agrodolar

La agroindustria continúa como pilar productivo nacional

Compartí esta noticia !

Por Marcela Cristini y Guillermo Bermúdez / FIEL – La campaña agrícola 2025/26 fue un éxito productivo con un volumen de 163 millones de ton. (21% de crecimiento inter-campaña). En el conjunto destacan el trigo, el maíz y el girasol. La soja, como producto de mayor importancia por su volumen y participación en la cadena agroindustrial (con la harina de soja y aceite de soja como eje de las exportaciones sectoriales), cedió área sembrada frente al maíz que aseguraba precios internacionales muy remunerativos. Con todo, las condiciones climáticas y la incidencia de los costos de fertilizantes y agroquímicos determinaron resultados económicos heterogéneos al nivel del productor, con márgenes que disminuyeron drásticamente en zonas del NEA y NOA y en porciones de la zona núcleo que presentaron situaciones climáticas adversas en el verano.

En el caso de la soja, con un área sembrada semejante al promedio de los 5 años anteriores, la producción fue un 27% superior (51,5 millones de ton.), lo que permitió el abastecimiento fluido de la cadena procesadora. En el caso del maíz, el área sembrada fue un 22% superior al promedio de los cinco años anteriores y la producción un 42% mayor (68 millones de ton.). Para el trigo, el área sembrada fue 10% superior al mencionado promedio, pero la producción avanzó mucho más, un 64%, con 29,5 millones de ton. (datos de Bolsa de Comercio de Rosario y SAGPyA).

Esta producción récord permitió un importante aumento de las exportaciones agroindustriales en los primeros 7 meses de 2026. Las ventas externas del complejo sojero permanecen, por el momento, levemente por debajo de las de 2025. En contraste, los subproductos del girasol fueron récord con incrementos de volumen de más del 50%, tanto en harinas y pellets como en aceites. El abastecimiento local de poroto de soja más el aumento de las importaciones de este insumo desde Paraguay permitieron mantener el uso de la capacidad instalada de la industria del crushing en un 84%.

Para la campaña 2026/27, que comenzó en mayo con las primeras siembras de trigo, se espera también un muy buen desempeño. Los relevamientos oficiales indican que la superficie de trigo sería un poco menor (-5%) mientras se mantendría el área de girasol.

Este nivel de actividad creciente del sector agroindustrial se refleja territorialmente en las demandas a la cadena de abastecimiento local (insumos, contratistas de labores, técnicos agrónomos, etc.) y movilizan hacia adelante a la logística de almacenamiento y transporte, culminando con el procesamiento de harinas, aceites, biocombustibles y forrajes. Como resultado, el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) muestra que el sector agroindustrial fue el segundo de mayor incidencia en el aumento del nivel de actividad general hasta junio de este año (2,7% interanual), con un 4,6% de aumento interanual. La actividad del sector del agro sigue en dinamismo a la explotación de minas y canteras (15,6% interanual). Este resultado sigue la tendencia muy positiva que se ha acumulado desde 2024, luego del retroceso por razones climáticas y de política sectorial adversa registrado en 2022 y 2023.

La mejora en el desempeño agrícola se tradujo a su vez en un importante aporte de divisas. La información disponible de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación indica que el valor exportado de enero a julio fue un 15% superior al del mismo período en 2025 (USD 32.507 millones). Cabe indicar que el número de destinos alcanza a 133 países sobre los 193 países contabilizados por las Naciones Unidas. Este dato confirma la calidad de “global trader” de nuestro país en el comercio agroindustrial y el crecimiento potencial de las exportaciones que podría derivarse de un incremento en la producción local.

Las perspectivas para la campaña 2026/27 son alentadoras tanto por el clima de negocios que lentamente va mejorando la situación de excesiva carga fiscal de los productos exportables como por el impulso en la adopción de tecnología que caracteriza a los productores locales. Entre las novedades de política económica que involucran al sector agroindustrial cabe mencionar la adjudicación del mantenimiento de la Hidrovía Paraná-Paraguay como ruta clave para la salida de los productos agroindustriales, el acercamiento de posiciones público-privadas para la reformulación de una ley de semillas que se enfoque en el reconocimiento de la propiedad industrial de los obtentores con vistas al reemplazo de la ley vigente que data de 1973 (Ley Nro. 20247), el tratamiento en el Congreso de un proyecto de ley contra los delitos a la propiedad agropecuaria que elevaría las penas actuales. Estos datos se suman a la intención manifiesta del gobierno por reducir la carga impositiva sobre el sector a medida que se avance en la consolidación del equilibrio fiscal. No obstante, el sector ha visto sumar algunos problemas relevantes para la logística, como la situación de los caminos rurales afectados por las lluvias o las demoras en puertos debido a conflictos entre el Gremio de Recibidores de Granos y Anexos y la Cámara de Puertos Privados Comerciales a pesar de la conciliación obligatoria declarada oficialmente.

