origen, según comentaron los productores, es un “arrastre” del desequilibrio en los precios ocurridos principalmente en enero, debido a altas temperaturas que dañaron las cosechas en importantes provincias productoras como Buenos Aires y Santa Fe. Interanualmente, los precios en origen subieron 153,7%.
– IPOD naranja: bajó 42,3%, con un aumento de 87,2% en los precios de origen frente a un aumento de 8% en los precios de destino. La variación del precio en origen, según explicaron los productores, responde a que queda poca fruta en el mercado de la campaña 2021 y, por lo tanto, una gran parte de la que se está comercializando está puesta en cámara de frío, aumentando los costos de producción. Interanualmente, se observa una baja de 42,41% en el precio de origen.
– IPOD zanahoria: bajó 23,9%, tras haber caído otro 71% en febrero. Esa brecha estuvo marcada por un aumento de 44% en los precios de origen y de 9,5% en los precios de destino. Sobre la variación en origen, los productores comentaron que lo que sucedió en el mes fue meramente especulativo, potenciado por la escasez de producción y la incertidumbre de la coyuntura económica actual. Interanualmente, los precios en origen subieron 518%.https://flo.uri.sh/visualisation/9315461/embed?auto=1A Flourish chart
Participación del productor
– La participación promedio del productor en el precio final de los 24 productos relevados bajó 3%, a 30,8%.
– La mayor participación la lograron los productores de berenjena, que recibieron en promedio el 58,3% de su precio de venta minorista. La peor ocurrió en el zapallito, donde el productor obtuvo apenas $9,8 de cada $100 que pagó el consumidor por ese producto.
El IPOD es un indicador elaborado por el sector de Economías Regionales de CAME para medir las distorsiones que suelen multiplicar por varias veces los precios de los productos agropecuarios, desde que salen del campo hasta que llegan al consumidor. Estas distorsiones son muy dispares según producto, región, forma de comercialización y época del año.
En general, las diferencias se deben a un conjunto de comportamientos. Por un lado, los especulativos, adoptados por diferentes actores de la cadena de valor que abusan de su posición dominante en el mercado –básicamente, los hipermercados, los galpones de empaque y cámaras de frío–. Por el otro, factores tales como la estacionalidad, que afecta a determinados productos en algunas épocas del año, las adversidades agroclimáticas, y los costos de almacenamiento/acopio y transporte, entre otros.
Tras el luctuosohecho ocurrido en Comandante Andresito, que dejó tres personas fallecidas y varios internados, los riesgos de una intoxicación alimentaria ocupan a los medios provinciales e incluso nacionales, con diversas voces y supuestos.
Lo cierto respecto del caso, es que, a una semana de sucedidos los hechos, no se conocen a ciencia cierta los motivos de los decesos y aún no hay datos de las autopsias. Todo parece indicar que se trataría de un brote de botulismo.
Frente a ello, están quienes prefieren ser más precavidos y también quienes entienden a la perfección que tanto el tema de la inocuidad alimentaria como el de las prácticas culturales deberían haber protagonizado el centro de la escena.
La inocuidad de los alimentos implica la ausencia de peligro -a niveles seguros y aceptables- en los alimentos que puedan dañar la salud de las consumidoras y los consumidores. Según detalla el Ministerio de Salud de la Nación, “sólo los alimentos inocuos satisfacen las necesidades alimentarias y contribuyen a que todas las personas tengan una vida activa y saludable“, lo que es sinónimo de que no existe seguridad alimentaria sin inocuidad de los alimentos.
Bacterias, virus, parásitos y sustancias químicas perjudiciales: los peligros transmitidos por los alimentos pueden ser de naturaleza biológica, química o física y con frecuencia son invisibles a simple vista.
Para conocer la mirada técnica en torno al caso, Economis entrevistó a Patricia Knass, bioquímica y magister en Tecnología de Alimentos que lidera Agrinea, un laboratorio con tecnología de punta, que ofrece resultados basados en diagnóstico, detección y análisis, orientando la toma de decisiones y permitiendo la calidad de los productos y cumplir con las normativas vigentes.
Con más de 15 años de experiencia en la prestación de servicios y asesoramiento en herramientas de diagnóstico y control para la seguridad alimentaria en la provincia, la misionera conoce en carne propia los usos y costumbres replicados a lo largo y ancho de la provincia.
En una charla amena y cargada de contenidos técnicos, compartió su preocupación acerca de la desinformación generalizada que está circulando. Y esto no es de extrañar si se considera que detrás del caso Andresito, hay nada más y nada menos que una familia que está en riesgo de vida o muerte y que está siendo prejuzgada, en boca de todos.
Durante las últimas horas, el referente municipal de Bromatología, Juan Carlos Daman, contó a la prensa que sacar de circulación el posible embutido que estaría afectando a las personas fue la acción inmediata y prioritaria, luego se tomaron las muestras y se enviaron a un laboratorio. Además, expresó que los dos supuestos motivos de los decesos podrían ser botulismo o bien una intoxicación por algún agroquímico.
Con respecto a la posibilidad de intoxicación con agroquímicos, Knass explicó que hay muchos fitosanitarios, al igual que la toxina botulínica provocan síndromes que podrían confundirse (síndrome colinérgico en el caso de organofosforados y síndromes anticolinérgicos en el caso de la toxina botulínica): “afectando el sistema respiratorio y el corazón y pueden llegar a ser mortales”.
Además, indicó que “la exposición vía alimentario o vía agua puede ser posible, pero entonces no sería un problema de los fitosanitarios en sí, sino del manejo de estos fitosanitarios”. En este sentido, entran en juego las prácticas culturales en las unidades productivas, con el foco puesto muchas veces en usos y costumbres no del todo seguros. Utilización de envases vacíos de agroquímicos para almacenamiento de agua o alimentos, preparación de productos, enjuague o realización del triple lavado de envases en cercanías de fuentes de agua para consumo familiar, etc. son sólo algunas situaciones que podrían graficar la cuestión.
Pero, “lo que aparentemente está sucediendo – según la información de algunos medios – es que la gente está reaccionando de alguna manera al antídoto, entonces puede ser que pueda llegar a ser botulismo. El antídoto del veneno del botulismo actúa en la toxina circulante, y sucede que lo que ya se dañó queda dañado”, por consiguiente por estas horas se postula firmemente la posibilidad del botulismo como causa del deceso de los andresiteños.
Análisis foráneos. Aunque en Misiones sí se puede realizar la búsqueda de bacterias, no existen hoy ni los métodos específicos ni los equipamientos necesarios -todos ellos altamente sofisticados- para detectar la toxina botulínica preformada.
En este caso es preciso buscar la toxina en lugar de la bacteria, ya que “lo que produce la intoxicación es la toxina, por lo cual se busca la toxina preformada no la bacteria. Hay tantas bacterias por todos lados, que crecen. Si tomás tierra de la costanera, y haces un cultivo para clostridium, la bacteria se va a desarrollar, porque las esporas están en la tierra”, indicó la bioquímica.
Los casos de botulismo son muy pocos y son muy raros. En humanos existen diversos tipos de botulismo y, entre ellos, de transmisión alimentaria que es el supuesto que se está manejando hasta el momento con el caso Andresito.
Knass indicó que en animales pasa algo similar y que generalmente al consumir las toxinas preformadas, mueren. “Ahora bien, hay algunos tipos de animales que operan como reservorios ya que consumen las esporas, las esporas germinan y no producen la toxina y son eliminadas por heces y a partir de ahí, aumenta la cantidad de esporas en el ambiente”, sostuvo.
Un universo de posibilidades. Existen diversos ambientes y situaciones a partir de las cuales se da la anaerobiosis, o falta de oxígeno, que es lo que la bacteria Clostridium botulinum precisa para crecer.
Las aguas estancadas por ejemplo, presentan diversos elementos como por ejemplo plantas y algas, que generan la anaerobiosis, permitiendo la presencia de bacterias, esporas y toxinas.
Otras de las posibilidades a partir de las aguas estancadas, es que los animales tomen agua de ese reservorio, se intoxique, muera y la toxina permanezca en el cadáver. En caso de consumirse el animal, puede ser transmitida a los seres humanos.
Los pisos de tierra, típicos en los ahumaderos o espacios para guardar alimentos en las chacras y unidades productivas, representan otro de los escenarios posibles. Este caso claramente responde a cuestiones de condiciones higiénicas, según explicó la bioquímica.
