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Gobernador de Itapúa se reunió con Cartes para agilizar el tráfico en el puente internacional

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ENCARNACIÓN (ABC Color). Bajo un sol nada piadoso, larga fue la fila de vehículos de argentinos que pretendían regresar a Posadas por Encarnación. A las 11:00 de ayer, la cola llegaba hasta la Costanera, a más de siete kilómetros del puente San Roque González de Santa Cruz. Los automovilistas, muchos con niños a bordo y personas de la tercera edad, buscaban un lugar con sombra para guarecerse.
Funcionarios que trabajan en las casillas de Posadas dijeron que la traba no es de Migraciones de Argentina, sino falta personal de Aduanas para los controles.
El gobernador de Itapúa, Federico Vergara, se entrevistó ayer a las 11:00 con el presidente Horacio Cartes para plantear “la situación infrahumana de la gente que espera para el cruce”.
No hay predisposición de las autoridades argentinas para solucionar este grave drama de la gente varada en Encarnación, manifestó el jefe departamental. Tampoco se cuentan con servicios mínimos como un baño. “Dicen que funcionarios de Migraciones y Aduanas están de vacaciones, pero lo que ocurre raya lo absurdo”.
Esta situación en el puente Encarnación-Posadas no se da en otros lugares fronterizos, como Puerto Iguazú-Foz, comentó y aseguró que, una vez más, lo que se pretende es desalentar el tráfico fronterizo a través del puente San Roque González de Santa Cruz, para que compradores y turistas argentinos no vayan a Paraguay.

Del lado argentino solo están habilitadas cuatro casillas para los que vuelven de Encarnación y en las madrugadas funcionan dos. “No es un problema de falta de personal de Migraciones. A la 01:00, cuando termina la guardia de los aduaneros, se tienen que cerrar las casillas de regreso hacia Posadas porque no hay quien controle y se pueden dejar solo dos casillas, porque hay un solo jefe de guardia y no quieren nombrar otros”, explicaron funcionarios de Migraciones.
La situación del paso fronterizo se vio agravada más aún porque el servicio internacional de trenes Encarnación-Posadas no funcionó hasta el mediodía de ayer, lo que provocó que se congestione aún más el tránsito en el puente internacional. Desde la empresa que brinda el servicio explicaron que se debió a un cambio de vagones.
 
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Cuánto dejarán de pagar las empresas de Misiones por la reducción de Ingresos Brutos

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En el marco del compromiso asumido por las provincias en el consenso fiscal suscripto con la Nación el pasado 16 de noviembre, en Misiones, por vigencia de la Resolución General de la Dirección General de Rentas nro 38/2017 Publicada el viernes 29 de Diciembre de 2017 establece el primer paso para la reducción gradual del impuesto sobre los ingresos brutos para el año 2018.
El proceso de reducción gradual será por 5 años, finalizando el proceso en el año 2022.
                En este primer año de aplicación, el sector más favorecido es el industrial. Todas las industrias: yerbateras, tealeras, madereras, aserraderos, carpinterías, metalúrgicas, etc verán reducida su alícuota del impuesto sobre los ingresos brutos de 3.5% a  2%. Para dimensionar la magnitud de la reducción, un informe oficial señala que si una industria tributaba en Diciembre de 2017 $200.000 de ingresos brutos, pasará en enero de 2018 a pagar $ 114.200, es decir una reducción de impuestos del 43%.
                También los exportadores tendrán una reducción total, es decir del 100% dado que desde enero de 2018 las exportaciones no tributarán el impuesto a los ingresos brutos.
                El transporte es la otra actividad económica favorecida, con alícuotas anteriores entre 3,5% y 4,5% que se reducen a 3%.
También, para comprender la dimensión de la reducción impositiva: una empresa transportista que pagaba $100.000 de ingresos brutos en diciembre, tributará $66.600 en Enero de 2018. La reducción impositiva oscila entre el 15% y el 33% dependiendo el tamaño de la empresa.
Con la construcción ocurre algo similar: con alícuotas que oscilaban entre 3,5% y 4,5% en diciembre de 2017, se verán reducidas a una alícuota unificada de 3%. Una empresa constructora que debió ingresar en Diciembre de 2017 $400.000 de impuestos, deberá ingresar solo $267.000 en enero de 2018.
                Este primer proceso de reducción de impuestos, según lo sostenido por sus defensores e impulsores, busca reducir el “efecto cascada”, es decir el cobro del impuesto sobre impuesto en cada etapa productiva (ejemplo: secadero de yerba que traslada el impuesto al molino, que lo traslada al mayorista, que lo traslada al comercio minorista). En teoría, la reducción de impuestos a la industria y el transporte debería redundar en bajas de precios en estos sectores y cadenas de la producción.
                En el mismo sentido, reducir el impuesto en sectores que registran numerosas transacciones con cadenas de valor, debe ir acompañado con subas en las ventas en las últimas etapas de la cadena de comercialización. Es por eso, que el consenso fiscal admite elevar las alícuotas de los comercios y los diferentes servicios (financieros, hoteleros, inmobiliarios, etc) al 5%, lo cual en Misiones no ha ocurrido en la mayoría de los casos: el comercio al por menor sigue tributando la alícuota de 4,5% y únicamente se ha incrementado la alícuota del comercio al por mayor de 3,5% a 4,5% que  -siguiendo con la lógica de los impulsores de estos cambios tributarios- se verán beneficiados con reducciones de precios que se producirán en las etapas previas de la producción por la rebaja de impuestos a la industria y al transporte.
                El efecto final es, a todas luces, una reducción importante de la presión impositiva provincial para el año 2018, que significará una merma de recursos para las provincias y los municipios, y una mejora en la rentabilidad de la economía privada en su conjunto.

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Una medida preanuncia cuanto subirá el precio de los combustibles

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Pocas horas después de el Gobierno anuncie la liberación del precio de los combustibles en septiembre, algunas petroleras comenzaron a aplicar aumentos en el segmento mayorista. A los pocos días la medida se replicó en los valores de venta al público.
El porcentaje aplicado al sector del agro, el transporte, la industria y las Estaciones de Servicio blancas, fue en aquella oportunidad del 11 por ciento.  Para las expendedoras de bandera, el incremento fluctuó entre el 10 y el 12 por ciento.
Una situación similar está ocurriendo en la actualidad. Mientras se especula cuando y cuanto escalará el litro de nafta y gasoil a raíz de la suba del dólar y la cotización del crudo, algunas compañías petroleras comenzaron a retocar los importes del canal de grandes usuarios.
El ajuste, formalizado el último día de 2017, alcanza el 5 por ciento, de ahí que se deduce que la decisión impactará de igual medida en los surtidores. No obstante, por ahora, salvo retoques sectorizados tal como había informado oportunamente este medio, no hay definiciones concretas sobre la cuantía de la suba.
Surtidores consultó a las principales empresas, pero todas evadieron una respuesta. “No hay novedades por el momento”, contestaron al unísono. Sin embargo, todo indica que el aumento ocurrirá en los próximos días.
Vale recordar que el mercado de combustibles está desregulado completamente desde el lunes 1 de enero, por lo cual las empresas tiene la libertad de fijar los precios según sus costos y sus políticas comerciales e incluso decidir abastecer al mercado mediante la importación.
Tomando como referencia las estaciones YPF en la Capital Federal, los valores pasaron de la nafta súper de $17,49 el primer día de 2017 a los actuales $22,66 (+29,5 por ciento); de la nafta premium, de $19,76 a $26,15 (+32,3); del gasoil, de $16,21 a $19,99 (+23,3); y del diesel Premium, de $18,31 $23,18 (+26,5).

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El Procrear lanzó una línea de viviendas para Posadas a través de desarrollos inmobiliarios

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El plan será a través de desarrollos inmobiliarios en 21 terrenos situados en distintas localidades del país, que consiste en generar oferta de unidades a través de la articulación público-privada.
El vicepresidente del Procrear y titular de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), Ramón Lanús, dijo que “se busca aportar predios para la construcción de emprendimientos habitacionales y, como contraprestración, se establece la entrega en permuta -por parte de los desarrolladores- de una determinada cantidad de unidades de viviendas del total que se construyan en los predios”.

Lanús agregó -en declaraciones a Télam- que “las viviendas que se entreguen en permuta serán adjudicadas a familias beneficiarias del programa Procrear, y las restantes podrán ser comercializadas libremente” por los desarrolladores.
Aclaró que “también se contempla la posibilidad de una asistencia crediticia adicional al desarrollador en Unidades de Vivienda (UVI) de hasta el 60% del costo de la construcción, siempre que exista un cierto avance en la ejecución de la obra”.
En varios de los predios donde se levantarán los desarrollos urbanísticos pertenecían a terrenos ferroviarios, ahora en desuso.
De los 21 terrenos destinados a la generación de vivienda, 3 de ellos están ubicados en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), en fracciones correspondientes con la ex Playa Ferroviaria y Estación Buenos Aires, delimitadas por la prolongación de la calle Luna, y las vías del Ferrocarril Línea Belgrano.

Otros dos terrenos son fracciones correspondientes al cuadro de estación Federico Lacroze, en la ciudad de Buenos Aires.
Los siguientes terrenos corresponden a los partidos bonaerenses de Tres de Febrero, Florencio Varela, San Fernando, Merlo y La Matanza.
También hay terrenos en las ciudades bonaerenses de Bahía Blanca y San Nicolás, como también en Roque Sáenz Peña (Chaco); Paraná (Entre Ríos); Corrientes capital; Posadas, (Misiones); Tartagal (Salta); Santa Fe capital; Bariloche (Río Negro); San Luis capital y Río Grande (Tierra del Fuego).

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Según Ecolatina, en 2018 podría superarse la “maldición de los años pares”

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Como sucedió en los últimos años electorales (2013 y 2015), la economía cierra el año con expansión del nivel de actividad y descenso de la inflación, recuperándose de la mala performance del 2016 (el año pasado el PBI cayó más de 2% y la suba de precios rozó 40%).
Pese a que la mejora fue gradual, el Ejecutivo logró llegar a las elecciones de mitad de término con una situación económica aceptable. Es difícil pensar que dicha performance le haya sumado votos a Cambiemos en las Legislativas (es probable que la polarización sí lo haya hecho, especialmente en Provincia de Buenos Aires), pero no le restó apoyo como pensaba la oposición (que basó buena parte de su discurso en la problemática económica).
En materia de actividad destacó la recuperación del consumo y de la inversión (cierran el año más de 3% por encima de los niveles de 2015) y el fuerte aumento de las importaciones (muy por encima de las exportaciones). A nivel sectorial se observó un fuerte dinamismo en la construcción y los servicios (especialmente financieros e inmobiliarios) y una recuperación magra y heterogénea en la industria.
En materia inflacionaria no hubo milagro: la meta del BCRA (12-17%) fue incumplida: la suba de precios minoristas a nivel nacional cierra 2017 en torno al 24%. Cabe destacar que, tanto a principios como a fines de año, la inflación se aceleró producto del reacomodamiento de diversos precios de bienes y servicios regulados (destacan las subas de gas, luz y agua). A nivel de remuneraciones la mejora real se percibió fuerte en el segundo y tercer trimestre del año cuando la inflación mensual se moderó y se implementaron las principales subas salariales acordadas en paritarias.
Por último, si bien el dólar se mantuvo prácticamente planchado durante el año, hubo dos procesos de suba intensos: entre el cierre de listas (fin de junio) y las Paso (mediados de agosto) y en las últimas dos semanas del año. De todas formas, el tipo de cambio nominal cierra 2017 recortando la brecha respecto de la suba de precios y salarios de la economía.
La performance de los déficit gemelos deja mucho que desear. Pese al cumplimiento de la meta oficial del resultado primario, el rojo financiero del sector público nacional empeoró (levemente) respecto de 2016 por el fuerte incremento del pago de intereses de la deuda.
Más alarmante aún fue la performance del déficit externo. El rojo del intercambio de bienes está cerrando en torno de U$S 9.000 M, el déficit de turismo internacional superaría los 10.000 M y es probable que el rojo de la Cuenta Corriente (que incluye el intercambio de bienes, servicios y rentas) roce 28.000 millones, lo que equivale a casi 5% del PBI.


 
¿Segundo año consecutivo de crecimiento y reducción de la inflación?
La principal duda económica a despejar respecto del 2018 es si finalmente la Argentina va a dejar atrás el escenario de “Estanflación” (estancamiento con inflación elevada) que afectó la última presidencia de Cristina Fernández de Kirchner y la primera mitad del mandato de Mauricio Macri. Para que ello suceda, hay que romper con la maldición de los últimos tres años pares recesivos (2012, 2014 y 2016) y profundizar el proceso de desinflación.
Pese a que no prevemos que se cumpla la pauta de crecimiento de la actividad (3,5% según el Presupuesto 2018) ni la flamante meta de inflación propuesta por el Ejecutivo 15%), es probable que el PBI crezca y que la suba de precios se modere, por segundo año consecutivo, en 2018.
Nuestra estimación de crecimiento para el año que viene se ubica en torno de 2,5% gracias al elevado arrastre estadístico positivo que deja el PBI del cuarto trimestre de 2017 (no menor al 1%), al mayor dinamismo Brasil (nuestro principal socio comercial crecería casi 3% el año entrante); y a las buenas perspectivas globales (abundante liquidez, tasas de interés bajas en términos históricos, y aceleración del crecimiento mundial y del comercio internacional).
La meta oficial de crecimiento es difícil de alcanzar en un contexto de política fiscal contractiva (el déficit primario nacional tiene que bajar 1 p.p. del producto para cumplir la meta de 2018); y una política monetaria que va a seguir siendo contractiva pese a un leve relajamiento (ex ante, el rendimiento real de una Lebac del BCRA supera el 10% anual) para contener la inflación. Por último, la falta de competitividad cambiaria seguirá afectando al sector transable de la economía generando déficit externo que genera dependencia al ingreso masivo de capitales externo para financiarlo.
En materia inflacionaria, el verdadero desafío para el año que viene será lograr que la suba de precios se ubique por debajo del 20%, algo que no se observa desde 2009. El recientemente anunciado cambio de las metas de inflación (del 8-12% del BCRA para 2018 al 15% propuesto por el Ejecutivo y el diferimiento a 2020 del cumplimiento del objetivo de una inflación anual de 5%) muestra que el gobierno subestimó el problema inflacionario o sobrestimó su capacidad de reducir la suba de precios. Recordemos que al inicio de su gestión Cambiemos planteó una inflación entre el 20-25% para su primer año de mandato, 12-17% para 2017, 8-12% para el año entrante y llegar al 5% en 2019.
La flamante meta de inflación para 2018 (15%) está más cerca de las proyecciones del mercado (17%), pero no será sencilla de cumplir. Los drivers que impulsarán la inflación el año que viene son: i) inercia inflacionaria (en la última década los precios crecieron en promedio al 25% anual); ii) ajuste tarifario (la contracara de la reducción de los subsidios para bajar el déficit); iii) expectativas crecientes de inflación (y por encima de la nueva pauta oficial), lo cual genera demandas salariales o incrementos de precios elevados (superiores al nuevo objetivo).
La autoridad monetaria ha subido significativamente la tasa de interés de referencia (LEBACs) para tratar de alinear las expectativas y así lograr el cumplimiento de la antigua meta. Sin embargo, el impacto del principal instrumento para combatir la inflación es acotado. Este año la elevada tasa de interés real no ha logrado llevar la inflación por debajo de la velocidad crucero (25% anual). Más preocupante aún, pese a que en los últimos meses llevó el rendimiento de la LEBAC hasta casi el 30% anual, las expectativas inflacionarias no se están reduciendo. Además, los aumentos tarifarios anunciados junto con la reciente escalada del dólar y el probable relajamiento de la política monetaria auguran un recalentamiento de la inflación en verano, complicando el inicio de las paritarias de 2018.
Por último, pero no por ello menos importante, el Ejecutivo se planteó reducir el déficit primario del sector Público Nacional en un punto porcentual del producto. No será sencillo, pero el gobierno puede cumplir dicha meta si logra mantener el dinamismo de la actividad y, simultáneamente, recortar el gasto en subsidios y acotar las erogaciones de la seguridad social. Pese al elevado costo político, el cambio de la fórmula previsional era condición necesaria (no suficiente) para lograr la meta fiscal del 2018 (por dicho mecanismo ajusta la mitad del gasto primario). Además, esto permitió concretar el Pacto Fiscal acordado entre Nación, Provincias y ANSES y destrabó la sanción de las restantes leyes.
El problema aquí es que, a diferencia de las cifras presentadas por el equipo económico, la reducción del déficit primario no se traduce bis a bis en un menor rojo financiero producto del fuerte incremento del pago de intereses. El financiamiento del déficit con deuda (mayoritariamente externa por la acotada escala del sistema financiero local) permite reducir la emisión monetaria pero a costa de un mayor pago de intereses por parte del Tesoro (y del BCRA que esteriliza la compra de dólares).
De hecho, si se cumple la meta oficial de reducción del déficit primario Nacional en la segunda mitad del mandato de Macri (-3,2% del PBI en 2018 y -2,2% del PBI en 2019), estimamos que el rojo financiero al término de su gestión roce el 5% PBI (por mayores intereses), nivel similar al de 2015.  
 
El mayor riesgo proviene del desequilibrio externo
En síntesis, pese a incumplir las metas oficiales, es probable que la economía argentina logre, por segundo año consecutivo, crecer y reducir la inflación en 2018. En términos fiscales, es posible alcanzar el objetivo de déficit primario planteado para el año entrante pero, como hemos visto con  la reforma previsional, el esfuerzo requerido será costoso políticamente.
Sin embargo, el gobierno no ha despejado las dudas reinantes en el frente externo, que representa el talón de Aquiles del actual modelo económico. El último dato de la “grieta” externa es alarmante: el déficit de Cuenta Corriente (que incluye el intercambio internación de bienes, servicios y rentas) en el tercer trimestre de 2017 acumuló 4,5% del PBI durante los últimos 12 meses, el mayor rojo observado desde el año 1998.
Si persiste el atraso cambiario (producto del endeudamiento externo y los elevados retornos en dólares de las tasas de interés en pesos que fija el BCRA) dicha brecha puede superar 5% del PBI el año entrante, generando una dependencia extrema al ingreso neto de capitales. Asimismo, mejorar la competitividad cambiaria implica asumir costos (inflacionarios y de actividad/consumo) en el corto plazo, que pueden jaquear la salida de la Estanflación de la economía argentina.

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