Dentro de este panorama positivo, no debe olvidarse que la producción agropecuaria está sujeta a factores estructurales que pueden alterar sus resultados. Los dos más importantes se refieren al clima y a la volatilidad de los precios internacionales.

Con respecto a los factores climáticos, se prevé que éstos serán especialmente importantes en la campaña 26/27 por los efectos del evento meteorológico de El Niño. Este evento ha determinado fuertes sequías en el verano del hemisferio norte y amenaza con aumentar su categoría hasta un nivel “muy fuerte” durante la primavera-verano de nuestro país. En el caso de la Argentina, el efecto pronosticado es de lluvias mayores a las normales que, además, llegan en un momento en el que la condición hídrica de los campos pampeanos ya presenta un exceso de acumulación de agua.

El factor de volatilidad de precios agrícolas ha adquirido mayor importancia de la mano de la suba en los precios del petróleo derivados de la invasión de Rusia a Ucrania y del conflicto de Estados Unidos-Israel con Irán en Medio Oriente. Los precios agrícolas presentan, en general, una volatilidad importante que, en promedio, se había ido reduciendo en los últimos años. Para visualizar el comportamiento del precio de nuestros principales productos, el Gráfico 1 presenta la evolución en términos reales (precios deflactados por el Índice de Precios Mayoristas de los Estados Unidos) en un período amplio, entre 1960 y el presente. Estos datos permiten comprobar que la volatilidad fue en aumento desde la primera crisis del petróleo a inicios de los años 70, atravesó la crisis de la guerra Irán-Irak a fines de los 70 y luego fue alimentada por las nuevas demandas de China y otros países en desarrollo (2005-2011) y por eventos climáticos extremos a los que se sumó la pandemia del Covid 19 entre 2020 y 2021. 

Más recientemente, entre 2022 y el presente, los conflictos bélicos ya mencionados influyeron en la formación de los precios de las commodities internacionales debido a la importancia de Ucrania y Rusia como abastecedores de trigo y girasol y de Rusia e Irán como proveedores de petróleo. La estrategia iraní de cierre del Estrecho de Ormuz agravó aún más la restricción de petróleo, lo que influyó directa e indirectamente sobre los costos y finalmente sobre los precios de los productos agrícolas. En el Gráfico 2 se muestra el detalle de la evolución de los precios agrícolas en un período de tiempo más cercano entre 2022 y el presente.

Gráfico 1

Fuente:FIEL con base en datos FMI

Gráfico 2

Fuente: FIEL con base en datos FMI

Comparando el largo plazo con la situación más reciente, la volatilidad de precios (medida por el desvío standard como porcentaje del promedio de la serie) parece haber cedido levemente (ver Cuadro 1). Así, por ejemplo, en el largo plazo el precio de la soja ha variado entre un 35% por encima o por debajo de su promedio, mientras más recientemente lo ha hecho en un 20%. A la vez los promedios de los precios se mantienen moderados en términos históricos, pero suficientemente remunerativos para los productores competitivos internacionalmente (los precios internacionales del trigo, maíz y girasol se incrementaron a fines de agosto).

Cuadro 1

Volatilidad de los precios agrícolas internacionales

(desvío standard de los valores mensuales/promedio del período, en %)

Fuente: FIEL con base en datos FMI

Hay muchos factores que explican la volatilidad de los precios internacionales de los productos agrícolas, comenzando por los factores climáticos, ya mencionados. Otros factores identificados como muy importantes se vinculan a la inestabilidad macroeconómica internacional que dispara las coberturas financieras hacia los mercados de commodities agrícolas, y los aumentos del precio del petróleo que operan por vía directa elevando el costo de los fertilizantes (urea) y de las labores y por vía indirecta, generando mayor inflación y recortes de la actividad económica, en particular, en los países en desarrollo demandantes de productos agrícolas. En el caso particular de auge de los precios agrícolas entre 2005 y 2011, los factores más importantes se vinculaban con el bajo nivel de stocks disponibles, problemas climáticos, inversión en activos derivados en una situación de exceso de dólares en el mercado, depreciación del dólar con respecto a las principales monedas, las ya mencionadas mayores demandas de China y otros países emergentes, el uso de los productos básicos para la producción de biofuels y el bajo crecimiento de la productividad en relación con la demanda.

En síntesis, la producción agroindustrial toma impulso y continúa como un sector central del desarrollo de nuestro país. En el corto plazo, los factores climáticos podrían afectar negativamente algunos resultados a la vez que los productores deberán asegurar una comercialización eficaz para enfrentar la volatilidad de los precios internacionales.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin