AgroENSO

El Niño entra en el radar productivo, lanzan AgroENSO para anticipar su impacto en los cultivos

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La campaña agrícola 2026/27 tendrá una variable climática determinante bajo seguimiento: la evolución de El Niño. Frente a los pronósticos que anticipan el fortalecimiento de la fase cálida del fenómeno, investigadores del CONICET y del INTA desarrollaron AgroENSO, una aplicación web gratuita que permite traducir las señales climáticas en escenarios productivos concretos.

El desarrollo busca cubrir una brecha clave para la toma de decisiones agropecuarias. No se trata solamente de conocer si El Niño traerá más o menos precipitaciones, sino de estimar qué efecto podría tener ese comportamiento sobre los rendimientos y cómo cambia el resultado según el cultivo y la región.

La aplicación fue liderada por el investigador del CONICET Juan Pablo Monzón, con la colaboración de Fernando Aramburu Merlos y Jorge Luis Mercau, investigadores del INTA. El sistema combina información climática con datos oficiales de rendimiento correspondientes a seis cultivos extensivos: maíz, soja de primera, soja de segunda, trigo, cebada y girasol.

Del pronóstico climático al dato productivo

AgroENSO permite consultar los rendimientos observados en distintas regiones del país y relacionarlos con las fases del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Para hacerlo, los investigadores corrigen los rendimientos históricos por su tendencia tecnológica, de manera que puedan analizar con mayor precisión la señal asociada al comportamiento climático.

“El objetivo de AgroENSO es visualizar los rendimientos reales de diferentes cultivos que reporta todos los años la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, corregidos por su tendencia tecnológica, de forma que podamos verlos en función del fenómeno de El Niño”, explicó Monzón.

El resultado es una herramienta orientada a transformar un fenómeno climático global en información territorial. El usuario puede observar que una misma fase de ENOS no necesariamente genera el mismo resultado productivo en todo el país.

Ese componente regional es, precisamente, uno de los principales aportes de la aplicación. Los promedios nacionales pueden ocultar diferencias sustanciales entre departamentos agrícolas, por lo que una señal favorable para determinado cultivo no implica que el beneficio se distribuya de manera uniforme.

Maíz y soja concentran la señal más clara

El análisis incorporado a AgroENSO muestra que el impacto de El Niño en Argentina se manifiesta con mayor claridad sobre los cultivos de verano, especialmente maíz y soja. En cambio, trigo, cebada y girasol no presentan una respuesta climática significativa a escala general.

En el caso del maíz, el 33% de los departamentos agrícolas analizados presenta una señal climática significativa. Entre Ríos aparece como una de las zonas con mayor sensibilidad: durante fases Niño registra un desvío promedio del rendimiento de +17,1%, mientras que en departamentos como Villaguay y Tala los incrementos alcanzan picos de 24% y 28%, respectivamente.

Pero la señal no se replica en todo el territorio. En sectores del sudeste bonaerense, el NOA y el NEA, el efecto identificado desaparece.

La diferencia es relevante para la planificación. Un pronóstico nacional que anticipe condiciones favorables para los cultivos de verano puede resultar insuficiente para decidir fechas de siembra, estrategias de manejo, inversiones o cobertura de riesgos. La información adquiere valor cuando puede ubicarse en el territorio donde efectivamente se produce.

“En general, a nivel país, en lo que respecta al rendimiento de los cultivos de verano, vemos que hay un efecto positivo de El Niño y un impacto negativo de La Niña, pero esto varía según cada partido de la Argentina. Lo que permite esta herramienta es poner en números cuál puede ser el impacto”, señaló Monzón.

La premisa que resume el enfoque de los investigadores es directa: “mirar el cielo sin medir el suelo es media herramienta”.

Una herramienta para la campaña 2026/27

El lanzamiento adquiere especial relevancia por el escenario climático previsto para los próximos meses. Los modelos analizados por los organismos especializados muestran condiciones compatibles con una fase cálida del ENOS, mientras que las proyecciones apuntan a una continuidad de El Niño durante el período de mayor interés para la planificación de la nueva campaña agrícola.

Según los datos citados en el desarrollo de AgroENSO, el Servicio Meteorológico Nacional estima una probabilidad cercana al 100% de continuidad de la fase cálida durante agosto-septiembre-octubre. A su vez, la Organización Meteorológica Mundial proyecta un fortalecimiento del fenómeno durante los próximos meses.

Los modelos de la NOAA también apuntan a una intensificación hacia el último trimestre del año. La magnitud definitiva del evento y su distribución territorial, sin embargo, son variables que deben seguirse a medida que se actualicen las condiciones observadas.

En ese contexto, AgroENSO no funciona como un pronóstico puntual de rendimiento ni reemplaza las decisiones agronómicas. Su aporte está en otro lugar: permite incorporar la información histórica sobre la relación entre clima y productividad al proceso de planificación, con un nivel de desagregación que los promedios nacionales no ofrecen.

Para productores, asesores, investigadores y organismos vinculados con la planificación agropecuaria, esa diferencia puede ser decisiva. Frente a un fenómeno que puede generar oportunidades en determinadas zonas y riesgos en otras, contar con información cuantificada permite pasar de la reacción ante el clima a una estrategia de anticipación.

AgroENSO está disponible de manera gratuita (https://agroenso.netlify.app/) y abierta en su plataforma web, donde pueden consultarse los escenarios vinculados con los distintos cultivos y regiones del país.

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