La utilización de condimentos de dudosos orígenes en chacinados, que pueden contener esporas y, que en condiciones de anaerobiosis permita la germinación y producción de toxinas.
Las esporas pueden sobrevivir años en el ambiente y se propagan y preservan en el polvo y el pasto, y a través de insectos y pájaros, en ellos germina la espora pero no los mata.
¿Caseros versus industriales? o ¿condiciones adecuadas versus inadecuadas ? Anaerobiosis y pH mayor a 4,5 son las condiciones esenciales para que el microorganismo pueda crecer, por eso se habla de conservas y chacinados.
“Hay un montón de productos de conservas que están por debajo del PH 4,5 por lo cual, así tengan un millón de esporas, éstas no van a germinar y producir la toxina botulínica. Ahora bien, en la mayoría de los productos chacinados y cárnicos, el pH siempre es mayor a 4,5 y ahí es que si está la espora va a germinar y se producirá la toxina, si se dan condiciones de anaerobiosis”, explicó.
Knass contó a Economis que tanto la bacteria como la toxina son termolábiles. “Esto quiere decir que si se cocina, se elimina”. Entonces el problema está en los chacinados semicrudos y en el curado, ya que la bacteria no se llega a eliminar al 100%.
Y esta cuestión, lleva necesariamente a establecer una comparación entre productos caseros y productos industrializados. “El industrial utiliza un producto denominado nitrito (también conocido como “salitre”), que permite eliminar la bacteria. Sin el agregado de nitrito, crece la bacteria”.
El nitrito es un producto cancerígeno, declarado como de grupo 1 en cuanto a agente cancerígeno por la Agencia Internacional de Investigación de Cáncer (IARC) pero que, utilizado con responsabilidad y en forma y límites recomendados es un producto seguro que permite la prevención del botulismo. “Hay guías enteras para utilizar el nitrito, inclusive la de la Unión Europea, donde se indican las cantidades adecuadas para prevenir el desarrollo de toxina botulínica en chacinados”, declaró la bioquímica.
Generalmente, los casos de botulismo no se dan en productos industrializados, sino mayormente en productos caseros. Un claro ejemplo, es pensar en el caso de que cuando se faenan los animales, es posible que sin querer se rompa un intestino. “Si eso sucede en un frigorífico, se evalúa el grado de contaminación, y ese animal puede salir directamente a decomiso. Ahí está el rol de la gente de SENASA, la inspección veterinaria y del control. Pero si eso sucede en una chacra, se lava el lugar y ya está, se sigue como si nada”.
Lo cierto es que la industrialización permite estandarización y generar trazabilidad, a través de sistemas de gestión y control monitoreados por entendidos en el tema.
Una cuestión de prácticas culturales e higiene. Patricia insiste una y otra vez: “la clave está en la higiene, la cocción y el pH medio. Y, en caso de chacinados, utilizar nitritos a niveles recomendados que eso es lo que va a permitir eliminar bacterias en caso de contenerlas”.
La trazabilidad implica seguimiento y control. Esos son factores estratégicos que hacen a la seguridad e inocuidad alimentaria.
En este sentido, es preciso destacar el rol estratégico que tienen todos aquellos extensionistas, técnicos, líderes comunitarios y referentes municipales que están al frente de actividades de capacitación y talleres educativos e informativos desde diversos organismos. Es clave transmitir información precisa, práctica y actualizada referente al tema, a los cuidados y detalles que se requieren para la producción casera de carnes, chacinados, conservas y alimentos en general.
Esta cuestión se acentúa en una provincia en la cual más de 27.000 familias producen alimentos caseros no únicamente para autoconsumo sino también, para comercialización en mercados locales y provinciales.
Buenas Prácticas de Manufactura, Manuales de Manipulación de Alimentos, Buenas Prácticas en Producción de Chacinados, Buenas Prácticas de Higiene en la Preparación y Venta de Alimentos en la Vía Pública, etc. Los manuales y guías son innumerables y son publicados constantemente por organismos como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y muchos otros organismos. El desafío es que lleguen a todos los productores y sobre todo: que los contenidos se pongan en práctica.
La brecha de precios para el promedio de los 24 principales productos agropecuarios que participan de la mesa familiar aumentó 11% en junio y el consumidor pagó 5,22 veces más de lo que cobró el productor por esos alimentos. Es la diferencia más alta en 5 meses. La brecha se amplió tan fuerte en el mes empujada por la cebolla, la naranja, la mandarina y la lechuga. La participación del productor en los precios de venta bajó a 26,9%.
-La brecha de precios entre lo que pagó el consumidor y lo que recibió el productor en el campo por sus productos agropecuarios subió 11,0% en junio. Es el tercer mes consecutivo que aumenta y alcanzó así el mayor valor en 5 meses.
-Para los 24 agroalimentos de consumo familiar relevados, los consumidores pagaron en promedio 5,22 veces más de lo que cobró el productor. En mayo esa diferencia había sido de 4,71 veces.
-La suba mensual en el IPOD fue impulsada por una baja de 3,3% en los precios al productor, mientras que los precios al consumidor subieron 0,42% en los comercios pymes de cercanía y cayeron 5% en los hipermercados. En los hipermercados hubo muchos altibajos entre un día y otro y, además, entre diferentes provincias. Estos porcentajes representan, en promedio, las variaciones de precios mensuales de los 24 productos de la canasta en los diferentes estadios (precio en origen, precio en góndola en comercios de cercanía y en hipermercados).
-Considerando los 19 productos frutihortícolas relevados, en 10 de ellos se podían encontrar mejores precios en los comercios de cercanía que en lo hipermercados y en 9, al revés. Por ejemplo, en el caso del brócoli, el precio del kilogramo en el promedio de los hipermercados fue 31,1% mayor al valor promedio en los comercios minoristas. En el otro extremo, estuvo el limón, donde los precios en los comercios minoristas resultaron 35,6% mayores que en los hipermercados.
-Los productos con mayor suba mensual en sus brechas fueron: cebolla, con un alza de 166,3%, naranja (+87,4%), mandarina (+78,8%) y lechuga (+49,6%). Los de mayores bajas fueron tomates redondos (-51,1%), berenjena (-20,4%) y zanahoria (-19,5%).
-Los datos surgen del Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) que elabora el sector de Economías Regionales de CAME en base a los precios de origen de las principales zonas de producción y a más de 700 precios de cada producto en destino, relevados no solo en verdulerías y mercados por un equipo de 30 encuestadores, sino también mediante un monitoreo de los precios online de los principales hipermercados del país, durante la segunda quincena del mes.
Resultados de junio
IPOD frutihortícola: subió 12,6% en el mes y la brecha para esos productos promedió en 5,75 veces, explicado en gran parte por el periodo del año analizado (entrado el invierno).
IPOD ganadero: subió 0,7% con una brecha promedio de 3,2 veces. El IPOD ganadero resultó 44% más bajo que el IPOD frutihortícola, ampliando nuevamente su brecha frente al mes anterior.
Participación del productor en el precio final: se redujo de 28,1% en mayo a 26,9% en junio.
Mayores y menores brechas
-En junio, las mayores brechas entre precios de origen y destino se dieron en: naranja con una diferencia de 11,4 veces, limón (10,9 veces), zanahoria (10 veces) y mandarina (9,8 veces).
-Los productos con menores brechas, en tanto, fueron: frutilla (1,6 veces), pollo (1,8 veces), huevos (1,9 veces) y acelga (2,4). Los cuatro productos fueron los que menos brecha registraron también en mayo.
-Como se puede ver, en junio la naranja tuvo la brecha más alta entre el precio de origen y destino (11,4) mientras que la frutilla, la más baja (1,6).
Donde más subió y más bajó la brecha
En junio hubo 16 productos con aumentos en sus brechas y 8 con caídas, que, en conjunto, determinaron la suba promedio de 11,0% en el IPOD del mes.
IPOD cebolla: subió 166,3% en el mes, con disminuciones de 63,8% en los precios de origen y 3,5% en los precios de destino. La variación del precio en origen, según comentaron los productores, responde a una sobreproducción. Por el alto costo de los fletes, se cosecha pero lamentablemente no se lleva a mercado; tirándose el producto. La situación es muy compleja, porque muchos productores advierten que no están llegando a recuperar el dinero invertido para volver a cultivar, ya que los precios actuales no llegan a cubrir costos. Interanualmente, se observa una variación de 50,4% en el precio de origen.
IPOD naranja: subió 87,4% en el mes, siendo el segundo producto de mayor incremento. Ese comportamiento se explica por una disminución de 49,3% en los precios de origen frente a una baja de 4,9% en los precios al consumidor. En origen, la variación del precio, de acuerdo a lo informado por los productores, se debe a que el mercado se encuentra con mucha oferta (sucede lo mismo con otros cítricos como el limón y la mandarina), generando un exceso de oferta y disminuyendo así el precio en origen. Además, hay una caída de la demanda externa, producción que se vuelca al mercado interno. Interanualmente el precio en origen para ese cítrico subió 43,6%.
IPOD berenjena: bajó 20,4% y se explica por un aumento de 33,8% en los precios de origen y de 6,6% en los precios al consumidor. La suba en origen, según comentaron los productores, se debe a que finalizó la producción en otras provincias y la única berenjena que está entrando al mercado es la de Salta. Además, hubo intensas heladas y, en algunos casos, nevadas en la provincia que agravaron la producción limitando aún más la oferta (lo mismo sucede con la calabaza). Interanualmente, los precios de origen subieron 56,16%.
IPOD tomate redondo: bajó 51,1% con un aumento de 63,8% en los precios de origen y una disminución de 19,9% en destino. La variación del precio en origen, según los productores, responde a la escasez de tomates. Lo que está entrando es mayoritariamente de Salta, y como sucedió con la berenjena, la producción se vio afectada por las intensas heladas y nevadas que azotaron la provincia. Interanualmente los precios de origen subieron 105,59%.
Participación del productor
-La participación promedio del productor en el precio final de los 24 productos relevados bajó de 28,1% en mayo a 26,9% en junio.
-La mejor situación la tuvo nuevamente la frutilla donde el productor recibió en promedio el 61,3% de su precio de venta minorista, registrando una mejora de 3,4 puntos frente a mayo. En cambio, la naranja fue el producto en peor situación: el productor apenas se llevó el 8,8% del precio que pagó el consumidor.
-De los productos relevados, en 10 el productor tuvo un porcentaje de participación en el precio de góndola mayor al promedio, mientras que en 14 alimentos, fue menor.
El IPOD es un indicador elaborado por el sector de Economías Regionales de CAME para medir las distorsiones que suelen multiplicar por varias veces los precios de los productos agropecuarios, desde que salen del campo hasta que llegan al consumidor. Estas distorsiones son muy dispares según producto, región, forma de comercialización y época del año.
En general, las diferencias se deben a un conjunto de comportamientos. Por un lado, los especulativos, adoptados por diferentes actores de la cadena de valor que abusan de su posición dominante en el mercado –básicamente, los hipermercados, los galpones de empaque y cámaras de frío–. Por el otro, factores tales como la estacionalidad, que afecta a determinados productos en algunas épocas del año, las adversidades agroclimáticas, y los costos de almacenamiento/acopio y transporte, entre otros.
Metodología del IPOD
El Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) comenzó a elaborarse en agosto de 2015, a fin de visibilizar la falta de transparencia en las cadenas de valor.
A través del IPOD se busca conocer la brecha de precios entre dos momentos de la etapa de comercialización de un producto agropecuario:
– Precio de origen: precio que se le paga al productor.
– Precio de destino: precio que abona el consumidor en góndola.
La diferencia origen-destino indica la cantidad de veces que aumenta el precio del producto desde su salida del campo hasta su comercialización en góndola.
El relevamiento para elaborar el IPOD de junio se realizó durante la segunda quincena del mes, con una cobertura geográfica nacional.
Para obtener los precios de destino se relevaron más de 700 precios de cada producto, no solo a través de un monitoreo diario de los precios online de los principales hipermercados del país —Coto, Walmart, Disco, Jumbo, Único, Carrefour, La Anónima, Cóndor, Dino y Modo Market—, sino también mediante un equipo de 30 encuestadores en mercados y verdulerías de Ciudad de Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires (GBA y Mar del Plata), Catamarca, Chaco, Chubut, Córdoba, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Mendoza, Misiones, Neuquén, Río Negro, Salta, San Luis, Santa Cruz, Santa Fe (Capital y Rosario), Santiago del Estero, Tierra del Fuego y Tucumán.
Para obtener los precios de origen se consultó telefónicamente a 10 productores de cada alimento, localizados en sus principales zonas productoras.